A muchos el nombre de Bauhaus le sonará a tipo de letra. A otros, un grupo británico de rock de los ochenta. Pero realmente la Bauhaus es uno de esos movimientos, una escuela artística multidisciplinar, que aún hoy sorprende. Fue fundada por Walter Gropius en 1919 en una Alemania que comenzaba a florecer tras la primera guerra mundial, convirtiéndose rápidamente en la vanguardia del arte, la ciencia y la tecnología. En mi opinión fue entonces cuando el país germano entró verdaderamente en el siglo XX. Y lo hizo a lo grande. Sin el contexto político social y progresista de la República de Weimar, ninguno de estos movimientos hubiera existido. De hecho se extinguieron en 1933, cuando Adolf Hitler llegó al poder.
La Bauhaus, nombre abreviado de Das Staatliche Bauhaus (Casa de la Construcción Estatal) supuso un salto de gigante respecto a todo lo que se había hecho antes. Lo fue a nivel estético, pero también en las formas. Fueron los padres del diseño gráfico y crearon la profesión tal y como hoy la conocemos. Lo mismo podría decirse del diseño industrial. La ideología socialista de sus fundadores impregnó la escuela en sus primeros años. Su objetivo era fabricar en serie objetos cotidianos de diseño innovador para que cualquier obrero pudiera comprarlos. Un diseño funcional y sencillo que prescindía de los inútiles ornamentos. No en vano, los diseñadores e ingenieros de la Bauhaus siempre tenían en mente que la función condiciona la forma.
Viendo hoy algunos de los objetos, edificios o trabajos gráficos que crearon, sorprende que hayan sido diseñados hace 90 años. Recomiendo echar un vistazo a algunas de estas creaciones, como la silla Barcelona, el pabellón de Alemania en la Exposición Internacional de 1929 (ambas de Mies van der Rohe) o la sede de la propia Bauhaus (de Gropius). La influencia de este estilo aparentemente frío triunfó por todo el mundo. Cuando el nazismo se apoderó de Alemania, la escuela se trasladó a los Estados Unidos para extenderse posteriormente al resto del planeta. Hoy sigue siendo modelo e influencia para nuevos creadores y existen infinidad de objetos y edificios «inspirados» en aquellos pioneros. Deudores son, por ejemplo, el llamado estilo internacional o el racionalismo.
Cine iraní. La sola mención de estas palabras hacen huir a muchos espectadores. Evocan largas secuencias, escenas donde no ocurre nada y guiones crípticos. Los maestros iraníes nos obligaron a ver el cine de otra manera. Y lo consiguieron. Pero también consiguió ganarse una inmerecida fama de películas difíciles y áridas. No seré yo quien lo niegue, pero ante estas cuestiones siempre contesto con lo mismo: hay que educar la mirada, adaptarla a lo que cada realizador nos quiere sugerir. Por eso que films como la producción de 2009 ‘Darbareye Elly’ (‘A Propósito de Elly’ en castellano) salgan a la escena internacional no deja de ser sorprendente. Lo digo porque nada tienen que ver con la imagen del cine del país asiático que tenemos en mente. Probablemente decir que Asghar Farhadi ha realizado una obra de corte occidental sea demasiado, pero sí cuenta con muchos de los elementos narrativos a los que más estamos acostumbrados.
Ahmad ha vuelto de Alemania hasta su Irán natal tras una etapa en aquel país. A su regreso sus amigos y amigas deciden organizar una fiesta alquilando una casa en la playa. Elly, invitada por una amiga de Ahmad, al igual que este, busca comenzar una nueva vida. Y qué mejor lugar que aquel para conocerse. Pero tras un comienzo agradable, muy pronto un desgraciado suceso cambiará radicalmente el orden de las cosas.
‘Darbareye Elly’ es, básicamente, una película de suspense, donde los ambientes cerrados y la tensión psicológica crean una atmósfera notable. Es fácil que el espectador se implique rápidamente en la trama y sea capturado por ella. También, y quizás sea lo más interesante, es una radiografía certera y soterrada de la sociedad iraní actual, especialmente la de los treintañeros urbanos de clase media. A pesar de que luchan contra un régimen islámico que no les representa, adoptan inconscientemente sus roles en la vida. Todos ellos han crecido en el Irán islámico de los ayatolás. Por eso las mujeres llevan hiyab en todas y cada una de las escenas, aunque eso no signifique sumisión al hombre. En la cinta podemos ver muchos ejemplos de lo contrario.
A nivel formal cabe destacar una fotografía que tiende a lo tenebroso, a lo oscuro, incluso a pleno día. Sirve como efectiva herramienta para acentuar el ambiente de tensión, con un mar hostil siempre al fondo. El trabajo de los actores es notable y aguantan a la perfección las exigencias del guión. En definitiva, se trata de una notable película que a muchos le servirá para descubrir el cine iraní. O al menos verlo con otros ojos. Recomendable para todos aquellos que quieran iniciarse en otras filmografías. ‘Darbareye Elly’ fue seleccionada por Irán para ser candidata la mejor película de habla no inglesa en los Oscars de 2010.
