‘Yo Soy Curiosa’
‘Yo Soy Curiosa’ ha sido recientemente estrenada en cines de toda Europa. Más que estrenada, sería más correcto hablar de reestreno. Tras casi cuarenta años, la película finalmente ha podido estrenarse. En muchos países fue censurada hasta tiempos muy recientes.
Primero hay que decir que ‘Yo Soy Curiosa’ es un film sueco dirigido en 1967 por Vilgot Sjöman, a medio camino entre la ficción y el documental. Lo componen dos partes independientes y paralelas a su vez: la ‘versión amarilla’ y la ‘versión azul’. En cada una de ellas, partiendo de un mismo argumento, se desarrollan temas diferentes. La que nos ocupa hoy es la ‘edición amarilla’.
El film narra la historia de un director de cine decide rodar una película sobre la situación política de la Suecia de finales de los años sesenta. Su principal protagonista es Lena, una chica deseosa de conocer y entender el mundo que la rodea, es víctima de las contradicciones de ese mundo.
Su primera intención es conocer si la sociedad sueca es tan igualitaria, avanzada y próspera como se pretende mostrar al mundo. En esa encuesta, los ciudadanos se muestran apáticos, indolentes y poco comprometidos. Nadie quiere aceptar que la miseria y la marginalidad forman parte también de su mundo, como podrá verse a lo largo de la película (la vida que lleva el padre de Lena o los habitantes de las zonas rurales). La crítica se ceba también con la monarquía y los símbolos tradicionales suecos.
Forman parte también de la película la entrevista con Olof Palme, por entonces ministro, en su propia casa, o la «falsa entrevista» con Martin Luther King.
La situación mundial también preocupan a Lena. Tras manifestarse contra Franco frente a las agencias que venden viajes a España, comprueba de nuevo la indiferencia de los turistas que venían a la península respecto a la dictadura.
En conclusión, ‘Yo Soy Curiosa’ (amarillo), es un producto de su tiempo. Al igual que muchas otras obras de aquellos años, la politización y la experimentación para la creación de algo nuevo eran una constante. Lamentablemente, han resistido bastante mal al paso de tiempo, aunque quedan como un bonito ejemplo del idealismo que no se debe perder nunca.


Un clásico entre los clásicos de la Semana Santa de Zamora, sobre todo para mí, es el de los carteles oficiales que publica la Junta Pro Semana Santa cada año. Unos años, el diseño es más afortunado que otros. Aunque hace ya unos cuantos años que el cartel de la Semana Santa de Zamora no destaca precisamente por su originalidad y buen diseño. Sé que estos parámetros se mueven por criterios muy subjetivos. Pero teniendo en cuenta las características plásticas y de color propios e intransferibles de nuestra Semana Santa, hay algunos carteles que, como mínimo, chirrían un poco. Otros, como el del año 2002, simplemente son horribles. Y la gran mayoría son rutinarios, como realizar un trámite molesto en el que poco importa como sea el resultado (como el de este año).






