Hemos visto series ambientadas en todo tipo de lugares. Grandes ciudades, lugares turísticos, bosques misteriosos, etc. Especialmente las de género policiaco –conocido últimamente como «noir»— en las que los apacibles escenarios no son lo que parecen. ‘Shetland’ emitió su primera temporada en 2013, en plena fiebre de las ficciones de crímenes en escenarios idílicos. Esta serie británica de la BBC está ambientada en las remotas islas escocesas a las que da título. Veintitrés mil habitantes y una capital con algo más de siete mil dan para mucho.
Cualquiera diría que el inspector de policía Jimmy Perez y su equipo tendría tanto trabajo resolviendo crímenes horrendos y enrevesados en las islas Shetland y con móviles tan variopintos como las rencillas entre vecinos, el tráfico de personas y de drogas, los rituales paganos o los suicidos inducidos. Valga la excusa de ver esos paisajes verdes y desolados, los acantilados agrestes y las casitas pintorescas para perdonar todo a Ann Cleeves, la autora de las novelas en las que se basa la producción. De las siete temporadas con las que cuenta hasta la fecha, he de reconocer que a pesar de que la fórmula suena a gastada, me enganchó gracias a los buenos guiones, bien escritos y dirigidos. Aunque también cae en prácticamente todos los tópicos del género.
En definitiva, una serie que no se sale del molde con el que están facturadas tantas otras, pero que sin duda tiene algo especial que atrae y que merece darle una oportunidad. 6/10.
Terminamos la serie de vídeos sobre nuestro viaje a Polonia con el imprescindible de todo visitante que se acerce al país. Cracovia es, sin duda, su punto turístico más importante, así como su centro cultural y religioso. El casco antiguo, reconocido dentro de los lugares patrimonio de la humanidad de la UNESCO, está rodeado por un anillo verde en el lugar en el que anteriormente estaban las murallas. Desde la plaza del Mercado con la basílica de Santa María y la torre del ayuntamiento hasta la colina de Wawel, con su castillo y su catedral, pasando por la Universidad Jaguelónica, una de las más antiguas de toda Europa. Todo esto aparece en el vídeo que he montado y que espero que os guste…
Continuamos la serie de vídeos sobre nuestro viaje a Polonia con una atracción a la que llevan siglos entrando los viajeros. Es posiblemente uno de los puntos turísticos más antiguos de Europa. Se trata de la Mina de Sal de la localidad de Wieliczka, a pocos kilómetros de Cracovia. Desde tiempos medievales se extrae halita o sal de roca de sus entrañas, formando cavernas fantásticas y pasadizos laberínticos. Actualmente aún sigue en activo, obteniendo sal de mesa del desecado de la salmuera. Desde el siglo XVI, personajes famosos de la historia la han visitado. Copérnico, Chopin o Juan Pablo II son solo algunos ejemplos. La zona visitable sólo se adentra un tercio de la profundidad máxima (unos 125 metros) y una longitud de 3,5 kilómetros. Desde 1978 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
El solo hecho de nombrar Auschwitz supone nombrar el horror, el exterminio y el recuerdo. En nuestro viaje por Polonia no podíamos olvidarnos el visitar uno de los campos de concentación más conocidos del mundo. Y eso que estuvimos a punto de no poder ir debido a problemas con el autobús desde Cracovia, aunque finalmente pudimos solucionarlo en el último momento. A través de un recorrido de unas tres o cuatro horas bastante apuradas con guía en castellano pudimos ver tanto el campo de Auschwitz I como Auschwitz II-Birkenau. El vídeo es fiel reflejo de lo que pudimos ver aquel once de septiembre. Como nos comentaban, una vez que somos testimonios de lo que allí ocurrió tenemos la obligación de transmitirlo a los demás para que no se vuelva a repetir.
