No son muchos los espacios que la televisión dedica a contar, investigar o divulgar temas de los llamados «paranormales», independientemente de si lo son realmente o no (eso es lo de menos). Eso a pesar del gran éxito de programas como ‘Cuarto Milenio’, emitido en Cuatro y presentado por Iker Jiménez (ya va por su quinta temporada). Los intentos de emularlo, ya sean con fórmulas similares o completamente diferentes han fracasado. El pasado mes de noviembre se estrenó en el canal Neox de Antena3 TV ‘Lo que Sé del Miedo’. Lo primero que me llamó la atención es que fuera presentado por Bruno Cardeñosa, un viejo conocido de la radio, ya que presenta en Onda Cero ‘La Rosa de los Vientos’ desde que falleció Juan Antonio Cebrián. Ya sólo eso era una marca de garantía. El restos de aspectos no tenían demasiada buena pinta: Era de Antena3 (con su enfermiza tendencia al sensacionalismo y a lo escabroso), estaba relegado a un canal secundario de la TDT, lo que implicaba (y más en estos tiempos) un presupuesto más que ajustado y estaba destinado a hacerle algún tipo de sombra, o al menos a recoger algo de los espectadores de ‘Cuarto Milenio’.
Desconozco los datos de audiencia, aunque emitiéndose en Neox los sábados de madrugada no creo que hayan sido excesivamente buenos. Estéticamente ‘Lo que Sé del Miedo’ es una copia casi mimética de ‘Cuarto Milenio’, pero sin ese toque que sólo la productora Plural Entertaiment (también encargada de la serie ‘Hay Alguien Ahí’) puede darle a sus creaciones. El intentar seguir la senda de otros no me ha parecido una buena idea. Se echa en falta un estilo propio (y teniendo a Bruno a los mandos esto podría conseguirse de sobra), aunque solo fuera en lo estético. A nivel de contenidos, lo que se ofrece es un talk-show con testimonios sobre fenómenos paranormales en primera persona. Al menos esa esa la idea inicial. También existen otras secciones que complementan la oferta del programa.
De nuevo vuelvo a lo mismo. Ese halo de intentar dramatizar experiencias presuntamente reales, convirtiéndolas en espectáculo (algo que está contagiando también las últimas temporadas de ‘Cuarto Milenio’), la sobreactuación en algunas ocasiones de los propios testigos me llevan a escapar de este tipo de programas. Tratando asuntos tan escurridizos y discutibles las formas son muy importantes. Si se quiere transmitir rigurosidad y verdaderas ganas de divulgar hay de dejar a un lado esos tics de efectismo visual a toda costa. Pero si simplemente se desea fabricar un producto de consumo rápido como tantos se producen hoy día sobre cualquier temática, van por el buen camino. Una pena por Bruno Cardeñosa.
Aunque para hoy tenía pensados otros temas, una causa de fuerza mayor me ha hecho cambiar de planes: la nieve. Resulta que ha nevado en Cáceres. Ahora mismo lo sigue haciendo. Dice el refranero que año de nieves, año de bienes. Ojalá sea verdad y que este nuevo año 2010 sea bueno para todos. Como no he podido quedarme en casa, he cogido mis cámaras y he salido para reflejar este momento que no he vivido nunca en los casi tres años que llevo aquí. Estas son algunas de las cosas que he conseguido captar:
Actualización de 11 de enero: Por fin está listo el vídeo que hice en alta definición. La calidad al final no es muy buena, porque lo he montado deprisa y corriendo y encima los de YouTube me lo han comprimido un montón. Pero bueno, aquí está:
De nuevo se repite la misma historia. Alguien es capaz de burlar las medidas de seguridad antiterroristas y consigue subir a un avión con explosivos. Una vez en vuelo, el presunto suicida intenta en vano activar su carga. De nuevo, el mundo se ha librado de una tragedia. De nuevo el presunto terrorista es un hombre culto y con dinero, esta vez nigeriano, o sea, de piel negra. Y la próxima vez quizás sea blanco. Las formas y la técnica del terrorismo del siglo XXI son casi infinitas, o al menos pueden serlo. Y mientras, algunos estados proponen medidas que, lejos de ser eficaces, tranquilizarán a los pasajeros y a la opinión pública y crearán una ilusión de seguridad hasta que se produzca un nuevo atentado o intento de atentado. De nuevo todo se pondrá en duda, se aumentarán las medidas de seguridad y así sucesivamente. Se entrará en una espiral de paranoia de la que ya vemos su comienzo. Todo será en vano.
