rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín desde 2004.
20 de mayo de 2016

‘El Reino’, de Emmanuel Carrère

La literaura francesa vive años, ya décadas, muy fructíferas. A los ya archiconocidos Amélie Nothomb o el polémico Michel Houellebecq hemos de unir talentos de su misma generación como Emmanuel Carrère. Para ser sincero, no lo conocía en su faceta de novelista, sino en la de guionista. Fue el artífice de la inquietante serie de televisión ‘Les Revenants’. Puede que haber empezado la casa por el tejado, leyendo a Carrère por el final, por su última obra, haga que me pierda algunos detalles. Esta última novela se llama ‘El Reino’ (‘Le Royaume’ en francés) y fue publicado el año pasado, convirtiéndose de inmediato en una de las mejores obras de ficción publicadas en 2015.

Pero… ¿novela? ¿ficción? El género en el que encasillar a ‘El Reino’ no está claro. Carrère, hábilmente, establece una relación curiosa con el lector. Tiene mucho de autobiografía –toda la primera parte– y es quien nos desgrana todo el argumento e hipótesis en primera persona, de ensayo bastante sesudo, donde llena con su imaginación lo que la historiografía no le proporciona, corrige lo que no le gusta y rectifica sobre la marcha.

El argumento de ‘El Reino’ no puede estar más demodé para una novela actual: La historia de Saúl de Tarso, más conocido como San Pablo, uno de los primeros padres de la Iglesia Católica y la de Lucas, el evangelista que fue su seguidor y testigo de sus andanzas por las costas del Mediterráneo oriental predicando como un fanático a veces y como un proscrito otras. Carrère se sitúa en el germen mismo del cristianismo primitivo, años después de la crucifixión de Jesús, cuando sus seguidores –algunos que incluso le llegaron a conocer– formaron grupúsculos aislados entre sí al oriente del Imperio Romano. Sus pugnas no solo con el poder dominante, sino con el mundo judío, marcará estos tiempos convulsos.

La aridez del tema y la minuciosidad de sus descripciones, con profusión de datos, se mitiga con toques de humor (a veces irreverente), guiños al mundo actual, un lenguaje llano y entretenidos apuntes de la biografía del autor (Carrère se convirtió efímeramente al cristianismo en un momento crítico de su vida). Todo el conjunto forma una amalgama curiosa que lo hace atractivo al lector, aunque reconozco que la segunda parte se hace algo larga. Pero no hay duda de que es una obra tan magna como compleja en todos los sentidos y que Emmanuel Carrère ha sido todo un descubrimiento como novelista. Interesante. 7,5/10.

18 de mayo de 2016

‘Requiem for the American Dream’

Con 87 años cumplidos, el norteamericano Noam Chomsky es uno de los intelectuales, filósofos y pensadores vivos más importantes del último siglo. Su currículum sería muy largo de exponer aquí, así que es mejor que echéis un vistazo a su entrada en la Wikipedia. A pesar de su edad –o tal vez por eso mismo– su inteligencia, su lucidez y su capacidad de palabra, junto con un discurso indiscutible que se ha ido confirmando con el tiempo, hace que siempre sea un gusto escucharle.

‘Requiem for the American Dream’ (2015) es el documental imprescindible para aquellos que quieren conocer cómo es realmente el mundo y qué se mueve en la trastienda. Se puede considerar un resumen de todo lo que Chomsky ha ido exponiendo en sus conferencias y libros. Es una disección pausada, con un tono amable y nada catastrófico ni apocalíptico, del declive de la democracia en el mundo, el auge del poder empresarial sobre el estatal, la concentración de la riqueza y de la merma de los derechos de los ciudadanos corrientes. Un panorama que si no es cierto, está muy cerca de serlo. Es verdad que, al estar centrado en la historia de los Estados Unidos, algunos de los aspectos comentados no son aplicables aquí, pero la mayoría son inquietantemente parejos a los ya vividos, a los que vivimos y –lo que es peor– a los que viviremos en el futuro.

Noam Chomsky ha corrido el riesgo saliéndose del carril establecido y pensando por su cuenta a lo largo de toda su vida, pero por eso ‘Requiem for the American Dream’ es un documento de obligada visión para todas aquellas personas con inquietud por conocer cómo es de verdad el mundo que nos rodea y con una mínima capacidad de reflexión más allá de lo que nos cuenta la televisión. 8,5/10

6 de mayo de 2016

Los vídeos de Muestra Musical 111

La edición de los tres unos llega en primavera con nueve videoclips, algunos de ellos muy interesantes…

28 de abril de 2016

‘La Giovinezza’

En Italia hay muy buenos directores de cine –siempre los ha habido–, pero Paolo Sorrentino, en mi humilde opinión, no es uno de ellos. El realizador tan en boga en los últimos años gracias a su obra ‘La Grande Bellezza’, con la que consiguió el Oscar de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa, el BAFTA o la nominación a la Palma de Oro del Festival de Cannes. El cine de Sorrentino tiene obsesión por conseguir la imagen perfecta, la secuencia audiovisual total y definitiva. Y en medio de esos intentos hay una historia. Justo al revés de lo que debería ser.