Comentaba en el post dedicado a mis favoritos nacionales de 2024 el fenómeno de la fragmentación en el panorama musical actual. Muchas bandas, muchos intérpretes con no tanto público como antes. Por eso resulta complicado ir más allá de las preferencias personales. Bucear por los miles de discos que se publican anualmente a nivel mundial es imposible. A los medios especializados sólo llegan algunos de ellos, que son al final lo que escuchamos y juzgamos.
Pero en este 2024 ha ocurrido un fenómeno curioso en mi historia como oyente y aficionado a hacer listas anuales. Maustetytöt, la banda finlandesa de las hermanas Karjalainen (y que aparecen en la última película de Aki Kaurismaki) sería la indiscutible triunfadora con su último trabajo… si no fuera porque se publicó a mediados de 2023. Así que he decidido añadir un “bonus” a la lista de discos del año para incluir a su ‘Maailman onnellisin kansa’ como mención especial aunque fuera del listado.
Al margen de esto, mis favoritos internacionales de 2024 están repletos de rock y de punk… y algo de blues y de pop clasicista. Muchas guitarras para un año convulso. Os dejo con las listas y sin olvidarme de recordar que mis favoritos de 2024 están en rmweb junto con las listas de años pasados.
Discos internacionales favoritos de 2024
The Libertines – All Quiet on the Eastern Esplanade. Muchos se preguntaron lo mismo que yo: ¿Pete Doherty sigue vivo? El líder de la banda tras años de escándalos y excesos vuelve a publicar con The Libertines nueve años después el sucesor de aquel discreto ‘Anthems For Doomed Youth’. Sin dejar de ser un álbum irregular, en este nuevo disco hallamos algunas de sus mejores canciones, como ‘Run run run’ o ‘I have a friend’.
The Decemberists – As It Ever Was, So It Will Be Again. A menudo clasifico a esta y otras bandas como REM o Death Cab for Cutie de pop-rock clasicista, esto es, seguir la ortodoxia de las canciones construidas según las estructuras clásicas de pop y del rock y también en el sentido de una instrumentación clásica, como de orquesta, a veces barroca y abigarrada. Ambas cosas tienen los de Portland, y este trabajo que llega a casi los setenta minutos, pone a prueba al oyente cada vez más impaciente por el impacto inmediato. Un disco que crece en cada escucha.
Jack White – No Name. El ex White Stripes nos entrega una de sus rarezas, publicando gratuitamente un disco sin nombre (inicialmente tampoco lo tenían las canciones que lo componen). Dentro, mucho y bueno del rock garajero de sonido crudo al que nos tiene acostumbrado dejando de un lado la experimentación de sus últimos trabajos.
Amyl and the Sniffers – Cartoon Darkness. Seguimos con el punk de guitarras de estos australianos que están siendo la sensación en todos los festivales con un directo (he visto algunos conciertos grabados) demoledor. Temas con melodías fácilmente convertibles en himnos y letras provocadoras. ¿No es eso el punk?
Twisted Teens – Twisted Teens. Este ignoto duo de Nueva Orleans del que apenas hay información me sorprendió con un disco de debut recomendado por un tuitero melómano y que ha sido todo un acierto. Una demoledora mezcla de blues, punk, rock, country, folk, con letras salvajes, instrumentación destartalada y una producción calculadamente descuidada. Brutal.
BONUS: Maustetytöt – Maailman Onnellisin Kansa. El dúo de “chicas picantes” (traducción de su nombre) Anna y Kaisa Karjalainen lanzaron en 2023 su tercer larga duración. En la parte musical encontramos muchos sintetizadores, sonidos ochenteros, interpretaciones secas y sin concesiones con letras sobre temas sociales que invitan a la reflexión, pero también repleto de humor negro e ironía finlandesa. Eso es lo que hay detrás de su lacónica y desaliñada puesta en escena, como una parodia postmoderna del iskelmä.
