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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
27 de diciembre de 2020

‘The Queen’s Gambit’ y ‘Helvetica’

En las últimas semanas he estado viendo dos miniseries que no pueden ser más diferentes. Por un lado ‘The Queen’s Gambit’ (‘Gambito de Dama’), una producción de Netflix que ha convertido el ajedrez en un fenómeno, al menos temporalmente y en la serie más vista de la plataforma desde su fundación. Por el otro ‘Helvetica’, un thriller político de factura suiza donde se mezcla inmigración, tráfico de armas y terrorismo de manera más o menos afortunada. Nada que ver una con la otra, pero el azar las ha convertido en extrañas compañeras de post. Vamos con ellas.

No hay duda que después de ver ‘The Queen’s Gambit’ a uno le entran ganas de sacar el tablero y las piezas y, al menos, echarle un tiento. Seguro que a todos los que habéis visto la serie os pasa lo mismo. A lo largo de 7 episodios se cuenta la historia ficticia de Beth Harmon, una huérfana con un talento innato para el ajedrez. Capítulo a capítulo irá ascendiendo dentro del particular mundillo de este juego milenario hasta llegar a la cumbre. A la vez tendrá que luchar contra su caótica vida personal. Sin duda lo mejor de la serie es su tratamiento visual, sencillamente espectacular, y las interpretaciones. Poco riesgo en el guión, que es convencional y está bien atado y no deja hueco para muchas sorpresas pero sí para muchos tópicos. Especialmente diseñada para quien quiera un entretenimiento efectivo y sin demasiadas complicaciones. 7/10.

‘Helvetica’ nada tiene que ver con el interesante documental que también vimos por aquí sobre una de las tipografías más populares del mundo. Más bien se trata de un descabellado thriller suizo absolutamente insulso. El improbable argumento de una limpiadora albanokosovar (estupenda actuación de la desconocida actriz Flonja Kodheli) que trabaja en el palacio presidencial de Berna y que es captada por una mafia de su país encabezada por su propio padre, para descubrir el lugar en el que el gobierno helvético guarda armas prohibidas por los organismos internacionales. Su misión, claro está, es robarlas. El guión intenta a duras penas mantener la tensión y la atención del espectador, pero es complicado. También resulta inquietante las trazas, si no algo más, de racismo que sobrevuela toda la historia. Para olvidar. 4,5/10.

26 de noviembre de 2020

‘Baron Noir’

‘Baron Noir’ es una serie francesa que está muy lejos del perfil necesario para ser una producción popular. Aún así, ha saltado a la fama por ser una de las series que tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias han estado viendo durante el encierro domiciliario de marzo y abril. Y es verdad que muchos de los aspectos que se narran tienen un cierto paralelismo con la política contemporánea española del flanco centroizquierdista. Pero más allá de estos temas casi anecdóticos vemos una producción bastante austera en las formas, con escenarios sin florituras, actuaciones realistas, mucha cámara en mano para darle la verosimilitud de, a veces, un falso documental. En ese sentido ‘Baron Noir’ es puramente francés, con mucho de político y algo de social, al estilo de Tavernier.

Philippe Rickwaert, perro viejo de la política, comienza la serie siendo el alcalde de Dunquerque, pero con buena mano dentro de la izquierda parisina y francesa. En todos sus movimientos siempre le impulsarán el afán de venganza y el de poder. Pero lejos de ser un psicópata, la historia siempre le dará la oportunidad de mostrar un lado humano. O lo que es lo mismo, la pura contradicción. Si un día te tengo como amigo, al día siguiente eres mi enemigo. Vamos, que en política no hay amigos realmente, sino aliados. En el otro extremo del escenario está Amélie Dorendeu, compañera de partido en un principio. Los tiras y aflojas entre ellos se mantendrán a lo largo de las tres temporadas. Ambos se moverán entre el desprecio y la envidia mutua.

Se ha dicho que ‘Baron Noir’ es la ‘House of Cards’ francesa. Es verdad en parte, pero ‘House of Cards’ tanto la versión británica como la norteamericana dan la impresión de estar mucho más asentadas, ser más sólidas y creíbles. El guión de ‘Baron Noir’ no me parece especialmente bien resuelto. Los acontecimientos se atropellan unos a otros hasta límites inverosímiles. Es muy complicado creer las situaciones que nos plantea el guionista y director Eric Benzekri. No creo que sea una mala serie, sino que más bien al español medio puede resultar indigesta o aburrida por la pura sucesión de acontecimientos supuestamente trascendentes. Sólo para muy aficionados a la política europea. 6,5/10.

