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La bitácora personal de Ricardo Martín
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17 de agosto de 2026

Cómo vivimos el eclipse solar

El pasado 12 de agosto, como todos sabéis, ocurrió un fenómeno astronómico tan raro como espectacular en nuestros cielos. Los eclipses solares totales son los eclipse más impactantes de todos, y también de los más escasos. En cuanto me enteré que se iba a producir comencé a maquinar cómo fotografiarlo, grabarlo, en que lugar, etc… No era una decisión sencilla. Tras varias semanas de cálculos con aplicaciones de astronomía y de fotografía (en mi caso Sky View y Photopills) finalmente marchamos hasta Guadalajara para tener más de un minuto de totalidad. Para fotografiarlo necesitaba una focal lo más larga posible. Ahora mismo eso lo consigo con la combinación del sensor APS-C de mi vetusta Canon EOS 60D y objetivo Canon EF-S 55-250mm (tras la conversión se queda en un 400mm que no está mal, aunque me habría gustado un poco más). A esto le añadí un filtro solar ND100000 de K&F para las fases más luminosas.

También tenía claro que quería grabarlo. Aquí me quedé algo más corto, porque el móvil (por mucho iPhone que sea) no es fácil ni por distancias focales ni por rango dinámico grabar todas las fases. Al final decidí grabar en vídeo solo el tránsito hacia la fase de totalidad, la totalidad y la vuelta a la luz. Eso es lo que puede verse en el clip de algo más de un minuto que he montado.

Al final una experiencia espectacular que merece la pena vivir y ver… y fotografiar.

12 de julio de 2026

El eclipse solar de 1905 en Zamora

El próximo día 12 de agosto podremos disfrutar del primer eclipse total de sol en Zamora desde 1905. Muchas cosas han cambiado desde aquel lejano 30 de agosto de hace 121 años. Me he puesto a revisar en la Biblioteca de Prensa Histórica viejos artículos de periódicos locales ya desaparecidos a la búsqueda de crónicas y noticias del evento astronómico y de cómo se vivió entonces. Y lo cierto es que me ha sorprendido encontrar muchos testimonios en el Heraldo de Zamora, ya conocido en este blog por algunos de mis artículos de investigación. Algunos de ellos son simplemente apuntes breves de meses antes del eclipse.

Por ejemplo, decía el periódico del 31 de julio de 1905:

«Tendrá lugar el 30 de agosto y será visible en España, teniendo una duración de tres minutos cuarenta y cinco segundos.

El sol se ocultará a las doce y veintiseis minutos en la costa occidental de la Península y a la una y treinta y seis minutos en Mallorca.

Las principales ciudades españolas situadas en el cono de la sombra son: Oviedo, La Coruña, León, Burgos, Zaragoza y Tortosa.

En Valencia se eclipsarán 999 milésimas del disco solar.

El fenómeno tendrá su mayor intensidad en la región de Levante.[…]

La zona del eclipse comienza en Canadá, al sur del lago Winnipeg; atraviesa el de Undson, y pasa el Atlántico por el norte de Terranova, cruzando España de noroeste a sureste, y continuando luego por Baleares, el Mediterráneo, Argelia, Túnez, Egipto y el Mar Rojo, para morir en las costas de Arabia.

Son muchos los sabios extranjeros que, teniendo en cuenta la larga duración del fenómeno en España, la han elegido para teatro de sus observaciones.»

También la compañía de los trenes de entonces ofrecía descuentos para ir a ver el eclipse (9 de agosto de 1905):

«Las compañías de los ferrocarriles del Norte, Madrid a Cáceres y Portugal y del Oeste de España, concederán grandes rebajas de precios en los billetes de ida y vuelta, establecerán trenes especiales para el día de toros y el 30, con motivo del eclipse total de sol.»

El día 22 de agosto se publicaba:

«El Observatorio Astronómico de Madrid ha publicado un folleto con advertencias e instrucciones muy interesantes para la mejor observación del eclipse de sol, que habrá de verificarse el día 30 de agosto próximo.»

Justo el 29 de agosto de 1905, el día antes del evento, el Heraldo de Zamora publicaba una noticia con datos sobre el acontecimiento escrita por un tal Copérnico:

«Zamora no se halla esta vez muy alejada de la zona de totalidad y por lo tanto los zamoranos pueden con gran economía, por lo corto del trayecto, examinar el fenómeno en Astorga o León, poblaciones recomendables por la facilidad de comunicaciones, gracias a la línea del Oeste.

