rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
12 de diciembre de 2007

El síndrome Portishead

La banda británica Portishead es de siempre una de mis favoritas. Sus dos trabajos de estudio ‘Dummy’ (Go! Records, 1994) y ‘Portishead’ (Go! Records, 1997) son dos puntales, dos obras maestras, puntos de inflexión en el devenir de la música de los noventa y generadores de una cohorte de seguidores e imitadores a cada cual peor. Al menos eso es lo que yo creo. Después llegaría el directo enlatado ‘Roseland NYC Live’ (1998), también excepcional. Pero, y para desgracia de nosotros los fans, Beth Gibbons y los suyos se silenciaron.

Desde entonces, cada nuevo año que comienza nos preguntamos si será este el del anunciado y esperadísimo retorno. Con tanta expectación es normal que estén inquietos y se hayan vuelto extremadamente exigentes y perfeccionistas con sus nuevos temas. Y a mí me da pánico que el nuevo material no esté a la altura de las circunstacias. Lo cierto es que están en una difícil situación. El listón está tan alto que hay muchas probabilidades de que no consigan superarlo. Me arriesgo a decir que no lo va a estar. Los tiempos han cambiado mucho y el contexto musical también. La capacidad de sorpresa se ha reducido.

Pero por fin la espera va a terminar. Portishead han anunciado que lanzarán su nuevo disco en abril de 2008, once años después de su último álbum de estudio. Han sido muchos años de tirar lo hecho y volver a rehacerlo, de momentos de temor y tensión, de aventuras en solitario como la de Beth Gibbons & Rustin Man. Ahora sólo nos queda aguardar el retorno con los dedos cruzados y que no ocurra lo mismo que con los Stone Roses.

De momento, unos vídeos de sus trabajos anteriores:

‘Sour Times’ (1994):

‘All Mine’ (1997). Genial, uno de mis vídeos favoritos de siempre. La niña prodigio casi da miedo:

‘Roads’ (1994). Esta versión en directo supera a la de estudio:

8 de diciembre de 2007

Nueva decepción de Radiohead

Este post me va a granjear algunos enemigos. Soy consciente que entre los lectores hay mucho aficionado a Radiohead. Yo también lo fui en la época del ‘OK Computer’ (1997) y soy de los que lo consideran uno de los grandes hitos musicales de todos los tiempos. Pero también es cierto que sólo unos pocos grupos elegidos sacan más de un disco trascendental. Radiohead no creo que sea uno de ellos. Se tiende a pensar que por haber publicado una obra maestra el resto de sus trabajos también lo van a ser.

Me da la desagradable impresión que los de Oxford aún están viviendo de aquellas rentas. Personalmente creo que ninguno de los trabajos posteriores a ‘OK Computer’ ha dado la talla. Para maquillar esta resaca han optado por varias estrategias. La primera, y que les ha funcionado más o menos bien, es irse por los cerros de Úbeda. ‘Kid A’ (2000), ‘Amnesiac’ (2001) y ‘Hail to the Thief’ (2003) supusieron para mi (e imagino que para mucha gente más) decepción tras decepción. No es que esperara más ‘OK Computer’, pero sí una evolución digna y no una falta clamorosa de ideas.

La segunda estrategia es ser noticia por cuestiones espúreas. Es lo que ha ocurrido con ‘In Rainbows’ (2007). Todos los medios especializados y no especializados han recogido la original forma de lanzamiento de su nuevo trabajo sin apenas percatarse de su contenido. El envoltorio, aunque sea virtual, se ha llevado la noticia. Además es una forma magistral de camuflar unos temas que no suponen nada nuevo y que, sinceramente, a mi me aburren.

