Hacía ya tiempo que no recomendaba una página web. De entre todo el maremagnum de sitios que están surgiendo últimamente, hay uno que me ha llamado la atención. Vale que no es de lo más original, pero es la versión española de uno de mis sitios favoritos. Me estoy refiriendo a la Practicopedia, una especie de VideoJug en castellano bastante bien hecha y con un montón de vídeos.
Para quien lo no sepa, este tipo de webs consisten en mostrar consejos sobre cómo realizar tareas cotidianas, desde cocina, bebida, deportes, finanzas, electrónica, relaciones personales y otros muchos campos de la vida. Me ha sorprendido la cantidad y la variedad de los vídeos. Por supuesto los propios usuarios pueden mandar sus consejos para así enriquecer la web y ofrecerlos a los demás. Junto a cada consejo se muestra su posible coste económico y su dificultad.
Y para terminar, uno de los vídeos que más gracia me han hecho. Un poco friki si que es: «Cómo ligar en el trabajo:» ¡Tomen nota!
A las doce y media de la noche de ayer, y a causa de las enormes lluvias caídas en estos últimos días se desbordó la presa de Vega de Tera, de la Empresa Moncabril. La impetuosa corriente que, al caer encauzado desde una altura de más de 35 metros, inundó el valle donde se halla el pueblo de Ribadelago, arrastró inmuebles, enseres, animales domésticos y a muchos de los habitantes de la localidad. Muchos vecinos al darse cuenta de lo que ocurría, salieron despavoridos de sus domicilios y treparon por los montes próximos. […] Un celador electricista, de apellido Rey, subió al campanario de la iglesia parroquial y comenzó a repicar las campanas en petición de auxilio. Poco después las aguas llegaban a la iglesia, que quedó destruida en su casi totalidad, quedando únicamente en pie el campanario y dos paredones.
Así comenzaba la primera crónica, aún muy confusa y sin datos, que el diario La Vanguardia hacía del suceso en su edición del 10 de enero de 1959. Y es precisamente tal día como hoy, esta noche, se cumplen 50 años de la tragedia de Ribadelago. Sobre las causas de la catástrofe se apuntan a multitud de errores técnicos, tanto de cálculo como de ejecución, incluyendo materiales defectuosos. Pero eso poco importa. 144 personas murieron en el lugar, aunque el franquismo cubrió de silencio cualquier posible error y convirtió estos hechos luctuosos en un instrumento más de la propaganda. Tan sólo unos pocos días después, la prensa ya se hacía eco de los planes de construcción del nuevo pueblo, Ribadelago de Franco, planificado a gusto por los tecnócratas y teóricos del régimen que ya comenzaban a hacerse un hueco al lado del caudillo.
Además de la hemeroteca de La Vanguardia, también he buscado por la prensa internacional. Concretamente, el diario The New York Times, llevaba la noticia el mismo día 10 de enero:
Torrent Plunges on Town
ZAMORA, Spain, Jan. 9 (AP) — From the dam that went out early today to the Village of Rivadelago the ground drops 1,690 feet in three miles. The torrent roared down on the villagers before many could flee their homes.
Y también en días sucesivos:
131 Spaniards Lost When Dam Breaks; 131 Spaniards Lost in Flood As Dam Breaks Above Village
MADRID, Jan. 9 — At least seventeen persons were reported drowned and 114 missing in floods that swept the Spanish village of Rivadelago early today after a dam gate broke.
TOLL REACHES 142 IN SPANISH DELUGE
RIVADELAGO, Spain, Jan. 10 (UPI) — Grieving families began burying their dead today while Government and volunteer workers dug through rubble searching for more victims of a dam burst that all but wiped out this mountain village.
En el número de enero de 2009 de Muy Interesante he leído un artículo (el artículo de portada para ser más exacto) bajo el título de ‘Timos Paranormales’. Creo que desde lo que publicaron sobre las abducciones hace casi un par de años, la principal revista española de divulgación científica no llevaba en primera algo «de lo extraño». En aquel momento, el artículo no estuvo mal. Ya sabéis que soy muy crítico con todo eso de los secuestros extraterrestres, pero no por ello me deja de interesar.
