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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
7 de septiembre de 2007

El dilema de la vivienda: comprar, alquilar y el papel del Estado

El tema de la vivienda está más de actualidad que nunca. Los periódicos se llenan de cifras estadísticas comparándonos con otros países de la Unión Europea: que si en España la mentalidad es diferente porque preferimos por abrumadora mayoría comprar antes que alquilar, porque la edad de emanicipación es más alta que la de nuestros vecinos.

La realidad es que casi nadie se plantea vivir de por vida en una vivienda de alquiler. Yo tampoco. Mis razones quizás sean las mismas que para el resto de futuros compradores: falta de vivienda decente de alquiler, inseguridad (los contratos de arrendamiento se firman anualmente prorrogables por cinco años, tras los cuales se pueden «revisar» las condiciones), precios altos (que hacen que compense pagar una hipoteca) y, añado yo, problemas a la hora de hacer grandes reformas en la vivienda.

Pero los compradores se enfrentan al hándicap de vivir en deuda con su banco prácticamente de por vida. Aunque el precio de la vivienda no sube tanto como en años pasados, aún son altísimos en la mayoría de las capitales españolas. Un auténtico escándalo. Porque es inadmisible e incomprensible para mí que se haya dejado de mano de las leyes del mercado un bien de primera necesidad como es la vivienda. No estamos hablando de un coche, ni siquiera de un trabajo. Se trata de un lugar donde poder vivir. Vamos, lo más básico del mundo.

El Estado, que es el único que puede paliar la situación, está de brazos cruzados o por lo menos no está haciendo lo suficiente. Las Viviendas de Protección Oficial son casi testimoniales, una gota de agua en un mar de pisos. La única administración que se ha enfrentado con valentía al problema ha sido la Junta de Andalucía. No voy a entrar en si esta medida es puramente electoralista (las autonómicas coincidirán con las generales de marzo). En mi opinión, los poderes públicos pueden hacer mucho por romper el mercado libre. Todavía no se sabe cómo, pero garantizarán una vivienda a todos aquellos andaluces que ingresen menos de 3.000 euros al mes y que no invertirán más de un tercio de su renta en ella. De momento esto es una excepción.

Así que, muy a mi pesar, tiene que ser la iniciativa privada la que ponga su granito de arena para paliar el problema. La loable iniciativa de José Moreno, el «promotor aficionado» que construyó 400 viviendas en un buen lugar de Fuenlabrada y que vende por 82.000 euros cada una es el mayor exponente. Pero empresarios y altruismo no son precisamente un binomio muy frecuente.

Con este panorama, para muchos sólo queda protestar y llamar la atención de cualquier forma. Que todo sea por reivindicar nuestro derecho a la vivienda.

4 de septiembre de 2007

Dos puntos de vista sobre la economía mundial

Estos días estoy viendo los documentales producidos por TVE sobre el nuevo orden económico mundial, llamado ‘Voces Contra la Globalización’. Fueron emitidos por La 2 el año pasado y son el perfecto manual de iniciación a ese fenómeno que está en boca de todos, pero que muchos no tenemos perfectamente claro en qué consiste. Me refiero por supuesto a la tan traída y llevada globalización. La principal virtud de estos programas es la claridad en la exposición, centrándose principalmente en las consecuencias reales que ya estamos sufriendo (precariedad laboral, indefensión, incapacidad política frente al poder económico, inmigración irregular).

El panorama que presenta la serie no es precisamente alagüeño para el futuro y vaticina un conflicto norte-sur bastante serio en no muchos años. Me ha llamado la atención el escenario que muchos expertos proponen hacia el 2035, cuando la mano de obra menos cualificada, que es la más abundante en los países del tercer mundo, sea sustituida por sistemas automatizados por ser más baratos y productivos. ¿Qué ocurrirá cuando las prendas de ropa o los automóviles los fabriquen exclusivamente las máquinas? ¿Qué ocurrirá con los trabajadores? ¿Una revolución? ¿Una tranquila transición? Son hipótesis inquietantes que tendrán que confirmarse dentro de unas pocas décadas.

