Madrugadas, pactos y fotos robadas
Finalmente la incógnita se resolvió. Zamora fue la última capital de provincia en revelar el signo político de la alcaldía. Los medios locales y también algunos nacionales se hicieron eco de las reuniones discretas que la «niña bonita» Miguel Ángel Mateos, presidente de ADEIZA–UPZ y llave del ayuntamiento, celebraba con unos (el PP) y con otros (PSOE–IU). Mateos se dejaba querer por ambos sin revelar sus intenciones. Quizás la indecisión no era sólo una pose estratégica, sino que podría haber algo de realidad. Incluso me permito adivinar ciertas tensiones dentro de sus propias filas a favor de un lado o del otro.
Estas reuniones con ambos partidos quedaron captadas por las cámaras de un vecino que envió a La Opinión de Zamora. Este vecino desde su balcón fotografió a Guarido (IU), Hernández (PSOE) y Mateos en las inmediaciones del hotel AC en una suerte de «robado» al más puro estilo de las revistas del corazón. Unas fotos que, la verdad, son de lo más irrelevante.
A eso del mediodía, de Zamora llegaba la noticia que en el pleno de investidura, ADEIZA-UPZ se votó a sí mismo, otorgando así la alcaldía a Rosa Valdeón, del Partido Popular. Valdeón presidirá el gobierno municipal con mayoría simple, por lo que tendrá que contar con otros grupos para tomar las decisiones más importantes, como aprobar los presupuestos. El ayuntamiento queda a la intemperie de una posible futura moción de censura.
Lo que queda claro, y ya lo comenté cuando se conocieron los resultados de las elecciones, es que la alcaldesa y su equipo no tendrán un cheque en blanco y tendrán que ganarse cada una de las propuestas que presenten. Ahora sólo queda ver como se desarrollan los acontecimientos en los primeros meses de la nueva corporación municipal y si los engranajes de la nueva mecánica funcionan.