Lo mismo me pasa con el resto de asuntos «paranormales». Me resultan interesantes, curiosos y en su mayoría (al menos los de toda la vida) no me los creo tal y como se nos quieren presentar. Esto no significa que las explicaciones que algunos científicos o escépticos profesionales ofrecen sean satisfactorias. La ciencia se arroga (y me parece muy bien) la capacidad de poder dar explicación a cualquiera de estos fenómenos extraños. No quiero decir que no la tengan, pero quizás tardemos aún un tiempo en encontrarla. No quiero que la ciencia nos «time» con soluciones que no son reales.
En el artículo sobre ‘Timos Paranormales’ se da un repaso a algunos clásicos del misterio si excesivo rigor ni profundidad, ofreciendo también las clásicas explicaciones. Por poner sólo un ejemplo: los famosos círculos y signos de las cosechas. Yo no creo que sean ni señales de Gaia, ni de extraterrestres, ni nada de nada, pero de ahí a solucionarlo reduciendo su autoría (otra vez) a los dos famosos jubilados británicos ya es de juzgado de guardia. Una revista como Muy Interesante se merece trabajos con un poquito más de documentación, más amplios, y no otra vez todos los tópicos (aunque sean ciertos) sobre nuestros enigmas favoritos. ¡Cómo echo de menos los tiempos en que se trataba, por ejemplo, la cara oculta de Julio Verne o las teorías heterodoxas sobre el origen de Colón! De todos modos recomiendo visitar de vez en cuando la nueva web de la revista, con muchos más contenidos que antes.
Aunque esta noche simplemente cambiamos de un año para otro, todos nosotros hemos vivido también lo que sólo unos pocos afortunados han visto alguna vez: un cambio de siglo y de milenio. Rebuscando por la hemeroteca del Heraldo de Zamora, que últimamente tenía un poco abandonado, he dado con el primer ejemplar del siglo XX, el del 2 de enero de 1901.
Lo que por entonces se escribió en Zamora sobre el final del siglo XIX y el comienzo del XX no eran precisamente bondades. Aún no nos habíamos despegado de ese halo supersticioso que traen las fechas cruciales, sobre todo cuando ocurren en una época tan aciaga para la historia de España como fue el cambio de siglo. He aquí una muestra en la que se intuyen los cambios en las costumbres que vendrían, todavía muchos años después, y que para determinadas mentes tradicionalistas suponían el acabóse:
Espiró el siglo XIX envuelto en tenebrosas dudas. Rindió, indudablemente parias al progreso, sosteniendo centros de civilización, veneros de ciencia infusa donde si se aprendió a conocer derechos, moral, costumbres y adelantos, se acabó, muchas veces por desconocer deberes, vergüenza y virtudes. Pasó a mejor vida una centuria donde reinó, por completo, la versátil volubilidad de esa deidad despótica que el siglo XV llamó capricho, ella apellidó moda y a la que en siglo presente, si Dios no lo remedia, es muy fácil que llame necesidad, y ya sabemos adonde puede arrastrar a los hombres (y a las mujeres) eso que en lenguaje de escuela hase dado en llamar necesidades.
La ilustración que acompaña a este artículo es también muy sintomático de la época. En palabras del propio diario es «una artística alegoría en la que se ve a lo lejos la silueta de la ciudad [de Zamora] sobre la que resplandece un nuevo siglo. Una matrona indolentemente reclinada en el tronco de un árbol parece indicar la imagen de Zamora que espera que los reflejos del sol naciente la iluminen para salir de su letárgico abandono. Quiera el cielo que ese capricho alegórico de nuestro compañero El Bachiller, sea una profecía y que el sol del nuevo siglo ilumine a Zamora con la luz del progreso.»
Pues eso mismo. Aunque esta vez no toque cambio de siglo, que a vosotros también «os ilumine la luz» del nuevo año 2009 y que salgais más o menos bien de este 2008. ¡Cuidado con las uvas!.
