Las cintas de la guerra
Ayer comenzó en Nueva York la quinta edición del Tribeca Film Festival, uno de los más innovadores festivales de los que se celebran en los Estados Unidos y quizás en todo el mundo, comparable al ya demasiado comercial Festival de Sundance. Hasta su clausura el próximo día 7 de mayo se verán muchas e interesantes películas. Este año me han llamado la atención especialmente los documentales, sobre todo ‘When I Came Home’ sobre los ex-combatientes de la guerra de Irak que regresan a su país sin otra salida que convertirse en vagabundos y mendigar para poder sobrevivir.
El otro es ‘The War Tapes’, un documental bastante llamativo y también relacionado con la guerra de Irak. Es la primera vez que se confecciona una película sobre una guerra filmada por los propios soldados que combaten en primera línea. La tecnología de las cámaras digitales lo ha hecho posible. La realizadora Deborah Scranton entregó tres cámaras digitales a tres combatientes estadounidenses de la Guardia Nacional y les enseñó a utilizarlas. El resultado fueron más de 900 horas de guerra real, guerra de trinchera, lejos de los informativos de Fox News o de la CNN. Después de un laborioso montaje quedaron 94 minutos.
Espero poder ver las dos dentro de poco tiempo.
Esta semana,
‘Yo Soy Curiosa’ ha sido recientemente estrenada en cines de toda Europa. Más que estrenada, sería más correcto hablar de reestreno. Tras casi cuarenta años, la película finalmente ha podido estrenarse. En muchos países fue censurada hasta tiempos muy recientes.
El film narra la historia de un director de cine decide rodar una película sobre la situación política de la Suecia de finales de los años sesenta. Su principal protagonista es Lena, una chica deseosa de conocer y entender el mundo que la rodea, es víctima de las contradicciones de ese mundo.
Su primera intención es conocer si la sociedad sueca es tan igualitaria, avanzada y próspera como se pretende mostrar al mundo. En esa encuesta, los ciudadanos se muestran apáticos, indolentes y poco comprometidos. Nadie quiere aceptar que la miseria y la marginalidad forman parte también de su mundo, como podrá verse a lo largo de la película (la vida que lleva el padre de Lena o los habitantes de las zonas rurales). La crítica se ceba también con la monarquía y los símbolos tradicionales suecos.
La situación mundial también preocupan a Lena. Tras manifestarse contra Franco frente a las agencias que venden viajes a España, comprueba de nuevo la indiferencia de los turistas que venían a la península respecto a la dictadura.