27 de enero de 2007

Una de las bandas que pudieron haber sido importantes en el 2006 pero que se me quedaron por el camino ha sido Grupo Salvaje con su trabajo ‘Aquí Hay Dragones’ (Acuarela, 2006). El motivo de este olvido casi voluntario fue la decepción que me produjo su primer disco ‘In Black We Trust’ (Acuarela, 2003). Cuando supe que en 2006 habían publicado nuevo material, fui reticente. Pero cometí un gran error, porque ‘Aquí Hay Dragones’ pudo ser sin ninguna duda uno de los discos nacionales del año.
Su sonido recuerda nítidamente al de bandas gloriosas como Pribata Idaho o Migala, a su vez herederas de muchos grandes de la música norteamericana. No en vano, componentes de estos dos grupos forman parte de Grupo Salvaje. La voz de Ernesto González (voz también en Pribata Idaho) llena de tensión e inquietud cada uno de los temas e incluso le da toques cinematográficos. Cantado en inglés, algo ya inusual en el panorama nacional, ‘Aquí Hay Dragones’ es una recorrido por la zona oscura del ser humano, sobre todo en condiciones extremas, sin olvidar la aventura. De hecho dedican tres temas a Robert Scott, primer humano en llegar a la Antártida y el título del disco hace referencia a los mapas antiguos, que avisaban con ‘Aquí Hay Dragones’ el final del mundo explorado.
Se trata, en definitiva, de un gran disco de una gran banda que injustamente por mi parte olvidé para las listas de 2006. Culpa mía.
26 de enero de 2007
Hace no muchos días escuchaba en un programa de RNE llamado ‘Vanguardia de la Ciencia’ donde se hablaba de la sinestesia. Había oído ya esta «palabreja» en alguna ocasión, pero nunca me había parado a mirar de qué se trataba, así que me puse a buscar. Según el diccionario de la Real Academia, la segunda acepción de sinestesia es:
Imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente.
Para la Wikipedia, este fenómeno es:
La sinestesia, del griego συν, ‘junto’, y αισθησία, ‘sensación’, es, en retórica y estilística y en neurología, la mezcla de impresiones de sentidos diferentes. Un sinestético puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y sentir percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada.
Aunque parezca cosa de magia eso de oír los colores o ver los sonidos se trata de un fenómeno que esta siendo estudiado por psicólogos y neurólogos. De momento nadie ha dado con una solución a este fenómeno que afecta a una de cada 25.000 personas aproximadamente. Algunos grandes artistas de la historia fueron sinestésicos, como por ejemplo el poeta francés Baudelaire o el escritor Vladimir Nabokov.
25 de enero de 2007

El otro día vi el falso pero interesantísimo documental francés ‘El Lado Oscuro de la Luna’, producido por Arte en 2002. El punto de partida era a priori más que verosímil. Dirigido por William Karel, comenzaba contando la historia, que parece ser cierta, de que Stanley Kubrick solicitó a la NASA unas lentes especiales y carísimas para filmar sólo con la luz de las velas su película de época ‘Barry Lyndon’. De esta manera las escenas contarían con un realismo nunca visto antes. A partir de aquí se va hilando fino para llegar a la conclusión de que Kubrick fue involucrado en una operación ultrasecreta para realizar una serie de fotografías y filmaciones sobre la llegada del hombre a la Luna, y que sustituirían a las reales, estropeadas durante la misión Apollo 11. Kubrick no podía negarse, ya que estaba en deuda con la Agencia Espacial Norteamericana. Junto con el realizador, también colaboró un selecto equipo de técnicos de la CIA bajo juramento de mantener silencio de por vida. Ante las sospechas fundadas de que alguno de ellos podría violar el pacto, la Agencia de Inteligencia decidió eliminarlos.
El documental es una buena muestra de lo que puede conseguirse con imágenes sacadas de contexto y con un «corta y pega» habilidoso. Cuenta con entrevistas a, entre otros, Donald Rumsfeld, Henry Kissinger, la secretaria personal de Richard Nixon, Buzz Aldrin, Richard Helms (director de la CIA en aquella época), la viuda de Kubrick y algunos otros. Evidentemente, las entrevistas no son más que material de archivo que, por la pericia del montador y convenientemente descontextualizadas, se convierten en auténticos testimonios falsos.
‘El Lado Oscuro de la Luna’ tiene algunos momentos memorables, como la foto de Kubrick en la superficie de la Luna, los absurdos diálogos intrascendentes de Neil Armstrong y Buzz Aldrin durante el paseo lunar o la delirante persecución y asesinato por parte de la CIA de todos los técnicos participantes en el proyecto. Desde luego se trata de un documental de lo más recomendable. Por cierto, en YouTube puede verse un trailer en francés.
24 de enero de 2007
Ya no me cabe duda de que el difunto realizador alemán Rainer Werner Fassbinder era un hombre polémico y que quizás buscaba esta polémica intencionadamente. Al menos he sacado estas conclusiones tras ver ‘La Ley del Más Fuerte’, un atípico drama alemán producido en 1974 sobre el choque entre clases sociales o el abuso que ejercen las clases poderosas sobre las obreras. Existen muchas películas con este tema como argumento central, aunque en este caso la trama se desarrolla en un entorno homosexual.
Fox es un joven que se gana la vida en una feria trabajando como «cabeza parlante». Pronto se queda sin trabajo, pero su fe en la lotería da sus frutos. Consigue un premio de medio millón de marcos, lo que le permitirá acceder a los círculos gays más refinados, donde conoce a Eugen, un empresario sin escrúpulos que utilizara su relación con Fox para sacar adelante un negocio familiar en quiebra.
La película es premeditadamente provocadora, natural y desapasionada. Según he leído, parece ser que causó un gran malestar entre el colectivo homosexual, ya que no se ofrece una imagen demasiado positiva de ellos. Se les presenta como hombres presumidos, vanidosos, impulsivos e incluso poco inteligentes (en el caso de Fox al menos). Desde luego no se trata de una película al uso, con giros argumentales imprevisibles y una forma de hacer cine muy diferente a lo que estamos acostumbrados.
24 de enero de 2007