Mis canciones internacionales favoritas de 2024
Twisted Teens – Twisted teen
La Luz – Poppies
Astral Bakers – Beautiful everything
Bill Ryder-Jones – It’s today again
Juniore – Amour fou
MGMT – Nothing to declare
Mogwai – Lion Rumpus
Amyl and the Sniffers – Chewing gum
The Libertines – I have a friend
La Femme – Love is over
Para terminar, los videoclips y video lyrics que he encontrado, en orden inverso:
Llega el fin del año y como es tradición hay que mirar hacia atrás, hacia unos doce meses de montaña rusa con la música siempre en los oídos. Música que se hace hoy y que prácticamente nunca coincide con los designios de los algoritmos de las plataformas como Spotify (que no tengo) o Apple Music (que tampoco tengo). Pero no porque no me guste o no me interese, sino porque he tenido desde hace muchos años una querencia por el descubrimiento propio, el placer de escuchar y escarbar. El gusto por la elección propia. Naturalmente esto supone un esfuerzo adicional sobre el resto de los humanos que escuchan música. Hace unas semanas veía un vídeo en YouTube de un audiófilo más o menos de mi edad del que soy suscriptor. En él se explayaba sobre la poca calidad de la música comercial actual, en un discurso que a mi me recordaba a lo que se decía de los grupos independientes de la hornada de los noventa por parte de buena parte de la crítica especializada. Y estoy convencido de que algo similar se dijo en los años cincuenta cuando un puñado de músicos estridentes sacudieron la escena norteamericana primero y europea después.
El rock and roll en 1953 era una música bastarda y marginal hecha por negros o por quienes estaban en el límite de la sociedad de la época. La estructura y las letras de sus canciones eran simples pero provocadoras… Y con el punk lo mismo… La historia se repite, pero muchos no quieren ver que el trap y el resto de música urbana son el rock and roll o el punk de 2024. Sólo que ya no venden millones de discos, ahora tienen millones (o miles de millones) de escuchas en las plataformas. Que no me interese el estilo no quiere decir que no aprecie lo histórico del fenómeno y que los tiempos cambian, también en la música. Lo atomizado del sector y la vergonzosa explotación de la nostalgia ochentera y noventera (sí, llevamos veinte años de revival) que triunfa actualmente hace que para muchos pueda parecer que el sector vaya sin rumbo, sin un triunfador claro, ni una tendencia. No tenemos en 2024 una Madonna, ni un Michael Jackson, pero tampoco hacen falta. Los tiempos que vivimos son de cambio, de fragmentación extrema en todos los campos de la vida, y la música como el arte más inmediato y visceral, es especialmente sensible a ello.
Precisamente esta fragmentación hace que las listas de los favoritos de cada cual sean cada vez más diferentes. Por eso, los favoritos que os ofrezco es un simple intercambio de información sobre mis mejores descubrimientos musicales publicados este año. Intento mantenerme actualizado de todo lo que se lanza semanalmente leyendo blogs musicales y alguna que otra revista. Busco, escucho, descarto, doy una segunda oportunidad, una tercera o, a veces, pasa directamente a formar parte de lo que me gusta. Un gusto personal e intransferible que mantiene los criterios de novedad, sorpresa e imprevisibilidad que son los mismos que cuando tenía quince años.
De este vasto (con v) océano musical he seleccionado estos discos y estas canciones…
Discos nacionales favoritos de 2024
Ripoll – El Sueño Fantasma. Desde Madrid nos llega el debut en largo del cantautor David Ripoll (ex miembro de Hazte Lapón) viene gestándose desde hace tiempo y yo lo vengo siguiendo también desde hace más o menos un año y medio. El disco está compuesto de canciones aparentemente sencillas, con letras entre lo biográfico y lo histórico y un estilo musical con ecos melódicos sesenteros que a mi me recuerda a gente como Xoel López.
Kokoshca – La Juventud. Los navarros son ya veteranos. Su sólida carrera se extiende más de quince años y sus siete discos grandes los convierten en una de las bandas nacionales más interesantes y coherentes. Ellos mismos definen el disco en su Bandcamp: «Hacer un disco de rock urbano siguiendo un linaje tan variopinto como Rolling Stones – Primal Scream – Los Planetas – Spaceman 3 – Carlos Berlanga – The Make Up – Motown – Astrud y no hacerle ascos al autotune es una declaración de intenciones. Kokoshca se niegan a envejecer. Kokoshca odian el trabajo y buscan la felicidad entre bares, desencuentros, revolcándose en la nostalgia y huyendo de ella. A Kokoshca les queman las baldosas«. Amén.
