rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
15 de abril de 2010

Rāmānujan, la diosa Namagiri y la teoría de cuerdas

Hace unas semanas en la tertulia de La Rosa de los Vientos de Onda Cero escuché hablar de un matemático hindú de impronunciable nombre llamado Srinivāsa Aaiyangār Rāmānujan que vivió entre los siglos XIX y XX. Puede que sea uno de los personajes de ciencia más peculiares de la historia. Rāmānujan nació en 1887 en una familia muy pobre y muy religiosa (brahmanes, una rama del hinduismo). Trabajo durante su adolescencia como cargador en el puerto de Madrás. Nunca tuvo acceso a una formación superior y tuvo una educación elemental gracias a una beca, pero su capacidad innata para el cálculo le hizo dominar la trigonometía a los 12 años y a los 15 le prestaron un libro con miles de teoremas matemáticos sin demostraciones (‘A synopsis of elementary results in pure mathematics’ de George Shoobridge Carr) que estudió a fondo. Completó todas y cada una de esas demostraciones correctamente.

Lo interesante fue que, a partir de esa precaria educación, consiguió desarrollar todo un sistema propio de razonamiento matemático tan extremadamente complejo, heterodoxo y particular que aún se siguen descifrando sus teoremas, ya que escribió en su corta vida casi 4000. Lo hacía en cuadernos con su propia nomenclatura. Cierto que algunos de ellos se han demostrado como erróneos, pero sigue asombrando a los matemáticos y nadie se explica como pudo llegar a conclusiones tan avanzadas y vanguardistas. No en vano, uno de sus descubrimientos, las funciones modulares, han sido básicas en física para el desarrollo de la teoría de cuerdas:

La función de Ramanujan contiene un término elevado a la potencia veinticuatro. Ese número es el origen de las cancelaciones milagrosas que se dan en la teoría de cuerdas, pues cada uno de los veinticuatro modos de la función de Ramanujan corresponde a una vibración física de la cuerda. Cuando se generaliza la función de Ramanujan,el número 24 queda reemplazado por el 8. Si tenemos en cuenta que se añaden dos dimensiones más al número total de vibraciones que aparecen en una teoría relativista, obtendremos 8+2, ó 10: La cuerda vibra en diez dimensiones porque requiere estas funciones de Ramanujan generalizadas para permanecer autoconsistente. (Extraído del blog ‘La Bella Teoría’)

Hay una cosa bastante enigmática. Rāmānujan siempre dijo que sus teorías eran producto de sus sueños. En ellos, la diosa de la familia, Namagiri, era quien le inspiraba toda esa sabiduría. Cuando despertaba escribía en su cuaderno aquello que la diosa le había contado. Nunca sabremos lo que esto tiene de verdad, mucho más viniendo de una familia en la que la religión tenía un papel tan predominante.

No hay duda de que, si conocemos a este peculiar genio es gracias a su tesón. Envió cartas a destacados matemáticos de la época. Muchos lo tacharon de loco, pero uno de ellos, Godfrey Harold Hardy, de la Universidad de Cambridge, lo tomo muy en serio y vio en él lo que otros no vieron. Rāmānujan viajó a Inglaterra, donde permaneció durante cinco años. En ese tiempo desarrolló junto a Hardy numerosas teorías. Fueron una extraña pareja. Al choque cultural y religioso (Hardy era ateo) había que añadirle su diferente forma de comprender las matemáticas. A pesar de todo su trabajo fue más que fructífero.

Rāmānujan siempre fue de carácter débil y enfermizo y finalmente el húmedo clima británico le llevó a una prematura muerte a los 32 años por tuberculosis. Fue en 1920. Hoy día es considerado como una de las mentes matemáticas más brillantes de todos los tiempos y también de las más desconocidas. Sirva este post como homenaje.

14 de abril de 2010

Papá Topo

Llevo unos cuantos meses siguiendo los pasos a una de las bandas que –para algunos para mal y para mí desde luego para bien– más destacan. Su nombre es Papá Topo y vienen desde Mallorca. Esta formación jovencísima (Adrià tiene 18 años y Paula 15) es de lo más fresco que ha pasado por mis oídos en meses y hasta en años.

Hoy los traigo al blog porque han lanzado recientemente su primer disco, un sencillo con dos canciones. La primera es ‘Oso panda’ y ya es toda una veterana dentro del circuito maquetero de internet. La otra cara es ‘Lo que nos gusta del verano’. Ambos temas derrochan vitalidad, falsa inocencia y un toque de mala leche. Me recuerdan mucho a los primeros Fresones Rebeldes. También las críticas han sido muy similares, aunque no ha aparecido aquel término tan despectivo de «tonti-pop» que leíamos a periodistas musicales en los noventa. Menos mal.