Aparte de ‘Voces contra la Globalización’, otro de los documentales sobre economía que he visto últimamente es ‘Commanding Heights: La Lucha por la Economía Mundial’. Se trata de varios capítulos en los que se ofrece una visión muy diferente de la globalización, intentando hacer pedagogía a favor de una economía global. Ha sido producido por la PBS, la televisión pública norteamericana. Está muy bien documentada, aunque son demasiado fríos, teóricos y deshumanizados. Me ha gustado el primer episodio, con la contraposición de las dos grandes figuras de la economía del siglo XX, Keynes (favorable al intervencionismo del Estado) y Hayek (uno de los padres del neoliberalismo económico).

A partir de aquí, en los siguientes capítulos la narración deriva, para mi gusto, en postulados a favor del liberalismo económico radical, las privatizaciones de los servicios públicos (curioso viniendo de una televisión pública) y contra la regulación estatal. Pasa de puntillas por los gravísimos inconvenientes sociales del capitalismo salvaje. No en vano se han convertido en unos de los documentales de cabecera para los amigos del neoliberalismo.

1 de septiembre de 2007

Sigur Rós, una carrera musical irregular

Escuché a Sigur Rós por primera vez hacia el otoño de 2000, cuando me compré su disco ‘Ágætis Byrjun’ (PIAS, 1999) un poco a la aventura. Apenas había oído nada suyo, sólo su primer sencillo ‘Svefn-g-englar’ (1999), que me pareció y me sigue pareciendo increíble. Y acerté con mi adquisición, porque el álbum está muy bien y su sonido era muy diferente a cualquiera que hubiera escuchado antes. Largos desarrollos, guitarras que sonaban como truenos lejanos, secciones de viento. Todo formando un equilibrio perfecto que no han conseguido, para mi gusto, en sus trabajos anteriores ni posteriores.

Y es que la carrera musical de Sigur Rós, siempre desde mi discutible criterio, está llena de altibajos. Su primer disco ‘Von’ (Smekkleysa Records, 1997) me resulta demasiado experimental y monótono y los dos posteriores ‘()’ (Smekkleysa Records, 2002) y ‘Takk…’ (EMI-Chrysalis, 2005) decepcionantes y sin brillo. Sabían a poco después del espectacular ‘Ágætis Byrjun’. Creo que no han sabido reinventarse después del éxito y han repetido la misma idea una y otra vez.

Así que me quedo con ‘Ágætis Byrjun’ como su obra magna y con dos de sus sencillos hechos videoclip ‘Svefn-g-englar’ y ‘Viðrar vel til loftárása’. Dos vídeos que son para contemplarlos detenidamente. De lo mejorcito que he visto hasta la fecha. Y si os han gustado, en breve editarán un DVD llamado ‘Heima’ que promete paisajes islandeses impresionantes y tomas de sus conciertos.


31 de agosto de 2007

La «nueva» temporada televisiva que nos espera

A lo largo de los últimos días, las cadenas de televisión preparan sus motores para comenzar la carrera por la audiencia de esta temporada. Yo, sufrido televidente (muy) ocasional, miro cada vez con más recelo la «caja tonta». Y creo que con razón al comprobar las nuevas propuestas que los canales generalistas nos tienen preparados a partir de septiembre. No hay innovaciones, no hay riesgo. Sólo los mismos programas con distintos nombres, reediciones de viejos éxitos, convencionalismos que triunfan por inercia.

La televisión está sufriendo un lento pero inexorable proceso de degeneración y de falta de ideas. En definitiva, un conservadurismo en los contenidos que roza el insulto. La única que se salva un poco de la quema es La 2, no por innovadora, que ya no lo es, sino por que es el único reducto (aunque dañado) de televisión real. Del resto apenas puedo ver diferencias destacables. Nuestra última esperanza era Cuatro. La cadena de Sogecable sigue teniendo algunos buenos programas (‘Callejeros’ por ejemplo), pero también ha ido incorporando otros como el engendro machista y vacío de ‘Supermodelo’ y otros espacios que, si en un principio fueron novedosos, al final se han acondicionado a la norma.

