Hace unas semanas he terminado de publicar los vídeos de nuestras vacaciones por Irlanda. Es el resultado de organizar de forma coherente casi un millar de clips en ProRes 422 y un tamaño de almacenamiento que superaba el terabyte de información. Es la primera vez que utilizo únicamente el iPhone 15 Pro para grabar un viaje (bueno, en un 90%). Concretamente, además del móvil, he utilizado un disco duro SSD SanDisk Creator Phone de 2 Tb y la aplicación de Blackmagic Camera.
Ventajas
El tamaño. Es un gusto poder llevar casi en la palma de la mano todo lo necesario para ponerte a grabar cosas que queden bastante profesionales. En un viaje esto es muy importante.
Calidad de imagen espectacular. Estabilización de vídeo que parece magia.
La app de Blackmagic es bastante completa y relativamente sencilla de utilizar.
Inconvenientes
Tamaño desorbitado de los archivos de vídeo. Si usamos ProRes tenemos que prepararnos para ocupar cantidades ingentes de disco duro. Si nuestro viaje es un poco largo podemos quedarnos sin sitio. En mi caso, en unos nueve días acumulé el ya mencionado terabyte. Esto también supone que a la hora de mover todo el material en postproducción es necesario un ordenador potente.
La app de Blackmagic Camera tiene algún error no corregido que resulta bastante incómodo.
Los controles en la pantalla no son tan ergonómicos como los de una cámara «de verdad».
El teléfono durante un viaje también se utiliza para otras tareas, por lo que a lo mejor no sería descabellado llevar otro dispositivo para usar Google Maps, buscar información, entrar en el bus o en el metro, etc.
Problemas con el cable USB C que conecta el SSD con el móvil. Mi experiencia es que el cable que viene por defecto es demasiado grande y estorba a la hora de coger el teléfono para grabar. También tuve algunos problemas de desconexión bastante molestos. Esto último es posiblemente el principal problema que me encontré a la hora de grabar. No soportaba la incertidumbre cada vez que ocurría un error de si habría grabado en el disco la secuencia.
Es fácil que si nos descuidamos nos quedemos sin batería. En la cámara la reemplazaríamos por otra, pero aquí no hay otra opción que ponerlo a cargar.
Quizá sea un problema de manejo de la app Blackmagic Camera, pero con poca luz es mejor no utilizar el iPhone si tenemos que subir demasiado la sensibilidad ISO. A más de ISO 800, las imágenes comienzan a tener demasiado ruido y es posible que no las podamos utilizar.
Como veis, parece que los inconvenientes se comen de largo a las ventajas. Yo más bien diría que se compensan y en la práctica es un empate. Usando una cámara (una pequeña como la que usaba antes para foto y vídeo, la Lumix DMC-GX80) se simplifica todo mucho, pero a la vez no obtenemos la misma calidad de vídeo ni la versatilidad de grabar en logarítmico para usar LUTs. Por contra, la cámara es más fiable y tenemos un único dispositivo para grabar y tomar fotografías. En mi experiencia, a pesar de que el teléfono es más pequeño que una cámara resulta un poco engorroso guardarlo en un bolsillo, en una mochila o en cualquier parte con el cable del SSD conectado. Podemos llevarnos fácilmente una sorpresa desagradable al ver como el cable o el conector al disco se ha roto.
Conclusión
Si grabamos con iPhone y disco duro SSD acoplado tenemos que tener muy claro lo que estamos manejando para no llevarnos sorpresas u obtener un resultado deficiente.
Cerramos la serie de vídeos sobre nuestro viaje a Irlanda con una visita sorprendente. Blarney no solo es un castillo, es un jardín impresionante y frondoso, una colección de plantas venenosas y un caserón victoriano digno de Downton Abbey. Blarney es también donde se encuentra la piedra de la elocuencia, besada desde hace siglos por turistas anónimos y celebridades de todos los campos y todas las nacionalidades. Incluso podemos ver que aparece en un episodio de ‘Los Simpsons‘. Como se puede ver en las imágenes, no fue un día apacible ni soleado, pero aún así la fila de futuros elocuentes era bastante notable, con letreros que progresivamente iban indicando el tiempo que quedaba para besar la piedra. Una visita curiosa a pocos kilómetros de la ciudad de Cork. Nos vemos en el siguiente viaje…
Esta sexta entrega de nuestros vídeos sobre Irlanda está dedicado a Cork, la segunda ciudad por población de Irlanda y para muchos la auténtica capital del país, lejos de las influencias británicas y del turismo. La ciudad está situada al fondo de una gran bahía que sirve de puerto natural, en cuyo otro extremo encontramos la ciudad de Cobh. Fragmentada en barrios separados por vegetación, parques y bosques, tiene un urbanismo peculiar y confuso…
La quinta entrega de los vídeos de nuestro viaje a Irlanda está dedicado a las Islas Aran, concretamente a la visita de un día que hicimos a la mayor de las tres islas, Inishmore en inglés o Inis Mór en gaélico. Tras desembarcar en su capital, Kilronan (Cill Rónáin), dimos una vuelta por la costa menos escarpada y más accesible de la isla, repleta de muros de piedra, animales domésticos como caballos, burros o vacas, y gente circulando en bicicletas que podían alquilarse en la capital. Aunque no las vimos, esta costa es la favorita de las focas que en determinadas épocas del año se pasean por aquí. Desde la isla se puede ver la costa de Galway y el condado de Claire, donde están los acantilados de Moher. Espero que os guste…
Para esta cuarta parte de nuestro viaje a la verde Irlanda os mostramos uno de los lugares más visitados de todo el país. Los acantilados de Moher es visitado todos los años por cientos de miles de turistas y es un icono reconocible que ha salido en el cine, por ejemplo en la película de David Lean ‘La Hija de Ryan‘. La visitamos dos días. El primero por tierra, tras un viaje de aproximadamente una hora y media desde Galway por paisajes muy pintorescos que merecían mucho la pena. Y el segundo por mar, a la vuelta de las islas Aran en barco, el día siguiente. Espero que sea de vuestro agrado…
Galway es una ciudad de pequeño tamaño (medio tamaño según los estándares irlandeses) situada en la costa oeste del país. Cuenta con unos ochenta y cinco mil habitantes y vive en su mayor parte del turismo. Está muy cerca de atracciones turísticas como los acantilados de Moher, las islas Aran y los paisajes que lo rodean son espectaculares. En los tres días que estuvimos allí, lo consideramos la base para hacer visitas a lugares cercanos y apenas paseamos por sus calles. Aún así grabé suficiente material como para hacer un capítulo de nuestro viaje a la isla. Espero que os guste…
La segunda entrega de nuestro viaje por la isla verde de Irlanda nos llevó hasta un lugar al sur de Dublín –a unos cien kilómetros por colinas verdes y frondosas entre las cuales se abrían las carreteras sinuosas y no siempre anchas– cuya traducción del gaélico antiguo significa «valle de los dos lagos». Glendalough es un lugar turístico para locales y foráneos, con un centro de interpretación, mesas para comer o merendar y una red de senderos bien mantenida y a cada cual más pintoresca. Lo más destacado son las ruinas de un asentamiento religioso compuesto por ermitas, monasterios y un cementerio. Casi todos ellos en rigurosa ruina o en parte reconstruido según el gusto romántico anglosajón decimonónico. En alguno de estos lugares vivió San Kevin, uno de los santos irlandeses más arraigados de la cultura católica. Os dejo con el vídeo…
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