Pero aquellos que observen el eclipse en Zamora no dejarán de ver algo muy curioso, por cuanto que el disco solar solo dejará en esta población de ocultarse por la luna una falce estrechísima, iniciándose un anochecer en extremo interesante.

Empezará el eclipse de sol en Zamora a las once horas veintiocho minutos nueve segundos de la mañana, y terminará a las dos horas once minutos cero segundos de la tarde, teniendo por lo tanto una duración de dos horas ochenta y dos minutos y un segundo.

Los puntos de observación en Zamora deben elegirse según el género de observaciones que se quieran hacer; las esplanadas de la Plaza de Toros y del Castillo llenan cumplidamente el objeto para los que se limiten a admirar la ocultación del sol; pero para aquellos que deseen estudiar la influencia del eclipse en la vida terrestre, tonalidades diversas de la luz, aspecto del paisaje y otras observaciones análogas, el hermoso paseo de los Tres Árboles y sobre todo el bosque de Valorio les brindan con magníficos sitios donde hacer cómodamente estas observaciones, para las cuales damos en este artículo amplias indicaciones que sería de desear aprovecharan los zamoranos.»

El ejemplar con fecha 30 de agosto de 1905 recoge ya las impresiones del eclipse una vez producido. Entiendo que aunque llevara esta fecha, el periódico el Heraldo de Zamora se publicaba a día vencido. Esto es lo que se comentaba:

«Se ha verificado el fenómeno celeste con la exactitud que habían anunciado los hombres dedicados a la ciencia astronómica.

A las once y media de la mañana pudimos observar con el auxilio de placas fotográficas cubiertas por velo, el primer contacto del eclipse.

Momentos más tarde y a medida que avanzaba la sombra sobre el sol, cubrióse la atmósfera de espesos nubarrones grises con cambiantes blancos, que hicieron imposible la observación del eclipse en su fase máxima.

El tiempo de mayor obscuridad durante el eclipse ha sido desde las doce y 34 minutos hasta la una y diez de la tarde.

Durante este tiempo se ha observado una poderosa transformación en la luz solar, produciendo sus tintas sobre los objetos coloración extraña que reflejaba honda tristeza en el ánimo.

Hemos visto huir despavoridas y buscar refugio las aves domésticas, esconderse los perros y ocultarse los pájaros como dominados por un temor invencible que desapareció paulatinamente a medida que disminuía la obscuridad.

No obstante ser esta muy intensa en los indicados instantes no llegamos a ver en la bóveda celeste ni una sola estrella, aunque con el auxilio de poderosas lentes las buscamos en el firmamento.

A las dos y media en punto de la tarde, hora de los relojes de esta capital, desaparecía completamente la sombra que durante tres horas aproximadamente había sido objeto de observación mediante los consabidos cristales ahumados por infinidad de personas que en la Glorieta, San Martín, Plaza del Castillo, las Tres Cruces y explanada de la Plaza de Toros, contemplaban el espectáculo celeste que, a decir verdad, no ha resultado con toda su grandeza ni tan admirable como el de 28 de mayo de 1900, debido a los nubarrones que cubrieron el espacio, ocultando el astro rey en los momentos en que la sombra alcanzaba mayor zona superficial.»

Por último, en el ejemplar del 31 de agosto de 1905, el periodista del Heraldo contaba su experiencia vivida en Astorga:

«Era una hermosa mañana del mes de agosto, con un amanecer que parecía indicio seguro de un día esplendoroso, cuando más de ciento cincuenta zamoranos, deseosos de contemplar en todas sus manifestaciones el gran espectáculo que nos había de proporcionar el eclipse, nos dirigimos a la estación del ferrocarril.

Llegada la hora marcada por el itinerario, vimos entrar en agujas el tren de Salamanca. Arrastraba la locomotora el máximum de unidades, por el gran número de viajeros que venían de la ciudad del Tormes.

