Hacía ya casi dos meses que tenía el clip de ‘2025’ de Comando Suzie en los marcadores de mi Firefox. Por entonces me era imposible encontrar el disco y lo dejé ahí aparcado para retormarlo en otro momento. Ese momento llego y el disco digamos que «llegó a mis manos». Me he estado documentando sobre este trío de catalanes (son Raúl, Ella y Marcos) absolutamente desconocidos. Leo que ya han publicado en un sello italiano un trabajo con el título de ‘Pobres Chavales’ (Punch Records, 2008). El aquel primer disco me llaman la atención títulos como ‘Quiero ser como Joe Crepúsculo’. Y es que, después de escuchar el recién publicado ‘El Hombre Sentimental’ (Autoreverse, 2010), lo de Raúl y compañía es fina ironía, muy leve, tras una apariencia muy calculada, entre patética y seria, entre crooner postmoderno y hombre desamparado. Podría compararse al registro usado por Los Directivos, pero sin ese histrionismo sonoro.
‘El Hombre Sentimental’ es un disco de sonidos intimistas en su mayoría (salvo algunos sintetizadores y cajas de ritmos que suenan por ahí), con alusiones múltiples a las redes sociales (a Facebook por ejemplo), a los desengaños personales, a la soledad, con muchas referencias culturales (sobre todo musicales). Cuenta con unas letras chocantes e interesantes cantadas en plan Gainsbourg. Un trabajo sin duda al margen de los convencionalismo, un francotirador que mata tópicos, les da la vuelta o directamente se ríe elegantemente de ellos. Es difícil elegir un tema o varios favoritos. Incluso en la primera escucha nos atrapa. Canciones como ‘Amor idiota’, ‘Val existe…’, ‘E.I.T.’, ‘La canción de Ella’ (nombrando a Sr. Chinarro, Corcobado, The Cure, Joy Division o Los Panchos entre otros) y ‘2025’. Un gran disco y uno de los descubrimientos nacionales de este 2010 que ya va terminando.
Para terminar, os dejo con ese clip de ‘2025’. No es el mejor tema del disco, pero sí es un buen resumen de lo que uno se va a encontrar al acercarse a ‘El Hombre Sentimental’. El videoclip tiene también esas dosis entre la seriedad y la ironía. Está filmado en lugares muy populares de Madrid (la estatua del Ángel Caído del Retiro, las torres de Plaza de Castilla, la Gran Vía e incluso sale un bar y unos bocatas de calamares):
La edición 87 de Muestra Musical, mi recopiatorio musical personal, se ha hecho esperar más de tres meses. A la falta de tiempo había que unirle una sequía de nuevos discos que llevarme a los oídos. Finalmente, hace apenas quince días decidí ponerme manos a la obra y buscar y rebuscar nuevos sonidos y nuevas bandas. El trabajo dio sus frutos y salieron a la luz quince o veinte trabajos nacionales e internacionales. Aunque no todos han pasado a mi recopilatorio, se puede decir que once se incorporaron a última hora (Edwyn Collins, Ellos, Thelemáticos, Aias, Lykke Li, Lana del Rey, Comando Suzie, Ornamento y Delito, Reina Republicana, Sujfan Stevens o Smoke Fairies).
El resto del reparto lo forman ya conocidos, incluso clásicos (Belle & Sebastian o Ladytron) con otros que llevaban tiempo en el «congelador» (Trembling Blue Stars, Of Montreal, El Guincho, Brisa Roché, Karen Elson, Klaxons o Nadadora). En total 20 temas, que no es poca cosa. Hay que remontarse hasta la edición 56 para encontrar otra recopilación con tantos cortes. De hecho sólo 15 ediciones lo igualan o lo superan. También marca un recórd en cuanto a videoclips. En este caso son nueve, casi la mitad. Son estos:
Hace unos ocho años escuché por primera vez uno de los discos nacionales más extraños y únicos que jamás han pasado por mis manos. Se trataba de ‘Todo Sigue Intacto’ (Foehn, 2002) de Apeiron. La estela de su repercursión en los círculos más especializados y exigentes del pop español avanzado aún sigue hoy. En el número de noviembre de la Rockdelux se hace referencia al que hasta ahora es su único trabajo en el monográfico sobre el sello discográfico Foehn. En el disco adjunto se incluye la hechizante ‘Crépitation’, que he vuelto a escuchar después de mucho tiempo con idéntico interés. Y reconozco que no he podido evitar tener que volver a ponerla más de una y dos veces.