7 de diciembre de 2007

Una semana probando Leopard

Captura de mi sistema Leopard

Leopard es el nuevo sistema operativo de Apple para los ordenadores Macintosh. Ha venido precedido de una campaña publicitaria sin precedentes dentro del mundo Mac desde los tiempos del famoso anuncio de la Superbowl en 1984. Por supuesto, esta campaña no es gratuita ni Leopard ha sido lanzado en cualquier momento. Han pasado ya unos cuantos meses desde que viera la luz el decepcionante Windows Vista. Apple es consciente y sigue con atención la evolución de su rival. La estrategia de la compañía de Steve Jobs es «recoger» a todos los desencantados con la plataforma PC-Vista que le sea posible. Y este quizás sea el mejor momento. Microsoft le ha hecho una estupenda campaña a Apple.

Pero vayamos con Leopard. Lo primero es decir que las comparaciones con Windows Vista son odiosas. Leopard es ligero incluso con ordenadores Mac antiguos de bajas prestaciones y mejora el rendimiento de su predecesor Tiger. Tal y como dice la publicidad, Leopard trae todo lo necesario para trabajar sin tener que instalar prácticamente nada. Bueno, eso no es ninguna novedad, ya ocurría con las anteriores versiones.

Lo que más me gusta de Leopard es que no rompe (como pasa con Windows Vista) con lo anterior, sino que es una continuidad, un avance con muchas mejoras. Y como tal, que nadie espere novedades espectaculares. Una de las cosas que no se ven es que se trata de un sistema operativo íntegramente de 64 bits, algo que sinceramente no he notado en nada. Lo que sí he notado es la vista rápida, mediante la que se pueden ojear videos y fotos sin abrirlas y hojear documentos PDF sin ejecutar el visor. Muy cómodo. También es de agradecer que el sistema cuente con una carpeta predeterminada para las descargas de internet, a donde van a parar todos los archivos bajados con Safari. El tema de los stacks (las pilas de carpetas y archivos) que en principio me parecía una chorrada, al final resulta ser muy útil y rápido. Una de las cosas que no he probado es Time Machine, la característica estrella de Leopard, un sistema para hacer copias de seguridad con dos clics y poder recuperar automáticamente archivos borrados o versiones antiguas.

Lo que sí he probado es Boot Camp, ahora integrado en el sistema operativo. Permite instalar Windows o Linux en muy pocos y sencillos pasos como si de un PC normal se tratara. Lo mejor es que en cualquier momento podemos eliminar la partición sin perder ningún dato y sin tan siquiera reiniciar el ordenador.

En definitiva, estoy encantado con Leopard y, si no fuera porque no funciona en un ordenador PC, sería seguramente el verdugo que enterraría a Windows para siempre.

6 de diciembre de 2007

La «unidad» contra ETA

Hablar de ETA y de sus atentados me produce cada vez más hartazgo. También me lo producen la cadena de declaraciones protocolarias condenando esos atentados. Y también las manifestaciones de condena, los minutos de silencio y toda esa parafernalia. Pensándolo fríamente ¿sirven de algo? ¿De verdad necesitamos esas demostraciones y actos para reafirmarnos contra el terrorismo?

El cansancio llega en esta ocasión a límites casi insoportables al ver como en la concentración unitaria del martes la afluencia fue escasa y los actos de puro compromiso, breves e improvisados casi sobre la marcha. Lo peor es que, aparte de ese acto central, días antes y después de él se sucedieron otros de muy diferente signo. Recordamos los minutos de silencio roto por los exaltados de la ultraderecha del lunes, algunos en nombre de la AVT ponían a caldo a concejales y otros cargos públicos socialistas mientras portaban sus banderas preconstitucionales. Es verdad que no eran muchos, pero basta uno solo para romper la unidad y el silencio. Hoy se ha vuelto a repetir la escena a la puerta del congreso. Ahora más que nunca, el insulto es el argumento más burdo de aquellos que no tienen argumentos ni valor para defender su postura cara a cara.

