A nivel popular, el mundo de la meteorología está viviendo una era dorada. Posiblemente nunca antes nos habíamos preocupado tanto por ver o escuchar las previsiones del tiempo como ahora. También ayudan dos cosas: la primera, la accesibilidad de los datos que, gracias a internet, pueden ser consultados por cualquiera, y segunda, esta ciencia cada vez utiliza modelos más exactos que permiten realizar previsiones cada vez más acertadas y más ajustadas en el tiempo. Yo soy el primero que, antes de salir por la mañana de casa, echo una ojeada a la previsión.
Tengo en mis marcadores dos webs que me parecen las mejores en su género. Estoy hablando de ElTiempo.es y de InfoMeteo.es. La primera de ellas está ideada y dirigida ni más ni menos que por José Antonio Maldonado, toda una eminencia en esto de la predicción meteorológica. Desde su jubilación se dedica prácticamente a tiempo completo a esta web. En ella podemos consultar la predicción de cientos de miles de ciudades de todo el mundo, mirar la evolución de diferentes parámetros en mapas diversos y saber si en nuestra ciudad lloverá dentro de dos o tres horas a través de un sistema bastante interesante que nos indica el tiempo hora a hora.
Mucho más ambicioso es el proyecto de otro popular meteorólogo. Florenci Rey, el hombre del tiempo de la Cadena SER, o de Cuatro se lanza también a internet creando InfoMeteo. Realmente InfoMeteo es un canal de televisión que puede sintonizarse en Digital+ en el canal 72. Sustituye a Canal Meteo y pretende informar de forma amena de todo lo relacionado con los fenómenos atmosféricos, dando un protagonismo especial a la parte didáctica de este mundillo con vídeos interesantes sobre cómo se forman las borrascas, cómo influyen los diferentes vientos en el clima de la península y un largo etcétera. Y por supuesto, la información de temperaturas, pluviosidad y otros parámetros de las principales ciudades de España, de Europa y del resto del mundo. En la web InfoMeteo puede verse el canal en streaming de gran calidad. Además de toda esa información, estéticamente está muy, muy cuidado.
Voy a ser absolutamente parcial comentando el próximo lanzamiento de Orbyt. Aunque lo parezca, no se trata la famosa marca de chicles, sino de un invento de pago que se pondrá en marcha el lunes y que será el apéndice “de calidad” del diario El Mundo. No voy a entrar a comentar lo que pienso del rotativo de Pedro J. Ramírez, creo que eso ya está bastante claro y he tenido ocasión de explayarme en varias ocasiones, así que no entremos al trapo porque me pierdo. Me voy a centrar solamente en la idea, en si es pertinente abrir un sitio de noticias de pago en un momento como el actual (social, económico y de gran oferta informativa). Lo cierto es que reabre una senda que prácticamente todos los medios digitales habían abandonado y que pretende suplir el desplome de los ingresos publicitarios.
A mí me parece muy bien cobrar por contenidos siempre que nos ofrezcan algo diferente, un valor añadido que no podríamos tener de otro modo. Yo mismo estoy suscrito a la edición PDF de El País desde hace un tiempo y me lo llevo en mi memoria USB todos los días al trabajo (donde no tenemos internet). Aquí el valor añadido es tener en el ordenador el diario tal cual se ha publicado, algo que a mí me gusta particularmente. Pero si se quiere encontrar información de calidad, fiable y actualizada, existen diarios digitales muy buenos y totalmente gratuitos a poco que busquemos. El ejemplo más claro es La Información.
Por lo que he estado leyendo, no creo que Orbyt sea nada novedoso ni que ofrezca nada que no se pueda conseguir gratuitamente por ahí. En mi caso lo que buscaba era tener contenido sin conexión a internet para poder llevármela a cualquier parte. Puede que este sea un primer paso y que su fracaso está prácticamente asegurado. La relación valor añadido/precio no creo que merezca la pena, ya que el coste rondará la nada despreciable cifra de 60 céntimos diarios (frente a los 20 que pago actualmente por El País en PDF).
Anoche, por suerte, no vi la gala de selección del candidato que representará a Televisión Española en el añejo Festival de la Canción de Eurovision que se celebrará en Oslo el próximo 29 de mayo. En realidad este año no estoy siguiendo mucho el tema de las candidaturas ni los preparativos. Y es que uno a estas alturas ya está un poco cansado de ver siempre lo mismo, casi las mismas canciones, el mismo show, las mismas caras. Aunque realmente no sean las mismas sí lo son. Si hay algo que se salga de lo “normal” es para ofrecer un espectáculo bochornoso y barriobajero (en el peor sentido, claro).
