Sobre dos temas de actualidad
Dos son los temas sobre los que me gustaría opinar hoy. Son dos asuntos que ya llevan cierto recorrido en los medios y que izquierda y derecha utilizar a su antojo aunque exista una verdad al margen del partidismo. O al menos yo lo creo así.
Empezaré por comentar el archivo por parte del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco del caso de las reuniones del líder de la oposición vasca Patxi López y el lehendakari Juan José Ibarretxe con el entonces cabeza de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi. Lo cierto es que, por mucho que nos pueda asquear este personaje, una reunión política de estas características no creo que sea susceptible de ser juzgado. Desde luego el delito que pudiera haber detrás de estos hechos no tiene mucho sentido. Es más, no me entra en la cabeza que algo así pueda ser delito, mucho más cuando son reuniones movidas simplemente por la buena fe y la búsqueda de soluciones. Detrás de la acusación popular que impulsó esta causa están el Foro de Ermua y la asociación cercana a la derecha Dignidad y Justicia. Me alegro por este archivo, aunque quizás lo mejor hubiera sido que se celebrara el juicio y se fallara respecto al fondo del asunto. Digo esto porque el tribunal sólo se ha pronunciado sobre las formas. Por si alguien no lo sabe, se ha deliberado sobre si una causa promovida sólo por acusación popular y sin perjudicados identificables (la famosa «doctrina Botín») puede salir adelante.
El otro tema candente del que quería hablar era el de Gaza. La masacre provocada por el ataque israelí no tiene ni nombre ni justificación posible, por mucho que las autoridades de Israel lo intenten. Si el país hebreo actúa con el despotismo con el que actúa es porque tiene detrás a los Estados Unidos, el «primo de Zumosol» todopoderoso. Su apoyo es vital para la supervivencia del estado judío. Todo se ha dicho ya sobre este tema, pero a toro pasado, soy de los que piensan que la creación del estado de Israel en 1948 sobre una parte del territorio palestino (por entonces bajo mandato británico) fue un trágico error que a su vez fue el germen de la desestabilización que vivimos casi desde entonces. Ya no hay vuelta atrás, así que lo mejor es que la ONU tome cartas de verdad en el asunto y encabece una mediación sobre el terreno. En la carpeta de asuntos pendientes están, por ejemplo, la devolución de los territorios que Israel arrebató a los países limítrofes durante la guerra de los Seis Días en 1967. Pero mientras se siga mirando hacia otro lado, poniendo parches temporales o no hablando claro, las cosas no mejorarán. Es hora de que todo el mundo se ponga manos a la obra con voluntad y, si hace falta, firmeza.