A lo largo de esta Semana Santa hemos visto como las cifras de muertos en las carreteras han ido aumentando paulatinamente hasta llegar a un nivel alarmante: 106 fallecidos. Son cuatro menos que el año pasado. Una diferencia mínima que nos hace reflexionar no ya sobre el permiso de conducir por puntos, sino sobre la utilidad de todas las medidas aplicadas hasta la fecha. Ninguna de las iniciativas adoptadas los últimos años por la DGT ha sido realmente efectiva. Quizás sobre el papel sean eficaces, pero llevarlas a la prácticas es complicado. Requieren mucho personal y por tanto dinero. Y claro, todo tiene un límite.
O casi todo. Parece que la imprudencia de los conductores no lo tiene. El 40% de los muertos en accidente durante la operación de Semana Santa no llevaba puesto el cinturón de seguridad. ¿Qué medida más se puede tomar ante este dato? También un gran porcentaje de accidentados circulaban a una velocidad superior a la permitida en esa vía. Las cifras son verdaderamente sorprendentes.
Desde algunas asociaciones de automovilistas se achaca parte de los siniestros al mal estado de algunas calzadas. Es cierto. Según la DGT, la mayoría de los accidentes se producen en carreteras secundarias, donde a menudo el firme está en mal estado, las curvas no tienen apenas visibilidad y la señalización es deficiente. Pero también es verdad que el conductor debe estar formado para conducir bajo cualquier condición. En la autoescuela nos enseñan que tenemos que adecuar nuestro modo de conducción al estado de la vía sin que, en caso de accidente, pueda sirva como excusa el mal estado de la carretera.
¿Arreglar las carreteras reduciría el número de muertes? Rotundamente sí, pero también lo haría un mayor sentido común de los conductores. ¿Qué es más fácil de conseguir? No creo que la respuesta sea sencilla.
Es sorprendente lo que puede encontrarse buscando un poco por la red. El otro día di con una sección dentro del enorme sitio del ambicioso proyecto Archive.org. Pretende convertirse en la mayor base de datos de información de todo internet. Son los autores de la web del archivo de internet que a mi tanto me ha gustado. Ahora nos ofrecen nuevos servicios igual de interesantes. Me ha llamado la atención especialmente el que dedican a la cobertura mediática de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Se trata de los vídeos íntegros de las emisiones de cinco cadenas de noticias anglosajonas (ABC, BBC, CBS, CNN, FOX y NBC) durante el día de los atentados y los dos días siguientes. Los vídeos de cada uno de estos tres intensos días son 24, uno por cada hora de emisión. La pena es que no pueden descargarse, ya que sólo están disponibles mediante streaming en una ventanita bastante pequeña. Aún así resulta más que interesante. También existe la posibilidad de comentar cada uno de los vídeos.
Como ya he dicho muchas veces, internet se está convirtiendo en la nueva televisión, en una televisión con más posibilidades de las que nunca pudimos pensar. Poder rebuscar en las emisiones de otros tiempos está a la vuelta de las esquina. Cadenas como Televisión Española no tardará mucho tiempo en «colgar» al menos una parte de sus fondos audiovisuales en internet. Y si no tiempo al tiempo.
De nuevo Los Planetas tienen un inminente nuevo disco. Aunque aún no se ha publicado (lo hará la próxima semana) ya puede escucharse en su web oficial. Han transcurrido tres años desde aquel ‘Contra la Ley de la Gravedad’ (BMG, 2004) que nos supo a poco y nos sonó a fórmula agotada. No es que el disco fuera decepcionante, pero se escuchaba a J y compañía algo cansados, repitiendose demasiado. De ahí a convertirse en caricaturas de sí mismos hay un paso.
Pero con el nuevo ‘La Leyenda del Espacio’ (BMG, 2007) han mirado hacia su tierra, donde han encontrado un filón en la música tradicional andaluza, sobre todo el flamenco. Pero que nadie se asuste, Los Planetas siguen siendo Los Planetas y siguen sonando inconfundibles, lo que ocurre es que han evolucionado. Han dado un paso más. Han conseguido encajar a las mil maravillas los palos más populares del flamenco en su imaginario sin abandonar la distorsión y los temas hipnóticos de largo desarrollo, que quizás han encontrado un nuevo sentido dando la mano a la tradición más pura.
Los Planetas se han sacado de la manga un disco brillantísimo que, al contrario de los anteriores, entra desde la primera escucha y que además gana con el tiempo. Las letras tienen un aire popular en el sentido más tradicional de la palabra a la vez que modernas. Con ‘La Leyenda del Espacio’, Los Planetas han vuelto a abrir las puertas de la conexión «flamenco-cósmica» que ya abrieron en su día sus paisanos Lagartija Nick.
En definitiva, para mi gusto es su mejor disco desde ‘Unidad de Desplazamiento’ (BMG, 2000) y siguen siendo la referencia indie más importante de la música española y por lo que parece, lo va a seguir siendo por mucho tiempo.