La anomalía de Apeiron no se queda en lo musical, ni siquiera en sus letras –que son de primer nivel–, sino en cómo dos chicos y una chica (Álvaro Lorenzo, Emilio González y Belén Rodríguez) del pueblo ourensano de Ribadavia y con apenas 18 años han podido componer un trabajo como éste y con unos medios más que precarios. Pura imaginación y talento. No se puede explicar de otra manera. Estoy convencido de que muchos jóvenes de entonces se animaron a montar proyectos similares, sin dinero ni medios pero con buenas ideas.
Lamentablemente, después de la sensación del momento llegó el silencio. Se esperaba un segundo disco para 2005. Un álbum que nunca llegaría. Álvaro y Emilio publicarían sus trabajos paralelos en 2007 y 2009 respectivamente. Pero lo importante es que nos queda la magia de ‘Todo Sigue Intacto’ y que quizás sea irrepetible. Es lo que tienen los milagros… Aquí os dejo el clip de ‘Crépitation’:
Ya lo sospechaba, pero la que fue durante mucho tiempo una de mis bandas favoritas, los escoceses Belle and Sebastian, no pasan por su mejor momento creativo. El alma del grupo Stuart Murdoch nos ha decepcionado un poco al escuchar su último y recién publicado (hoy mismo ha salido en el Reino Unido) disco ‘Write About Love’. Han tenido que pasar ni más ni menos que cuatro años para tener en nuestro poder el sucesor de ‘The Life Pursuit’. A pesar de todo, no podemos decir que sea un mal trabajo, pero parece notarse cierto agotamiento, cierta alarmante falta de ideas. El abandono en parte de los sonidos puramente sixties para incorporar nuevas influencias más cercanas a los ochenta ha sido una aventura que ha funcionado a medias.
‘Write About Love’ es un disco que, además de ser tremendamente irregular, sabe a muy poco. La mayoría de los temas que contiene parece que ya los hemos escuchado. No han perdido ese encanto especial, el mismo encanto que tenían en sus trabajos anteriores, sólo que sin el brillo en las melodías que se esperaba de ellos. Da la sensación de que Murdoch ha empleado todo su talento, del que yo no dudo, en su proyecto paralelo God Help the Girl, que dio a luz el año pasado un disco deslumbrante que bien podía haber ido destinada a una entrega de Belle and Sebastian.
Eso no quiere decir que el disco no contenga algunas perlitas que se pueden salvar de la quema. Por ejemplo la que abre el álbum, ‘I didn’t see it coming’, ‘I want the world to stop’ (para mi gusto la mejor de todas) o la propia ‘Write about love’. Y paro de contar. Lo que creo que los fans cada vez soportamos menos son los exasperantes medios tiempos acústicos que acaban por cansarnos. Al menos yo prefiero un EP cada dos años con cuatro canciones redondas antes que un LP cada cuatro y con lo que para mí es relleno puro y duro…
Para finalizar, aquí os dejo el clip de ‘I want the world to stop’:
Hace tiempo que aprendí que los prejuicios no sirven más que para ponerse límites ficticios y absurdos. La música es probablemente uno de esos campos en los que existen más prejuicios. A pesar de que siempre he escuchado cosas nuevas, a veces ocurría que apartaba a un lado bandas o sonidos que pensaba que no me gustarían. Hoy día, con internet, tenemos miles de discos gratis a nuestro alcance, podemos escuchar cualquier cosa que queramos. Por eso autolimitarse en estos tiempos donde todo se mezcla y nada es negro o blanco es absurdo.
Toda esta reflexión viene a cuento de El Guincho, o lo que es lo mismo, Pablo Díaz-Reixa, un canario afincado en Barcelona. No sé por qué pero era una de esas bandas que tenía siempre apartadas, a pesar de que no me hubiera importado escucharlo. Probablemente si me hubieran dejado el disco me hubiera enganchado. Pero había algo que me echaba siempre para atrás y elegía otras bandas más acordes con «mi estilo», si es que eso puede aplicarse en mi caso. Puede que fuera esa idea errónea de que esto era lo que se llama world music o música étnica/folklórica. Pero nada más lejos de la realidad. He de reconocer que el terreno estaba abonado después de la hecatombe de ruptura general de prejuicios que supuso descubrir a Animal Collective o a Vampire Weekend.