Los escáneres de última generación que han comenzado a instalarse ya en algunos aeropuertos pueden detectar cualquier objeto sospechoso que se encuentre adosado al cuerpo, pero jamás podrán detectar las intenciones terroristas y suicidas de quien puede hacerse con los mandos de un avión y lanzarlo contra cualquier objetivo. De hecho, la última generación de atentados es de ese tipo. No utilizaron explosivos. En cambio, donde sí se usaron explosivos fue en los desgraciados atentados del 11 de marzo de 2004 en los trenes de Cercanías de Madrid. Con buen criterio, las autoridades no reforzaron las medidas de seguridad en las estaciones de tren ni se instalaron escáneres que desnudaban a los pasajeros. Y entonces fueron 192 víctimas mortales. Las acciones terroristas, sin embargo (y afortunadamente), no se han repetido.
¿A dónde quiero llegar con todo esto? A que son infinitamente más importantes y más eficaces los servicios de inteligencia (nacionales e internacionales) y la investigación policial que las supuestas medidas de seguridad tan visibles en algunos medios de transporte. Esta implantación no es más que un fracaso de aquellos. Una medida de impotencia que no impedirá que en el futuro puedan producirse nuevos hechos que ojalá jamás ocurran.
Se ha convertido casi en una tradición. Y además es algo inevitable. El número de enero de Rockdelux dedica buena parte de sus páginas a hacer el repaso de lo mejor del año. Esta selección la realizan los propios redactores y colaboradores de la revista. Y yo comparo mis humildes listas con las suyas. Curiosamente, el pasado 2009 ha sido uno de los años que menos he leído Rockdelux y, sin embargo, es uno en los que más he coincidido. Igual que en 2008, hemos coincidido a la hora de elegir el mismo disco como nuestro favorito nacional.
En aquella ocasión fue ‘Supercrepus’ de Joe Crepúsculo’ y esta vez ha sido ‘Romancero’ de La Bien Querida. Las coincidencias no se quedan aquí. Los dos incorporamos a Parade y su ‘La Fortaleza de la Soledad’ (nº 2 para mí y nº 7 para Rockdelux), a Joe Crepúsculo con ‘Chill Out’ (nº 5 para mí y nº 6 para Rockdelux). Mi disco favorito internacional, que es el homónimo de God Help the Girl, es nº 37 para Rockdelux. De mis cinco discos internacionales también encontramos en las listas de la revista el ‘The Eternal’ de Sonic Youth.
En sencillos, una sección que yo no tengo, me alegra un montón ver a Los Planetas con su ‘Cuatro Palos’ y el tema ‘El romance de Juan de Osuna’ en cabeza y a Delorean con ‘Ayrton Senna EP’ en segundo puesto. Ambos aparecen con temas en mi lista de lo mejor nacional. Y si nos seguimos fijando en las canciones, temas como ‘My girls’ de Animal Collective (nº 7 para mí y nº 1 para Rockdelux) o ‘Lisztomania’ de Phoenix (nº 8 para mí y nº 6 para la revista) son otras de las coincidencias. En temas nacionales, aparte de lo mencionado antes, la única aparición coincidente ha sido el ‘Club de fans de John Boy‘ de Love of Lesbian.
El fin de década se acerca inexorable, día a día. Hoy os ofrezco mi última lista de este particular y personalísimo repaso. Se trata de los temas foráneos que más me han gustado. A este nivel se ha producido un curioso fenómeno: no todo lo que ha pasado por mis oídos y por mis reproductores mp3 ha sido música independiente. Si bien en el plano nacional, el haber incorporado alguna canción hubiera sido poco menos que un disparate (con las honrosas excepciones de, quizás, Amaral y dos o tres intérpretes más como mucho), al ponerme a elaborar esta lista de temas internacionales me encontré con que aparecían nombres como Alicia Keys, Madonna, Moby, Amy MacDonald o la otra Amy, la Winehouse, y algunos otros. Finalmente, tras la última criba, todos quedaron de la posición cincuenta hacia abajo excepto esta última, con lo que no aparecen entre los que os voy a mostrar hoy.