Y como he repetido más de una vez, mis críticas no vienen porque confunda grandes audiencias con telebasura (ni telebasura con programas sin imaginación ni interés), porque no creo en ello. Un buen programa puede tener audiencias millonarias sin recurrir a tópicos ni a fórmulas fáciles y usadas millones de veces. Aún defiendo esa opinión. Es precisamente por eso que me molesta especialmente el recurso facilón para obtener espectadores (humor de brocha gorda, sexo y cotilleo público o privado). Pero ni las productoras ni las cadenas necesitan ya romperse la cabeza para triunfar. Basta con repetirse y copiarse.

Es por esto que me alegro más que nunca de que existan los canales temáticos, internet y sobre todo el eMule. Y por suerte somos cada vez más los que llevamos años «migrando» de la televisión convencional hacia la red de redes. Al menos en mi casa, antes que la antena prefiero mi pequeño reproductor de DivX.

27 de agosto de 2007

En contra de la «fiesta nacional»

Durante muchos años y aún hoy, la tauromaquia fue realmente la «fiesta nacional». Representaba todos los valores de aquella sociedad española retrógrada, violenta, bronca y con cierto gusto por la sangre. Lo peor es que fue nuestra única imagen de cara al resto del mundo. Afortunadamente esa España está en vías de extinción junto con su mundo de tópicos y formas de pensar que ya no encajan en el siglo XXI. Las corridas de toros y, en general, todos los festejos que incluyen la utilización de estos animales está en retroceso en muchas partes de nuestra geografía. Y si ya no han desaparecido es por los enormes intereses económicos y políticos que mueve. En breves días tendremos un nuevo ejemplo de salvajismo con el «Toro de la Vega» de Tordesillas, un evento que cada año tiene más detractores.

Nunca he entendido el «arte» del toreo, ni creo que nunca lo entienda. Reconozco que se trata de una seña de identidad española, un patrimonio de todos, pero esto no puede justificar a estas alturas, el maltrato animal. La sociedad moderna y urbana cada vez ve con peores ojos el toreo. Pero de este lado de la barrera también hay aspectos reprochables, porque muchos grupos han utilizado el movimiento antitaurino como excusa para reivindicaciones de tipo político. En cualquier caso, no pueden empañar la honesta defensa de los animales como una cuestión puramente ética.

Si la Cámara de los Comunes del Reino Unido prohibió en 2004 la ancestral caza del zorro (por amplia mayoría de 356 contra 166), ¿Por qué no se puede hacer lo mismo con las corridas de toros? Imagino que será cuestión de tiempo.

26 de agosto de 2007

Otoño caliente en los quioscos

Todos los indicios apuntan a que este otoño habrá que estar muy atentos al quiosco. Aparte del rediseño completo del diario El País para adaptarlo a los nuevos tiempos, parece ser que, como mínimo, surgirá un nuevo diario que intentará arrebatar parte de los lectores al periódico de PRISA. Se llamará Público (o El Público) y su linea editorial, para entendernos, se situará a la izquierda de El País y nacerá con la vocación de ser un diario periférico, al contrario que aquel. Detrás del accionariado está Mediapro, accionista de La Sexta y en su plantilla contará con nombres ilustres como Ignacio Escolar (uno de los bitacoreros más importantes de España con Escolar.net) o Juan Pedro Valentín (ex director de informativos de Telecinco). Su público objetivo será joven, urbano y de centro izquierda.