18 de octubre de 2020

‘Heksejakt’

El boom de las series nórdicas nos trae paladas de producciones todos los años. El tirón del nordic noir ha sido una puerta de entrada a otras muchas series que poco tienen que ver con asesinatos, aunque sí con tribunales y delitos. ‘Heksejakt’, una producción noruega realizada este 2020, se adentra en el mundo de las finanzas, la corrupción y el lavado de dinero de dudosa procedencia. Un tema que ya vimos en otras series nórdicas de los últimos años. No sabemos a qué se debe esta proliferación de estas temáticas pero lo que es verdad es que nos ha proporcionado buenos momentos delante de la pantalla.

Ida Waage es una trabajadora de un bufete de abogados especializados en temas financieros. Detectará movimientos extraños de grandes cantidades de dinero que los compañeros de trabajo parecen ocultar o fingir no conocer. Lejos de pasarlo por alto, decide investigar el origen de ese dinero hasta llegar a conocer una verdad incómoda que le traerá muchos problemas. Su cuñado, un abogado bastante desastroso pero con experiencia, ayudará a sacar a la luz todo el turbio asunto.

El deber de hacer siempre lo correcto, aunque te cueste la salud y el trabajo, frente a hacer la vista gorda. Ese es básicamente el dilema que subyace a lo largo de toda la serie, especialmente en el personaje principal de Ida (excelente Ingrid Bolsø Berdal) y con el que no es difícil identificarse. ‘Heksejakt’ lleva al espectador al terreno que quiere con un guión bastante bueno y un elenco de buenos actores bien dirigidos. Una serie entretenida e interesante. 7,5/10.

12 de octubre de 2020

‘Press’

Como decimos habitualmente por aquí, las producciones británicas para televisión son garantía de calidad. Hemos visto bastantes y la mayoría son realmente buenas. Pero que la factura y los actores estén muy bien no significa que la serie sea buena. El caso de ‘Press’ es un buen exponente de ello. El mundo del periodismo es un tema habitual tanto del cine como la televisión, sus entresijos, sus dilemas, etc. Y ese es su principal inconveniente. Esta producción de la BBC de 2018 ni siquiera actualiza –tema hay de sobra– la encrucijada del periodismo de hoy día, la irrupción de los medios digitales, las redes sociales y otras muchas posibilidades aquí no explotadas.

En ‘Press’ vemos como dos diarios de tirada nacional, el Post, un tabloide donde todo vale, hasta los trucos más sucios, con tal de vender más periódicos, y The Herald, un diario progresista más tradicional en sus formas y que cuenta con cierta ética periodística. Sus directores y redactores se enredarán y pasarán de uno al otro lado, se verán involucrados en escándalos y resolverán los asuntos a veces no de manera tan diferente.

‘Press’ tiene sin duda una factura impecable, actores excelentes y un guión bien armado. Pero a pesar de todo resulta aburrida y poco original. No ha conseguido interesarme ninguna de las historias de cuenta ni tampoco los personajes. Son seis capítulos donde los protagonistas dan demasiados bandazos, poco creíbles. También se plantean los asuntos periodísticos que se han planteado ya mil veces en el pasado, sin aportar nada nuevo. En definitiva, una producción que se deja ver, es entretenida, pero sin ofrecer nada más. Pasable. 6,5/10.

27 de septiembre de 2020

‘P’tit Quinquin’

Cada vez es más complicado encontrar en el mundo audiovisual producciones originales, no ya solo en su argumento sino también en las formas. No es muy habitual que se cuele una serie tan iconoclasta como ‘P’tit Quinquin’ (‘El Pequeño Quinquin’). Esta miniserie francesa dirigida en 2014 por Bruno Dumont y protagonizada por un elenco inclasificable de personajes, a cada cual más extraño, encabezados por el niño Quinquin (Alane Delhaye) y el estrambótico jefe de policía, el comandante Van der Weyden (insuperable Bernard Pruvost). A su alrededor una troupe brutal que disecciona sociológicamente la Francia profunda con ironía a veces y mala leche otras.

En una tranquila población de la costa norte francesa comienzan a descubrirse una serie de crímenes donde las vacas son protagonistas. El comandante Van der Weyden y el teniente Charpentier se pondrán manos a la obra para resolver tan endiablado enigma. Todos los crímenes llevan a una familia de granjeros locales, los Lebleu. El pequeño de la familia, Quinquin será testigo y protagonista de esa investigación.

