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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
25 de agosto de 2007

‘9-11 Loose Change’

Hasta hace sólo unos años, el asesinato de Kennedy era el acontecimiento que más teorías conspirativas había provocado. La conmoción que causó en el pueblo americano y la necesidad de buscar razones exógenas al propio hecho lo convirtió en el rey de las hipótesis alternativas. Pero otro acontecimiento trascendental ocurrió el 11 de septiembre de 2001. Los atentados contra las torres gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono son hasta el momento los hechos más destacables e importantes de lo que llevamos de siglo y ha cambiado por completo el panorama político, estratégico y geográfico del mundo. Al igual que con el magnicidio de JFK, los ataques terroristas contra Nueva York y Washington han desatado todo tipo de teorías de la conspiración, amplificadas por el desarrollo de internet y los medios paralelos.

La enésima iniciativa la encontramos en ‘9-11 Loose Change’ que se ha convertido en un fenómeno social de la red. Sus autores son cuatro veinteañeros que, con muy pocos medios, han elaborado un documental que recoge minuciosamente datos y testimonios alternativos que rebaten según ellos la versión oficial. Yo lo he visto con mucha atención y voy a contar brevemente mis impresiones sobre él.

Básicamente se defiende la teoría de que los atentados del 11 de septiembre fueron cuidadosamente organizados y ejecutados por la administración Bush por motivos económicos, estratégicos y militares. Los aviones estrellados contra las torres gemelas estarían vacíos y controlados a distancia. Su derrumbe estaría también previsto mediante la detonación de cargas explosivas cuidadosamente repartidas por las torres. En el caso del Pentágono se mantiene que no fue un avión lo que se estrelló contra uno de sus flancos, sino un misil lanzado desde un helicóptero. Y por último, el famoso y heroico vuelo 93 no se estrelló en un bosque de Pensilvania, sino que aterrizó en una base aérea militar, simulando los efectos de la colisión.

La primera sensación que me produce es la de recibir una avalancha de datos durante 1 hora y 20 minutos. Unos se atropellan con otros. Esta forma de presentar la información es muy tramposa, porque parece una hábil maniobra para encubrir uno de los principales defectos del documental: las fuentes. En su mayor parte, los testimonios son frases que parecen sacadas de contexto o citas a webs fácilmente manipulables como la Wikipedia. En otras ocasiones se toman datos de periódicos de internet casi marginales, y, de nuevo, cuando se citan medios de prestigio, son para aportar datos ya conocidos.

Pero ‘9-11 Loose Change’ también tiene aciertos e invita a la duda en algunos de sus pasajes. Me refiero a los episodios más oscuros del 11 de septiembre: el ataque contra el Pentágono y el vuelo 93. En el primero de ellos casi todas las evidencias resultan verosímiles. En el segundo también, aunque algo más forzadas. La conclusión que se puede sacar es que muchas de las pruebas aportadas son endebles y sólo induce a la reflexión los episodios que ya previamente eran poco claros.

Aún así, es mejor que cada uno juzgue por sí mismo. Aquí está el documental:

22 de agosto de 2007

Carteles de propaganda soviética

Algunos de mis carteles favoritos

A pesar de todas las connotaciones negativas que tuvo el régimen comunista de la antigua URSS, no se puede negar que, sobre todo en los primeros años, hubo un florecimiento muy intenso de las vanguardias creativas de la época. La habilidad de las autoridades comunistas estuvo en insertar este arte en la vida cotidiana. La arquitectura, el cine, la pintura, la música y el diseño impreso convirtió a la Unión Soviética en una de las primeras potencias creativas a nivel de todo el planeta. En los años veinte y treinta surgían en el resto del mundo otras corrientes, como el art decó o la Bauhaus alemana, pero con un espíritu más elitista.

Una muestra de lo terrenal del arte soviético de los primeros tiempos son los carteles de propaganda estatal, ya sea política o de otra índole. Hace poco descubrí un blog donde día a día su autor va colgando algunos de estos carteles recuperados del olvido. ‘A Soviet Poster a Day’ está mantenido por Alexander Zakharov. Hasta el día de hoy pueden verse treinta y uno de estos carteles, aunque la cifra aumenta de un día para otro. He estado echando un vistazo a todos y muchos me han llamado la atención por su modernidad, a pesar de que muchos fueron realizados en los años treinta. En cualquier caso todos tienen esa estética tan peculiar de este tipo de propaganda.

21 de agosto de 2007

4ª Feria Nacional de Coleccionistas de Playmobil en Barcelona

Cartel anunciador de la 4ª Feria Nacional de Coleccionistas de Playmobil

Si no te importa jugar con tus playmobil aunque tengas veinte, treinta, cuarenta años. Si añoras tus juguetes favoritos de la infancia o simplemente eres simpatizante de estos entrañables muñequitos, tienes una cita en Barcelona. Los días 14, 15 y 16 de septiembre se celebrará en la Ciudad Condal la 4ª Feria Nacional de Coleccionistas de Playmobil organizada por la Asociación Española de Coleccionistas de Playmobil. El lugar será la Facultad de Química de la Universidad de Barcelona, situada en la avenida Diagonal nº 647. Tal y como nos cuentan, este año la exposición contará con una docena de dioramas que nos llevarán desde la antigua Roma hasta el Amazonas. Como curiosidad, la feria contará con la mayor concentración de «clicks» en un sólo diorama. Será para la representación de la batalla de Gettysburg y para ello se utilizarán casi tres mil de ellos.

