rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín desde 2004.
8 de enero de 2014

‘Sherlock’: Resolviendo la falsa muerte de Holmes

Hoy hace tres años que vi –y escribí sobre ello– por primera vez ‘Sherlock’, la serie de la BBC. Había sido emitida originalmente el verano del año anterior (2010), y la descubrí buscando información sobre las mejores series de la temporada. Por entonces ya fue calificada como una de las mejores producciones de ficción de la BBC en mucho tiempo. Y desde luego a mi también me lo pareció. Desde aquel día de enero, los que somos fans esperamos mucho y vemos poco. Los tres episodios por temporada saben a muy poco, pero tal vez sea eso lo que nos hace esperarla con tanto interés. En enero de 2012 se emitió la segunda temporada y –para no variar–, dos eneros después nos llega la tercera.

Este primer capítulo –de título ‘The Empty Hearse’— ha sido especialmente esperado por el final de la anterior, donde vemos a Sherlock Holmes como se arroja al vacío desde la azotea del Saint Bartholomew’s Hospital de Londres. Sabemos evidentemente que sigue vivo, pero no cómo demonios se las ha ingeniado para engañar a todos. El riesgo de defraudar a la afición es un riesgo que una serie como ‘Sherlock’ siempre ha esquivado. Encontrar una explicación convincente al simulacro de suicidio es quizás el reto más complejo a la que haya tenido que enfrentarse. Y lo cierto que los guionistas Mark Gatiss y Steven Moffat resuelven convincente e inteligentemente y sin trampas, firmando un episodio ingenioso, irónico, ágil y muy entretenido.

Como siempre, la realización es impecable y la trama perfecta. Puede que el capítulo hubiera dado un poco más de sí con un argumento central algo más profundo al margen de la reaparición de Sherlock Holmes, pero eso lo dejamos para los dos episodios siguientes…

26 de noviembre de 2013

‘Cachitos de Hierro y Cromo’, música, ironía y el archivo de TVE

Televisión Española sigue sacando partido –y hace bien– a su gigantesco archivo. Imaginamos miles y miles de horas de emisión digitalizadas y siendo inspeccionadas cuidadosamente por el equipo del programa ‘Cachitos de Hierro y Cromo’. La referencia a las cintas de casete baratas (las de hierro) y las caras (las de cromo) nos lleva al mundo musical del pasado. De la mano de Virginia Díaz, locutora de Radio 3 y subdirectora de ‘Los Conciertos de Radio 3’ de La 2, se desgrana en cada uno de los capítulos una temática, salpicada de rótulos y comentarios irónicos que aportan información y risas a cada “cachito”.

Hasta el momento de escribir este artículo se habían emitido cinco capítulos, dedicados a la música de gasolinera, a los artistas de un sólo éxito, a la moda pop, a canciones “de miedo” y a la música y el deporte. Fragmentos que causarán horror o admiración rememorando esas viejas canciones que creíamos olvidadas. Tal vez el gran acierto del programa sea huir de lo convencional, de todas aquellas grabaciones que hemos visto mil veces, recurriendo a fragmentos que en la mayoría de los casos no habían sido reemitidos nunca. A esto hemos de unir el que se haga visible también la música independiente y que el relato de la música nacional no termine con Pitingo, Amaral, El Canto del Loco o La Oreja de Van Gogh. Podremos ver en algunos de estos programas a Los Flechazos, Los Planetas, Astrud, Lori Meyers, La Bien Querida y muchos otros.

Como en otros programas de RTVE, la web juega un papel importante. Además de poder ver cada capítulo, también tenemos la lista de temas que suenan en ellos y podremos votar qué canción queremos que se recupere completa (el “cachito entero”) en la web. Precisamente para terminar vamos con el “cachito entero” correspondiente al programa sobre moda pop. Se trata ni más ni menos que Los Flechazos y el tema ‘No sabes bailar’, emitido originalmente en ‘Cajón Desastre’ en 1988:

23 de noviembre de 2013

50º aniversario de ‘Doctor Who’

