El final de ‘Lost’ (‘Perdidos’) ha sido posiblemente uno de los acontecimientos televisivos a nivel mundial más importantes y sonados de los últimos tiempos. El hecho de haberse emitido casi simultáneamente en su país originario Estados Unidos y en otros como España pasará a la historia como un hito (aunque no todo saliera tan bien como se esperaba). Yo no lo pude ver en directo. Ha sido hace dos días cuando me puse a ver tan esperado desenlace. Paso a comentar mis impresiones no sin antes avisar de los evidentes destripes que incluye. Por eso, si pretendéis verla algún día no sigáis leyendo.
Perdidos siempre ha tenido un grave defecto para mi gusto: es convencional y previsible en las formas, roza los personajes estereotipados en la mayoría de las ocasiones y tiene demasiado contenido sin interés y que no aporta nada al argumento. Cada vez estoy más convencido de que sobran al menos dos temporadas completas (la cuarta y la quinta) más unos cuantos capítulos de las demás. El final de la serie me ha dado la razón. La iniciativa Dharma, todo el asunto de Charles Windmore o los «fogonazos» con viajes en el tiempo incluidos no aportan absolutamente nada al esclarecimiento de los interrogantes. He leído en el foro de ‘Lost’ en español que los guionistas habían pensado inicialmente en una única temporada por si la serie no tenía éxito y había que resolverla rápido. Por desgracia el éxito mató el espíritu inicial que pudo haber sido mucho más coherente.
Pero vamos al grano. El final. O lo que es lo mismo, gana lo espiritual sobre lo científico. Todo aquello del magnetismo y demás fenómenos físicos extraordinarios no eran más que una manifestación de una «fuerza paranormal» que habita en el centro de la isla en forma de luz. Tras la previsible lucha entre el bien y el mal (o el hederero de Jacob en forma de Jack Shepard o el humo negro reencarnado en John Locke) las cosas comienzan a liarse. Seguirán liadas incluso hasta el final. Porque ‘Perdidos’ tiene un final tan abierto que yo no he conseguido entender prácticamente nada. ¿Realmente en la vida alternativa están muertos como dice el padre de Jack? ¿Para qué se reunen en el templo al final? ¿Todo lo ocurrido en la isla no sirve para nada? Un sinfin de nuevos interrogantes que no hacen sino ahondar en la incongruencia argumental de la serie. Al final, ‘Perdidos’ no ha contentado a prácticamente nadie. Si queréis comerlos la cabeza un poco más con estas preguntas sin respuesta consultad el foro en español. Encontráreis muchas más dudas de las que os imaginábais.
Hace más de un año que no veo ningún episodio de ‘Doctor Who’, así que con el lanzamiento de la nueva temporada, con nuevo doctor incluido, el pasado mes de abril me he puesto delante de la televisión con ánimo de retomar la serie donde la dejé. O sea, en el episodio octavo de la tercera temporada de la nueva era. Pero ha sido el décimo, de título ‘Blink’, el que me ha maravillado y con el que he disfrutado como creo que nunca lo había hecho con ‘Doctor Who’. Un guión espectacular, bien estructurado, imprevisible, original y rompedor y que se aparta de la estructura de un capítulo clásico de la añeja serie británica de ciencia ficción. Vamos, que es una pequeña joya de la televisión. Por lo que he visto en internet, no he sido el único al que le ha marcado. Hay por lo menos una camiseta con referencias a este capítulo en una entrada del blog Shock Post Traumático.
No voy a contar nada de su argumento por si queréis verlo. Lamentablemente no podréis hacerlo en ninguna televisión española, puesto que estas últimas temporadas no han sido emitidas (ni creo que lo hagan nunca) en España, así que lo mejor es que tiréis de descarga directa o que os compréis los DVDs en alguna tienda del Reino Unido. En una época en la que estamos dominados por la estética yanqui de hacer series, siempre es un soplo de aire fresco ver cosas diferentes.
En cuanto a la nueva temporada, los chicos de TVlia están haciendo un seguimiento exhaustivo de la serie que no hace más que ponerme los dientes largos. Aún tengo que pasar por el final de la tercera y la cuarta completa, más los cuatro especiales posteriores, para llegar a esta nueva etapa. De momento prefiero no saber nada del contenido de sus episodios y dejar que me sorprenda. A buen seguro que lo hará.