En un momento fueron asaltados todos los coches, y después de haberse colocado cada cual como pudo, el tren se puso en marcha. […]

Ligeras nubes que cruzaban con dirección de este a oeste comenzaron a encapotar el azul del cielo. Los semblantes de los viajeros, momentos antes alegres, trocáronse de repente en rostros tristes que dirigían al cielo miradas escudriñadoras y recelosas… […]

El sol se deja ver entre dos nubes que parecían entreabrirse como dos cortinas para poder contemplar el espectáculo… y !oh felicidad!, un viento favorable despeja la atmósfera y ya puede decirse que no hemos hecho el viaje en balde…

El astro del día se nos presenta claro, aunque no en toda su magnitud, figura y forma, sino como una mordedura o parte menos, oculta a nuestra vista por el cono de sombra que proyecta la luna.

Las 12 horas, 48 minutos y 30 segundos, hora señalada para el principio de la totalidad se acerca: ¡un momento de expectación!

La totalidad del eclipse empezó en Astorga. El disco negro se coloca frente a frente del disco solar…; pero en el cielo, siempre soberbio, siempre hermoso, el sol parece como que quiere consolar al hombre, lanzando alrededor del disco negro una aureola azulada; unos penachos carmíneos que se extienden por el espacio, como si dijéramos, para anunciar a los mortales que aún vive, que todavía palpita y que seguirá siendo el iris de esperanza para la Tierra.

Al llegar este momento supremo, el entusiasmo es indescriptible: todo el mundo abandona los medios o auxiliares, para contemplar el sol cara a cara; precisamente cuando no podía observarlo…; queríamos verlo directamente; deseábamos enterarnos de los más insignificantes detalles, y parecía que nos inspiraba mayor confianza nuestra vista sola que con el auxilio de aparatos. […]»

24 de noviembre de 2022

Nápoles, influencias de ida y vuelta

Hace poco más de una semana hemos regresado de nuestro primer viaje internacional tras las restricciones de la pandemia. La elección fue casi improvisada: Nápoles. ¿Por qué? Es evidente que el binomio pizza-Vesubio es lo primero que a uno le viene a la cabeza, pero más allá encontramos –Pompeya y costa sorrentina o amalfitana aparte– muchos elementos interesantes que han hecho de esta ciudad un viaje donde hemos aprendido bastante sobre nuestra propia historia y cómo la presencia española ha calado hasta hoy en la bahía napolitana. El reino de las Dos Sicilias que apellidaban a muchos de nuestros reyes y que aprendíamos en el colegio vienen de aquí y de Sicilia propiamente.

Calles y fachadas

Donde más evidente es esta presencia es en el callejero. La Via Toledo, nombrada así por el virrey de Nápoles, el salmantino de Alba de Tormes Pedro Álvarez de Toledo y Zúñiga. Sin entrar en más detalles, otras calles que podemos encontrar en el degradado pero turístico Barrio Español (nombre que procede de los campamentos de los soldados coloniales situados al pie del castillo de San Telmo) y en el no menos decadente centro histórico son la Via Medina (por el virrey Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina de las Torres) o la Via Cervantes (no necesita explicación).

Y es que la presencia hispana en el sur de Italia se prolongó desde tiempos del Reino de Aragón, en el siglo XIII, hasta comienzos del siglo XVIII, aunque la dinastía borbónica se mantuvo en el poder unas cuantas décadas más, hasta que el imperio napoleónico se hizo con esas tierras. En el viaje me acompañó el interesante ‘Nápoles Española’ de José Vicente Quirante Rives, un libro que más es una guía de paseos por las construcciones más destacadas. Abundan los grabados antiguos y las traducciones de las inscripciones de las fachadas.

Loterías y belenes

En San Gregorio Armeno, una de las estrechas calles del centro y una de las más antiguas (su trazado es de origen romano y quizá griego) de Nápoles encontramos dos peculiaridades tradicionales y propias de la ciudad. La primera son los belenes. Aquí están por todas partes, en muchos edificios históricos, y algunos permanecen todo el año. Un apego a las figuritas religiosas importado a España en el siglo XVIII por Carlos III, anteriormente rey de Nápoles. A ambos lados pudimos ver todo tipo de artículos relacionados con los pesebres, desde el musgo o el corcho hasta personajes y objetos animados con mecanismos eléctricos. También son típicas las figuras de personajes famosos que se colocan casi de incógnito en el conjunto. El barroquismo y lo recargado puede llegar a extremos insospechados, añadiendo a la escena prácticamente cualquier cosa.