Tal día como hoy, hace cincuenta años, se emitía por primera vez una de las series –¿La más?– longevas de la historia de la televisión que aún perdura. Años atrás escribí una entrada sobre ‘Doctor Who’ poco después de haber comenzado a ver la nueva etapa y coincidiendo con el 45º aniversario. Hoy puedo hablar con un poco más de conocimiento de causa sobre este fenómeno, que si bien no ha calado demasiado en nuestro país, mueve muchos fans y mucho dinero en todo el mundo. La prueba es que el doodle de Google desde ayer está dedicado a la serie, con un juego que nos recuerda a los 8 bits en el que tenemos que recuperar las letras del logo de la compañía, robadas por los daleks.

Pero mi intención era orientar este pequeño texto hacia mis impresiones personales. Lejos de ser una serie infantil –como mucho juvenil–, ‘Doctor Who’ tiene episodios con tramas endiabladamente complejas que muchas veces, sobre todo en las últimas temporadas, mantienen un hilo común. Posiblemente esa capacidad de mezclar tiempos pasados y futuros incluso dentro del mismo episodio sea una de las cosas más interesantes y que más me gustan. Por ejemplo, de la última temporada recuerdo ‘Hide’, en la que unos investigadores de lo paranormal investigan fenómenos extraños en un caserón, cuando estos tienen más que ver con el futuro que con el pasado. Y si hablamos de episodios favoritos, aunque no es fácil, me quedaría con ‘Blink’, los famosos “ángeles llorones” (“weeping angels”), aliens camuflados de estatuas de ángeles que cobran vida en la oscuridad absoluta o cuando cerramos los ojos. Tampoco puedo olvidar el capítulo dedicado a Van Gogh, ‘Vincent and the Doctor’. Hay muchos más y si no los habéis descubierto, os lo recomiendo.

La última parte la quiero dedicar lo que los “whovianos” llaman –llamamos– la serie clásica. Es decir, las emisiones entre 1963 y 1989, en contraposición con la nueva, emitiéndose desde 2005. Pude hacerme con todos los episodios de esas 29 primeras temporadas. El trabajo de visionado es complicado, porque de la mayoría aún no hay subtítulos en castellano. Si algún distribuidor está interesado en editar en España la colección clásica, aquí hay ya un comprador.

Para terminar, al igual que hice en aquel primer post sobre ‘Doctor Who’, todas las cabeceras por orden cronológico en versión corregida y aumentada:


11 de noviembre de 2013

‘Mongolia’ y la exploración de los límites

Muchas veces, y tras ver la cantidad de injusticias que se cometen a sabiendas diariamente por parte del poder con la excusa de la crisis, la única vía de escape que nos queda es el humor. Y dentro del humor la sátira. Quizás por eso los artífices de la revista ‘Mongolia’ se lanzaron en marzo de 2012 a una piscina en la que no se sabía si habría agua. Afortunadamente estos kamikazes han salido ilesos hasta el momento, publicando mensualmente desde entonces en papel, en pleno retroceso de este formato. La razón la desconozco, pero ‘Mongolia’ no es sólo una especie de ‘El Jueves’ de nuestra generación, sino una forma de protesta contundente que en papel se hace mucho más visible hacia los demás. Es una “revista-pancarta” si se me permite el híbrido, como lo fue en su momento ‘El Papus’ o mejor ‘Hermano Lobo’, salvando las distancias. Es más, el uso de colores vivos, de grandes cuerpos para las tipografías de la portada y el uso subversivo de la manipulación gráfica de marcas conocidas abundan en esa sensación. Por cierto, estupendo trabajo de maquetación y diseño.

Desde el principio se ha caracterizado mostrar en sus portadas criticas brutales, centrándose casi siempre en los muchos tabúes políticos y sociales que aún quedan en España. El Rey, Franco, las Infantas, ETA, las religiones, los políticos de turno… Todos han sido diana y objeto de burla y crítica sin piedad. Hasta la fecha ninguno de sus números ha sido secuestrado, pero sí ha sido vetado en muchos quioscos, en El Corte Inglés y hasta en Facebook. En los quioscos y grandes superficies donde se vende suele estar bastante escondido. Una de las novedades que aporta la revista y que otras publicaciones del mismo género no tienen es que cuenta con una sección de investigación “seria” que ha ofrecido exclusivas, como los correos electrónicos de Urdangarin, prohibidos judicialmente.