Esta mañana me he enterado por los medios de la accidentada emisión de ayer. Un tal John Cobra armó un buen follón al insultar al público que le abucheaba durante y después de su “actuación” (por llamarlo de alguna manera). Buscando un poco más leo en Je Ne Sais Pop que el susodicho ha sido carne de cañón televisiva de la peor calaña y se ha arrastrado por los platós más infectos, como el de ‘El Diario de Patricia’, la meca de este tipo de subpersonas. También se ha dejado ver por internet y tiene vídeos suyos en YouTube, unos vídeos que ni me he molestado en mirar. ¿Cómo ha podido llegar un personaje así a una televisión que intenta ser seria a marchas forzadas?
Lo cierto es que el resto de candidatos tampoco eran para tirar cohetes. Tras la fugaz participación en la gala de 2008 de La Casa Azul, ahora todas las galas sin nuestro representante indie nos saben a poco. Esa es la verdad. Es una pena que en un sistema de selección por votación popular ningún indie de primera fila se haya dignado a presentarse. El voto del respetable es la única forma de que la música menos convencional (y no me refiero a un esperpento), pero imaginativa y con el gancho suficiente para representarnos en un festival del calibre del de Eurovision sea visible. Todo esto lo digo porque no tenía un candidato, todos me parecían igual que ñoños y previsibles. Todos cortados casi por el mismo patrón (incluido el inocuo Daniel Diges y el tema ‘Algo pequeñito’, que da vergüenza ajena). Abajo la imaginación. Qué le vamos a hacer.
Ayer domingo, leí en el diario El País que el veterano periodista José María Izquierdo había creado un blog con un fin muy particular y al que yo también –en mi afán masoquista– soy algo aficionado. Me refiero a adentrarse en la caverna y desmontar sus machacones argumentos o al menos reirse de ellos. En general, en los medios de comunicación de la (extrema) derecha se mezclan tan torpemente unas materias primas tan exiguas o nulas (inventando si hay que inventar) y unos razonamientos tan simples e infantiles que no resulta difícil –como hemos visto aquí algunas veces– ponerlos en evidencia. En este artículo de presentación de ‘El Ojo Izquierdo’ que el propio autor escribe en el diario madrileño define claramente su misión:
“Casi nadie se atreve – gran mérito el de alguno que ya lo hace, incluso a diario- a afearles conducta, sacarle los colores, ponerles en evidencia, devolverles el mandoble o el vómito. [...] Así sabrán cómo sermonea y manipula Pedro J. Ramírez, reza Juan Manuel de Prada o fascistea Alfonso Ussía. Y si algún día hay tiempo y fuerzas, a lo mejor también alcanzamos a transcribir a Jiménez Losantos o a César Vidal, e incluso a algún minino de la tele digital o alguna rata del subsuelo bloguero ultraderechista.”
Aunque salió a la luz ayer mismo, en el blog ya hay escritas entradas desde el día 16. Comentarios jugosos que no dejarán a nadie indiferente, siempre con la lengua afilada. Izquierdo no se corta un pelo a la hora de devolver el golpe de manera mucho más inteligente y sarcástica (el sarcasmo es la única forma digerible y una de las más eficaces de acercarse a algunos de estos despropósitos mediáticos, y si no que se lo digan al Gran Wyoming). No sabemos si esto tendrá una contrarréplica por parte de los cavernarios, pero estaría bien. No sé si verdaderamente el silencio les hace crecerse, pero tal y como él mismo dice, ahora alguien le va a dar la réplica. Y menuda réplica. Le deseo toda la suerte del mundo.
Esto de las nuevas tecnologías es una maravilla. Internet ha revolucionado, entre otras muchas cosas, el mundo de las emisiones radiofónicas. La aparición de los podcasts nos ha permitido escuchar nuestros programas favoritos o encontrar programas que de otro modo jamás conoceríamos. Más o menos es el caso de ‘SER Historia’, el programa de la Cadena SER dedicado a la historia que lleva en antena desde octubre del año pasado. Su presentador es el bueno de Nacho Ares, historiador y experto egiptólogo autor de numerosos ensayos. Un hombre de mente abierta e inquieta que siempre busca ir un poco más allá.
No sé si este programa es una especie de “escisión” de Milenio 3, pero desde luego si no lo es lo parece. No sólo por los contenidos (que también, porque muchos de los temas podrían ser tratados en el espacio de Iker Jiménez) sino por las formas y por el equipo de producción. Incluso las músicas que suenan de fondo durante la emisión se parecen. En cuanto a la temática, está clara: la historia contada de forma sencilla, entretenida y que consiga despertar el interés en el oyente. El programa es muy viajero y nos lleva por prácticamente todos los escenarios del mundo que han sido testigos de la presencia de las grandes civilizaciones clásicas, personajes destacables, libros sobre historia… Todo ello tratado con rigurosidad y con invitados de primer nivel.
He comenzado hace poco a escucharlos (sólo llevo unos cuatro o cinco), pero ya me ha enganchado y forma parte de los podcasts que escucho regularmente. Ojalá en televisión pudiéramos ver programas de este calibre. Sé que no es fácil y que a la cultura no se le dedica demasiado tiempo, y también que si se quiere hacer bien suelen ser producciones caras que ninguna cadena está dispuesta a llevar a cabo. Menos mal que siempre nos quedará la radio… La única pega: se emite los sábados entre las 5 y las 6 de la madrugada. Bueno, para eso tenemos internet, ¿no?
