rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
28 de septiembre de 2007

Edie Sedgwick

Una foto de Edie Sedgwick

A través del blog ‘Así se fundó Carnaby Street (¿Homenaje a Leopoldo María Panero?) recupero la idea de ver o al menos intentar ver las películas experimentales de Warhol. En la Biblioteca Pública creo que tenían alguna, pero al final no las cogí. Todo viene a raíz de un artículo en ese blog dedicado a Edie Sedgwick, una de las actrices del extraño star-system underground que el artista pop creo para sus obras cinematográficas. El caso es que hace unos pocos días tuve la ocasión de ver algunas de ellas y que no recomiendo más que a los incondicionales de Warhol o a los que tengan curiosidad extrema por verlas.

En concreto vi ‘Vinyl’, ‘Poor Little Rich Girl’ y ‘Beauty #2’, las tres realizadas en 1965. La primera no es más que una interminable performance de algo más de una hora ante una cámara fija con varios personajes. ‘Poor Little Rich Girl’ tiene a Edie Sedgwick como absoluta protagonista. La película fue filmada en su apartamento de Nueva York y esta compuesto únicamente de planos suyos en ropa interior. Lástima que los primeros veinte minutos estén fastiodiosamente borrosos. ¿Es Sedgwick en ‘Poor Little Rich Girl’ la imagen de la primera belleza postmoderna, la primera punk? A mi me lo ha parecido. Por último he visto ‘Beauty #2’ en la que Warhol vuelve de nuevo a colocar la cámara fija durante más de una hora para que sus personajes desarrollen la acción, esta vez sobre una cama deshecha.

Segdwick tuvo una carrera fulgurante que apenas se extendió más allá del mundo de la desquiciada troupe de Warhol y su submundo, ya que murió en 1971. Hacía cinco años que había realizado su última película con Andy y durante ese tiempo se le atribuyó un romance con Bob Dylan en 1966. En 1967 su vida comenzaba a declinar por culpa de las drogas. La locura se apoderó de ella y tuvo que ser internada en varios centros psiquiátricos hasta que le sobrevino la muerte. Poco después, en 1972, se estrenaba la primera película que protagonizaba fuera del círculo de Warhol ‘Ciao! Manhattan’.

27 de septiembre de 2007

La extraña propuesta de Manos de Topo

Portada del primer disco de Manos de Topo

Normalmente las propuestas más arriesgadas, sea cual sea el campo del arte, cosechan multitud de detractores y de adeptos. Eso es lo que pasa con Manos de Topo, una nueva banda llegada de Barcelona y que publicó hace unos meses su primer trabajo ‘Ortopedias Bonitas’ (La Colazione/Strage Ones, 2007). Tenía el disco en el «congelador», como tantos otros, apenas sin haberlo escuchado. Ni siquiera recuerdo si lo había puesto. Leí algunas críticas y decidí «descongelarlo» para echarle una ojeada.

No puedo negar que la primera sensación fue de sorpresa. Y luego de rechazo. Me costaba mucho escuchar esa voz, esa forma tan extraña de cantar entrecortada, desentonada, como un mal imitador de Robert Smith. Pero hubo algo que me impedía dejar de oírlo. Quizás fueran las letras, casi tan sorprendentes como la entonación del vocalista, y que los emparenta con el surrealismo de andar por casa de El Niño Gusano y otras bandas extrañas. Sexo, amor, desamor, obsesiones… son algunos de sus temas favoritos, siempre con ese barniz de locura.

Hace poco acaban de grabar el primer videoclip de su sencillo ‘El cartero’, que no tiene desperdicio. Aquí os lo dejo.

26 de septiembre de 2007

Primer número de Público

Por fin hoy era el día de la verdad para Público: el nuevo diario de Mediapro dirigido por Nacho Escolar salía a los quiscos. El lanzamiento ya venía precedido de cierta polémica algo gratuita. Autocontrol, el organismo encargado de velar por la corrección publicitaria en televisión, no dio su visto bueno al anuncio de televisión por incluir la frase «fuck Bush» en las camisetas de dos figurantes. El anuncio en sí no me parece de lo más afortunado por caer el todos los tópicos habidos y por haber (el magnate con el puro, la marioneta, la manifestación de cartón piedra sobre la vivienda me parecen demasiado evidentes).

Esta mañana fui al quiosco pensando en que quizás no lo tuvieran. Los problemas de distribución son habituales cuando se lanza una nueva publicación. Por suerte todo fue bien. Junto con el diario daban un DVD con una película. Parece que será así hasta el próximo lunes. Hoy eran ‘Los Lunes al Sol’, mañana será ‘Farenheit 9/11’ y entre los siguientes títulos que se entregarán están, por ejemplo, ‘Goodbye Lenin’. Por cincuenta céntimos no está mal.

Una foto de mi ejemplar de Público, un poco manoseado de tanto darle vueltas en el trabajo.

