Hacía bastante tiempo que no me ponía a «explorar» mundo con el servicio de Google Street View, o lo que es lo mismo, la vista a nivel de calle elaborado con fotografías reales capturadas con cámaras que se instalan en un automóvil que recorre calles y carreteras. Mis últimos descubrimientos al respecto pasan por América Latina, lo que supone que Street View se globaliza, añadiendo ciudades de Brasil y casi todo México. Por ejemplo, podemos pasearlos por las larguísimas avenidas de México DF o contemplar el Pan de Azúcar de Río de Janeiro.
Por curiosidad he hecho un nuevo repaso y me he encontrado con que se han incorporado nuevas y exóticas localizaciones. A saber: Hong Kong, Macao, Taiwán, o ¡la Antártida!. En este último caso el recorrido es puramente testimonial, con tan sólo unos pocos metros visibles. Lo curioso es que el famoso muñeco amarillo se nos transforma aquí en un pingüino. Más allá de las anécdotas y volviendo a Europa, nos encontramos con las polémicas ampliaciones a ciudades alemanas, la interesante y desconocida Rumanía, de la que tenemos fotografiadas sus principales ciudades.
A los que nos gustan estas cosas, ya tenemos un nuevo entretenimiento para pasar las horas muertas dando vueltas por el mundo. ¿Qué será lo siguiente?
Igual que el niño de ‘El Sexto Sentido’, a veces veo muertos. O más bien fantasmas. Cuando vi por primera vez el clip de la nueva banda de Liam Gallagher, Beady Eye, vi el fantasma de Oasis pululando por aquí y por allá. Reconozco que en un primer momento no me llamó en absoluto la atención, aunque la canción en cuestión (que era ‘Bring the light’) no me pareció mala y hasta original con ese piano en plan golfo, tengo muchos prejuicios y me daba mucha pereza escuchar cualquier nuevo proyecto de los de Manchester. La culpa la tienen las decepciones, una tras otra, de los últimos trabajos de Oasis. Pero al final la curiosidad ha podido y en cuanto se ha anunciado que se publicaba el disco debut de Beady Eye me ha dado por escucharlo de arriba a abajo. Y la verdad es que, aunque no ofrece nada sorprendente, es un álbum interesante y que se escucha sin problemas, aunque sea con los oídos de un fan de la primera etapa de Oasis.
Liam sigue obsesionado con el pop y el rock sesentero y, sobre todo, con John Lennon. Eso se nota a lo largo de todo el disco, pero especialmente en en segundo sencillo ‘The Roller’. ‘Different Gear, Still Speeding’, que así se llama el larga duración, es como escuchar a Oasis sin el toque del hermanísimo Noel. Ahora nos damos cuenta de que, más allá de la calidad compositiva, lo que el mayor de los Gallagher aportaba era un cierto aire de pop contemporáneo. Le restaba ese barniz rancio que tiene el sonido de Beady Eye. Ojo, con rancio no quiero decir que sea necesariamente malo.
Entre los trece temas del disco hay un poco de todo. Bonitos medios tiempos psicodélicos como ‘The beat goes on’ (para mí de lo mejor), rock clásico como ‘Beatles and Stones’ (con un riff casi plagiado del ‘My generation’ de The Who), ‘Four letter word’ o ‘Kill for a dream’ parecen descartes de Oasis pero interesantes en cualquier caso. Para resumir, ‘Different Gear, Still Speeding’ es un buen debut que debemos escuchar como lo que es, un disco especialmente dirigido a nostálgicos del britpop, pero que también disfrutarán las nuevas generaciones. ¿Asistimos a un revival? Ya lo veremos.
Seguramente el Puente de Londres sea hoy la construcción sobre el río Támesis más discreta de la ciudad. Sólo es el último de una serie de puentes que ha sido construidos y demolidos sucesivamente a lo largo de la historia. El relato de todas estas obras es, como mínimo, curioso. El lugar (o un lugar muy próximo) donde hoy se encuentra el actual Puente de Londres fue el emplazamiento original del primer puente que cruzó el Támesis en tiempos de los romanos. En realidad se trataba de un simple pontón de madera, muy provisional, tendido sobre el río hacia el año 46 de nuestra era. Tan sólo nueve años después, en el 55 se levantó un nuevo puente, también de madera, sobre pilares. Pero poco duró. En el 60 las tropas de la reina indígena Boudica lo destruyó.
La nueva población romana estaba fortificada, pero no se tiene noticia de la construcción de nuevos puentes en los siglos siguientes. De hecho, existe una «época oscura» que llega hasta el siglo XI, cuando los reyes sajones eran los amos de la zona. Se sabe que en 1016 existía un puente sobre el Támesis cuya construcción se debe a los sajones. Ya en época normanda, el puente (aún de madera y posiblemente siguiendo el diseño original romano) fue destruido por ¡un tornado! en 1091. Se tendió uno nuevo a la vez que se realizaban los trabajos de construcción de la catedral de San Pablo y la Torre de Londres. Un desafortunado incendio lo echó a perder en 1136.
