Rompiendo lo roto
Era el paso siguiente. Después del atentado en el aparacamiento de la T4 de Barajas, ETA ha decidido finalmente romper «oficialmente» su «alto el fuego permanente». Han sido casi seis meses desde el final de facto en el que los más optimistas aún no había perdido la esperanza del todo. Un período en el que el principal partido de la oposición ha realizado una tarea de barrenamiento, acoso y derribo sin parangón, a pesar de la gravedad del atentado.
Ahora nada cambia, sólo se ponen unas cuantas palabras vacías antes de lo que, indefectiblemente, serán nuevos muertos. Desgraciadamente todos esperamos ya nuevas acciones, nuevos atentados y nuevas víctimas. Sólo hace falta que ETA marque con una cruz el lugar elegido. Mientras tanto algunos en el Partido Popular se dedican ya a hacer política barata y sin sentido. Las insidias sobre las supuestas negociaciones y cesiones secretas del Gobierno quedan en papel mojado cuando se ha roto aquello por lo que, según ellos, se había vendido el estado de derecho.
ETA llama fascistas a los miembros del ejecutivo. Rajoy dice que Zapatero no habla claro, es ambiguo y ha traicionado a las víctimas. La mayoría esperamos un cambio de su posición y que la racionalidad sosiegue a los conservadores. Lamentablemente, de un lado y de otro hay fanáticos que no cambiarán fácilmente de posición. El fuego cruzado al que está sometido el Presidente del Gobierno llega en un momento delicado, a nueve meses de las elecciones generales en el que se juega la reelección. Ningún analista político puede saber el peso que el fracaso del proceso de paz puede tener en el resultado. Lo que es una certeza es que la banda terrorista también quiere estar en la campaña electoral.