Entramos en materia. Estéticamente, Público no es nada del otro mundo. Nada de alardes gráficos. Nada desentona. Nada sobra. La maquetación es bastante buena, aunque yo quizás hubiera utilizado otras tipografías. En algunas páginas se mezclan demasiados estilos. Es de agradecer el uso de un cuerpo de fuente más grande de lo habitual para el texto de los artículos, lo que lo hace más fácil de leer. En el tema de publicidad, aunque hay bastante, no es intrusiva y se puede dejar fácilmente de un lado. Los colores elegidos para las secciones de Público me parecen acertados y hay algunos gráficos bastante buenos, como el de los presupuestos del Estado. Como conclusión, formalmente es similar a un diario gratuito al estilo de ADN, pero con más empaque, más contenidos y sin estridencias.

Si hablamos de los contenidos, Público apuesta por artículos más cortos, redactados de forma muy sencilla. Nada de parrafadas ni páginas sin apenas fotos. Abundan las columnas de opinión. Una curiosidad es que las primeras páginas del diario van dedicadas a los temas de portada, ya sean de ámbito nacional o internacional. Después la opinión y luego la sección internacional con el resto de noticias del planeta. «Política» se dedica a la actualidad nacional sobre partidos y sus polémicas (vamos, lo que es el politiqueo nuestro de cada día). Lo siguiente que encontramos es «Actualidad», con asuntos varios de España. Le siguen «Dinero» con todo lo que tiene que ver con la economía, incluyendo la cotización de la bolsa. «Ciencias» engloba temas sobre el medio ambiente, la salud o la tecnología. Tengo la impresión de que parte de esta información está sacada de internet, porque he leído artículos que me suenan vagamente de haberlos leído de alguna parte. Al menos no es un copiar y pegar. La sección «Culturas» abarca todos los campos de la creación, desde cine hasta música, tendencias, etc. La zona de pasatiempos me ha llamado la atención al incluir, además del consabido crucigrama y dos sudokus, una receta de cocina. Otro buen detalle son las dos páginas de cartelera con todas las películas y los cines de España exceptuando Madrid y Cataluña, que tienen ediciones propias. El diario se cierra con «Televisión» y «Deportes» que, acertadamente para mi gusto, no le dedica más que cuatro páginas. Por ser el número uno, Público lleva un suplemento con información sobre la plantilla y las ideas principales sobre las que pivotará la línea editorial del diario (vivienda digna, integración, solidaridad, laicidad, educación, etcétera).

Se ha criticado, creo que con razón, la portada de la edición nacional por ser algo sensacionalista/efectista (‘El hombre que hundió la tregua’ en caracteres blancos enormes frente a un fondo negro que, por cierto, destiñe). Esperemos que esto de los titulares-gancho no sea una práctica habitual en futuros números porque desmerecería el resto del diario.

Conclusión

La impresión que me ha causado Público ha sido en general bastante buena, mejor de lo esperado. Sólo algunos pequeños detalles que ya he contado han enturbiado esta opinión. Me parece una buena alternativa para aquellos que no tienen tiempo y/o ganas para profundizar en las noticias. Ahora sólo queda esperar y ver como crece la criatura para poder dar un veredicto concluyente.

25 de septiembre de 2007

El DHTML vuelve a estar bien visto

Ahora que la W3C trabaja en una nueva versión de HTML, la 5ª ya, y ha arriconado el XHTML, es posible que nos encontremos en un nuevo punto de inflexión, o más bien una vuelta atrás diría yo. Y es que hubo un tiempo (no muy lejano) en el que el HTML no tenía una «X» delante. Se usaba con profusión el javaScript y estaba de moda poner en una esquinita «Made for Internet Explorer». El CSS sólo se utilizaba para cambiar los colores de las fuentes y se maquetaba con tablas.

Luego las cosas cambiaron y nos dimos cuenta (con razón) que para crear una web bien hecha había que separar el contenido del aspecto y que debíamos escribir el HTML (ahora XHTML) por un lado y el CSS (aspecto visual) por otro. El javaScript sólo se debería utilizar en caso de no tener otra opción y el target="_blank" era poco menos que una herejía. Nos sometíamos (sometemos en mi caso) al estricto cumplimiento de las normas mediante los temidos validadores.

Pero he aquí que las cosas cambian otra vez. La moda de la web 2.0 implica tener webs mucho más dinámicas, que muestren la información sin recargas, que permitan interactuar con formularios y otros elementos sobre la marcha y controlar nosotros mismos a través de código la navegación y el comportamiento de la web. Así que rescatemos nuestras chuletas sobre el modelo de objetos DOM, volvamos al javascript a mansalva y odiemos otra vez los botones del navegador. ¡El DHTML ha vuelto!

25 de septiembre de 2007

Los reyes del motion graphics

Gmunk y MK12 son dos de los más afamados estudios de diseño gráfico del mundo. Están especializados en lo que se ha venido a llamar motion graphics, algo así como «diseño gráfico en movimiento». Son muy conocidos por sus trabajos para campañas publicitarias televisivas para Nike, Adidas, MTV, Levis o Diesel.