Los años del cambio de siglo ha supuesto una excesiva «profesionalización» de la música independiente, donde lo importante no son las canciones, sino si se tocan bien o mal o los discos están bien o mal grabados. Por suerte Papá Topo es una banda de nuestro tiempo, de la nueva década, sin miedo al amateurismo y que ha crecido gracias a internet y a las redes sociales como Facebook y MySpace. Allí pueden escucharse unos cuantos temas suyos que aún no han publicado (puede que nunca lo hagan) que tienen en la recámara para un hipotético primer larga duración y que a todas luces puede ser un bombazo. Y si eso ocurre van a ser el grupo más amado y también el más odiado. Si no tiempo al tiempo. Pero mientras tanto nos quedamos escuchando una y otra vez este par de cancioncillas. Aquí tenéis ya el primer videoclip, que corresponde a ‘Oso panda’ y donde comprobaréis que estos chicos de inocente tienen poco:

Y de paso, otro vídeo sacado de un concierto en su tierra natal. En este caso corresponde al tema todavía maquetero de ‘La chica vampira’:

13 de abril de 2010

¿Tiene sentido hoy la Ley de Amnistía de 1977?

Aun con el riesgo de meter la pata hasta el fondo (no soy ningún estudioso de las leyes ni sé prácticamente nada de derecho) voy a comentar algunos asuntos a raíz del procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por su investigación de los crímenes del franquismo. Estos días se ha hecho referencia en múltiples ocasiones a la Ley de Amnistía, promulgada el 15 de octubre de 1977. Básicamente, este corto texto de doce artículos viene a ser un «borrón y cuenta nueva» que ponía a cero el contador para iniciar un nuevo camino en democracia. En aquel momento no dudo de que fue una ley beneficiosa, sobre todo para los que fueron verdugos y represores de la dictadura. Las víctimas, muchas encarceladas por delitos políticos, hubieran sido amnistiadas automáticamente y de cualquier modo –en el peor de los casos– al entrar en vigor la Constitución. Esta grosera forma de equiparar a unos y a otros, a ejecutores y ejecutados, de olvidarnos de unos y de otros como si nada hubiera pasado, ha traido mucha cola desde que se aprobó, porque supuso el cierre en falso de un capítulo demasiado traumático y con demasiados flecos sueltos como para poder olvidarse.

Resulta increíble que un estado moderno de la Europa occidental siga amparando legalmente a los represores. La Ley de Amnistía lo deja bien claro en los apartados 5) y 6) del artículo 2.1:

En todo caso están comprendidos en la amnistía:[…]
5. Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.
6. Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.

Mucho más increíble cuando algunos de esos delitos son gravísimos y pueden considerarse crímenes contra la humanidad, que son hechos que no prescriben. Eso al menos dice el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos de la ONU que España ratificó precisamente en 1977. Ha sido precisamente la ONU la que instó a España en 2008 a derogar la Ley de Amnistía… No deja de ser una vergüenza que países como Uruguay o Argentina hayan derogado hace tiempo sus respectivas leyes de Punto Final y Obediencia Debida (en 2009 y 2003 respectivamente) y que aquí aún sigamos rasgándonos las vestiduras con asuntos que, los más recientes, ocurrieron hace 34 años.

Quizás sea porque aún muchos cargos de poder estén ocupados por personas que se «adaptaron» con rapidez a la nueva era democrática sin asumir enteramente sus premisas, principalmente en instituciones judiciales, donde los puestos son inamovibles y sus componentes se retiran a venerables edades. La nueva derecha «acomplejada» por su pasado no termina de condenar ni de dar carpetazo definitivamente a esa rémora que arrastran, puede que por miedo a perder votos o porque verdaderamente piensan que la Transición está efectivamente completada y no cerrada en falso como opinamos muchos.

12 de abril de 2010

La sábana santa

Debió ser hacia 1988 cuando asistí junto a mis padres a una conferencia acerca de los últimos descubrimientos científicos sobre la sábana santa. Deduzco que fue por entonces porque aquel año se realizaron algunos de los análisis más exhaustivos que se han hecho nunca sobre la síndone de Turín. La principal de ellas fue la datación por carbono 14 realizada por tres laboratorios independientes (en el Reino Unido, en Suiza y en Estados Unidos), que arrojó resultados más que polémicos, ya que fue datada entre los años 1280 y 1360, o sea, por lo menos 1250 años menos de la antiguedad que se le supone. Incluso, después de consultar algunos artículos de prensa en la hemeroteca de El País, la Iglesia reconoció oficialmente la falsedad de la reliquia.