En su última película, ‘La Giovinezza’ (‘La Juventud’ en castellano), Sorrentino hace una reflexión sobre la vejez, la decadencia creativa y el relevo generacional en el mundo del arte. Fred es un afamado compositor de música clásica octogenario (excelente interpretación de Michael Caine) descansa en un balneario suizo haciendo un repaso a su azarosa vida. Recibe la visita de un emisario de la Reina de Inglaterra para dirigir un concierto con una selección de sus trabajos. Por otra parte Mick, un veterano director de cine (interpretado por Harvey Keitel) idea en ese mismo lugar junto a un grupo de jóvenes guionistas la que será su última película. Ambos conversarán sobre sus vidas, su pasado y su futuro en un mundo que ya no entienden.

‘La Giovinezza’ es la historia de como un buen argumento, más o menos original, se puede perder entre las veleidades de un director obsesionado en dejar su marca artificiosa en cada una de las secuencias. El resultado es sólo una obra mediocre. Una lástima. 6/10.

16 de abril de 2016

‘The Story of Film’ y ‘Chuck Norris vs Communism’

Gracias a Netflix he podido ver dos documentales sobre cine. Muy diferentes entre ellos, pero ambos reflejan la importancia del llamado séptimo arte en la historia.

El primero de ellos es ‘The Story of Film’, una producción británica realizada en 2011 y dividida en 15 episodios de una hora cada uno. Su artífice es Mark Cousins, un crítico de cine norirlandés, quien basa en su libro el guión de este documental. Probablemente sea una de las producciones más ambiciosas realizadas sobre la historia del cine hasta la fecha. La clave es huir de los convencionalismos y evitar centrarse en el cine de Hollywood, o en el cine europeo. El gran acierto de ‘The Story of Film’ es abrir el foco hacia otras realidades, como la asiática, la latinoamericana o la africana, considerándolas como iguales a las “tradicionales”. Veremos desfilar a rostros conocidos de la historia del celuloide y a otros no tanto, pero que marcaron un antes y un después. De los hermanos Lumière y Edison hasta los nuevos realizadores tailandeses, pasando por la Nouvelle Vague, el Dogma de Lars Von Trier, la ciencia ficción nigeriana o el delicado cine japonés de los cincuenta. Una obra magna e inspiradora para aquellos que además de ver cine, nos gustaría ponernos manos a la obra. 8,5/10.

El segundo es ‘Chuck Norris vs Communism’. Detrás de este estrambótico título encontramos un documental curioso sobre el tráfico ilegal de cintas de vídeo VHS en el antiguo régimen de la Rumanía de Ceaușescu. Conoceremos a los personajes –paradójicamente muchos de ellos anónimos– que marcaron a una generación y que consiguieron que el cine norteamericano (la mayoría de las veces de dudosa calidad) entrara en los hogares rumanos a finales de los años ochenta. Veremos como altos cargos del gobierno comunista estaban también implicados en la compleja red de contrabando de cassettes procedentes de Alemania vía Hungría y de sus heroicos dobladores, auténticos iconos de la cultura ochentera en Rumanía. Junto a los testimonios de los protagonistas vemos también magníficas recreaciones de sus testimonios. En su complacencia con la posible audiencia norteamericana (el documental se estrenó en Sundance y forma parte del catálogo estadounidense de Netflix) se echa de menos un contrapunto. Sería interesante al menos un apunte sobre el espejismo que suponía la mayoría de esas películas y la creación de falsas expectativas sobre lo que era el mundo capitalista que posteriormente se han confirmado. En cualquier caso, un documental curioso. 7/10.

26 de marzo de 2016

‘Äkta Människor’

Tal y como pasó con el cine en otros tiempos, el mundo de las series ha encontrado en los países nórdicos su propia interpretación de este fenómeno televisivo. Y a menudo, casi siempre, con excelentes resultados. Recordamos series como ‘Bron-Broen’ o ‘Borgen’ que hemos visto por aquí. Daba la impresión de que la incursión en la ciencia-ficción era lo último que pensábamos ver del norte de Europa.