En 1173 se planteó construir por primera vez un puente de piedra sobre el Támesis. Se haría sobre la ubicación del malogrado puente de madera. Las obras comenzaron en 1176 y finalizaron en 1206. También se autorizó a levantar edificios de viviendas sobre el puente, de forma que en pocas décadas se convirtió en un lugar superpoblado con bloques de hasta siete plantas de altura. El nuevo puente sufrió a lo largo de los cinco siglos siguientes diversos incidentes, reformas y restauraciones. La más importante de todas ocurrió en 1756 cuando se autorizó la demolición de las casas edificadas sobre el puente. En 1762 se finalizaron los trabajos.
La idea de un nuevo puente no tardó en plantearse. Se convocó un concurso en 1799 y el ganador fue un nuevo puente de cinco pilares (el antiguo tenía 19) que se construiría 30 metros aguas arriba del antiguo. Durante las obras (1824-1831) el viejo puente permaneció abierto hasta que fue demolido en 1831. Pero con el aumento del tráfico, en 1902 necesitó una ampliación de su plataforma. Durante la obra de reforma se descubrió que el puente se hundía a razón de una pulgada cada ocho años. Hacia 1924, el hundimiento se cifraba ya en 4 pulgadas (10 centímetros aproximadamente). En 1967, al ayuntamiento de Londres se le ocurrió poner a la venta el problemático Puente de Londres. No tardó en encontrarse un comprador. El magnate petrolero Robert McCulloch pagó casi 2,5 millones de dólares en 1968 por llevárselo piedra a piedra hasta Arizona (Estados Unidos).
Y llegamos a la actualidad. De momento, en el emplazamiento donde se tendió el pontón romano de madera hace casi dos mil años se encuentra el construido entre 1968 y 1972 e inaugurado en 1973. Dada la accidentada historia de esta construcción, en 2008 se inauguró un museo-atracción donde se narran las aventuras y desventuras de uno de los puentes con más anécdotas del mundo. ¡Si hasta tiene su propia canción popular infantil!.
De nuevo volvemos con la primera edición de Muestra Musical de este 2011. Tres meses después de la 87 y de un año escaso en cuando a recopilatorios (sólo cuatro) llega Muestra Musical 88 con quince nuevos temas de entre lo que me ha resultado más interesante a lo largo de este tiempo. No han sido pocos los discos que he escuchado a pesar de que llevamos poco más de dos meses de año, muchos de ellos de nuevas bandas como los chilenos Dënver, Hazte Lapón, Odio París, Lasers o Cat’s Eye (estos últimos bastante prometedores). Como siempre también vuelven viejos conocidos como Souvenir, que nos acompañan casi desde el principio, igual que Nacho Vegas y su nuevo trabajo o Mogwai, unos clásicos del post-rock. Completan el elenco El Columpio Asesino, Crystal Castles con Robert Smith, The Go! Team, Bright Eyes, Señor Mostaza y el polémico y estrambótico Joe Crepúsculo. Ya pueden consultarse todos los detalles del disco en mi web personal rmweb.
Y para terminar, los videoclips que he encontrado en forma de lista:
Llevo siguiendo el asunto de los funcionarios del estado norteamericano de Wisconsin desde que tuvo su origen. De vez en cuando nos llega una nueva noticia al respecto. Todo comenzó cuando el Senado de este estado del medio oeste, controlado por los republicanos con Scott Walker a la cabeza y en consonancia con sus ideas liberal-conservadoras, presentó una medida que recortaba drásticamente los derechos sindicales (impediría por ejemplo la negociación de los convenios colectivos) de sus trabajadores públicos, así como de sus seguros médicos y de sus sueldos. Todo esto ocurrió el pasado 17 de febrero. Casi al mismo tiempo, los funcionarios se ponían en pie de guerra e «invadían» el Senado de Wisconsin a la vez que los senadores demócratas necesarios para la votación abandonaban el parlamento y se trasladaban a estados vecinos para no ser reclamados legalmente a ocupar sus escaños.
La situación de conflicto continuó hasta que el día 25 se aprobó la medida en una primera votación, aunque se supone que no es la definitiva. Los funcionarios, que todavía seguían ocupando el Senado increparon a los senadores republicanos. Pero quizás lo que ha encendido las protestas en todo el país ha sido la intención de otros senadores conservadores de copiar la iniciativa de Walker. En todos estos estados, los funcionarios están protestando masiva y contundentemente, un poco al estilo de las revueltas en los países árabes (salvando las distancias, claro).
