Puertas abiertas en el Congreso: Misión imposible
Los días 7 y 8 de diciembre (o sea ayer y hoy) se están celebrando las tradicionales jornadas de puertas abiertas del Congreso de los Diputados y que se realizan con motivo del Día de la Constitución. Esta tradición no lo es tanto, ya que esta es la decimocuarta edición de las jornadas. Por lo que he podido comprobar, año a año crece el interés por visitar las dependencias de la Cámara Baja (no sólo el hemiciclo) y se multiplican los ciudadanos que quieren acercarse hasta allí. Según los medios, ayer entraron en el palacio de la Carrera de San Jerónimo 9244 personas entre las 10 y las 19 horas.
Tuvimos la ocasión de acercarnos hasta allí, pero las kilométricas colas (literal) que daban la vuelta por todas las calles cercanas (Paseo del Prado y Alcalá hasta la altura del Ministerio de Educación) no dejaban mucho sitio a las esperanzas. Según pudimos enterarnos, hubieran sido necesarias unas cuatro o cinco horas (bajo la lluvia, por cierto) para poder entrar y hacer la visita, así que al final nos rajamos. Nuestra agenda era apretada y nuestro tiempo muy valioso. Lo dejamos para otro año.
La verdad es que ha sido un gran éxito que va a más. Y dos días son muy poco. Haría falta al menos una semana, quizás coincidiendo con las vacaciones de Navidad de sus señorías, para que todo fuera mucho más racional. También estaría bien poder reservar la cita por internet a una hora determinada y planificar en base a eso. Para que todo el mundo que no tenga internet también pudiera acceder (sobre todo gente mayor) se habilitaría un día de entrada libre. Desde luego esto tiene que cambiar porque si no es una locura. ¡Y menos mal que no interesa la política! En la foto puede verse toda la gente que teníamos delante en la cola en la calle de Alcalá.