‘Äkta Människor’ es, con sus dos temporadas emitidas en 2012 y 2014, un gran ejemplo de cómo aprovechar un argumento interesante y desarrollarlo bien. La idea de Lars Lundström se basa en un mundo actual –nada de futurismos baratos–, donde los hubots (human-robots) conviven con los humanos. Esta convivencia no siempre es sencilla. Se producen desajustes entre aquellos que los consideran prácticamente humanos y aquellos que los detestan y promueven su desaparición, a veces violentamente. Un grupo de hubots rebeldes que han cobrado conciencia de sí mismos luchan por su liberación.

Más allá de este conflicto, la serie invita a reflexionar sobre la realidad de la condición humana, lo que nos hace humanos y lo que no, así como una excusa para poner encima de la mesa temas como la tolerancia o el racismo hacia los diferentes. ‘Äkta Människor’ mantiene siempre la tensión y resuelve con soltura e inteligencia las situaciones comprometidas. Una buena serie sobre nosotros mismos y sobre cómo vemos a los demás. 8/10.

23 de febrero de 2016

‘Carlos, Rey Emperador’, un rey de bajo presupuesto

Televisión Española siempre ha sido productora de grandes series históricas. En tiempos recientes, esta “moda” se ha recuperado con ‘Isabel’ o con ‘Carlos, Rey Emperador’ que he terminado de ver hace poco. Podría decirse que ésta es una continuación de aquella, donde algunos personajes repiten interpretados o no por los mismos actores. A grandes rasgos, ‘Carlos’ tiene las mismas virtudes y defectos que su predecesora, pero al abarcar un espacio y un tiempo mayor con un presupuesto similar o inferior, el resultado se resiente un poco.

Contar la biografía de Carlos I, rey y emperador de media Europa y a la vez las peripecias de Hernán Cortés en América era una misión demasiado ambiciosa. Desconozco cuál ha sido lo gastado por episodio, pero está claro que se ha quedado muy corto. A pesar de todo, se resuelven con imaginación algunos momentos de gran complejidad como la conquista de Tenochtitlán (despachado en dos planos secuencia desde la pirámide de Moctezuma). Es precisamente en los fragmentos del Nuevo Mundo donde más se nota la precariedad de la producción. Apenas tres decorados, muy escuetos, que más parecen de una telenovela o de un ‘Estudio 1’ que de una serie histórica para el horario de máxima audiencia.

Por contra, el hándicap de contar con un mini-presupuesto, centra más la acción en la política del rey. Es más, se puede decir que el 90% de la serie es pura política del siglo XVI. Casi siempre en decorados interiores, se desgranan algunos de los momentos más importantes del reinado del monarca. Pasarán por el palacio real de Valladolid, Tordesillas, Sevilla o Granada, episodios como la Guerra de las Comunidades, las continuas batallas contra Solimán el Magnífico y contra Lutero y los príncipes alemanes o contra el Rey de Francia, el excesivo Enrique VIII de Inglaterra y los tejemanejes a favor y en contra del Papa de turno. Todos ellos en representaciones algo artificiosas (seguro que no fueron así) pero válidas cuando lo importante es contar la historia… desde el punto de vista español, claro. La conclusión: Las series históricas necesitan un presupuesto digno. Si no, es mejor no intentarlo. 5/10.

  • admin: Hola María. Gracias a ti por pasarte por mi humilde blog. Respecto a lo que preguntas, he revisado muchas...
  • María G.: Ricardo, me ha encantado descubrir tu blog. Estoy terminando mi Grado en Publicidad y RR.PP. y estás...
  • Jaqueline Contreras: Pienso que el ser humano es la invension de un ser superior. Yo en lo personal le llamo y lo...
  • Ricardo: Gracias a ti por compartirlos con todos nosotros. Un saludo.
  • Pablo: El primer televisor que hubo en mi casa, comprado por mi padre, fue un Enodyne como el del anuncio; creo que...
  • Ricardo: No, se trata de la desaparecida puerta del Mercado. Hay que fijarse en la pequeña parte de muro de piedra...
  • moral3jo: La imagen de cabecera de la izquierda que es? el arco del obispo? Creo poder leer que dice que es la puerta...
  • Ricardo: Tienes razón. Acabo de cambiarlo. Gracias por tu atención.
  • Beep: El 2744 no es el coche registrado 2744 es el 2745, la primera de cada “serie” es la 0000




  • Licencia de Creative Commons

    rmbit está bajo una licencia de Creative Commons.
    Plantilla de diseño propio en constante evolución.
    Página servida en 0,372 segundos.
    Gestionado con WordPress