Está claro que uno de los objetivos de ‘Mongolia’ es explorar los límites de la libertad de expresión, entrar en esas zonas grises que las generaciones anteriores han convenido en no tratar. Pero esas generaciones no son la nuestra y comienza a despuntar otra forma de hacer las cosas y otro modo de enfocar los temas de siempre. Ahí están Jordi Évole con ‘Salvados’ o Javier Gallego y su ‘Carne Cruda’. ‘Mongolia’ también aportan su granito de arena a esta necesaria e inevitable Segunda Transición, no sólo política, sino también social y cultural.

22 de octubre de 2013

Mara Torres y Joaquín Reyes son ‘Torres y Reyes’

Ya van emitidos cuatro programas de ‘Torres y Reyes’, el espacio que emite La 2 de TVE los jueves por la noche. Un magacín televisivo con entrevistas, humor o debate –todo ello sereno– se ha convertido en una rareza en las cadenas nacionales. Sus presentadores son Mara Torres (actualmente en La 2 Noticias) y el inimitable e inconfundible Joaquín Reyes (Muchachada Nui o Museo Coconut). Las temáticas tratadas en cada una de las secciones tienen el denominador común de la tecnología e internet y de cómo está cambiando la sociedad.

A lo largo de una hora y pico se van sucediendo los microespacios (¡Enjuto Mojamuto sigue vivo!) junto con secciones más amplias dedicadas a debatir un tema, una entrevista o la clase magistral de cinco minutos impartida por un personaje de peso dentro del mundo de internet o relacionado con la tecnología. Uno de los grandes aciertos de ‘Torres y Reyes’ es la combinación inteligente de humor disparatado con la seriedad que requieren algunos temas. En esto Joaquín Reyes es un maestro.

Pero también hay cuestiones que me han gustado menos, como el espacio sobre las fotos Instagram, en la que una celebridad muestra sus imágenes favoritas. Pero esto posiblemente sea por el odio que tengo hacia esta red de fotos con filtros… En cualquier caso un programa diferente que entretiene, forma e informa a partes iguales. Quizás en un futuro, todo depende de su destino, se convierta en un espacio “de culto” seguido por unos pocos fans. Lo bueno es que todas las emisiones las podéis ver en la web de Radiotelevisión Española.

16 de octubre de 2013

‘What Remains’

La producción dramática británica tiene fama mundial. Resulta complicado hacerse una idea de la cantidad de seriales, miniseries, documentales dramáticos y demás que pueden llegar a emitir al cabo de un año. El rey es la BBC. De eso no hay duda. Muchas de esas series llegan hoy día rápidamente gracias a internet. Una de las últimas en llegar a las pantallas británicas ha sido ‘What Remains’, una producción de suspense en cuatro capítulos con una calidad de factura en todos los aspectos incuestionable.

La aparición de un cadáver momificado en el desván de un viejo bloque de viviendas sirve de excusa para mostrarnos quiénes viven en cada planta. Con sus pequeñas (o grandes) miserias, sus historias amargas y sus vidas ocultas y sórdidas. El protagonista, aunque no vive en la casa, tampoco se salva. Lejos de ser perfecta, la existencia del policía recién jubilado que investiga el caso por afición es un desastre desde que falleció su mujer. Este, junto a una vecina recién mudada conseguirán ir desatando el enorme nudo de la historia.

Alcoholismo, adulterio, soledad o paranoia son sólo algunos de los temas que se tocan en esta serie de ambiente opresivo, magistral hasta sus últimos veinte minutos. Su desenlace no me ha parecido digno del resto de la historia. Sobre todo por ser excesivamente enrevesado y con demasiados giros de guión en poco tiempo. Quizás lo que viene después de ese falso final sorprenda en un principio, pero cuando salen los créditos es difícil no tener la sensación de haber sido defraudado. En cualquier caso, una miniserie que merece la pena prestarle atención.

