31 de diciembre de 2004
Una cifra inocente, un año más. El año de las grandes catástrofes naturales, de grandes atentados y de muchas imprudencias. Un año muy largo y cargado de acontecimientos. Convulso y sorprendente. Nos ha dejado sin aliento. Unas cuantas palabras clave: 11M, ZP, JJOO, Bush, Iraq, Tsunami, Arafat.
30 de diciembre de 2004
Si ayer comentaba el poco sentido de determinadas propuestas «subversivas», la que viene ahora no lo es menos.
El tema de los papeles del archivo de la guerra civil de Salamanca viene de lejos. Hace unos 25 años que la Generalitat de Catalunya y diversas instituciones y organismos catalanes reclaman parte del archivo. Se trata de los documentos incautados por las tropas de Franco en Cataluña durante la guerra y que fueron llevados, junto con muchos otros hasta Salamanca. No me extenderé porque de todos será conocida la historia. Los expertos consultados por el Gobierno aconsejan la devolución a sus legítimos dueños. La Generalitat por su parte, se ha comprometido a financiar copias digitales para que puedan seguir consultándose en Salamanca.
Pero se toparon con el Ayuntamiento de Salamanca y con la Junta de Castilla y León. Desde posiciones cerriles y poco comprensibles para los observadores objetivos se empecinan en impedir que los papeles salgan. Jamás se había visto que nadie defienda algo que no es de su propiedad con tanto interés, cuando poco le preocupa el recuperar el patrimonio autóctono vendido o regalado en otros tiempos por paletos y que ahora se encuentran en museos extranjeros. Espero que se aprenda de Cataluña la lección de cuidar y proteger su propio patrimonio en vez de preocuparse por el ajeno. Aunque visto lo visto quedan pocas esperanzas.
29 de diciembre de 2004
Los enfrentamientos, cuanto más estúpidos, más lejos llegan. No hay más que ver la forzada polémica que Carod Rovira ha provocado con todo lo de Madrid 2012. En fin, no voy a contar toda la historia. La cuestión es que a algún listillo se le ocurrió la idea de hacer boicot al cava catalán, como si de ellos fuera la culpa. Pero claro, la sinrazón se lo lleva todo por delante.
Yo seguiré bebiendo mi Coca-Cola aunque Bush no sea precisamente un modelo a seguir.
23 de septiembre de 2004
Ya sabemos desde hace tiempo como se las gastan en el gobierno de los Estados Unidos con los críticos. El cantante Cat Stevens (o Yusuf Islam desde que se convirtió en 1978 al Islam) ha sido expulsado de EEUU por estar presuntamente relacionado con el grupo palestino Hamas, que es considerado terrorista en EEUU.
Las autoridades estadounidenses obviaron (o quizás no) su militancia pacifista y las donaciones que realizó a las asociaciones de víctimas del 11-S.
23 de septiembre de 2004
Esta tarde en un espacio de noticias se mostraba un reportaje sobre la ley «antibotellón» y sus efectos. En la Comunidad de Madrid, la multa por beber en la calle es de 300 €, conmutables por cuatro horas de charla sobre los efectos del alcohol. Se comentaba también que lo único conseguido con esta norma es disgregar los puntos de encuentro de los jóvenes, pero de ningún modo erradicarlo.
Era una ley claramente condenada al fracaso. Más todavía cuando no se ataja la raíz del «problema». El «problema» es la falta de actividades de entretenimiento asequibles o gratuitos. El cine es caro, los bares suministran bebidas dudosas, los locales a menudo no cumplen las medidas de seguridad, están mal climatizados y son demasiado ruidosos para poder charlar. Eso siempre y cuando no cobren entrada, etc.
La ausencia de alternativas es el verdadero problema: hacer un botellón es barato, se puede hacer en cualquier parte e incluso en verano se puede disfrutar de una temperatura agradable. Yo como participante de varios botellones puedo decir que si realiza de manera responsable, es un buen modo de hacer vida social.
Si las cosas se hacen bien, todos podremos convivir mejor, aunque parece difícil en una sociedad que no cuida a sus jóvenes.
22 de septiembre de 2004
El director de cine Russ Meyer murió el sábado pasado a los 82 años de edad. Fue el artífice de alguna de las películas más delirantes del cine norteamericano. Su especial gusto por las mujeres exhuberantes le convirtió en todo un icono de la cultura basura. En su larga carrera dirigió algunas películas míticas como ‘Faster!, Pussycat!, Kill, Kill!’ (1965) o ‘Vixens’ (1968). A ver si algún canal de televisión se digna en dedicarle un ciclo de películas…