Por último, a partir de ahora mismo podéis consultar las listas musicales de lo mejor de la década en mi página web personal rmweb, dentro de la sección de «lo mejor».Mi resumen de canciones internacionales desde 2000 a 2009 queda como sigue:
‘Neighborhood #1 (Tunnels)’ de Arcade Fire
‘Look outside’ de Broadcast
‘The light before we land’ de The Delgados
‘Mais pas chez moi’ de A.S Dragon
‘Waiting for the moon to rise’ de Belle and Sebastian
‘Wicked gil’ de Band of Horses
‘Brother’ de The Organ
‘Lloyd, I’m ready to be heartbroken’ de Camera Obscura
‘The age of understatement’ de The Last Shadow Puppets
‘Playgirl’ de Ladytron
‘Hewlett’s daughter’ de Grandaddy
‘Gloria’ de Mando Diao
‘Kill all hippies’ de Primal Scream
‘Aujourd’hui, maintenant’ de Experience
‘Yoshimi battles the pink robots pt. 1’ de The Flaming Lips
‘Such great heights’ de The Postal Service
‘Being number one’ de Black Box Recorder
‘Le code rural’ de April March
‘First day of my life’ de Bright Eyes
‘Panther dash’ de The Go! Team
‘La certitude’ de Françoiz Breut
‘Pull shapes’ de The Pipettes
‘I wish I could have loved you more’ de Candie Payne
‘Yesterdays to come’ de The Shortwave Set
‘Run run’ de Those Dancing Days
‘Falling from grace’ de The Gentle Waves
‘Jonathan David’ de Belle and Sebastian
‘Last nite’ de The Strokes
‘When this river rolls over you’ de The Stands
‘Tenderness is the plight of the weakerthan’ de Aerospace
‘Bitches in Tokyo’ de Stars
‘You know I’m no good’ de Amy Winehouse
‘Musicians, please take heed’ de God Help the Girl
Poco puedo añadir a este repaso sobre mis canciones nacionales favoritas de esta década que no haya dicho ya en el post sobre los discos, así que me ahorraré las palabras e iremos directamente al grano. Tanto la lista de canciones nacionales como la de internacionales lo forman 50 elementos cada una.
El criterio elegido para seleccionarlas ha sido el habitual de las listas anteriores: una mezcla entre mis gustos personales y el impacto que ha tenido en la música pop, aunque evidentemente el peso del primero es mucho mayor que el del segundo. Esos significa que es una lista puramente subjetiva y probablemente no tenga nada que ver con cualquier otra lista que pueda consultarse. De eso se trata ¿no?.
He decidido incorporar los videoclips originales de los temas que lo tienen. Vamos con ello:
‘Santos que yo te pinte’ de Los Planetas
‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’ de Nacho Vegas
‘Sindy, mi amor’ de Flow
‘Qué nos va a pasar’ de La Buena Vida
‘Carmen Celeste’ de Lagartija Nick
‘La edad de oro’ de La Habitación Roja
‘Cerca de Shibuya’ de La Casa Azul
‘Corpus Christi’ de La Bien Querida
‘Cada vez que amanece’ de Mate
‘Échale la culpa a Hill’ de Índigo
‘Futuresex’ de Mendetz
‘Disfraz de tigre’ de Hidrogenesse
‘Exilio, país natal’ de Xabel Vegas y Las Uvas de la Ira
‘Unas veces sí y otras no’ de Vacaciones
‘Lucy in the space’ de Universal Circus
‘A balón parado’ de Tarik y La Fábrica de Colores
‘Todo pasa y no volverá’ de Octubre
‘Crucifixión, la solución’ de Klaus & Kinski
‘Naves que dan vueltas a un balón’ de Prin’ La Lá
‘Me siento mejor’ de Juniper Moon
‘Cantares de ciegu’ de Mus
‘Cosas que es mejor no hacer’ de Mirafiori
‘Un buen día’ de Los Planetas
‘Dilema’ de Lori Meyers
‘Baraja de cuchillos’ de Joe Crepúsculo
‘El centro de mi vida’ de Is
‘Diferentes’ de Ellos
‘The wishbones’ de Delorean
‘Natalia Verbeke’ de La Costa Brava
‘El amor mejora’ de Cola Jet Set
‘La mujer pez’ de Cecilia Ann
‘Cambia tu vida’ de La Casa Azul
‘La chica del pelo rojo’ de Deneuve
‘Aquel verano que estuve enfermo’ de Zola
‘Deux mille trois’ de Souvenir
‘Space between bodies’ de We Are Balboa
‘No fue un sueño’ de Top Models
‘Invisible sin desaparecer del todo’ de Sibyl Vane
El período 2000-2009 es, en cuanto a música internacional se refiere, el decenio más variado y fragmentado de la historia del pop. En el número de noviembre de Rockdelux se aludía a la falta de una cabeza visible, de un símbolo que represente musicalmente la década. Estoy de acuerdo. Ni siquiera la industria de la música más comercial ha conseguido fabricar un icono representativo. Lo más parecido (y muchos no estarán –o estaremos– de acuerdo) está en las figuras del R’n’B como Beyoncé o Rhianna. En el mundo independiente podríamos encumbrar a The Strokes y a The White Stripes como inauguradores de una tendencia que al final ha sido mayoritaria: la vuelta al rock. Pero en ningún caso serían iconos globales, ni siquiera del indie.
