11 de julio de 2014

‘The Fall’ es el título de la última miniserie que he podido ver. Emitida originalmente en la BBC en 2013, consta de cinco episodios y está protagonizada por la conocida actriz norteamericana Gillian Anderson (la agente Dana Scully de ‘Expediente X’). En este caso, lejos de extraterrestres y fenómenos paranormales, deberá enfrentarse a un asesino en serie en la Belfast contemporánea. Interpreta a una policía comisionada desde los Estados Unidos para investigar los crímenes –lo que no deja muy bien la capacidad de la policía norirlandesa–.
Como siempre que nos ponemos frente a una serie de la BBC, la factura es impecable y el trabajo de los actores es bastante bueno, aunque quizás no tanto como en otras producciones de la cadena pública británica. Lo mismo puede decirse del guión. En los cuatro primeros episodios todo funciona, todo encaja sin problemas. Pero el desenlace me ha resultado decepcionante. Un último capítulo en el que el argumento se va deshilachando, deshaciendo y dejando cabos sueltos. Nos preguntamos qué pintan ciertos personajes de las tramas secundarias. Tampoco el hecho de desarrollarse en la conflictiva provincia del Úlster aporta nada, más allá del mero decorado.
No por esto ‘The Fall’ deja de ser una buena serie, pero le falta mucho para ser redonda, completamente acabada. Y es una pena, porque podría haberse conseguido…
10 de julio de 2014
A lo largo de los últimos meses he viajado en tren más de lo que lo solía hacer, por razones que no vienen al caso. La cuestión es que he notado como en los últimos viajes, concretamente los dos últimos, han sido bastante accidentados. El primero fue en mayo y me llevaba de Cáceres a Madrid en un Intercity no muy antiguo. A medio camino la máquina se quedó sin tracción. Tras varias decisiones erróneas nos quedamos tirados en medio del campo en la provincia de Toledo. El retraso final fue de unas tres horas. Por supuesto se nos reintegró el importe del billete. El segundo, ya en junio, cubría el trayecto Madrid-Zamora en un Alvia 730. Aquí el problema no vino por el tren en sí, sino por el retraso acumulado del Alvia procedente de A Coruña que le precedía. Salió con 33 minutos de retraso y llegamos a Zamora con 44. Se nos reintegró la mitad del importe.
Estos hechos, que hacen reflexionar a cualquiera, quizás sean síntomas de que algo no funciona bien en Renfe. Puede sonar obvio, pero cuando el revisor de aquel primer viaje, parados en medio de un olivar sin energía eléctrica ni potencia en los motores, se lamentaba de la falta de mantenimiento en unas máquinas que apenas tenían diez años. A nuestra memoria vino inmediatamente el accidente del Alvia del verano pasado, el mismo trayecto y un tren idéntico al que se retrasó 44 minutos el otro día… ¿Dónde ha quedado la época gloriosa del Talgo, hito de la ingeniería española y una de las tecnologías más exportadas de nuestra historia?
Para concluir, también en aquel primer viaje en el Intercity se escuchaban en las conversaciones del pasaje palabras como privatización. Recordé de inmediato la catastrófica «externalización» del modélico sistema de ferrocarriles británicos durante la era Tatcher: Retrasos, falta de mantenimiento, accidentes y subida de precios. En definitiva, dejaron de ser competitivos frente a otros transportes. El tren es mi medio de transporte favorito, el más seguro para distancias medias y cortas, y también el más cómodo con diferencia. Lamentablemente en España la red está obsoleta y sólo se está poniendo el foco en la alta velocidad, muy cara de construir, de mantener y que quizás en el futuro no pueda sostenerse. Por contra, las líneas de trenes convencionales languidecen poco a poco –aquellos que no languidecieron hace años ya–. Pero esa es otra historia.
4 de julio de 2014