El Partido Popular y la propia AVT han envenenado la atmósfera llenando de reproches y declaraciones políticas fuera de lugar los días después de los atentados. A las consabidas condenas de los políticos hemos de añadir ahora un rosario de críticas, a veces suaves insinuaciones, contra el Gobierno, contra el propio Zapatero o quién sabe contra qué. Atémonos los machos, porque como haya más atentados mortales, lo que van a tener que oír y sufrir nuestros oídos y ver nuestros ojos va a ser tremendo. La estrategia está servida y lamentablemente ahora es ETA la dueña del juego.

5 de diciembre de 2007

Una visión personal de Woody Allen

Aunque pueda parecer mentira, hasta hace apenas un par de meses, Woody Allen era sólo un mito del cine, una filmografía que me era desconocida y a la que tenía muchas ganas de acercarme. Inexplicablemente sólo había visto un par de películas y creo que ni siquiera enteras. Por eso ha sido muy interesante dedicar un buen puñado de fines de semana a ver todas sus obras, desde ‘Toma el Dinero y Corre’ (1969) hasta ‘Scoop’ (2006).

Se han dicho muchísimas cosas sobre Woody Allen, así que no seré yo quien «descubra el Mediterráneo». Uno de los aspectos que más me ha gustado de su obra es que siempre se ha mantenido fiel a sus principios, a su forma de entender el cine, sin importarle las modas que se han ido sucediendo a lo largo de cuatro décadas en un mundo tan volátil y dado a las frivolidades como es el del celuloide. Y eso siempre es algo de agradecer. Casi se diría que es uno de los pocos realizadores con verdadero estilo propio del mundo del cine comercial norteamericano.

Pero mantenerse fiel no es repetirse y, aunque sus críticos le han reprochado el hacer siempre la misma película una y otra vez, lo cierto es que la evolución en su trayectoria ha sido notable. Me he permitido dividir su obra en tres partes, algunas bastante claras y otras un poco aleatorias.

  • Primera etapa: 1969-1975. Sus primeras películas estaban repletas de gags visuales y Allen se presentaba a sí mismo como un bufón, un humorista que se desenvolvía en muy diferentes contextos. Para mi gusto la mejor película de esta etapa es ‘La Última Noche de Boris Grushenko‘ (1975).
  • Segunda etapa: 1977-1992. Sin duda (al menos para mí) su mejor época. Y también cuando consiguió su mayor reconocimiento como realizador «serio». Películas como ‘Manhattan’, ‘Annie Hall’ y muchas otras conforman el periodo clásico de Woody Allen por excelencia. Muchas referencias autobiográficas y sus temas de siempre: el amor (o mejor dicho el desamor), el sexo, la infidelidad, la muerte y las relaciones de pareja afloran por primera vez en ‘Annie Hall’ (1977), dando un giro radical a toda su trayectoria anterior. Es muy difícil quedarse con una o dos películas, pero si hay que elegir me quedo con ‘Manhattan’ (1979), ‘Broadway Danny Rose’ (1984) y ‘Delitos y Faltas’ (1989).
  • Tercera etapa: 1992-: ‘Maridos y Mujeres’ (1992) supone una vuelta de tuerca al argumentario clásico alleniano y un soplo de aire fresco con una realización más informal con cámara al hombro. Esta etapa de madurez se adentra en las vidas de un Woody Allen ya entrado en años. Su perspectiva vital cambia con los rigores de la edad, pero su inventiva y su lucidez sigue intacta. Mis favoritas son la ya citada de ‘Maridos y Mujeres’ y ‘Desmontando a Harry’ (1997).

Y ahora me he vuelto un adicto a sus películas y espero que pronto tengamos una nueva, aunque claro, siempre existe la posibilidad de revisar las antiguas, algo que seguro que haré.