Marinita Precaria – Un Vaso de Agua. Marina Gómez debuta con este larga duración y, al igual que Ripoll, hemos ido escuchando algunas de sus canciones a lo largo de los años postpandemia a la vez que nos ha ido atrapando. Su disco contiene melodías pegadizas y sencillas y letras certeras no sabemos si basadas en experiencias personales. A veces extrovertida y a veces intimista, se trata de un trabajo que deslumbra.
Alcalá Norte – Alcalá Norte. Uno de los fenómenos del año en el panorama independiente. Poco podemos decir de los madrileños (y muy madrileños) Alcalá Norte. Una banda joven que debuta con influencias que miran al pasado, al pop y al rock de los ochenta y a los noventa, para reinventarlos y adaptarlos al presente. Sus letras van desde el surrealismo al realismo, al costumbrismo cañí contemporáneo. Quitar la caspa para sofisticar con llaneza los conceptos que en otros momentos podrían parecer rancios y que aquí se revisan con ironía (el mantón y el puro en los toros a los que alude en el himno ‘La Vida Cañón’ es un ejemplo claro). Un trabajo más complejo de lo que puede parecer a simple escucha (y la humildad que muestra la banda en las entrevistas). Unos grandes.
Rebe – es que acaso no me oyes??. Si Alcalá Norte reinterpreta lo cañí para hacerlo contemporáneo, algo similar hace Rebe en su segundo disco. Cuesta mucho definir esta colección de canciones marcianamente melodramáticas y etéreas, en un sonido amateur y brumoso de bedroom pop desconcertante y atrapante. A la vez encontramos melodías reconocibles, influencias de copla, de compositores de canción española y de música de telenovela. Una sofisticación extrema que no puede ser en serio… El disco del año sin duda.
Mis canciones nacionales favoritas de 2024
Alcalá Norte – La vida cañón
Rebe – Hasta el fin…
Estado Temporal – Hagámoslo de nuevo
Daga Voladora – Diamante
Ripoll – Episodio Nacional
Marinita Precaria – Gente normal
Kokoshca – La juventud
Karavana – Fantasma
La Élite – Marca personal
Lia Pamina – Love lies, ya no quiero soñar
Para terminar, los videoclips y video lyrics que he encontrado, en orden inverso:
La segunda parte de nuestro viaje a Polonia está dedicado a la ciudad portuaria de Gdansk. Se encuentra a orillas del mar Báltico y desde tiempos medievales ha sido un centro comercial importante. Su peculiaridad es que durante siglos fue un enclave de mayoría alemana dentro de un país eslavo. En el siglo XX, tras la primera guerra mundial, se creo un estado semi independiente dentro de Polonia pero con gobierno germano propio. Fue también el lugar donde el acorazado Schleswig-Holstein realizó uno de los primeros ataques de la segunda guerra mundial en la batalla de Westerplatte. Su influencia hanseática es clara, con edificios de arquitectura similar a la que podemos ver en Amberes, Róterdam o Hamburgo.
Realizamos esta excursión desde Varsovia en tren de alta velocidad y nos plantamos allí en dos horas y media aproximadamente. La ciudad es fácilmente recorrible a pie. Todo está muy cerca y en apenas ocho horas nos dio tiempo a dar una vuelta bastante profunda, con visita de casi dos horas al Museo de la Segunda Guerra Mundial, un extensísimo complejo con infinidad de objetos originales de la contienda, algunos de ellos emblemáticos como la cinta rescatada del citado Schleswig-Holstein, historia viva del siglo XX.
En definitiva, fue una visita rápida pero interesante para comprender la historia de Polonia de forma más completa. Os dejo con el vídeo de lo que vivimos aquel intenso día:
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