Muchas veces me he quejado en este blog sobre las restricciones que determinadas instituciones aplican a museos, templos religiosos y otros lugares que los viajeros suelen visitar. Ahora que ya conozco tres grandes países europeos además de España (Reino Unido, Alemania y Francia) se puede hacer una pequeña evaluación sobre la permisividad con los que llevamos cámaras. Sin lugar a dudas, es precisamente en nuestro país donde se aplican más restricciones o al menos se cumplen de forma más tajante, tengan o no sentido. Le seguiría Reino Unido y a cierta distancia Alemania.
Pero el caso de Francia, o al menos de París, es muy distinto. Las restricciones en los museos, iglesias, catedrales u otros recintos visitables eran inexistentes, y si existían a menudo se hacía la vista gorda. Sólo encontramos una restricción en el museo d’Orsay, donde sólo se puede fotografía desde los balcones interiores (por cierto, bonitas vistas de la antigua estación ferroviaria remodelada), los exteriores (buenas vistas del sena y Montmartre) o las zonas de cafetería y restaurante.
En el resto de lugares que visitamos tuvimos total libertad para fotografiar absolutamente todo lo que quisiéramos. Nos resultó extraño que en reliquias de la historia como el palacio de Versalles, la basílica de Saint-Denis, la Sainte-Chapelle o la catedral de Notre-Dame se pudieran realizar fotografias con flash, aun a riesgo de dañar los frescos medievales que se conservan en sus paredes. Lo mismo podría decirse del museo del Louvre. No es difícil encontrarse con ráfagas de flash sobre cuadros de primer orden como La Gioconda o vidrieras que tienen ochocientos años.
Por otra parte, París tiene miles de rincones fotogénicos dignos de ser fotografiados, especialmente al atardecer y por la noche. Aunque nosotros hemos ido en pleno mes de julio, estoy convencido de que en cualquier otra estación del año las vistas son diferentes aunque igualmente increíbles.
Si algo he aprendido durante estos viajes es que tiene que existir algún tipo de restricción a la fotografía, no una prohibición radical y absoluta. Nos gustó mucho la idea del palacio de Charlottenbourg de Berlín de pagar un suplemento de tres euros a quienes quisiéramos hacer fotografías. De este modo solo los verdaderos aficionados (por lo general respetuosos con el resto del público y con el objeto fotografiado) podríamos disfrutar de nuestra afición/vicio.
Hace tan sólo unos días volvimos de nuestro viaje a París. Una semana frenética de visita a la capital gala dan para mucho. Vuelvo con gran cantidad de material, tanto fotografías (unas dos mil), clips de vídeo (varias horas) o sonidos grabados. Incluso casi he gastado mi moleskine anotando todo aquello digno de mención, curiosidades y vivencias. Algunas de estas experiencias las compartiré aquí con vosotros, siempre intentando alejarme de los tópicos de una de las ciudades más conocidas y pateadas (¿La que más?) del mundo. Como siempre, dentro de un tiempo colgaré las fotografías en mi web Cromavista y mucho más adelante los vídeos.
Como primera entrega de esta serie de artículos sobre París, voy a hacer un guiño especial a los zamoranos. Días antes de marchar me documenté sobre los cementerios de la ciudad, quién y dónde estaba enterrado para posteriormente visitarlos. Durante esa pequeña investigación descubrí que el escultor zamorano Baltasar Lobo, fallecido en la capital francesa en 1993, yacía en uno de estos camposantos. Lamentablemente esos documentos se me traspapelaron y a última hora sólo pude imprimir unos mapas turísticos con las tumbas de los personajes más célebres. Entre ellos no estaba Lobo.
Pero en el último momento, en una visita al cementerio de Montparnasse que además no estaba prevista inicialmente, nos topamos con una escultura verdosa y una lápida de mármol negra con el nombre del escultor. Pura casualidad. Podíamos haber tomado otra de las muchas calles de que consta el recinto y no haberla encontrado nunca. Pero ahí estaba. Si os interesa el arte y conocéis la vida y obra del artista o simplemente sois zamoranos y queréis saludar a un paisano, sabed que su tumba se encuentra en la Avenue de l’Ouest, en el sector 8º.
Hoy os ofrezco la segunda parte del vídeo sobre Las Merindades, que por cuestiones de espacio y de servidor no he podido realizar en una sola pieza. Espero que os guste:
Hace quince días me tomé una semana de vacaciones –si puede llamarse vacaciones a patearse de cabo a rabo un territorio–. Concretamente estuve cuatro días en la región tradicional de Las Merindades. Se trata de un área situada en el norte de Burgos, limitando al norte con Vizcaya y Cantabria, al oeste con Palencia y al este con Álava. Lo que nos movió principalmente a elegir este destino fue sus paisajes peculiares y la cantidad de historia encerrada en sus templos románicos. No en vano, el origen de Castilla –literalmente, el propio término de Castilla– está aquí.