Aprovechando la coyuntura me he puesto a revisar webs extranjeras sobre coleccionismo de playmobil buscando de memoria los sets que tengo guardados por ahí en casa de mis padres. La búsqueda no ha sido muy fructífera porque ninguno de ellos coincidía exactamente con mis recuerdos, aunque uno de los castillos medievales (colección 3446) se parece bastante a una de ellas. Quizás en España, la empresa Famosa los comercializó con variantes. En cualquier caso cada vez que visito las múltiples webs de coleccionismo me dan ganas de desempolvarlos y ponerme a «trabajar» sobre ellos.

Gracias como siempre a Miguel de Playclicks por recordarme cada una de las citas que celebran.

19 de agosto de 2007

6EQUJ5… Wow!

El pasado día 15 de agosto se cumplieron treinta años del que posiblemente es uno de los hechos más extraños de la búsqueda de vida inteligente fuera de nuestro mundo. Por supuesto estoy hablando de la célebre «señal Wow!«. No se sabe nada de la procedencia de aquel sonido que es, hasta el día de hoy, el más «coherente» y largo recibido en la historia. Hasta aquel día (y también posteriormente) las señales recibidas por el radiotelescopio Big Ear no eran más que pulsos abstractos formados por ráfagas cuya intensidad era siempre baja o muy baja. Para hacernos una idea, las señales más largas que rodeaban a la «Wow!» (cuya secuencia es «6EQUJ5») eran «111» «111» «3111» («1» es la intensidad más baja y «Z» la más alta). Pero según los expertos, a pesar de lo espectacular de esta manifestación, la señal podría haber sido emitida por un satélite artificial terrestre o cualquier otra fuente desde la tierra. Desgraciadamente nunca lo sabremos y «Wow!» seguirá siendo un eterno misterio.

La idea de la búsqueda de vida inteligente mediante la recepción de señales de radio me parece poco menos que imposible por muchos factores. El primero y más evidente es la enormidad del universo. Las gigantescas distancias impedirían en caso de encontrar vida inteligente un «diálogo» fluido sin perder entre emisión y recepción miles de años. En segundo lugar, nada sabemos de las supuestas civilizaciones alienígenas que buscamos. Suponer que ellos emiten ondas de radio y que esas ondas transcurren dentro de la banda del hidrógeno neutro es mucho suponer.

Nos podemos hacer una idea de la magnitud de este misterio que incluso los más escépticos no lo dudan en calificar como enigma científico. Máxime cuando desde entonces nunca jamás se ha vuelto a recibir nada similar. Es cierto que se han captado algunas señales de menor duración y menor intensidad que no han tenido una explicación convincente, pero como la «señal Wow!«, ninguna.

12 de agosto de 2007

El redescubrimiento de la ermita de la Vega

Imagen de los restos de la iglesia de Santa María de la Vega

En Zamora suele ser habitual que tras un viejo muro de piedra de una casa centenaria se encuentren vestigios de templos que ya estaban olvidados. En la mayoría de los casos los descubrimientos son menores o ya estaban documentados por los cronistas de otros tiempos. Lo sorprendente es encontrarse con restos en los que las noticias de su existencia eran muy vagas, cuando no nulas.

Este es el caso de la ermita de la Vega o de Santa María de la Vega, que quedó al descubierto tras derribar unas casas bajas en la zona de la calle de la Vega, frente al parque de San Martín. Afortunadamente las obras de los nuevos bloques de viviendas se reformaron para integrar los restos dentro del complejo. Lo cierto es que sobre esta iglesia no he encontrado apenas información.

Tras consultar sin resultado los tres o cuatro libros de historia de Zamora que tengo por casa, en la web de Románico Zamorano he encontrado una referencia a este monumento olvidado. Según esta fuente, el edificio fue construido probablemente en el siglo XII para cumplir la función de ermita de un asentamiento gremial fuera de la muralla. Cientos de años después fue reformada para servir como cárcel y en el siglo XVIII se perdió la pista de su existencia.

Hoy día para los profanos en la materia (como yo) apenas pueden distinguirse algunos detalles de la construcción. Lo que más me ha llamado la atención es la inscripción que rodea el arco de la puerta principal y que me ha sido imposible descifrar. Según parece son de temática funeraria.