4 de octubre de 2013

‘Secret State’ y ‘Unsere Mütter, Unsere Väter’

Las miniseries son habituales en las televisiones europeas, al contrario de los más o menos largos seriales norteamericanos. Los maestros en este formato son los británicos, con ya una larga tradición. En las últimas semanas he estado viendo ‘Secret State’, una miniserie de ficción política producida por Channel 4 y protagonizada por el gran Gabriel Byrne, entre otros buenísimos actores. La historia puede resultar ya clásica y manoseada.

Todo comienza cuando se produce una explosión en una refinería que afecta de lleno a un pueblo causando numerosas víctimas. En principio se anuncia como un desgraciado accidente, pero una serie de hechos sospechosos hacen pensar que hay algo más detrás. ‘Secret State’ es la lucha del poder político, elegido por el pueblo, contra el poder económico, a menudo abstracto y con tentáculos que son capaces de agarrarse y corromper al propio poder. Es la lucha de un Primer Ministro honrado e íntegro que parece tenerlo todo en contra. Como digo, el argumento quizás no sea muy original, pero el guión, la puesta en escena, la realización y el trabajo de los actores hacen que esta serie se convierta en una obra de primer nivel.

La otra miniserie de la que quería hablar viene de tierras germanas y ha sido uno de los fenómenos televisivos de la temporada. ‘Unsere Mütter, Unsere Väter’ (‘Nuestras Madres, Nuestros Padres’ en castellano, aunque traducido para su emisión en Canal+ como ‘Hijos del Tercer Reich) es el resultado de diez años de trabajo de producción. Repartidos en tres episodios de una hora y media de duración cada uno, cuenta la historia de cinco amigos de diferente procedencia que conviven en el Berlín de los inicios de la segunda guerra mundial. La contienda los separará y seguirán caminos muy diferentes. Dos de ellos, hermanos, partirán al frente de Rusia. Uno patriota y creyente en la causa nazi y el otro pacifista y con inquietudes culturales pero arrastrado a las armas. Dos chicas, de las que una de ella partirá también al frente como enfermera y la otra intentará llevar una vida fácil como amante de un jefe nazi y cantante. Por último, un judío alemán que intentará huir de un fatal destino en los campos de concentración uniéndose a la resistencia polaca.

‘Unsere Mütter, Unsere Väter’ es espectacular en todos los sentidos. Su realismo tanto formal como en la historia, hace que sea creíble la narración. A esto hemos de añadir que el relato alemán de la segunda guerra mundial no es muy habitual, y de ahí su especial interés. Los guionistas han sabido mezclar magistralmente la brutalidad de la guerra con momentos melodramáticos y con una sensibilidad estética fuera de lo normal. En definitiva una genial visión contemporánea de unos hechos trascendentales que han sido tantas veces edulcorados y banalizados en el cine y aquí convertido en un manifiesto antibelicista. Una serie imprescindible para los amantes del cine y de las series de televisión.

  • admin: Hola María. Gracias a ti por pasarte por mi humilde blog. Respecto a lo que preguntas, he revisado muchas...
  • María G.: Ricardo, me ha encantado descubrir tu blog. Estoy terminando mi Grado en Publicidad y RR.PP. y estás...
  • Jaqueline Contreras: Pienso que el ser humano es la invension de un ser superior. Yo en lo personal le llamo y lo...
  • Ricardo: Gracias a ti por compartirlos con todos nosotros. Un saludo.
  • Pablo: El primer televisor que hubo en mi casa, comprado por mi padre, fue un Enodyne como el del anuncio; creo que...
  • Ricardo: No, se trata de la desaparecida puerta del Mercado. Hay que fijarse en la pequeña parte de muro de piedra...
  • moral3jo: La imagen de cabecera de la izquierda que es? el arco del obispo? Creo poder leer que dice que es la puerta...
  • Ricardo: Tienes razón. Acabo de cambiarlo. Gracias por tu atención.
  • Beep: El 2744 no es el coche registrado 2744 es el 2745, la primera de cada “serie” es la 0000




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