Ultraje a la bandera
Parece increíble, pero ha sucedido. La noticia de los jóvenes españoles y portugueses detenidos indefinidamente por descolgar una bandera letona de una farola durante una visita al país báltico está en todos los medios. Desde que el hecho ocurrió hace un par de semanas, los afectados están sufriendo un proceso que tiene aspecto de ser de lo más arbitrario, con la fiscalía letona diciendo primero sí y luego no. La cuestión es que los jóvenes han pasado de pensar que todo está solucionado, a pasar todo el verano en Riga, esperando un juicio en el que pueden ser condenados a una pena de hasta a seis años de prisión.
Según parece, en Letonia la bandera es un símbolo sagrado, intocable. Quizás una herencia del totalitarismo soviético. De otro modo no se explica que el hurto de un vulgar trozo de tela (por muy sagrado que sea) se castigue con la cárcel. Por curiosidad me he preocupado en buscar en nuestro Código Penal un delito similar. Lo he encontrado en el artículo 543:
Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses.
Es decir, que la agresión a los símbolos debe hacerse con publicidad para que sea un delito. Aún así, desde mi punto de vista, me sigue pareciendo excesivo. Me parece más coherente que se ponga una multa por desórdenes públicos (si se han producido) o quizás pagar el importe del material. Sinceramente, el ultraje a los símbolos nacionales me parece algo propio de otros tiempos, de otros siglos. Sin un valor real y sin que esos actos tengan consecuencias más allá de ser una gamberrada y una falta de educación. Si nos ponemos a repasar hechos mucho más reprobables y molestos encuentro por ejemplo la quema de un contenedor, las pintadas en las paredes o los ruidos insoportables de las motos sin silenciador.