He invertido los últimos meses en ver con mucha calma las cuatro temporadas de la que es una de las series más mencionadas cuando se habla de las más influyentes, las mejores, las más premiadas, etc. Se trata de ‘True Detective’, una producción de HBO cuya primera temporada se estrenó en 2014 en los Estados Unidos. Me he dado cuenta de que, mientras la primera temporada es bastante notable e interesante, el resto flojea en muchos aspectos, sobre todo en los narrativos. No se puede negar que la pareja de policías formada por Woody Harrelson y Matthew McConaughey recorriendo la brutal y deprimida Luisiana profunda forman parte ya del ideario de la ficción televisiva y que crearon escuela. Tampoco pude evitar establecer paralelismos con nuestra película ‘La Isla Mínima’, estrenada ese mismo año.
Creo que si todo hubiese quedado en esta primera entrega estaríamos hablando de una obra maestra, o al menos un antes y un despues en el género de ficción de crímenes. Las dos siguientes temporadas dilapidaron (se aprovecharon más bien) de la buena reputación de sus antecesores, pero en mi opinión poco tienen que ver, ni en interpretación ni en historia. Especialmente lamentable el bajón de la segunda temporada, con un olvidable Colin Farrell y una no muy destacable Rachel McAdams. Varias historias se entrecruzan, crímenes, corrupción política y dramas familiares… La tercera temporada quizá reconecta algo con el espíritu original. Asesinatos de niños ocurridos en el pasado, tres líneas temporales bastante bien hiladas, 1980, 1990 y 2015 (no es nada sencillo de conseguir que se entiendan), buenas interpretaciones de los actores principales… pero un resultado con desenlace bastante inverosímil y hasta un poco ridículo y tediosa en sus capítulos intermedios. Años después, en 2024, se emitió una nueva temporada bajo el subtítulo de ‘The Night Country’. Su principal baza es que su intérprete principal es la veterana actriz Jodie Foster en un papel hecho a su medida, de jefa de policía gruñona y arisca. Su comienzo con unos crímenes misteriosos en una estación de investigación científica polar en el norte de la Alaska más remota es bastante atrayente, aunque pronto pierde la tensión (y para mi el interés) hasta casi el final, con una resolución del caso decepcionante.
Puede que ‘True Detective’ no sea un tipo de serie hecha para mi, a quien no le gustan especialmente las películas o las series de investigación policial, de crímenes, de búsqueda de asesinos… pero yo siempre he entendido que si una producción es buena, engancha independientemente del argumento. En este caso me encontré justo con lo contrario. Yo tuve que hacer el esfuerzo por no perder el interés en el visionado de cada capítulo… Sólo para aficionados del género. 6/10.
Hace unas semanas he terminado de publicar los vídeos de nuestras vacaciones por Irlanda. Es el resultado de organizar de forma coherente casi un millar de clips en ProRes 422 y un tamaño de almacenamiento que superaba el terabyte de información. Es la primera vez que utilizo únicamente el iPhone 15 Pro para grabar un viaje (bueno, en un 90%). Concretamente, además del móvil, he utilizado un disco duro SSD SanDisk Creator Phone de 2 Tb y la aplicación de Blackmagic Camera.
Ventajas
El tamaño. Es un gusto poder llevar casi en la palma de la mano todo lo necesario para ponerte a grabar cosas que queden bastante profesionales. En un viaje esto es muy importante.
Calidad de imagen espectacular. Estabilización de vídeo que parece magia.
La app de Blackmagic es bastante completa y relativamente sencilla de utilizar.
Inconvenientes
Tamaño desorbitado de los archivos de vídeo. Si usamos ProRes tenemos que prepararnos para ocupar cantidades ingentes de disco duro. Si nuestro viaje es un poco largo podemos quedarnos sin sitio. En mi caso, en unos nueve días acumulé el ya mencionado terabyte. Esto también supone que a la hora de mover todo el material en postproducción es necesario un ordenador potente.
La app de Blackmagic Camera tiene algún error no corregido que resulta bastante incómodo.
Los controles en la pantalla no son tan ergonómicos como los de una cámara «de verdad».
El teléfono durante un viaje también se utiliza para otras tareas, por lo que a lo mejor no sería descabellado llevar otro dispositivo para usar Google Maps, buscar información, entrar en el bus o en el metro, etc.
Problemas con el cable USB C que conecta el SSD con el móvil. Mi experiencia es que el cable que viene por defecto es demasiado grande y estorba a la hora de coger el teléfono para grabar. También tuve algunos problemas de desconexión bastante molestos. Esto último es posiblemente el principal problema que me encontré a la hora de grabar. No soportaba la incertidumbre cada vez que ocurría un error de si habría grabado en el disco la secuencia.
Es fácil que si nos descuidamos nos quedemos sin batería. En la cámara la reemplazaríamos por otra, pero aquí no hay otra opción que ponerlo a cargar.
Quizá sea un problema de manejo de la app Blackmagic Camera, pero con poca luz es mejor no utilizar el iPhone si tenemos que subir demasiado la sensibilidad ISO. A más de ISO 800, las imágenes comienzan a tener demasiado ruido y es posible que no las podamos utilizar.