Sin embargo, en 2005, un químico norteamericano lanzó la hipótesis de que los análisis de datación no habían sido realizados sobre fragmentos originales del lienzo, sino sobre uno de los numerosos parches. Otros métodos realizados en aquellos tiempos y posteriores nos proporcionan datos contradictorios y no concluyentes. La historia del sudario de Turín es para una película. Os recomiendo que leáis el artículo que le dedica la Wikipedia. Es un resumen bastante bueno de las pistas reales que nos sirven para seguir sus pasos en el espacio y en el tiempo. En cualquier caso, sea lo que sea, y venga de donde venga, falsificación o realidad, se trata de un objeto que ejerce una gran atracción a quien ve una imagen suya, sobre todo la versión «positivada». Digo esto porque, una de las peculiaridades de la sábana santa, es que la «impregnación» es un negativo. Lo descubrió un fotógrafo italiano a finales del siglo XIX y añadió aún más misterio acerca de su origen.

Del mismo modo, mucho se ha comentado sobre su origen medieval. Todas esas teorías surgieron a partir de la famosa datación de 1988 e incluso se atribuyó su autoría ni más ni menos que a Leonardo Da Vinci sin darse cuenta de que el genio renacentista era eso, renacentista, y por tanto del siglo XV o XVI… En definitiva, yo no me atrevo a pronunciarme sobre la naturaleza de la sábana santa. No creo que sea lo que dice ser, pero para ser una obra del siglo XIII/XIV me resulta demasiado perfecta. ¿Solucionaremos alguna vez este enigma?

Por cierto, si estáis por Turín, podréis acercaros hasta su catedral, donde se expone la reliquia por primera vez en diez años y sólo hasta el próximo 23 de mayo tras la restauración a la que fue sometida en 2002. Para más información os recomiendo que escuchéis el programa del sábado de Milenio 3, dedicado íntegramente a este tema.

11 de abril de 2010

La estafa estereoscópica

La idea de que el cine es una industria y, en general, considerar sistemática el arte como un negocio siempre me ha parecido un gran error. Es muy complicado compatibilizar una actividad económica rentable con una actividad artística completamente libre, original e independiente de las corrientes sociales predominantes. El cine, como arte que es, es un medio de comunicación del artista (en este caso un conjunto más o menos grande de ellos) para expresar una idea. Hollywood hace décadas que perdió el rumbo y anda como pollo sin cabeza buscando el filón más rentable y dejando a un lado la parte creativa. La cartelera se llena de refritos de clásicos, de argumentos manidos y, últimamente, de películas tridimensionales, en 3D o estereoscópicas (que cada uno elija el nombre que más le guste).

Hace unos meses probé el invento yendo al cine a ver la última producción de Pixar, ‘Up’ (por cierto, pagando un plus sustancioso por la entrada). Me divertí y la sensación de relieve estaba bastante conseguida pero me surgió una duda, ¿Sería igual de atractiva la película en dos dimensiones? Bueno, quizás este caso no sea el mejor. No estuvo nada mal. Pero, ¿esto es cine o queremos convertirlo en un simple espectáculo donde las formas valen mucho más que el fondo? De un año para acá todo lo que sea imagen tridimensional se ha puesto de moda. No sólo el cine. Ahora nos quieren vender televisores 3D, el mundial de fútbol se emitirá en 3D. ¿De verdad tendrá éxito o será algo pasajero? Yo soy de los que piensan que todo pasará y que ni se venderán televisores tridimensionales ni el cine estereoscópico se quedará mucho tiempo. De momento la gente está pasando por el aro, pero veremos si el fenómeno aguantará el impacto de la novedad.

El otro día, el diario El País publicaba un reportaje precisamente sobre un aspecto de este tema. Bajo el título de «El timo de la estampita en 3D», se comenta que los estudios de Hollywood «convierten» a 3D películas ya estrenadas y que inicialmente no estaban ideadas para ello con el sólo objetivo de servir de reclamo para los espectadores y, de paso, subir el precio de las entradas. ¿Qué no harán para mantener intacto su pedazo de la tarta?

10 de abril de 2010

Canon EOS 550D: Primeras impresiones

Llevo apenas 24 horas probando mi nueva cámara y ya estoy en disposición de comentar al menos las primeras impresiones. Tras tres años con mi Nikon D40, de la que estoy muy contento, me he pasado al otro lado. La elegida ha sido la Canon EOS 550D, con características muy superiores (lógicamente) a la D40. A saber: sensor de 18 megapíxeles, idéntico al de la 7D, grabación de vídeo a 1080p y 24, 25 o 30 fotogramas, controles manuales en modo vídeo, etc. En cuanto al objetivo, elegí el popular Tamron 18-270mm.