El culpable de este descubrimiento ha sido un videoclip que ha roto por completo la idea que hasta ahora tenía de El Guincho. Aparte de ser uno de los mejores clips nacionales que he visto este año (si no el mejor), me ha descubierto una canción enorme, buenísima e inmediata. Su título es ‘Bombay’ y está incluida en su recientemente publicado álbum ‘Pop Negro’ (2010). Tiene algo que engancha y que es difícil de definir. Quizás sea su mezcla de samplers, de pop ochentero (hasta con homenaje a Radio Futura), de africanismo (a veces más caribeño que africano) casi hipnótico y letras extrañas. A partir de ahora me pondré a escuchar su anterior trabajo, con el que saltó a la fama indie, ‘Alegranza’ (2007) y que supuso una revolución en el pop español.
Para terminar, vamos con un par de clips. Son mis dos favoritos. El primero corresponde al tema ‘Hindou’, incluido en su EP ‘Piratas de Sudamérica’ que publicaron este mismo año. Me ha hecho gracia ver que está filmado en el Parque de la Ciudadela de Barcelona. ¡Hasta sale el mamut!:
El segundo es, por supuesto, ‘Bombay’, una joya audiovisual que recrea magistralmente el aspecto y la estética de una película de finales de los setenta y principios de los ochenta. Atención al comienzo, con un guiño al ‘Cosmos’ de Carl Sagan. Esta es la versión sin censurar (of course):
‘Congratulations’ de MGMT lleva camino de convertirse en mi disco favorito del año. Y si hubiera una lista de mis clips favoritos, muchos de esta banda estarían en ella. No sólo por la parte musical o por la originalidad de las imágenes, que lo son y mucho, sino por que consiguen captar perfectamente el raro universo de los de Brooklyn. El mundo onírico, la ciencia-ficción o incluso el terror se mezclan en ellos. Son pequeñas obras de arte. Aquí están todos los de su último trabajo (por este orden, ‘Flash Delirium’, ‘It’s Working’ y ‘Congratulations’:
«Se han convertido en unos advenedizos que se apuntan a las modas sin rubor y sin reparos.»
Con estas palabras despachaba el retorno de Doverhace justo cuatro años. Entonces se dejaron deslumbrar por las bolas de espejo y los sonidos electrónicos. Como quedó claro, ese giro radical de los madrileños no me gustó nada. No ya por lo puramente musical, más bien por su actitud de arrimarse a lo que más molaba. Ahora lo que mola es el africanismo, aunque en la portada de su nuevo disco ‘I Ka Kené’ (2010) haya un tigre (recuerda a una portada de Ratatat). Vale, ahora no vamos a ser unos zoólogos puristas. De hecho el disco contiene también sonidos asiáticos, especialmente del subcontinente indio.
Pero lo que es evidente es que este nuevo trabajo nada tiene que ver con los de Vampire Weekend o Animal Collective. Ni siquiera con la fusión elegante y ochentera de Extraperlo. Más bien con una versión poligonera y cañí de M.I.A.. Buceando por la red, en los comentarios a las críticas de las webs musicales más concurridas y prensa nacional generalista (El País les dedicó ayer un publireportaje) también hay mucha división de opiniones y no me atrevería a decir cual es la predominante…
A pesar de todo, he de reconocer el talento de la banda para las melodías, y para crear temas con pegada. Pero se les reprocha que no usen esa facilidad portentosa para orientar su música hacia aspectos menos explorados del pop o a buscar su propio camino. Creo que ellos serían capaces. Lo primero que deberían hacer es abandonar ese tic que tanto me repele de abrazar sin reparos la demagogia musical, la pura pose de lo políticamente correcto y de lo que es tendencia (o lo que creen ellos que es tendencia). Mientras tanto yo me preguntaré si en el próximo disco se apuntarán al «pop-abilly»… Con dos o tres años de retraso.
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