Esta peculiaridad ha marcado todos estos años. Hemos buscado la identidad de una década, y quizás sea la primera que no la tenga, porque después puede que vengan muchas más iguales, con la misma tónica: ya no hay líderes y sí pequeños grupúsculos, cada vez más fragmentados. Los historiadores musicales lo van a tener cada vez más difícil. Ayer dijimos que la popularización de internet había abierto nuevas posibilidades de expansión para las bandas indies nacionales. A nivel internacional hay que multiplicar esa capacidad de expansión por mil. ¿Cuántas nuevas bandas han surgido de, por ejemplo, MySpace?
Si miramos con más detalle, la presente década que agoniza ha sido la de la consolidación del post-rock, un género que en su razón de ser está la experimentación, y como tal ha mutado en multitud de subgéneros. Formaciones como Godspeed You! Black Emperor, Ratatat, Explosions in the Sky o Boards of Canada entre otras muchas, se han reinventado una y otra vez sobre la base de las grandes vacas sagradas Tortoise y Mogwai. También la herencia del pop más clasicista de Belle and Sebastian ha prendido en nuevas bandas como Camera Obscura, los nuevos maestros de toda una escuela. En todo caso sería muy largo y complejo (por lo fragmentado de las propuestas a que me refería al principio) hacer un inventario completo –siempre quedaría incompleto–, así que lo mejor es pasar directamente a la lista:
‘LIFT YOUR SKINNY FISTS LIKE ANTENNAS TO HEAVEN’ de Godspeed You! Black Emperor (2000). Un disco imponente para una década huérfana y sin personalidad. Una década desamparada. Cuatro temas y casi hora y media de duración, este disco es casi una sinfonía post-rock de cuatro movimientos íntegramente instrumentales repletos de crescendos, violines, distorsiones eléctricas y todo lo necesario para ser una banda sonora de un mundo en descomposición.
‘THE NOISE MADE BY PEOPLE’ de Broadcast (2000). La banda de Birmingham nunca ha sido lo suficientemente valorada. Este disco es sin discusión posible su cumbre. Estrictamente se trata de su debut en largo, tras un álbum que recopilaba sus primeros sencillos. Sus señas de identidad: la retroelectrónica, las melodías sencillas, la psicodelia y la voz soñadora de Trish Keenan.
‘HATE’ de The Delgados (2002). No eran unos novatos cuando estos chicos publicaron este álbum. Supone su trabajo de madurez, una madurez bien llevada y elegante con temas inolvidables y una orquestación acertadísima. Imprescindible de principio a fin.
‘XTRMNTR’ de Primal Scream (2000). Por aquellos tiempos, todos estábamos esperando la continuación del impresionante ‘Vanishing Point’ (1997), la resurrección de los de Glasgow. La buena racha iba a continuar. Junto con ‘Screamadelica’ (1991) y ‘Vanishing Point’, ‘Xtrmntr’ es el tercer pilar en el que se asienta el universo sonoro de la banda de Bobbie Gillespie. Rock desastrado y electrónica funk nos apabullan a lo largo de todos los cortes de este disco, convirtiéndose en una de las cumbres de la década.
‘604’ de Ladytron (2001). A principios de la década, el tecnopop estaba volviendo para quedarse. Fueron los primeros coletazos del revival ochentero que luego tantos han seguido. Estos pioneros lanzaron el que fuera uno de los espejos en los que los nuevos tecnopoperos tenían que mirarse.
‘Third’ de Portishead (2008)
‘The Sophtware Slump’ de Grandaddy (2000)
‘Fold your Hands Child, You Walk Like a Peasant’ de Belle and Sebastian (2000)
‘Yoshimi Battles the Pink Robots’ de The Flaming Lips (2002)
‘The Age of Understatement’ de The Last Shadow Puppets (2008)
‘Grab that Gun’ de The Organ (2006)
‘Funeral’ de Arcade Fire (2005)
‘We Are the Pipettes’ de The Pipettes (2006)
‘Triggers’ de April March (2003)
‘Discovery’ de Daft Punk (2001)
‘The Earth is not a Cold Dead Place’ de Explosions in the Sky (2003)
rmbit está bajo una licencia de Creative Commons.
Plantilla de diseño propio en constante evolución.
Página servida en 0,071 segundos.
Gestionado con WordPress