Desde el pasado lunes 20 de septiembre, La 2, el segundo canal de Televisión Española ha sufrido la transformación definitiva iniciada hace un tiempo. Tras la eliminación del canal Cultura.es, supongo que por falta de presupuesto, toda esa producción ha pasado a La 2. El objetivo es que la cadena sea el referente cultural dentro de la televisión en España. Cultura en el amplio sentido de la palabra, donde todas las expresiones artísticas tienen cabida. Desde el cine, la historia, la ciencia, la música o la literatura. Tanto las retransmisiones deportivas como los informativos –con excepción de ‘La 2 Noticias’ y ‘Documentos TV’— han pasado a Teledeporte y 24h respectivamente. Uno de estos traslados más polémicos ha sido la del veterano espacio de reportajes ‘En Portada’, que llevaba en la segunda cadena varias décadas.
Aunque la calidad de las producciones emitidas no siempre es la mejor, especialmente el ómnibus matinal ‘Para Todos La 2’ o algunos documentales, la idea de un canal completamente dedicado a la cultura era una meta que nunca antes se había conseguido. Yo tenía el temor de que cuando se habla de cultura, fuera a cultura «oficial» y no a las expresiones artísticas de vanguardia o aquellas que no tienen cabida en los medios de comunicación tradicionales. Afortunadamente esto no es así. En mi opinión es uno de los grandes aciertos de Televisión Española. Dar voz y espacio a quienes no la tienen más que en internet o en circuitos minoritarios.
No tengo suficiente tiempo como para dedicar lo necesario a ver los diferentes programas de la nueva programación, pero a los ya clásicos ‘Página 2’, ‘Los Conciertos de Radio 3’, ‘Redes’, ‘Versión Española’ o ‘Miradas 2’ hay que unirle otros como el magnífico ‘El Cine de La 2’ (en su segundo año de andadura), el curioso ‘La Mitad Invisible’ con el impagable Juan Carlos Ortega o ‘Somos Cortos’ dedicado a emitir cortometrajes. Todo esto contrasta con los programas religiosos como ‘El Día del Señor’ o ‘Últimas Preguntas’ que siguen emitiéndose en TVE desde tiempos inmemoriales y que ya no tienen sentido en una televisión pública. Es el resto de otros tiempos que esperemos que desaparezca pronto o que pase a emitirse en otros canales (sí, esos que todos estamos pensando).
Todavía no sabemos si La 2 cultural sobrevivirá a la caída de la audiencia en picado y, sobre todo, a los problemas que la Unión Europea está poniendo a su financiación no publicitaria. El tiempo nos lo dirá. De momento nos quedamos con un digno canal con algunos buenos programas, modernos e imaginativos, otro poco de relleno y algunas herencias del pasado difíciles de eliminar.
Hace tiempo que aprendí que los prejuicios no sirven más que para ponerse límites ficticios y absurdos. La música es probablemente uno de esos campos en los que existen más prejuicios. A pesar de que siempre he escuchado cosas nuevas, a veces ocurría que apartaba a un lado bandas o sonidos que pensaba que no me gustarían. Hoy día, con internet, tenemos miles de discos gratis a nuestro alcance, podemos escuchar cualquier cosa que queramos. Por eso autolimitarse en estos tiempos donde todo se mezcla y nada es negro o blanco es absurdo.
Toda esta reflexión viene a cuento de El Guincho, o lo que es lo mismo, Pablo Díaz-Reixa, un canario afincado en Barcelona. No sé por qué pero era una de esas bandas que tenía siempre apartadas, a pesar de que no me hubiera importado escucharlo. Probablemente si me hubieran dejado el disco me hubiera enganchado. Pero había algo que me echaba siempre para atrás y elegía otras bandas más acordes con «mi estilo», si es que eso puede aplicarse en mi caso. Puede que fuera esa idea errónea de que esto era lo que se llama world music o música étnica/folklórica. Pero nada más lejos de la realidad. He de reconocer que el terreno estaba abonado después de la hecatombe de ruptura general de prejuicios que supuso descubrir a Animal Collective o a Vampire Weekend.
El culpable de este descubrimiento ha sido un videoclip que ha roto por completo la idea que hasta ahora tenía de El Guincho. Aparte de ser uno de los mejores clips nacionales que he visto este año (si no el mejor), me ha descubierto una canción enorme, buenísima e inmediata. Su título es ‘Bombay’ y está incluida en su recientemente publicado álbum ‘Pop Negro’ (2010). Tiene algo que engancha y que es difícil de definir. Quizás sea su mezcla de samplers, de pop ochentero (hasta con homenaje a Radio Futura), de africanismo (a veces más caribeño que africano) casi hipnótico y letras extrañas. A partir de ahora me pondré a escuchar su anterior trabajo, con el que saltó a la fama indie, ‘Alegranza’ (2007) y que supuso una revolución en el pop español.
Para terminar, vamos con un par de clips. Son mis dos favoritos. El primero corresponde al tema ‘Hindou’, incluido en su EP ‘Piratas de Sudamérica’ que publicaron este mismo año. Me ha hecho gracia ver que está filmado en el Parque de la Ciudadela de Barcelona. ¡Hasta sale el mamut!:
El segundo es, por supuesto, ‘Bombay’, una joya audiovisual que recrea magistralmente el aspecto y la estética de una película de finales de los setenta y principios de los ochenta. Atención al comienzo, con un guiño al ‘Cosmos’ de Carl Sagan. Esta es la versión sin censurar (of course):
rmbit está bajo una licencia de Creative Commons.
Plantilla de diseño propio en constante evolución.
Página servida en 0,072 segundos.
Gestionado con WordPress