Está costando, pero poco a poco están surgiendo asociaciones culturales, etnográficas y de otra índole dedicadas a la conservación, recuperación y promoción de la cultura tradicional. Y como pilar fundamental de esa cultura de nuestros antepasados está la lengua. Vocablos y gramática que nos recuerdan quiénes somos, de dónde venimos y con quién estamos entroncados.
Hasta la fecha conocía a El Fueyu, pero el otro día descubrí otra de esas asociaciones, Furmientu. Llevan ya unos cuantos años defendiendo el patrimonio lingüistico, concretamente del asturleonés, una lengua que cubre una amplia franja desde Asturias hasta el norte de Extremadura a lo largo de la frontera hispano-portuguesa. En su web puede encontrarse una gran cantidad de información sobre las peculiaridades y variantes asturleonesas. Entre toda esa información está El Llumbeiru, el boletín de la asociación, con artículos sobre el idioma y curiosidades, y El Filandare, o el foro donde se comentan noticias sobre el asturleonés. Otra sección con gran cantidad de datos es la de documentos, con decenas y decenas de archivos PDF sobre el tema. A todo esto hemos de unirle un blog, una nutrida página de enlaces y bibliografía sobre el tema.
En definitiva, una página a tener en cuenta para todos los curiosos y para aquellos que no quieren perder sus raíces lingüísticas o que al menos quieren conocerlas. Es una lástima que las instituciones no se impliquen más en este tipo de tareas.
Desde hace unos días, cuando se entra en Google para buscar algo puede verse una línea de texto donde puede leerse lo siguiente: «¡Nuevo! Explora el océano con Google Earth 5.0″. Lo cierto es que me bajé la última versión de Google Earth para probar esa nueva característica. Después de echarle algunos minutos cacharreando y activando y desactivando las capas, puedo decir que me ha decepcionado. Lo único interesante es navegar por la superficie y activar las capas sobre fauna marina, naufragios y otros datos sobre los océanos. Pero a la hora de sumergirse, la cosa se vuelve confusa. Moverse por las profundidades marinas es complicado y los controles son difíciles de manejar.
Personalmente creo que sería mejor que se centraran en la superficie terrestre (sobre todo en Google Street View y en mejorar la resolución de las fotos de satélite) y se olvidaran de otros inventos como Google Sky, Moon y demás… Quizás sólo se salva Google Mars, que nos permite darnos una vuelta por Marte e incluso hablar con un marciano (o marciana) llamada Meliza que podremos encontrar si nos acercamos por las llanuras de Cydonia y nos explicará curiosidades sobre el planeta rojo. En cualquier caso, lo mejor es que cada uno saque sus conclusiones sobre la nueva versión de Google Earth.
Al hilo de la toma de posesión de Obama se ha escrito mucho en blogs sobre la nueva web presidencial de los Estados Unidos. No es precisamente una de las páginas que más visito, así que tampoco puedo comparar con la que había en la etapa Bush. Lo que sí parece es que el nuevo presidente ha apostado fuerte por internet, por la transparencia y por la participación. Esto se traduce en que será un gobierno 2.0 (valga el topicazo). Whitehouse.gov está recibiendo multitud de elogios. A mí no me ha dado mucho tiempo a profundizar y navegar por ella, pero la estructura y la organización de todo el sitio me parecen muy buenas, claras. Es una web muy usable. Además, la cantidad de información sobre «cultura presidencial» es impresionante y da cierta envidia.
Las comparaciones son odiosas, ya lo sé, pero me ha dado por entrar en la web de La Moncloa (por cierto, accesible desde la URL www.lamoncloa.gob.es ¿me habrán hecho caso?) y se me ha caído el alma a los pies (sí, otra vez). No dudo de que tenga gran cantidad de información de utilidad e interesante, pero el sitio es confuso, recargado y agobia nada más verlo. Desde luego no parece la web del Gobierno de la octava potencia mundial. Le falta organización, claridad y, por qué no, solemnidad. Ya es hora de que se le dé un lavado de cara y se organice de una manera más lógica. No puede ser que nuestro ejecutivo se quede al margen de las nuevas tecnologías. Aunque sólo sea por orgullo.
Es más o menos lo mismo que pasa con todo tipo de documentos administrativos, logos y otros aspectos estéticos de la administración. Mientras en los países anglosajones y nórdicos esto se cuida hasta el extremo, aquí nos vale con cualquier chapuza que hasta he vivido en primera persona. No digo que en otros países no ocurra, pero al menos a alto nivel se guardan las formas y existe una cierta tradición en este sentido. ¿Aprenderemos algún día?