Como veis, parece que los inconvenientes se comen de largo a las ventajas. Yo más bien diría que se compensan y en la práctica es un empate. Usando una cámara (una pequeña como la que usaba antes para foto y vídeo, la Lumix DMC-GX80) se simplifica todo mucho, pero a la vez no obtenemos la misma calidad de vídeo ni la versatilidad de grabar en logarítmico para usar LUTs. Por contra, la cámara es más fiable y tenemos un único dispositivo para grabar y tomar fotografías. En mi experiencia, a pesar de que el teléfono es más pequeño que una cámara resulta un poco engorroso guardarlo en un bolsillo, en una mochila o en cualquier parte con el cable del SSD conectado. Podemos llevarnos fácilmente una sorpresa desagradable al ver como el cable o el conector al disco se ha roto.
Conclusión
Si grabamos con iPhone y disco duro SSD acoplado tenemos que tener muy claro lo que estamos manejando para no llevarnos sorpresas u obtener un resultado deficiente.
Cerramos la serie de vídeos sobre nuestro viaje a Irlanda con una visita sorprendente. Blarney no solo es un castillo, es un jardín impresionante y frondoso, una colección de plantas venenosas y un caserón victoriano digno de Downton Abbey. Blarney es también donde se encuentra la piedra de la elocuencia, besada desde hace siglos por turistas anónimos y celebridades de todos los campos y todas las nacionalidades. Incluso podemos ver que aparece en un episodio de ‘Los Simpsons‘. Como se puede ver en las imágenes, no fue un día apacible ni soleado, pero aún así la fila de futuros elocuentes era bastante notable, con letreros que progresivamente iban indicando el tiempo que quedaba para besar la piedra. Una visita curiosa a pocos kilómetros de la ciudad de Cork. Nos vemos en el siguiente viaje…
Esta sexta entrega de nuestros vídeos sobre Irlanda está dedicado a Cork, la segunda ciudad por población de Irlanda y para muchos la auténtica capital del país, lejos de las influencias británicas y del turismo. La ciudad está situada al fondo de una gran bahía que sirve de puerto natural, en cuyo otro extremo encontramos la ciudad de Cobh. Fragmentada en barrios separados por vegetación, parques y bosques, tiene un urbanismo peculiar y confuso…
Acabo de terminar de ver una de las series que marcaron y fueron muy comentadas hace un par de temporadas. ‘La Mesías’, una de las últimas creaciones de Javier Calvo y Javier Ambrossi («Los Javis») para Movistar+ tiene todo lo necesario para convertirse en una producción sólida, inteligente, oscura y sin medias tintas, con los ya clásicos guiños generacionales que suelen hacer en sus series. Partir de una base real (las hermanas que componen el grupo auténtico Flos Mariae) para construir a su alrededor una historia completamente ficticia y delirante, un auténtico drama de desarraigo, abandono, traumas y religión fanática.
La historia se centra en Enric, que a partir de un video musical de Stella Maris, que hacen música religiosa con pocos medios y dudoso gusto, comienza a indagar en su pasado, en su familia, con turbios antecedentes, y que convierte a todas sus hijas en una máquina de hacer canciones delirantes. Durante la búsqueda se encontrará con personajes que le ayudarán a dar con su madre, la gran artífice junto con su padrastro (extraordinario Albert Pla), de Stella Maris.
La serie toca temas del «misterio»: la ayahuasca, Montserrat y los OVNIs, las sectas… de forma descarnada y directa. La música es de Raül Refree y las canciones de Stella Maris están compuestas por el dúo Hidrogenesse. Una serie dura, bien hecha, de sólido guión y bien interpretada. A destacar también el diseño de créditos, y la fotografía, mezclando secuencias en digital con otras en película analógica de 16mm. El resultado final es bastante bueno. 8/10.
La quinta entrega de los vídeos de nuestro viaje a Irlanda está dedicado a las Islas Aran, concretamente a la visita de un día que hicimos a la mayor de las tres islas, Inishmore en inglés o Inis Mór en gaélico. Tras desembarcar en su capital, Kilronan (Cill Rónáin), dimos una vuelta por la costa menos escarpada y más accesible de la isla, repleta de muros de piedra, animales domésticos como caballos, burros o vacas, y gente circulando en bicicletas que podían alquilarse en la capital. Aunque no las vimos, esta costa es la favorita de las focas que en determinadas épocas del año se pasean por aquí. Desde la isla se puede ver la costa de Galway y el condado de Claire, donde están los acantilados de Moher. Espero que os guste…
No es frecuente que series belgas llegue a nuestras pantallas. Y eso que el caso de ‘Putain’ no nos pilla de sorpresa. Bélgica es desde hace décadas, terreno fértil para el cine social, siempre tratado con sensibilidad, dureza y realismo. Recordamos a realizadores como Chantal Akerman o los hermanos Dardenne. Esa tradición, la que subyace por ejemplo en ‘Rosetta’ es la que vemos aquí, con una variable más: la inmigración.
Gigi es el hijo desarraigado de una madre soltera y adicta al alcohol y a las drogas. Su entorno no es mucho mejor. Busca la manera de conseguir un lugar estructurado en el que vivir, una casa, una pareja, un trabajo. Todo es complicado cuando no se tiene nada y hay que empezar desde cero una vida. Sus amigos son lo único que tiene…
‘Putain’ es una serie que muestra y no juzga. Expone lo que hay pero no se apiada de los personajes. Es seca y dura pero eso no es excusa para no estar repleta de sensibilidad y con un trabajo de actores bastante bueno en el que es fácil empatizar, aunque solo sea un poco, con los personajes. Interesante. 7,5/10.
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