Para terminar, un par de vídeos. El primero es del trailer del episodio ‘Blink’:
Y un guiño sólo para los que hayáis visto el capítulo. Sólo ellos lo entenderán:
Llevo algunas semanas viendo ‘El Show de Larry David‘ o ‘Curb your Entusiasm’ (‘Modera tu Entusiasmo’, su título oficial en inglés). Esta telecomedia (aunque quizás no debería utilizar esa palabra para definirla) emitida por la televisión de pago HBO ha roto todos los moldes y todas las ideas preestablecidas sobre lo que es una teleserie o una sitcom clásica. El artífice de todo es, por supuesto, Larry David, productor y guionista de telecomedias de éxito como ‘Seinfeld’, que revolucionó en su momento la televisión y se convirtió en un fenómeno social. Su emisión comenzó en 2000 y aún sigue en antena, finalizando el año pasado su séptima temporada.
Reconozco que no ha sido sencillo enfrentarse a ‘El Show de Larry David‘. Básicamente porque no hay por donde cogerla. Y esto es un piropo más que un reproche. Tampoco tiene ni pies ni cabeza (otro piropo) ni trata sobre nada en concreto. Cada episodio es una sucesión de anécdotas y pequeños detalles cotidianos vividos por el propio Larry David y su entorno social, ya sea su mujer o sus amigos. David hace gala una y otra vez de su capacidad de observación del mundo, se obsesiona continuamente con todo lo que le rodea. Su carácter, no hace falta decirlo, dará mucho juego a lo largo de todos y cada uno de sus episodios. El propio David ha dicho que, aunque la serie está basada en él mismo, no es un retrato fiel ni un reality sobre su vida diaria.
A nivel formal, cada capítulo está grabado con cámaras de televisión al hombro, lo que le da un plus de realismo y destruye definitivamente el formato de las sitcom. Que nadie espere carcajadas, al menos al principio. Uno comienza a disfrutar después de un par de temporadas, que es cuando se le coge el punto. Recomendable si te gustó ‘Seinfeld’. Y si no la has visto, es mejor que la veas antes de empezar con ‘El Show de Larry David’…
Aunque dentro del espectacular auge de las series de televisión, las sitcom no están en su mejor momento, lo cierto es que estamos asistiendo a una nueva generación, mucho más irreverente y original, de este tipo de programas. De la clásica sitcom de los ochenta, más convencional en su aspecto, hasta las más modernas como ‘The IT Crowd’, la evolución ha sido evidente. La última comedia de situación que estoy empezando a ver es ‘The Big Bang Theory’, una serie que explota hasta el límite el universo friki y nerd, con continuas referencias a la física, a la informática, a internet, a Star Wars y a todo ese submundo.
‘The Big Bang Theory’ es una producción de la cadena norteamericana CBS y su primera temporada fue emitida en 2007. Aquí en España, quien tiene los derechos es Antena 3, aunque no tengo ni idea de cuándo ni cómo se emite. Hasta la fecha, la serie lleva tres temporadas y se ha llevado este mismo año un par de premios Emmy. A grandes rasgos, cuenta las andanzas de dos genios superdotados, Sheldon y Leonard, que viven juntos. Su vecina, una chica de muy buen ver que es camarera, será el detonante de buena parte de las situaciones humorísticas. Es el necesario contrapunto «normal» ante el asfixiante panorama friki que la rodea. El reparto lo completan otros compañeros no menos frikis. Todos juntos componen una ensalada disparatada, fresca y original.
Hasta el momento sólo he podido ver los dos primeros episodios de la primera temporada y me he quedado con ganas de más. Supongo que eso es una buena señal. Por último, un pequeño apunte musical: la sintonía de la serie es de la banda indie norteamericana Barenaked Ladies.
Es vergonzoso el modo en que las televisiones españolas, salvo honrosas excepciones, tratan a los telespectadores. Aunque tal vez tenemos lo que nos merecemos. El espectador español carece por completo de cultura televisiva. Cultura que sí tienen sobre todo los países anglosajones. Menos mal que nos queda internet… Digo todo esto porque tras el estreno por parte de Antena 3 de la serie de la BBC ‘Life on Mars’ con la emisión de los dos primeros episodios, la ha relegado a uno de los canales de TDT (creo que en .neox). En el paquete de aquella primera emisión iba incluída la producción propia ‘La Chica de Ayer’, una versión españolizada de la serie británica. Las comparaciones son siempre odiosas. ‘La Chica de Ayer’ cosechó críticas pésimas y unánimes. No la vi, ni ganas tengo. Me quedo con la producción de la BBC, de la que ayer pude ver los tres primeros episodios.
‘Life on Mars’ es una de esas series que explotan la nostalgia por los tiempos pasados. A grandes rasgos se cuentan las aventuras de Sam Tyler, un policía de Manchester que, tras ser atropellado, se ve arrojado a una época que no es la suya. Concretamente retrocede treinta y tres años, hasta 1973. En realidad su cuerpo y su mente se «desdobla». Mientras en 2006 se debate entre la vida y la muerte en un hospital, en los setenta lucha por atrapar a los malos en un mundo áspero y salvaje donde forzosamente ha de encontrar su hueco. Los argumentos de cada episodio tienen claramente dos hilos. Por una parte las circunstancias personales de Sam, su incomprensión hacia lo que ha sucedido y si realmente lo que está viviendo es verdad o es sólo un sueño. Y por otro el clásico guión de polis y malos, con todos los tópicos que el género requiere (jefes groseros, comida basura, mesas con teléfonos que no paran de sonar, humo, alcohol, etc). Es en esta segunda faceta donde la serie flojea y da la impresión de que es una excusa, un relleno para cada episodio. A mí al menos me lo parece.