Localidades espectaculares como Frías, pueblecitos casi abandonados con casas de piedra pero que encierran caserones con escudos de rancio linaje e iglesias y ermitas románicas casi desconocidas, y enclaves naturales repletos de cascadas (por ejemplo la de La Mea), acantilados, desfiladeros (Los Hocinos o La Horadada) y curiosidades geológicas (como el puente natural sobre el que se asienta la localidad de Puentedey).
Toda esta semana pasada y lo que llevamos de esta me la he pasado seleccionando y procesando el material en forma de fotografías y vídeos. Las fotografías ya pueden verse repartidas en más de una decena de galerías dentro de mi web de fotografías Cromavista. Sobre los vídeos, os ofrezco hoy la primera de dos partes que, como siempre digo, espero que sea de vuestro agrado. Su título es ‘Viaje a Las Merindades’:
De sobra es sabido que en los últimos años la venta de discos de vinilo está experimentando un auge que supone una reacción contra el fin del soporte físico de la música y la baja calidad y cuidado de las ediciones en CD. También –de eso no hay duda– parte de la «culpa» la tiene el gusto por lo vintage y la exclusividad. Y los sellos lo saben muy bien. Por eso cada cierto tiempo nos encontramos con ediciones limitadas, reediciones o inéditos (como ya vimos con la colección Dedicatessen de Jabalina).
Una de las bandas que más explotan este filón son Los Planetas. Muchos de sus discos fueron lanzados en vinilo en el momento de su publicación. Hoy, esas primeras ediciones se pagan a precio de oro en las webs de subastas y coleccionistas. En 2011, el sello El Ejército Rojo publicó toda la discografía de los granadinos. Esta operación salió fallida porque no eran fieles a los originales. Contaban con portadas diferentes –bastante feas, por cierto– y, a pesar de lo corto de la tirada, parte de las existencias de algunos LPs aún vagan por las cubetas de las grandes distribuidoras.
El caso de ‘Una Semana en el Motor de un Autobús’ (1998) es algo diferente. En su día no se lanzó en vinilo. Considerando que posiblemente sea el mejor trabajo de Los Planetas y que la edición era de tan sólo 976 ejemplares, estaba claro que iba a convertirse en un codiciado objeto de coleccionistas. En apenas una semana se agotaron todas las existencias y Sony emitió una nota para confirmarlo. Tanto Fnac como Amazon así lo indicaron en sus webs. Paralelamente, en sitios como Ebay o TodoColección surgieron vendedores que ofrecían el disco por unos 60 euros, cuando no más.
Por eso, me sorprendió encontrar en la sección de discos de xxxxxxxxxx siete copias de esta edición (con números no consecutivos) a su precio original de 21,99 euros. Por supuesto me hice con una, pero pude comprarlos todos y sacarme unos ingresos extra revendiéndolos a precio de oro…
Se va acercando poco a poco el momento. Lo cierto es que se están acelerando los acontecimientos. Hacía años que no recopilaba tantas canciones en tan poco tiempo. Eso siempre es buena señal claro, pero también supone que la edición 100 de Muestra Musical llegará probablemente en septiembre, si no antes, y no en octubre o noviembre como tenía previsto. Pero eso es lo de menos, lo importante es descubrir nuevos grupos, retornos esperados e inesperados, buenas canciones y, como siempre, la banda sonora de mi vida sigue sumando nuevos temas a la ya larguísima lista.
Quince nuevas canciones son las que he recopilado esta vez y os ofrezco la lista como siempre en mi web personal rmweb. Puede que lo más sonado sea la vuelta de los franceses Daft Punk, como adelanto de un disco que se ha publicado esta misma semana y que posiblemente ha decepcionado a los que esperábamos algo más parecido al sencillo de adelanto ‘Get lucky’, pero también hay descubrimientos, como el de Espiritusanto y su tema ‘Femenino’, los argentinos Él Mató a un Policía Motorizado y su ‘Chica de oro’, un grupo y una canción que nos recuerda mucho a Los Planetas de los primeros tiempos o la curiosidad del nuevo proyecto del veterano del indie Joaquín Pascual (Surfin’ Bichos, Mercromina, etc), ahora con la Orquesta Descacharrada, compuesta por músicos de orquesta de Albacete, su ciudad natal. Los retornos, además de Daft Punk, son sonados: MGMT, Triángulo de Amor Bizarro, Eleanor Friedberger o Camera Obscura.
Como siempre, os dejo con los cinco clips que he encontrado sobre los temas de Muestra Musical 99:
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