La segunda cosa que, mucho más soterrada, pueden verse en los puestos de San Gregorio Armeno son los juegos del bingo napolitano, allí conocido como tombola napoletana. A su vez, este juego está basado en una suerte de vieja tradición numerológica local, la smorfia (literalmente significa mueca en italiano). De origen supuestamente romano, asigna un significado simbólico a los números del 1 al 90. Pocos años después de que Carlos III subiera al trono se celebró el primer sorteo de la Lotería Nacional en España inspirándose en el bingo napolitano. De hecho tiene mucho más que ver con la actual Lotería Primitiva.

25 de agosto de 2022

‘Anónimos en Zamora’

Una parte de estos calores estivales la he dedicado a pensar. Más bien a estrujarme la cabeza. Así he pasado lo que llevamos de agosto. A finales de julio se me ocurrió inventarme un escape room, un juego de enigmas online o como lo queráis llamar. La idea de hacerlo no es nueva. Llevo bastante tiempo buscando una temática adecuada o interesante que se salga de lo típico. Después de jugar muchos de estos juegos de ingenio por internet, finalmente me decidí a hacer uno. Todo el argumento que hila los enigmas sería una historia ambientada en Zamora, en su historia y en lo que a partir de ella se pueda imaginar. Por eso tenía claro que iba a haber una parte de historia real y otra de fantasía. También guiños humorísticos…

Así que me puse manos a la obra y la primera semana de agosto escribí el guión y los juegos. La segunda semana la dediqué a diseñar los elementos gráficos –que son un tanto espartanos– y a pulir algunas cosas del argumento, y la tercera y cuarta a programarlo en HTML, PHP y JavaScript. Tuve que descartar algunas dinámicas por ser demasiado complicadas y enrevesadas de implementar, pero no afectan al espíritu de la idea.

A fecha de publicación de este artículo, ‘Anónimos en Zamora’ (que así se llama la cosa), está en fase inicial, es decir, que puede tener argún fallo que espero no sea demasiado importante y permita resolver los enigmas sin problemas. Eso si, recomiendo utilizar un navegador actual, bien sea Google Chrome, Safari, Firefox u otro similar. En Internet Explorer es posible que haya elementos que no funcionen correctamente. En cualquier caso podéis probar suerte

3 de agosto de 2022

El terremoto del año 939 en un artículo del Anuario del IEZ

Hacía bastante tiempo que quería leer un artículo publicado en el Anuario 2020 del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo. Por fin, hace unas semanas pude acceder a él. Bajo el título de ‘El Terremoto de Zamora del Año 939 D.C. ¿Un Sismo u Otro Tipo de Fenómeno Natural?’, Pablo G. Silva Barroso, geólogo de la Universidad de Salamanca, analiza las diferentes posibilidades a la hora de explicar uno de los acontecimientos naturales más extraños y enigmáticos que han afectado a Zamora a lo largo de su historia. El autor llega a la conclusión de que el evento pudo ser la explosión de un cometa, un bólido estelar o quizá la fragmentación de un meteoro a relativamente poca altura:

El presente trabajo propone que tal terremoto medieval no fue realmente un sismo sino el impacto de un bólido relacionado con la fragmentación de un cometa o meteorito sobre el litoral Atlántico de la península. Como en otros casos discutidos (Clovis, Köfels, Tunguska, Chelyabinsk), la cola de fragmentos pudo alcanzar a las distintas poblaciones del piedemonte meridional de la Cantábrica enumeradas en los relatos históricos (fig. 3). De otra manera es difícil de explicar tantos incendios coetáneos en dispares localidades en la fecha del primero de junio del 939 d.C., pero, sobre todo, la repercusión de este fenómeno para terminar por ser recogido en las crónicas medievales de una forma u otra.

Aunque para mí, la pregunta del millón sigue siendo: ¿El desvío del río Valderaduey tiene su origen en estos acontecimientos? ¿Y sobre la destrucción del puente viejo sobre el río Duero? Por aquí he dedicado varios artículos a analizar la cuestión a través de las fuentes escritas –bastante imprecisas y gratuitas, tal y como comenta Silva Barroso– de las se disponen: ‘¿Una catástrofe natural en la Zamora del siglo X?’ (2011), ‘¿Una catástrofe natural en la Zamora del siglo X? (Segunda parte)’ (2013) y, por último, ‘El antiguo cauce del río Valderaduey en Zamora’ (2014). Como véis ha sido un asunto recurrente a lo largo de la trayectoria de esta bitácora. Y posiblemente lo siga siendo.