La gente de la Sala Berlín me han comunicado que la banda madrileña PAL cerrarán su gira en Zamora con un concierto que se celebrará el próximo día 26 de enero a las 22 horas. PAL quizás son una de las nuevas bandas más interesantes surgidas en los últimos tiempos.
Siempre con espíritu experimentador, han ido puliendo y perfeccionando su sonido a lo largo de su todavía corta carrera hasta llegar a su último trabajo ‘Canciones Hacia el Fin de una Especie’ (Limbo Starr, 2006). Yo los descubrí hace unos meses, antes de que tocaran en el Festival Proactive del pasado septiembre. Su música evoca la psicodelia más experimental de los años setenta, sobre todo del krautrock alemán (Neu!, Can…). Si hemos de buscar referencias más cercanas, yo me inclinaría por Manta Ray, con quienes guardan quizás alguna similitud.
Para todos aquellos aficionados a la música, a las nuevas bandas nacionales y no tienen reparos a la hora de escuchar nuevas propuestas este concierto es una gran oportunidad para ver un grupo que ya es una firme promesa para el futuro.
23 de enero de 2007

La publicidad en prensa ha cambiado mucho desde sus orígenes. Hoy día, uno de aquellos anuncios de los primeros diarios no resistirían la más mínima prueba de credibilidad, mucho más cuando se trataba de extraños ungüentos y píldoras de dudosa eficacia y que se vendía en las farmacias. Prueba de ello es este anuncio tan curioso que me he encontrado en el diario ‘Heraldo de Zamora’ del 13 de julio de 1897 y de venta en la farmacia Hijos de V. García de Zamora. Por si en el original no se ve bien, ahí va la transcripción:
Píldoras antisépticas.- Cura la tisis pulmonar y los catarros crónicos del pecho. Calman la tos, quitan la fatiga, modifican la expectoración y abren el apetito.- 10 pesetas caja.
Antinervioso Howard.- Tónico de sistema nervioso. Cura los vértigos, mareos, insomnios, histerismo, hipocondrio, neurastenia, toda debilidad, falta de memoria y resolución.- 4 pesetas.
Para curar el estómago.- El «Estomacal Maitre» cura las dispepsias ácidas. El «Estomacal Robín» las dispepsias por falta de jugos gástricos.- 4 y 3 pesetas.
Para curar el oído.- El «Aceite Nenbert» cura las dolencias leves del oído, desobstruye el conducto disolviendo el cerumen y hace más sensible el oído a las vibraciones de la voz.- 4 pesetas.
Para curar el reumatismo.- Contra el dolor que caracteriza el ataque de reuma o gota, «Píldoras Antirreumáticas Audet», que quitan el dolor en breves horas. Para curar la distesis reumática tómese «Antirreumático Reysser».- 10 y 4 pesetas.
Venéreo y sífiles.- Contra la blenorragia (gota militar, etc), tómese el «Antiblenorrágico Ivel». Contra la sífilis el «Antisilifítico Cowper».- 4 pesetas.
Hidrocarburos del Dr. Audet.- Con aspirar solamente sus aromas se curan los resfriados y catarros leves, el dengue y la fetidez de aliento.- 2 pesetas frasco.
Herpes.- Todas sus manifestaciones se curan con el «Antiherpético Glever».- 4 pesetas.
Impotencia.- El «Fluido Vital, Gotas Viriles, Glóbulos Vitales y Perlas del Serrallo (5, 6, 25 y 40 pesetas), constituyen el grupo de los grandes remedios para robustecer las partes genitales debilitada por abusos o vejez. Está dispendiosamente comprobada su eficacia por el éxito constante de muchos años.
22 de enero de 2007

Acabo de ver por primera vez ‘Super Size Me’, uno de los documentales más populares de los últimos años. Lo podemos colocar en la misma estantería que ‘Bowling For Columbine’, es decir, documentos efectistas en los que el continente deslumbra (o incluso desvirtúa) al contenido o cómo utilizar un tema interesante para realizar un documental-espectáculo que a veces roza el sensacionalismo.
Morgan Spurlock es un joven que decide realizar un experimento con su propio cuerpo comiendo durante un mes sólo en restaurantes McDonald’s. A lo largo de la experiencia, médicos y dietistas controlarán la evolución de su organismo. Morgan recorrerá los Estados Unidos comiendo en restaurantes de la «M» de varios estados. Los resultados son, como era de esperar, desoladores. Entre advertencias de los médicos sobre los riesgos de continuar con el experimento, el protagonista comenzaba a «transformarse» en un ser cansado, insomne y malhumorado. No digo que comer en McDonald’s un mes entero sea bueno para la salud, pero creo que se han exagerado los efectos y lo peor de todo es que casi se nota. Yo personalmente no creo que un mes de comida basura provoque efectos tan perjudiciales. El afán exhibicionista de Morgan me hacen sospechar.
Paralelamente al experimento se intercalan otros datos e imágenes mucho más interesantes que el propio tema central. Se expone cómo las grandes multinacionales de la alimentación elaboran estrategias para introducirse, por ejemplo, en los comedores escolares para que los pequeños se vuelvan adictos a sus productos. El documental también ofrece una visión muy crítica de la conformista e infantiloide sociedad norteamericana.