Buenafuente y el MacBook Air
Me parto con este hombre:
A estas alturas ya se ha dicho casi todo sobre la exclusión del alcalde de Madrid en las listas del Partido Popular por la capital en favor de Esperanza Aguirre. A lo largo de los últimos días hemos visto y leído un montón de elogios, sin duda merecidos, a Gallardón. En mi opinión, el PP pierde tal vez su principal activo, un personaje político que es difícil que caiga mal y que tiene algo, prudencia y brillantez, de lo que carecen los actuales figurones del partido, repleto de mediocridad.
Pero no nos engañemos, Gallardón tampoco es un santo, y su ambición no conoce límites. Tras una vida política en un discreto segundo plano, sólo alzó tímidamente la voz cuando se jugaba algo gordo. Su aspiración a ser candidato a La Moncloa está, de momento, truncada, pero dudo que deje la política después del 9-M como se ha dicho. Precisamente si Rajoy fracasa, y especialmente si ese fracaso es rotundo, podría suponer un punto y aparte que abriría las puertas a una renovación, y Gallardón debería estar allí.

A Apple hay que reconocerle al menos un mérito: hacer sencillo lo que otros hacen complicado. Por eso siempre digo que si quieres tener un ordenador y no tener quebraderos de cabeza, cómprate un Mac. Cuánta gente que conozco se ahorraría miles de problemas si en vez de tener un PC con Windows (que el XP no me parece un mal sistema operativo, pero sí demasiado complicado para un usuario básico) se pasaran a Macintosh. Adiós a los problemas de virus, antivirus, ventanitas raras, mensajes de seguridad a todas horas, falta de archivos, mensajes ininteligibles, pantallazos azules, mal rendimiento, tener que formatear el disco de vez en cuando y un larguísimo etcétera.

Seguramente el mejor exponente de esta filosofía de simplicidad es el sistema de copias de seguridad automáticas Time Machine. Windows XP tiene también una aplicación que hace copias de nuestros datos. Pero, lo sé por experiencia propia, uno puede echar al menos una tarde en intentar configurar el maldito programa para que haga las copias de seguridad en otro ordenador conectado por red local, y que esas copias sean a una determinada hora. Aún no lo he conseguido. La idea de Time Machine es bien sencilla: hace copias de seguridad de todo el sistema cada cierto tiempo en un disco externo. Si el disco no está conectado no la hace. Así de simple. Lo único configurable son las carpetas que no queremos que sean copiadas. Cuando el disco externo se llena, en la siguiente copia reemplazará a la primera que se hizo y así sucesivamente, de forma que tendremos unas cuantas versiones de nuestro sistema almacenadas.
Lo mejor de todo y también lo más visual es el modo de recuperar la información antigua. Lo hace mostrando una batería de ventanas (ver la primera foto), cada una de ellas correspondiente a una copia almacenada. Podemos movernos tranquilamente por nuestras carpetas del disco duro y a la vez «retroceder en el tiempo» para rescatar un archivo que quizás borramos hace unos días.
La entrada ha quedado casi como si yo fuera un «MacEvangelista», pero lo cierto es que me ha sorprendido lo sencillo del funcionamiento de este sistema. A ver si Windows, por el bien de sus usuarios, se inventa algo parecido y que nunca más pierdan sus datos. O mejor, que se pasen a Mac.