Lo que es cierto es que el primer sencillo de adelanto ‘Alegrías del incendio’ no hace justicia al contenido del disco. Me parece uno de los temas más flojos si lo comparamos con el resto. En el tracklist del disco aparece casi al final, en la pista 11 de un total de 13. El vídeo, dirigido por Luis Cerveró, sin embargo está más que curioso. Es éste:
El otro día, el IPCC, un organismo de la ONU dedicado a estudiar el cambio climático, presentó por fin el informe que plasma por fin con toda crudeza y con datos irrefutables la realidad del calentamiento global, un lento pero inexorable fenómeno provocado por la mano del ser humano a partir del siglo XIX. En él han participado más de 2.500 científicos y 130 países. Han sido seis años de trabajo y estudio para llegar a unas conclusiones mucho más pesimistas de lo que inicialmente se hubiera pensado. El informe es tan duro que los países que más han contribuído a este desastre (EEUU, China, Rusia o Arabia Saudí) tuvieron reticencias de última hora con las conclusiones y las recomendaciones.
Y es que nuestro sistema productivo, especialmente el de las grandes potencias industriales, está basado fundamentalmente en la destrucción y el consumo de materias no renovables. Puede parecer pueril decirlo, pero la mayoría de las materias primas naturales son finitas y han necesitado millones de años para ser creadas. El ser humano, en su depredación, las ha liquidado en poco más de dos siglos. Con estas materias primas y con su trasformación, la industria ha modificado irreversiblemente el planeta, algo que nos afectará a todos a través del clima. Se producirán grandes desajustes. Mientras unos sufrirán lluvias torrenciales, otros estarán condenados a una sequía permanente. Los habitantes de las costas tendrán que huir al interior por la crecida del nivel de los mares y océanos. Y ya sabemos con certeza que esto ocurrirá. No son especulaciones. Lo que aún está en nuestra mano es minimizar el impacto y la magnitud de estas catástrofes.
Desde los gobiernos y las poderosas industrias se ha intentado silenciar e incluso ridiculizar el cambio climático, considerándolo meras teorías sin fundamento. El escritor Michael Crichton, por ejemplo, lo ponía en duda en su libro ‘Estado de Miedo’. Y esa ha sido la tendencia mayoritaria en los noventa: mirar para otro lado. Yo sigo siendo escéptico sobre la concienciación de los gobiernos y de las empresas. No creo que realmente vayan a contribuir más que de cara a la galería a que sus negocios sean más sostenibles. A pesar de este informe de la ONU, las cosas seguirán más o menos como hasta ahora. Los culpables se aplicarán un ligero maquillaje de «ecologismo barato» que los convertirá aún en más hipócritas.
El mundo de los sistemas operativos libres sigue avanzando y presentando interesantísimas propuestas. Mientras otros como Microsoft se dedican a lanzar el mismo sistema operativo con distinto collar, la gente de Mandriva nos ofrece Mandriva Flash, un sistema operativo GNU/Linux que se ejecuta directamente desde una memoria USB de 4 Gb. Flash está basada en la edición 2007 de la distribución y cuenta con las características más avanzadas en cuanto a detección de hardware, redes, escritorios espectaculares con aceleración 3D y las últimas versiones de las aplicaciones más populares (OpenOffice o The Gimp entre otras). El sistema operativo base ocupa el primer gigabyte de memoria y el resto queda reservado para los archivos y aplicaciones del usuario.
Se trata de un paso de gigante en el inexorable camino hacia la portabilidad total y sigue la senda abierta por los live CD con que cuentan la mayoría de distribuciones linux. En los próximos tiempos veremos como estos sistemas linux arrancables desde CD-ROM son sustituidos por las memorias USB, más rápidas, de más capacidad y de menor tamaño. Quizás pronto veamos ordenadores con memorias de estado sólido internas donde se almacenará el sistema operativo y el software básico para el funcionamiento del ordenador. ¿Terminarán desapareciendo los discos duros mecánicos tal y como los conocemos? Posiblemente sí.
Hace unos días se conmemoró el vigésimo quinto aniversario del comienzo de la guerra de las Malvinas que enfrentó a Gran Bretaña y a Argentina por culpa de la disputa territorial de las islas del mismo nombre situadas en el Atlántico sur.
Esta guerra es también una muestra de cómo dos regímenes políticos con pocos escrúpulos mandó a morir a sus soldados a un conflicto absurdo. Por un lado Margaret Tatcher, la «dama de hierro», líder del gobierno conservador británico que, entre otras cosas, apoyó al régimen de Pinochet. Por el otro, la ya hundida dictadura militar argentina con Leopoldo Galtieri como presidente ocasional. Y en medio un pedazo de tierra en el océano.
Las islas Malvinas ha sido siempre un territorio disputado. Inicialmente fueron españolas, después francesas, más tarde argentinas y en 1833 los británicos las tomaron por la fuerza. Desde entonces Argentina las ha reclamado. Esta reclamación se hizo patente el 1 de abril de 1982, cuando fuerzas argentinas desembarcan en las islas. Si bien durante los primeros días de la guerra, Argentina consiguió conquistar las islas, a los pocos días los británicos y su abrumadora superioridad tumba cualquier posibilidad de que la invasión prospere.
Finalmente, y tras unos meses de escaramuza, el Reino Unido recupera el territorio. Como siempre ocurre en las guerras, la guerra de las Malvinas no sirvió más que para causar muertes y mostrar al mundo lo que la intransigencia de dos países puede arruinar y complicar las vidas de cientos o miles de personas.
La web del suplemento ‘El Viajero’ de El País dedica un «minisitio» a la Semana Santa de Castilla y León y le presta especial atención a la de Zamora, con artículos, fotos y vídeos. La web está patrocinada por la Junta de Castilla y León.
Es la primera vez que yo recuerde que el organismo autonómico a traves de Turismocastillayleon.com utiliza la Semana Santa de Zamora como hilo conductor y columna vertebral de todas las celebraciones regionales.
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