Ya no es reversible
El otro día, el IPCC, un organismo de la ONU dedicado a estudiar el cambio climático, presentó por fin el informe que plasma por fin con toda crudeza y con datos irrefutables la realidad del calentamiento global, un lento pero inexorable fenómeno provocado por la mano del ser humano a partir del siglo XIX. En él han participado más de 2.500 científicos y 130 países. Han sido seis años de trabajo y estudio para llegar a unas conclusiones mucho más pesimistas de lo que inicialmente se hubiera pensado. El informe es tan duro que los países que más han contribuído a este desastre (EEUU, China, Rusia o Arabia Saudí) tuvieron reticencias de última hora con las conclusiones y las recomendaciones.
Y es que nuestro sistema productivo, especialmente el de las grandes potencias industriales, está basado fundamentalmente en la destrucción y el consumo de materias no renovables. Puede parecer pueril decirlo, pero la mayoría de las materias primas naturales son finitas y han necesitado millones de años para ser creadas. El ser humano, en su depredación, las ha liquidado en poco más de dos siglos. Con estas materias primas y con su trasformación, la industria ha modificado irreversiblemente el planeta, algo que nos afectará a todos a través del clima. Se producirán grandes desajustes. Mientras unos sufrirán lluvias torrenciales, otros estarán condenados a una sequía permanente. Los habitantes de las costas tendrán que huir al interior por la crecida del nivel de los mares y océanos. Y ya sabemos con certeza que esto ocurrirá. No son especulaciones. Lo que aún está en nuestra mano es minimizar el impacto y la magnitud de estas catástrofes.
Desde los gobiernos y las poderosas industrias se ha intentado silenciar e incluso ridiculizar el cambio climático, considerándolo meras teorías sin fundamento. El escritor Michael Crichton, por ejemplo, lo ponía en duda en su libro ‘Estado de Miedo’. Y esa ha sido la tendencia mayoritaria en los noventa: mirar para otro lado. Yo sigo siendo escéptico sobre la concienciación de los gobiernos y de las empresas. No creo que realmente vayan a contribuir más que de cara a la galería a que sus negocios sean más sostenibles. A pesar de este informe de la ONU, las cosas seguirán más o menos como hasta ahora. Los culpables se aplicarán un ligero maquillaje de «ecologismo barato» que los convertirá aún en más hipócritas.