En todo caso, ‘Life on Mars’ es una gran serie, tan grande como corta porque se rodaron dos temporadas de ocho episodios cada una y emitidas por la BBC One en 2006 y 2007 respectivamente. Entrando en su web nos damos cuenta hasta qué punto se ha explotado la nostalgia a la que me refería antes. En la sección de descargas encontramos muchas referencias a la televisión británica de la época (por ejemplo ese logo de BBC 1 Colour). La serie obtuvo varios premios entre los que hay que destacar un BAFTA y un Emmy. Para terminar, y tratándose de una producción británica y ambientada en los setenta, no podíamos olvidarnos de la banda sonora, en la que se escucha por ejemplo a Pink Floyd, Led Zeppelin, The Who y, por supuesto, a David Bowie.
‘Lost’ (o ‘Perdidos’ en castellano) se está convirtiendo ya en un clásico de los últimos tiempos, en unos tiempos donde proliferan decenas de series, algunas muy buenas. Como toda teleserie de referencia, mientras esté en antena debe proporcionar noticias y mantener a sus acólitos enganchados. Los «losties» estarán encantados. En el número de abril de la revista Rockdelux nos encontrábamos con una portada dedicada a la serie, algo muy poco habitual en una publicación principalmente dedicada al panorama musical. A esto hay que unir que hoy mismo en Cuatro se está emitiendo un maratón con los seis primeros episodios. La cadena ha adquirido los derechos de emisión de todas las temporadas y esperemos que lo haga dignamente y en un horario razonable.
En cuanto a mi opinión sobre la serie, hace bastante escribí un artículo contando mis impresiones sobre las primeras temporadas y otro sobre la música que aparece, un tema que se trata ampliamente en la Rockdelux que dije antes. Pero por entonces aún no había visto la cuarta temporada que para mí es la mejor de todas, un punto de inflexión en el que los habitantes de la isla pasan de la ignorancia absoluta y de las incógnitas que se suceden una tras otra a comenzar a vislumbrar todo lo que hay detrás. Tiene capítulos geniales y en general combina entretenimiento con imaginación y guiones muy bien resueltos. No puedo decir lo mismo de la quinta, donde el asunto de fondo comienza a estar ya demasiado clara, lo que lleva a que la serie pierda algo el aliciente de misterio que nos enganchó a muchos. Para otros quizás sea ahora cuando viene lo interesante, pero la verdad es que ir cerrando enigmas puede ser de lo más decepcionante.
Pero démosle una oportunidad, sobre todo ahora que quedan tres episodios (el último doble) de la que se dice que será la penúltima temporada de ‘Perdidos’.
La Rockdelux de este mes dedica un artículo entero a la que es una de las series de moda, ‘Mad Men’. Producida por el canal televisivo estadounidense AMC y estrenada en 2007, recrea la vida y milagros de una agencia de publicidad, Sterling Cooper, en la Nueva York de principios de los años sesenta. La teleserie está repleta de personajes sin escrúpulos: ejecutivos con un ego descomunal que intentan acaparar todo el poder de la empresa, jóvenes y guapas secretarias que se plegarán a los deseos de sus jefes con tal de ascender en el escalafón y un entorno tan hostil y competitivo como corrupto. Así contado ‘Mad Men’ apetece.
Lo que en mi humilde opinión falla es la puesta en práctica de esta teoría tan interesante. Me explicaré. El episodio piloto, que de momento es el único que he visto, aburre. Apenas se cuenta nada, apenas hay trama más allá de la presentación de los personajes. Da la impresión de que Alan Taylor, el director de la serie, está más preocupado en las formas que en el fondo. Y es que estéticamente ‘Mad Men’ se merece un sobresaliente, tanto por lo refinado de la puesta en escena y de la detallista recreación de una época como por la bonita cabecera. De hecho, creo que si vi el capítulo completo fue porque me quedé literalmente clavado contemplando el perfecto diseño de producción, mucho más si se ve, como es mi caso, en alta definición.
A pesar de todo les daré una segunda oportunidad. Tengo preparados ya los seis episodios siguientes de la primera temporada, aunque es difícil que cambie de opinión. Si tenéis Digital+ podéis ver la segunda temporada en Canal+… y si no, pues en nuestra querida «mula».
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