Mucho se puede comentar de esta obra rara. Si en un principio todo nos recuerda a los hermanos Cohen (especialmente a ‘Fargo’), según se va enredando el argumento se nos asemeja más a Berlanga e incluso al surrealismo costumbrista de Buñuel. Como en toda buena comedia, el humor no está en los personajes, sino en las situaciones. Aquí se lleva a su máxima expresión. En definitiva se trata de una producción original que quizás no sea entendida por todos los públicos. Los cuatro capítulos la verdad es que saben a muy poco. 8/10.

6 de septiembre de 2020

‘Tabula Rasa’

El motivo por que decidí ver ‘Tabula Rasa’ era –para ser sinceros– su origen. No hay muchas series belgas en el catálogo de las plataformas de vídeo bajo demanda. Es más, probablemente ésta sea la única. A pesar de su origen flamenco, la producción es de la ZDF alemana, que la estrenó en 2017. El hecho de mezclar la mente humana y sus enigmas con el género policíaco es peligroso. Puede estar bien resuelto o ser de lo más tramposo. Bajo el paraguas de las amnesias selectivas y el juego de los puntos de vista subjetivo y objetivo, los guiones se pueden amoldar a cualquier cosa por insospechada que sea.

Mie (Veerle Baetens) es una joven que acaba de sufrir un accidente que le provoca una amnesia recurrente desde ese momento de forma que olvida constantemente todo aquello que sucede. Junto a su marido y a su hija se trasladan a vivir a una vieja mansión familiar. Pero la desaparición de un hombre que presuntamente está relacionado con la familia y empeoramiento en la situación de Mie harán que todo se complique hasta llegar a un desenlace sorprendente.

Como digo, me temía que el guión fuera tramposo y efectivamente así es. Como en las malas películas de terror donde todo es posible, incluso un giro descabellado en la historia, ‘Tabula Rasa’ cae en la tentación de desarrollar una historia poco creíble, al principio con todas las piezas del puzle encajadas en un sitio diferente al suyo y que de repente saltan de su sitio tras un puñetazo en la mesa. De pronto, todas las piezas encajan de nuevo en su lugar correcto. Sin entrar en detalle, ese final echa por tierra todo lo conseguido durante todos los episodios anteriores (que tampoco era demasiado). Una serie correcta pero olvidable. 5/10.

12 de agosto de 2020

‘Babylon Berlin’

Creo que me repito bastante cuando digo que tanto el cine alemán como las producciones para televisión están poco valoradas y poco vistas en España. Siempre que llega alguna de estas series de nueva factura que provienen del país centroeuropeo intento no perdérmela. Es complicado que me defrauden. En esta ocasión he visto ‘Babylon Berlin’, una obra producida por Sky con la colaboración de la televisión pública alemana ARD en las dos primeras temporadas y por Netlix en la tercera. La dirección corre a cargo del trío Tom Tykwer, Achim von Borries y Henk Handloegten. El ambiente del Berlín de entreguerras, en el que se comienza a atisbar la catástrofe que llegará, es un caldo de cultivo perfecto para una serie policiaca muy interesante. El argumento está basado en las novelas de Volker Kutscher, bastante exitosas en Alemania.

Berlín 1929. Gereon Rath es un policía llegado desde Colonia se incorpora a la plantilla de Berlín, una ciudad convulsa y efervescente donde política, música y arte se mezcla con la pobreza, la delincuencia común y el espionaje de las potencias extranjeras. En este mundo brutal y excesivo vive Charlotte Ritter, una colaboradora ocasional para la policía que sabe moverse bien en los bajos fondos. Ambos formarán una extraña pareja que intentará resolver varios asuntos complejos a la vez que lidian con sus vidas personales tan extremas como interesantes.

‘Babylon Berlin’ sabe mezclar perfectamente las dosis justas de humor, brutalidad, suspense, música e incluso historia –las continuas referencias al contexto de la época son inevitables–. Una capacidad de evocación y una ambientación que son prodigiosos y un trabajo de los actores que acompañan perfectamente a unos guiones bien estructurados, nada previsibles y originales. Es verdad que podrían haber sido algo menos encorsetados y teatrales, pero tal vez sea algo buscado. Por cierto, excelente banda sonora. Imprescindible. 8/10.



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