Después de unos cuantos días de vacaciones, regresa la actividad a mis páginas web. Concretamente a Cromavista, donde he añadido cuatro nuevas galerías de imágenes en las que os ofrezco algunas fotos que he hecho durante estos días pasados. Se trata de las localidades burgalesas de Lerma y Covarrubias, el Monasterio de Santo Domingo de Silos con su increíble claustro románico, y la villa vallisoletana de Peñafiel, cuna de la Ribera del Duero y que cuenta con uno de los grandes castillos españoles.
17 de junio de 2014
Con paso lento pero seguro, el mundo de la geoficción –o de los mundos imaginarios– va ganando adeptos o, por lo menos, se van haciendo cada vez más visibles. La propuesta OpenGeofiction es buena prueba de ello. Se trata de una web colaborativa basada en las librerías de mapas abiertos de OpenStreetMap. El resultado es una especie de Google Maps de los países imaginarios. La idea ha sido desarrollada por dos entusiastas alemanes de los mapas, Thilo Stapff y Johannes Bouchain, poniendo su plataforma a disposición de todo aquel que quiera colaborar.
Precisamente este es el punto fuerte: La colaboración. Se puede participar de tres maneras posibles. La primera es colaborar en un determinado área especialmente dedicado a ello. La segunda, ser el propietario de una de las zonas o países «libres» disponibles para ser ocupado en exclusiva por un usuario. Y la tercera, colaborar en un país ya existente, creando o perfeccionando nuevas ciudades o infraestructuras. El único pero es la imposibilidad de que no puedan crearse nuevos territorios al margen de los continentes ya existentes para, por ejemplo, construir mi país, que es una isla con unas formas muy determinadas.
El proyecto está ya bastante avanzado, aunque todavía existen muchas zonas sin construir y, lo principal, mucho agua donde poder levantar nuevos continentes. Los usuarios también cuentan con un blog donde expresar sus avances, sus logros, sus dudas o sus consultas. Para el principiante no familiarizado con las herramientas y librerías de OpenStreetMap, la web cuenta con varios «wikis» para manejar correctamente las aplicaciones. En definitiva, un gran punto de encuentro para todos aquellos aficionados a la ficción geográfica.
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15 de junio de 2014

Se trata del fenómeno cinematográfico del momento. La película de Emilio Martínez-Lázaro ‘Ocho Apellidos Vascos’ se ha convertido en la más taquillera de la historia del cine nacional y un fenómeno social –prácticamente toda la gente que conozco la ha visto–. Ciertamente lo tiene todo para serlo: Un tema que engancha (los tópicos de los diferentes pueblos de España, cuanto más contrastados mejor), una historia de amor y enredo, mucho humor y un reparto reconocible para el gran público.
Y sí, el arranque de la película es como mínimo prometedor. La situación de un andaluz juerguista, religioso y mujeriego viajando al «Euskadi profundo» a devolver el bolso de una chica tiene su aquel. Pero para decepción mía, el guión de Borja Cobeaga se va derrumbando poco a poco, desmadejándose a cada minuto que pasa entre situaciones previsibles y chistes fallidos. Al final, consigue salvar los trastos por los pelos gracias a la agilidad del montaje –nunca aburre– y al trabajo del genial Karra Elejalde.
En conclusión: Una farsa amable y bienintencionada que se deja ver. Pasará a historia, como muchas otras películas, por temas extracinematográficos (la taquilla) y no precisamente por su calidad.
13 de junio de 2014
El tercer y último clip del Womad 2014 de Cáceres está dedicado a la banda luso-extremeña Olivenza. Una formación musicalmente inclasificable donde se cruza el jazz, el fado, el pop o la música francesa. Os dejo con él:
13 de junio de 2014
Han pasado más de quince días desde que escribí mi último post. Este tiempo ha sido de cambios, aunque apenas se noten exteriormente. He aprovechado el final del ciclo de facturación del antiguo alojamiento web para hacer una «mudanza virtual» de todos mis sitios a un nuevo proveedor. Las razones son muchas: Económicas, de gestión, mejores prestaciones, etc. Espero que esta nueva etapa en el nuevo servidor sea buena y, sobre todo, que no dé muchos problemas. Gracias a todos los que no os habéis ido y bienvenidos a los nuevos…