1 de noviembre de 2018

‘El Nacimiento de Venus’, América y los Tercios de Flandes

Bajo este título tan amplio y aparentemente incoherente se resume una de las reflexiones –o conclusiones más bien– a la que he llegado después de documentarme un poco antes de marchar a nuestro viaje a Florencia y la Toscana. A este tipo de viajes hay que ir leído, eso está claro.

Si hablamos de Florencia hablamos de arte, y en concreto del arte del Renacimiento. Bajo este nombre se incluye un cambio de paradigma no sólo en los cánones estéticos y en las técnicas pictóricas, escultóricas y arquitectónicas, sino también en las políticas y sociales. No es casualidad que es precisamente en el siglo XV donde los historiadores establecen la división entre la Edad Media, heredera degradada del mundo romano, y la Moderna, con una nueva interpretación de la antigüedad, el fin del Imperio Romano de Oriente con la caída de Bizancio a manos de los otomanos y el vuelco radical con el descubrimiento del Nuevo Mundo.

En la discreta iglesia de Ognissanti de Florencia encontramos la capilla dedicada a la familia Vespucci. Ese apellido de ilustres florentinos nos remite inmediatamente a América y sobre todo a quien dio su nombre al continente, Américo Vespucio (Amerigo Vespucci en italiano). El abuelo del navegante tiene su tumba en las inmediaciones de esta capilla.

A la historia del arte también ha pasado otra Vespucci, quizás menos conocida, pero seguro que reconocible por todos. Coged una moneda de diez céntimos de euro italiana. Aparece una efigie. Es un fragmento del cuadro ‘El Nacimiento de Venus’ de Sandro Botticelli y símbolo inequívoco del Renacimiento en el arte. Todos lo hemos visto alguna vez. La modelo que inspiró al artista para pintar a Venus fue Simonetta Vespucci, una joven noble de trágica y corta vida pero que fue, en sus pocos años de existencia, musa de los más grandes pintores del cuattrocento. Sobre todo de Botticelli, que la retrató en muchas de sus obras. El innovador pintor florentino también se encuentra enterrado muy cerca de la capilla de los Vespucci en Ognissanti.

La madre de Simonetta era miembro de una de las grandes familias genovesas. Cattochia Spinola era su nombre y nos trae a la memoria la relación de la familia con España a través de Ambrosio Spínola (Ambrogio Spinola en italiano), capitán del ejército español en Flandes, los conocidos como Tercios de Flandes. Se trata de una rama de la familia que se instaló en nuestro país un siglo después de la muerte de Cattochia, es decir en el siglo XVI.

Conociendo estos datos, pasear por la iglesia de Ognissanti cobra otro sentido.

19 de junio de 2015

Cuando Zamora salió en el cine: ‘Los Diablos Rojos’

José Luis Viloria, a pesar de su breve carrera en el mundo del cine largometraje, ha sido hasta la fecha el principal cineasta, junto con Heptener, que ha dado Zamora. A lo largo de su larga carrera ha dirigido multitud de reportajes para televisión y cine, centrándose sobre todo en el documental y muy poco en la ficción. Hace unos días, investigando sobre el cine en Zamora, me encontré con el documental ‘Cien Años de Zamora en el Cine’ (1997). Se trata de una fuente de datos casi inagotable para futuras pesquisas. El primer fruto es una de las dos películas largometrajes que realizó Viloria: ‘Los Diablos Rojos’.

Gracias al usuario fjmc39 de YouTube, que ha colgado íntegra la película, hoy podemos ver este documento hasta ahora perdido y de gran valor histórico (y curioso) para la ciudad. Producida en 1966 con unos medios bastante precarios, cuenta la historia de una banda de timadores que llega a Zamora y su relación con una banda de muchachos. El argumento en sí diría que es lo de menos en una cinta rodada íntegramente en varias localizaciones, como las inmediaciones del río, la estación de trenes, la calle San Torcuato, el Café Central, el recinto ferial de La Vaguada en los tiempos en que allí se celebraba la feria de ganado o el derribado colegio Corazón de María.

Os dejo con la película dividida en tres partes:



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