En cuanto al diseño, está detrás la agencia Cases i Associats, que han diseñado la maquetación de ADN, El Periódico de Catalunya, Avui o Clarín. Tendrá una media de 64 páginas, todas ellas a color. Público vendrá a cubrir una zona del espectro ideológico tradicionalmente abandonado como es el de la izquierda. En Francia Le Monde tenía a Liberátion a su izquierda, pero en España existía un vacío. Para empezar pegando fuerte, el diario se venderá a 50 céntimos. El resto de las informaciones que he podido leer no son más que ruido y maldades, aunque seguro que pronto tendremos nuevos datos.

En mi opinión lanzar un nuevo diario en papel me parece una temeridad que tiene muchas probabilidades de fracasar. El lector potencial al que va dirigido es urbano y nada tradicional, que prefiere internet para informarse o bien los diarios gratuitos. En cuanto al nombre, Público me parece algo cutre que recuerda más a una revista del corazón o a un programa casposo de televisión. Para nada se identifica con un ideal progresista. Habrá que esperar a tener el primer número en las manos para opinar con más fundamento.

25 de agosto de 2007

‘9-11 Loose Change’

Hasta hace sólo unos años, el asesinato de Kennedy era el acontecimiento que más teorías conspirativas había provocado. La conmoción que causó en el pueblo americano y la necesidad de buscar razones exógenas al propio hecho lo convirtió en el rey de las hipótesis alternativas. Pero otro acontecimiento trascendental ocurrió el 11 de septiembre de 2001. Los atentados contra las torres gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono son hasta el momento los hechos más destacables e importantes de lo que llevamos de siglo y ha cambiado por completo el panorama político, estratégico y geográfico del mundo. Al igual que con el magnicidio de JFK, los ataques terroristas contra Nueva York y Washington han desatado todo tipo de teorías de la conspiración, amplificadas por el desarrollo de internet y los medios paralelos.

La enésima iniciativa la encontramos en ‘9-11 Loose Change’ que se ha convertido en un fenómeno social de la red. Sus autores son cuatro veinteañeros que, con muy pocos medios, han elaborado un documental que recoge minuciosamente datos y testimonios alternativos que rebaten según ellos la versión oficial. Yo lo he visto con mucha atención y voy a contar brevemente mis impresiones sobre él.

Básicamente se defiende la teoría de que los atentados del 11 de septiembre fueron cuidadosamente organizados y ejecutados por la administración Bush por motivos económicos, estratégicos y militares. Los aviones estrellados contra las torres gemelas estarían vacíos y controlados a distancia. Su derrumbe estaría también previsto mediante la detonación de cargas explosivas cuidadosamente repartidas por las torres. En el caso del Pentágono se mantiene que no fue un avión lo que se estrelló contra uno de sus flancos, sino un misil lanzado desde un helicóptero. Y por último, el famoso y heroico vuelo 93 no se estrelló en un bosque de Pensilvania, sino que aterrizó en una base aérea militar, simulando los efectos de la colisión.

La primera sensación que me produce es la de recibir una avalancha de datos durante 1 hora y 20 minutos. Unos se atropellan con otros. Esta forma de presentar la información es muy tramposa, porque parece una hábil maniobra para encubrir uno de los principales defectos del documental: las fuentes. En su mayor parte, los testimonios son frases que parecen sacadas de contexto o citas a webs fácilmente manipulables como la Wikipedia. En otras ocasiones se toman datos de periódicos de internet casi marginales, y, de nuevo, cuando se citan medios de prestigio, son para aportar datos ya conocidos.

Pero ‘9-11 Loose Change’ también tiene aciertos e invita a la duda en algunos de sus pasajes. Me refiero a los episodios más oscuros del 11 de septiembre: el ataque contra el Pentágono y el vuelo 93. En el primero de ellos casi todas las evidencias resultan verosímiles. En el segundo también, aunque algo más forzadas. La conclusión que se puede sacar es que muchas de las pruebas aportadas son endebles y sólo induce a la reflexión los episodios que ya previamente eran poco claros.

Aún así, es mejor que cada uno juzgue por sí mismo. Aquí está el documental:



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