Nada más cogerla, la primera idea que se me pasó por la mente es que los acabados de Canon (al menos en la gama media) son peores que en mi antigua Nikon. Los materiales dan la sensación de ser de peor calidad y algunos elementos parecen «desajustados». Sobre todo me refiero al botón de disparo y al dial, que me han resultado algo endebles. No cabe duda de que sólo era una sensación. En cuanto la puse en marcha y comencé a hacer fotos con ella cambié de opinión y se me olvidó todo lo demás. La EOS 550D le da veinte mil vueltas a la Nikon D40, sobre todo en cuanto a rapidez de funcionamiento. Todos los controles responden de forma inmediata y la sensación general es la de estar ante una máquina muy rápida y muy potente en todos los sentidos. El sonido de disparo es muy diferente al de la Nikon, y (aunque esto parezca una tontería) da sensación de calidad. El disparo en ráfaga también resulta muy rápido.

Otra cosa que me ha gustado bastante de la 550D ha sido la cantidad de botones de acceso directo a funciones que tiene. A pesar de llevar poco tiempo con ella, ya me he hecho con prácticamente todos los controles manuales posibles (apertura, velocidad, sensibilidad ISO, enfoque, etc) gracias a un sistema muy intuitivo que ha conseguido que no haya consultado ni una sola vez el manual. Se accede a cualquier parámetro de forma inmediata y cómoda. Mucho mejor que con mi Nikon. El tema del vídeo merece un capítulo aparte. Yo, que vengo de la Toshiba Camileo S10, acostumbrado a tener todos los controles automáticos, cuesta un poco hacerse con ella en modo manual. El enfoque automático es prácticamente inutilizable, por lo que, o bien se usa el modo manual o bien el viejo truco del «enfoque al infinito» y usando aperturas máximas de diafragma. En cuanto a la calidad, en general es excepcionalmente buena si se usan los parámetros adecuados. Aún no he podido ver los vídeos en un televisor, pero en el ordenador son impresionantes.

En definitiva, y como primera conclusión (a lo mejor precipitada) tengo que decir varias cosas: En cuanto a calidad de materiales y construcción gana Nikon, pero en funcionamiento, ergonomía, usabilidad y mecánica Canon triunfa de lejos.

9 de abril de 2010

15 años de música independiente

Fue en abril de 1995 cuando, por azares de la vida, sintonicé Radio 3 conscientemente por primera vez. Realmente no era la primera vez que me ponía en contacto con esa cosa abstracta llamada «música independiente». Dos años atrás, en 1993, Suede y sus temas ‘Animal nitrate’ y ‘So young’ me habían causado gran impresión. Sabía de sobra que aquello era un sonido diferente. En el 94 surgieron Beck, Oasis, se dio a conocer Blur y otras bandas que por entonces eran más o menos independientes, o que por lo menos sonaban muy distinto de todo lo que había escuchado hasta entonces.

Pero la independencia de verdad –el subsuelo maquetero que llamaría nuestro amigo Julio Ruiz– y, sobre todo, la independencia en el pop español era algo nuevo. Había unas cuantas bandas que estaban rompiendo silenciosamente con todo lo anterior. Ahí estaban Los Planetas (a los que escuché por primera vez aquel abril mágico y que tocaron en Zamora en mayo o junio del 95 si no recuerdo mal), Australian Blonde (el ‘Chup chup’ fue uno de los primeros himnos indies y hasta los escuché en Los 40 Principales a raíz de aparecer en la banda sonora de la película ‘Historias del Kronen’), Cancer Moon (tenían un disco suyo en el Eroski ¿qué extraño, no?), El Inquilino Comunista o Penélope Trip. Por encima de ellos, mi gran descubrimiento (o redescubrimiento, mejor dicho) fue Lagartija Nick. Las canciones de su disco ‘Su’ abrieron aquella cassette de 90 minutos que grabé de Radio 3 y en la que luego entrarían otros muchos –la mayoría todavía sólo maquetas– como Manta Ray, Nosoträsh, Doctor Explosion, Sex Museum y una lista larguísima de hasta 50 canciones por cinta. Al final fueron tres volúmenes (tres cintas) que grabé entre abril y junio de 1995 y que titulé ‘Panorama Actual de la Música Independiente Nacional’.

Desde entonces ya no he podido renunciar a la causa indie, una causa romántica e imposible (a veces quizás no tanto) que ha marcado mis gustos musicales, cinematográficos (todavía recuerdo aquellos ciclos de Caja España de cinematografías raras) y, en general, una forma de entender la vida al margen del «mundo real». Para muchos seré un incomprendido… pero cada vez menos. Lo independiente va ganando terreno poco a poco en el mundo «comercial». Y ojalá que siga siendo así. Ya es hora de que las buenas bandas independientes nacionales se conozcan a gran escala. Se lo merecen.



rmbit está bajo una licencia de Creative Commons.
Plantilla de diseño propio en constante evolución.
Página servida en 0,071 segundos.
Gestionado con WordPress