Hacía ya tiempo que no recomendaba una página web. De entre todo el maremagnum de sitios que están surgiendo últimamente, hay uno que me ha llamado la atención. Vale que no es de lo más original, pero es la versión española de uno de mis sitios favoritos. Me estoy refiriendo a la Practicopedia, una especie de VideoJug en castellano bastante bien hecha y con un montón de vídeos.
Para quien lo no sepa, este tipo de webs consisten en mostrar consejos sobre cómo realizar tareas cotidianas, desde cocina, bebida, deportes, finanzas, electrónica, relaciones personales y otros muchos campos de la vida. Me ha sorprendido la cantidad y la variedad de los vídeos. Por supuesto los propios usuarios pueden mandar sus consejos para así enriquecer la web y ofrecerlos a los demás. Junto a cada consejo se muestra su posible coste económico y su dificultad.
Y para terminar, uno de los vídeos que más gracia me han hecho. Un poco friki si que es: «Cómo ligar en el trabajo:» ¡Tomen nota!
Ya me ha ocurrido en varias ocasiones. ¿Qué se puede hacer cuando uno lee un artículo sobre una película reciente que quiere ver, pero que con toda seguridad no se va a estrenar en ningún (o casi ningún) cine de España? ¿Qué pasa cuando ni siquiera a los piratas se les pasa por la cabeza ripearla y meterla en las redes p2p o bittorrent? Pues simplemente la termino olvidando.
Espero que esto no me pase con ‘Waltz with Bashir’ (2007), una película de animación de Ari Folman que ya lleva su recorrido triunfal por festivales pero que no encuentro por ninguna parte. Buscando por el eMule sólo me encuentro fakes o cosas raras, como vídeos codificados con códecs raros que sólo puedes descargar después de ver un montón de anuncios. ‘Waltz with Bashir’ quizás llegue a ser algún día un clásico, aunque nunca será una película de masas. Cuenta la historia de las matanzas israelíes en Sabra y Chatila en 1982 desde el punto de vista de un soldado israelí. Un tema que desgraciadamente está de actualidad con la ofensiva hebrea sobre el territorio palestino de Gaza. De momento sólo he podido ver algunos vídeos y leer algunas críticas, todas buenas. Tendré que apuntarla para que no se me olvide. Puede que en el futuro la encuentre.
Actualización de 23 de enero: Acabo de ver en la cartelera de un cine la película, aquí titulada como ‘Vals con Basir’. Parece que me han oído…
Hasta ahora, la nueva temporada de la serie británica más geek del momento ‘The IT Crowd’ no estaba siendo precisamente la mejor. Afortunadamente poco a poco la cosa se va poniendo a tono y al nivel de los mejores episodios. Estoy siguiendo esta tercera temporada prácticamente al día y el del último viernes fue quizás el mejor de lo que llevamos de tanda.
El nombre del capítulo ‘Friendface’ hace referencia a una imaginaria red social (claras alusiones a Facebook) a la que Moss, Jen y Roy se unen. Humor desbocado e inteligente para una crítica a la comunicación en la red y las modas «internaúticas». ¡Vedlo!. Por cierto, parece que los chicos de ALT1040 también están de acuerdo con mis impresiones.
Redes sociales. Otro invento más que añadir a los servicios que nos proporciona la web. Hace poco se ha cumplido un año desde que me apunté a Facebook, la red de redes sociales. En la primera entrada de este año 2008 reflexionaba sobre este penúltimo movimiento dentro de internet y sobre los cadáveres que va dejando atrás. ¿Quién se acuerda ya de Orkut, una de las pioneras? Ahora la palabra de moda es Tuenti. Tuenti por aquí, Tuenti por allá. Aparece en la prensa escrita, en los blogs, en todas partes. Es algo como mínimo curioso cuando se trata de una red privada que sólo acepta nuevos usuarios a través de invitaciones por las que mucho suplican a lo largo y ancho de internet. O quizás haya sido precisamente este peculiar sistema en que la haya convertido en algo tan «especial».
Leyendo algunos de los artículos dedicados a Tuenti, confirmo que, efectivamente, cumple con todos los tópicos «dospuntoceristas». La crearon y la desarrollan tíos enrrollados siempre a la última y tienen una oficina en plan Google donde se «divierten» mientras trabajan. Del producto de tan buen rollo no puedo opinar porque todavía no he podido entrar, ni ganas tengo.
La fiebre Tuenti pasará, como también lo hará la de Facebook, porque no son más que tendencias, modas pasajeras para entretener a la muchachada más que un medio de comunicación como tal. ¡Hasta prefiero el Twitter! De todos modos me he apuntado a uno de los muchos grupos anti-Tuenti de Facebook que hay. El nombre es ya de por sí bastante elocuente, porque se llama «El Tuenti es como el Facebook pero con más pijos/as»…
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