Pero para mi gusto su mejor trabajo son los que hacen para ellos mismos, como experimentos para explorar nuevas formas de expresión. Estas obras sin quizás las que más han infuido en otros diseñadores de motion graphics. Ambos estudios tienen elementos en común, como por ejemplo la desconextualización de las imágenes, la distorsión, la deconstrucción, la repetición o el uso abundante de tipografía como elemento decorativo.

Y vamos con los ejemplos. He seleccionado dos obras de cada uno. Comenzamos con el estudio MK12:

‘Brazil Inspired MachoBox’:

‘Sweaterporn’:

Gmunk tampoco se quedan atrás:

‘Elevator’:

‘FINN_movie’:

24 de septiembre de 2007

Para no perderse con la alta definición

Una captura de la película Sin City en 720p

El primer post de este año lo dediqué a la alta definición. Dije que el 2007 iba a ser su año. Quizás fui demasiado optimista, ya que el avance de este nuevo formato está siendo más lenta de lo esperado. No hay duda de que la guerra de formatos entre el HD-DVD y el Blu Ray, el alto precio de discos y reproductores, y la aparente falta de interés por parte de los usuarios que todavía ven (y con razón) en el DVD un formato bueno y barato están influyendo decisivamente para que no termine de implantarse.

Pero la verdad es que poco a poco a través de las redes p2p se van colando películas ripeadas en alta definición de cualquiera de los dos formatos. El nuevo códec H.264 permite comprimir la información de un disco (unos 25 Gb) hasta el tamaño de un DVD (unos 4,7 Gb) con una calidad excepcional.

Como en todo lo nuevo que nos asalta de repente, nos vemos inmersos en una nueva sopa de letras. Siglas, abreviaturas y conceptos que debemos conocer. Lo más importante es decir que no existe una sola alta definición, sino dos. La primera es la alta definición «baja» o 720p (720 líneas horizontales y progresivas, es decir, fotogramas completos como en el cine y 1280 columnas). Este formato más humilde ya supone un aumento notable de la calidad porque cuenta con más de 150 líneas más que un DVD (que tiene 576×720). Como solución intermedia está el 1080i (1080 líneas horizontales por 1920 columnas y con campos entrelazados, o sea, cada fotograma sólo cuenta con la mitad de la información. Para tener información completa de una escena necesitamos dos fotogramas.). En la parte más alta y por tanto de mejor calidad está el 1080p, que es igual al anterior, pero progresivo.

Y creo que por éste último formato anda el juego. Dentro de no mucho tiempo será el que prevalezca. Desde hace un tiempo ya se comercializan televisores capaces de reproducir imágenes en 1080p. También hace tan sólo unas semanas, Sanyo presentó la Xacti DMX-HD1000, primera videocámara no profesional capaz de grabar en este formato y con un tamaño verdaderamente sorprendente.

La revolución está servida, aunque en un mercado tan voraz y cambiante como el de la electrónica de consumo, es muy difícil decir la última palabra. Seguramente dentro de diez años, el 1080p nos parecerá que tiene una calidad de imagen ridícula.

23 de septiembre de 2007

‘El Viento que Agita la Cebada’

‘El Viento que Agita la Cebada’ es una de esas películas que tienen vocación de obra clásica. Por su factura, sin alardes estilísticos más allá de una buena fotografía, y por el empaque de los actores, que son capaces de construir unos personajes creíbles, humanos y muy intensos. Justo lo que la historia requiere.

El último trabajo del británico Ken Loach (Warwickshire, 1936) tiene todos los rasgos habituales de su filmografía. Loach es famoso por no morderse nunca la lengua y manifestar película tras película aquello que otros no se atreven a contar. No en vano se trata de uno de los realizadores más comprometidos políticamente de nuestro tiempo. Ha retratado como pocos la realidad social británica, las injusticias cometidas sobre la clase trabajadora de hoy y de otros tiempos (la genial y agridulce tragicomedia ‘Lloviendo Piedras’) y por supuesto los conflictos políticos, ya sean armados o no. Recordamos ‘Tierra y Libertad’, sobre nuestra guerra civil y rodada en España con actores españoles.

En esta ocasión, Loach pone su cámara en los últimos años de la Irlanda británica, a comienzos de los años veinte del pasado siglo. ‘El Viento que Agita la Cebada’ cuenta la historia del génesis del Ejército Republicano Irlandés (IRA) como respuesta a la brutal ocupación británica. Pero más allá de la situación histórica, el argumento de la película es un tratado sobre la traición, la venganza y el choque entre los dilemas morales y las convicciones políticas. Los protagonistas siempre están al filo de sus propias ideas, llevándolas al extremo. Ken Loach consiguió en 2006 la Concha de Oro del Festival de Cine de Cannes por esta obra.



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