En este país en el que vivimos, normalmente los grandes profesionales no suelen ser valorados como merecen. Hay mucho periodista de tres al cuarto y con gran presencia en los medios que no tienen demasiadas cosas de las que sentirse orgulloso. Y luego están los de verdad, aquellos que realizan humildemente su trabajo con rigor y ganándose un prestigio a base de esfuerzo y hechos. Quizás en España no existan más de cinco ejemplos de periodistas veteranos que son respetados por casi todos sus colegas. Uno de ellos es Iñaki Gabilondo. Tras pasar por la dirección de informativos de Televisión Española en tiempos de UCD volvió en 1983 a la Cadena SER, donde había dado sus primeros pasos (a excepción de un pequeño periodo en la COPE). En 1986 se puso al frente de ‘Hoy por Hoy’, el programa matinal de la SER que haría suyo y que dirigió y presentó hasta 2005. En una arriesgada maniobra abandonó la radio para incorporarse a los informativos de la recién creada Cuatro. Durante esta etapa de casi cinco años, el informativo nocturno sufrió muchos e injustos cambios de formato y horario, pero yo siempre intenté seguirlo. Al final ya me resultaba imposible.
Así fue hasta el pasado lunes. Gabilondo sigue en televisión, pero cambia Cuatro por una posición más discreta pero indudablemente más interesante y agradecida en CNN+. ‘Hoy’, que así se llama el nuevo espacio, es un producto creado a la medida del periodista donostiarra, diseñado por él mismo junto al equipo que le ha acompañado a lo largo de este lustro televisivo con Silvia Intxaurrondo a la cabeza. La idea de este programa a medio camino entre la opinión y la información me parece muy acertada. Y su ejecución también lo es. Bajo un formato distendido pero sobrio, Gabilondo aplica ese afán didáctico que siempre tuvo y que ya es marca de la casa, queriendo siempre saber un poco más sobre aquellos temas que nos deja la actualidad del día a día.
Los invitados a ‘Hoy’ siempre son cualificados, nada de tertulianos. Gente que sin duda sabe de lo que habla. Una exposición sosegada, serena y profunda que nos aporta claves interesantes difíciles de escuchar en ningún espacio informativo de televisión. En definitiva, puede que CNN+ no tenga el predicamento que tiene Cuatro entre el gran público, pero no me cabe ninguna duda de que ‘Hoy’ se convertirá en un espacio de referencia para aquellos que buscan opiniones de calidad y, en general, un tipo de televisión que hacía tiempo que no veíamos y que parece más propio de un medio público (ajeno a la noticia-espectáculo) que a una cadena privada. Enhorabuena y suerte a todo el equipo del programa. Ojalá siga en antena muchos años. Lo único que echo de menos es que los programas no puedan verse en diferido en la web de Cuatro…
Tal vez en época de crisis como la actual hemos pronunciado más de una vez estas palabras mágicas. Los que tienen más de treinta y tantos años recordarán que también fue el título de un programa televisivo de Televisión Española. Un espacio clásico y hoy casi de culto. Yo era muy pequeño por entonces y sólo recuerdo algunos detalles y el haberme quedado dormido con este programa puesto en la tele. Aquello era televisión de autor, un concepto hoy casi perdido, porque la idea y el desarrollo corrió a cargo del periodista Fernando García Tola. Él era el alma de ‘Si yo Fuera Presidente’ a lo largo del tiempo que estuvo en emisión, entre octubre de 1983 y septiembre de 1985.
Básicamente la idea era recoger el sentir popular sobre un tema determinado y reflejarlo mediante entrevistas a ciudadanos anónimos, a personajes públicos (políticos, artistas) y todo ello salpicado de actuaciones musicales. Por ejemplo, fue una de las primeras veces que pudimos ver a Joaquín Sabina en nuestras pantallas. El espacio no rehuyó nunca la polémica, pero se trató, como no podía ser de otro modo con Tola como timonel, de críticas inteligentes hacia la Iglesia y otros estamentos hasta entonces intocables en España.
Para documentarme bien he estado buscando vídeos en YouTube y no he encontrado demasiado, sólo algunos pequeños fragmentos generalmente de reposiciones del canal TVE 50. Pero son suficientes para darse cuenta, una vez más –y ya no sé ni cuántas van– de que la televisión está perdiendo su sentido primigenio. Faltan ideas –sencillas pero efectivas como estas– que saquen a relucir el talento que seguramente tenga mucha gente a la que no se le da una oportunidad. ¿Por qué no TVE apuesta por un laboratorio de ideas sobre programas? Un concurso que permita desarrollar y poner en marcha un espacio televisivo más o menos experimental y que sea el espectador quien dé o no su beneplácito. Podría estar bien.
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