La ciudad y los coches, dos conceptos que se han entendido a la perfección durante décadas. Desde la aparición de los vehículos a motor, las ciudades se han transformado para peor. Los peatones tuvieron durante mucho tiempo escaso peso dentro del urbanismo. Los coches lo invadían todo. Afortunadamente la tendencia intenta ahora cambiar las tornas y devolver las ciudades a los ciudadanos, ya se desplacen a pie o en bicicleta. Para algunas urbes, como Madrid, quizás sea ya demasiado tarde por mucho túnel que se construya para enterrar las autopistas, pero para otras ciudades de tamaño medio aún hay tiempo.
Todo esto viene a cuento de la sección ‘Hartos del Coche’ del diario digital Soitu.es, en la que se recogen noticias sobre transporte sostenible, público, integración de la bici en el entorno urbano y diferentes iniciativas reivindicativas de todos estos medios alternativos para desplazarse por nuestras ciudades. La estrella es sin duda la bicicleta, que se erige en símbolo, en icono de una nueva (por lo menos en España) forma de entender los desplazamientos por nuestras calles y avenidas.
Si vosotros sois de los que creéis que en vuestras ciudades hay pocos kilómetros de carril bici, demasiados coches, poco transporte público y de mala calidad, os recomiendo los artículos de ‘Hartos del Coche’.
Popular Mechanics y Popular Science son dos de las revistas más antiguas y populares (nunca mejor dicho) de los Estados Unidos. Como se suele decir son toda una institución y que han acercado todas las novedades de la técnica, la ciencia y la tecnología a varias generaciones de norteamericanos. Aquí en España se ha lanzado versiones en castellano de ambas, pero lo cierto es que este tipo de publicaciones han tenido poco predicamento por estas latitudes. Lo más parecido sea quizás Muy Interesante, aunque con un componente tecnológico y de consumo mucho mayor y una menor carga científica.
Popular Science se puede considerar como una de las pioneras en todo el mundo, ya que su primer número fue lanzado ni más ni menos que en 1872 y Popular Mechanics no le va a la zaga, pues su debut tuvo lugar en 1900. Esta entrada viene a cuento porque a través del blog de Tecnología Obsoleta me entero de que todos los números convenientemente escaneados (tanto de una como de la otra publicación) están a disposición de todo curioso en internet, a través del servicio de búsqueda de libros de Google.
Es una maravilla poder ver a golpe de clic el cambio de los tiempos, las predicciones tecnológicas que se realizaban en décadas o siglos pasados o aquellos avances y descubrimientos que entonces marcaron una época. Sólo echando un vistazo rápido a las portadas uno puede darse cuenta de que los tiempos avanzan que es una barbaridad.
Unas cosas llevan a otras. Esta tarde echando una ojeada al blog de Microsiervos me llama la atención una entrada en la que se referencia al estupendo (y ya conocido por mí) ‘Colour Lovers’. En concreto enlaza a un artículo interesante sobre el uso del color en los billetes de banco modernos. Ya sabéis de mi debilidad por el papel moneda (en el sentido del diseño me refiero). Y a partir de aquí descubro la constelación EURión (the EURion constellation).
La constelación EURión es una característica de seguridad que incorporan muchos de los billetes de banco actuales desde 1996. Se trata de una serie de cinco círculos (más bien anillos) colocados de manera especial y que aparecen impresas varias veces sobre la superficie del papel, siempre de manera muy discreta y camuflado bajo las ilustraciones. Su misión es impedir su reproducción mecánica mediante fotocopias, escáneres y otros medios.
Su curioso nombre proviene de su similitud con la disposición de las estrellas en la constelación de Orión y fue acuñado por su descubridor, el informático y experto en seguridad alemán Markus Kuhn en 2002. El hallazgo, mantenido en secreto hasta esa fecha, ocurrió mientras manipulaba un billete de 10 euros, en el que la constelación es más visible. En algunos billetes, como el de 20 libras, los pequeños anillos amarillos aparecen ocultos bajo notas musicales. Aquí podéis ver algunos otros ejemplos.
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