11 de agosto de 2007

La llegada del cine a Zamora (y II)

Hacia finales de 1899, las sesiones del cinematógrafo Lumière eran cada vez más frecuentes, aunque todavía no eran más que una mera curiosidad. Y para curiosidad, la llamada de atención que desde la prensa conservadora (representada por el Heraldo de Zamora) se realizaba. Se tachaba literalmente de pornográfica las proyecciones y por tanto no apta para mujeres. Hoy desconocemos cual era el contenido de esas películas:

Reflejando las impresiones que oimos y en honor a la verdad, la compañía rusa que en combinación con el aparato Wargraph hizo su presentación anoche en este teatro, no fue del agrado del público, que por cierto era numerosísimo. El Cinematógrafo con gran oscilación y ruido, es de lo peorcito que hemos visto, y será bueno advertir por si se repitiera la exhibición de vistas, que deben deshecharse todas aquellas que como alguna de las de anoche, tienen un marcado tinte pornográfico no muy apropósito para exhibir en un teatro donde ocupan localidad señoras y señoritas. Esperamos que no volverán a presentarse cuadros semejantes.

El cinematógrafo Wargraph fue el nombre comercial del kinetoscopio que inventara Edison. Se trataba de la competencia directa al aparato de los hermanos Lumière. Durante un tiempo convivieron en las diferentes barracas que había por la ciudad. El Wargraph fue muy popular durante los años de la guerra hispano-estadounidense.

Durante las navidades de 1899, se instaló un cinematógrafo en el Teatro Principal de Zamora, denominado aquí «coliseo»:

El 19 de diciembre de 1899 se decía en el Heraldo de Zamora:

Tenemos entendido que en las próximas fiestas de Pascuas, funcionará en nuestro coliseo un magnífico Cinematógrafo Lumière, recientemente adquirido por unos amigos nuestros de esta capital. Celebramos el acuerdo, y nos alegraremos que alcancen en corto plazo la remuneración que merece todo aquel que trabaja y arriesga capital e iniciativas.

Y el 22 de diciembre:

Anoche tuvimos el gusto de asistir a los ensayos que se practican en el Teatro principal, con el magnífico Cinematógrafo Lumiere, que la empresa de nuestro Coliseo ha adquirido recientemente en Lyon (Francia), y que se propone exponer desde mañana al público zamorano. El aparato es sin duda alguna el modelo más perfeccionado hasta el día, y contiene una multitud de fotografías animadas, de las más notables y artísticas que figuran en el Catálogo de la Casa.

A partir de aquí, los barracones con cinematógrafos se hicieron muy populares, repartiéndose por las zonas más céntricas de la ciudad. Aún faltaban algunas décadas para que el cine pasara de ser una mera curiosidad de feria para convertirse en lo que hoy conocemos. Pero eso, claro está, es otra historia.

9 de agosto de 2007

La llegada del cine a Zamora (I)

En un principio pensé que escribir una entrada sobre los primeros pasos del cine en Zamora sería mucho más fácil. Pronto me di cuenta de que esto no iba a ser así. Tras buscar información por internet sin éxito tuve que pasarme por la biblioteca pública a la caza de los datos necesarios para comenzar a bucear en la base de datos de Prensa Histórica. Estos datos estaban en un par de libros escritos con motivo del centenario del cine. Otra dificultad añadida es que, a finales del siglo XIX salvo excepciones, no se solía referenciar estos hechos por considerarlos menores y contrarios a la moralidad de la época que muchos de estos periódicos decían conservar.

Es por esto que la fecha de la primera proyección del cinematógrafo de Lumière no figura en ninguna fuente de las que he consultado. Esta fecha hay que situarla en el lejano año 1897. Fue el día 11 de septiembre en el Teatro Principal de Zamora. Por entonces eran las compañías itinerantes de teatro quienes traían estas proyecciones de imágenes en movimiento más como curiosidad que complementaba a las funciones que como un espectáculo en sí mismo.

La primera cita escrita que encuentro en la prensa de la época data del 28 de enero de 1898, cuando la compañía de teatro Imperial Japonesa trae un cinematógrafo. En la nota no se cita en ningún momento este detalle:

Hoy ha llegado a nuestra capital la notable compañía japonesa que ha de actuar desde mañana en nuestro Teatro.

El 28 de febrero de 1898 el empresario Augusto Márquez instala el primer cinematógrafo Lumière de Zamora en un pequeño teatrillo de madera. Entre otras atracciones incluye tomas de la ciudad de Zamora. Puede considerarse como la primera sala de proyección de la historia en nuestra ciudad.

Anoche abrió sus puertas al público por primera vez en esta capital el Teatro establecido en la plaza del Hospital. En él se exhibió por secciones el célebre Cinematógrafo Lumiere o sea la fotografía animada; el público que tuvo el gusto de visitarlo salió complacido del perfeccionamiento del aparato. Dada la diversidad de vistas que representa y el precio tan económico de la entrada, no dudamos que tendrá durante la feria completísimos llenos.

El 7 de marzo del mismo año se decía:

El dueño del célebre Cinematógrafo Lumiere, sacó en la tarde de ayer, durante la corrida, una fotografía del despejo de la cuadrilla de Dominguín, que se exhibirá dentro de breves días en el Teatro principal.

Continuará…



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