4 de diciembre de 2007

Reflexiones sobre el informe PISA

Desde hace unos días se vienen conociendo algunos datos sobre el informe PISA de la OCDE. Para quien no lo sepa, el informe PISA «mide» (si es que esto es posible) los conocimientos y las capacidades de los alumnos de los países de la OCDE. Indirectamente también pone de manifiesto el nivel educativo de nuestros jóvenes. Yo reconozco que sé más bien poco sobre todo este mundo. Seguro que alguno de los lectores habituales de rmbit sabrán mucho más.

Pero esto no me ha impedido reflexionar sobre el asunto. El viernes conocíamos los primeros datos adelantados sobre la situación de la educación en España. Nuestro país no está precisamente entre los primeros. Ni siquiera entre los veinte primeros puestos. Tenemos que irnos hasta el puesto 31. Al menos en ciencias. No nos sirve de consuelo pero estamos casi al mismo nivel que Estados Unidos, Islandia, Suecia, Francia o Dinamarca y por delante de Italia, Noruega o Luxemburgo. La verdad es que no deja de ser sorprendente. ¿Es el indicador del informe PISA un medidor fiable y útil?

Ampliando la escala, las diferencias entre comunidades autónomas son bastante llamativas. Conviene decir que no se tienen datos de todas las comunidades. Sería mucho más revelador para sacar conclusiones saber el nivel de Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana o Murcia. En cualquier caso, mientras Castilla y León y La Rioja están muy por encima de la media nacional, Andalucía, Cataluña y País Vasco van a la cola. Salvo el caso de Euskadi, las últimas de la lista son comunidades con una fuerte inmigración. Andalucía y Cataluña suman entre las dos casi la mitad de toda la población española y recogen, junto con Madrid y la Comunidad Valenciana la mayor parte de los inmigrantes.

En mi opinión parte de ese déficit en la educación proviene de este factor. A menudo la integración de los extranjeros es complicada, bien por el idioma o por la diferencia cultural y social. Las autonomías en las que la inmigración es testimonial (sobre todo la meseta y el noroeste), los resultados son mejores. Indudablemente hay muchos otros factores que entran en juego, pero sin duda este es crucial.

Para quien esté interesado en leer el informe PISA 2006 completo, aquí está.

3 de diciembre de 2007

Nueva cita con el Purple Weekend este puente

Cartel de la edición 2007 del Purple Weekend

Como cada año, la ciudad de León se llenará de mods, sixties, curiosos y aficionados a la década prodigiosa y a los muchos herederos que ha dejado. Será los días 6, 7 y 8 de diciembre. El veterano festival Purple Weekend vuelve en su XIX edición con muchas bandas clásicas, viejas glorias que se mezclan en el cartel con bandas de nueva hornada. Unos y otros tienen en común su amor por el pop, el blues y el soul que evocan a los años sesenta y setenta.

Este año tendremos como cabezas de cartel a The Knack, The Thrills y Ian McLagan (organista de los Small Faces). No faltarán tampoco Deluxe, Fortune Tellers y muchos más hasta completar los 19 grupos. Como todo festival que se precie, la discoteca Oh celebrará sesiones de DJs tan populares como las figuras de Radio 3 Juan de Pablos y José María Rey o Miqui Puig. En las actividades paralelas habrá un poco de todo: exposiciones de pop art o concentraciones de scooters. Para los que estéis interesados en más detalles, aquí está el estupendo dosier de prensa [PDF] y por supuesto su página web.

En mi opinión quizás se eche de menos alguna banda nacional más en la cabeza del cartel. Imagino que a los mods acérrimos les gustará ver a viejas glorias como The Knack o Ian McLagan, pero se echa en falta un poquito más de frescura, de aire nuevo, de nuevas bandas que adapten (y no copien) el espíritu sixtie a los tiempos que corren. Pero no les culpemos. Salvo honrosas excepciones, las últimas temporadas de festivales no se han lucido con las bandas, o al menos es la sensación que yo tengo. Si hace unos años tenía la sensación de que la mayoría de los festivales merecían la pena, en los últimos tiempos me cuesta encontrar uno que me interese de verdad.



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