Lo cierto es que la crisis está golpeando muy duro a la economía de la principal potencia mundial y muchos están aprovechando esta coyuntura para aplicar las teorías neocon de menos estado, menos impuestos, menos sindicatos y más «libertad» (económica). Pero, evidentemente, ningún país funciona sin empleados públicos o con empleados públicos con menos derechos y salario. Los políticos que a lo largo y ancho no sólo de EEUU, sino de todo el mundo desarrollado (incluyendo a Zapatero) han llevado a efecto planes para recortar derechos a los funcionarios. En este sentido, la socialdemocracia parece aliarse con el liberalismo conservador para liquidar lo público. ¿Qué ocurrirá si la situación económica española persiste y el Partido Popular llega al gobierno?
No hay duda de que mi cadena favorita y casi lo único que veo es La 2. Me gusta ver documentales mientras como o ceno (único momento en el que me siento frente a la televisión). Los hay interesantes y otros algo menos. Lo malo es que la mayoría de ellos ya han sido emitidos varias veces en otros horarios y no parecen estar ordenados por ninguna temática. El caso es que la semana pasada a la hora de comer emitieron ‘Agua: Top Secret‘, un reportaje de Manfed Christ para la ORF (la televisión pública austriaca). Era la tercera vez que lo emitían, pero yo no lo había visto. En él se desgranaban aquellos supuestos misterios que encierra el líquido elemento, entre ellos la de la memoria del agua o la teoría de la revitalización magnética de Johann Grander.
Lo que más me llamó la atención del documental es la parcialidad a la hora de exponer estas polémicas y discutidas (cuando no descartadas) teorías. Se omitían las opiniones críticas y más parecía un publirreportaje pagado por Grander y su agua que un programa con sanas aspiraciones informativas. Sabéis que soy poco amigo de los fundamentalismos científicos o de los escépticos radicales, pero en este caso he de darles la razón: falta el otro lado de la moneda. El engaño se completa ofreciendo unos hechos como probados por la ciencia cuando no ha sido así.
En internet existen muchos artículos donde se critica la emisión de este tipo de reportajes. Pero para que cada uno saque sus conclusiones, aquí está el documental:
La noticia de la reducción de la velocidad máxima en autovía y autopista a 110 km/h es la excusa perfecta para hablar de nuevo sobre coches, ciudades, carreteras y civismo y sostenibilidad. Lo más inmediato, la medida anunciada el pasado viernes por el Gobierno para reducir el consumo de derivados del petróleo. Para resumir y no extenderme mucho, creo que es insuficiente. Según he estado consultando (yo no soy ningún experto), la velocidad óptima de conducción desde el punto de vista del consumo de combustible está, de media, entre los 90 y los 100 km/h. El ahorro con estos límites sí sería significativo. Por no hablar de que disminuiría el número de víctimas mortales en la carretera y también las emisiones de gases contaminantes.
Pero, evidentemente, existen muchos y muy poderosos grupos de presión en este sector, empezando por la industria del automóvil (más vale que empezaran a pensar en su reconversión en España antes de que ocurra como con la minería, los astilleros o la construcción) y terminando por la del petróleo. También la cultura del automóvil que tan fácil ha calado en la sociedad (un coche caro es sinónimo de alto estatus social) y que a algunas personas proporciona una sensación de poder que no tendrían en otras situaciones.
Al hilo de esta reflexión, se me ha ocurrido «desempolvar» las medidas que al respecto tomaría mi hipotético partido político:
Ya lo he dicho: Reducción de la velocidad máxima a 90 km/h en todo tipo de vías interurbanas. 30 km/h en vías urbanas.
Peajes para circular en los centros de las ciudades. Peatonalización y reducción de plazas de aparcamiento.
Reducción del precio de los billetes de tren de cercanías, media y larga distancia entre un 20 y un 40%. Si los ayuntamientos y las comunidades autonómas se unen, también aplicable a los autobuses urbanos y a los metropolitanos. Regulación de las tarifas de viajes interurbanos gestionados por empresas privadas.
Aumento drástico de los impuestos de matriculación de vehículos. Atendiendo a su consumo, índice de contaminación y volumen, este impuesto pudiera llegar a triplicar o cuadruplicar el importe del actual.
Subvenciones para la compra de bicicletas y otros medios alternativos no contaminantes.
Aumento de la edad legal para conducir a los 21 años. Endurecimiento de las pruebas de obtención del permiso de conducción.
Seguro que a muchos de vosotros os parecen medidas demasiado radicales. Efectivamente lo son, pero sólo de forma contundente es posible cambiar unos hábitos que están siendo muy perjudiciales para nuestro nivel de vida.
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