En la carrera dimos a fondo Turbo Pascal y me di cuenta de la cantidad de posibilidades que puede tener. De hecho una de sus principales bazas era su potencia y su sencillez con capacidad para programación orientada a objetos. La herencia de Turbo Pascal la encontramos en Delphi, la versión con IDE para Windows, aunque la verdad es que hoy prácticamente ya no se utiliza.
En un ejercicio de nostalgia me he bajado el Turbo Pascal 5.5 y he programado un pequeñÃsimo ejemplo. El código fuente en el entorno integrado tenÃa un aspecto tal que asÃ:
Enhorabuena al equipo de desarrollo y sobre todo a aquellos que han hecho posible que esta maravilla funcione tan bien en un Mac. Ahora sólo nos queda esperar nuevos tÃtulos… Y aquà un vÃdeo del juego funcionando en un MacBook Pro:
Aquella primera “tostadora” me costó al cambio casi 300 euros. Si no recuerdo mal era la más o de las más baratas del mercado y supusieron el principio de la democratización de la grabación en CD. Hasta la fecha, si querÃamos grabar un CD, o bien nos buscábamos algún afortunado amiguete o conocido que tuviera una o directamente nos Ãbamos a cualquier tienda de informática, donde a un precio cada vez menor (a mediados de 1995 grabar un CD me costó 4000 pesetas y justo antes de comprarme la grabadora costaba menos de mil) se llevaban los archivos como buenamente se podÃa, generalmente en un disco duro (interno, nada de externo).
La clave del asunto es la devolución del importe del Windows preinstalado. El señor Rivière pudo haber optado por arrancar el programa de instalación de Ubuntu, por ejemplo, eliminar las particiones de Windows e instalar el nuevo sistema operativo. Pero claro, nos guste o no, en las condiciones de compra del portátil (de este y de prácticamente cualquier otro que encontremos en el mercado) queda bien explÃcito que se acepta la preinstalación de Windows, y que forma parte indisoluble del producto que se adquiere.
Ya nos gustarÃa que nos vendieran los ordenadores opcionalmente “limpios” y más baratos. Eso serÃa lo ideal. Pero las compañÃas ensambladoras y fabricantes tienen acuerdos comerciales con Microsoft y con otras empresas, como Ahead (fabricante de la aplicación de grabación Nero), mediante las cuales incluyen su software de prueba preinstalado en las máquinas. Vale que muchas veces estas utilidades son más bien un estorbo y que es lo primero que eliminamos, pero es algo que tenemos que aceptar cuando compramos un PC portátil (por suerte Apple es otra historia)…
Ayer leà un artÃculo en el diario argentino La Nación que me llamó la atención. Aunque parezca mentira, casi nunca uno se para a pensar dónde demonios se guarda la cantidad ingente de información, en forma de fotos, vÃdeos y demás datos que se produce dÃa tras dÃa. No me refiero a las máquinas, sino a dónde se almacenan la cantidad de servidores necesarios para soportal todos esos servicios como YouTube o las decenas de webs que existen de vÃdeos y fotos. Tengamos en cuenta que a diario, sólo en YouTube, se generan cientos de horas de vÃdeos que ocupan terabytes de memoria. Cada módulo de servidor se guarda en un rack o “armario”. Cada rack suele tener una capacidad de diez módulos y su tamaño es bastante notable.
Centrándonos en el caso de YouTube, propiedad de Google, en el artÃculo que leà se dan algunas pistas. Dicen invertir anualmente unos mil millones de dólares en datacenters (lugares con condiciones especiales donde se almacenan los racks de servidores) sólo para YouTube. Este gasto no es sólo en equipamiento informático, sino en sistemas de ventilación y acondicionamiento, personal, etc. Se supone que esto tendrá un lÃmite y que llegará un momento en el que ya no sea rentable mantener el servicio ¿o no?. Es cierto que la tecnologÃa de almacenamiento sigue mejorando y que los servidores tienen cada vez más capacidad y son más baratos ¿pero compensa lo suficiente?. Los lugares fÃsicos donde se encuentran estos datacenters son uno de los secretos mejor guardados de estas empresas. Según se dice, la mayorÃa de los centros de datos se encuentran en los Estados Unidos, pero ya hay algunos fuera, ¿en China? ¿en Europa?.
Dentro de no mucho tiempo (o ya hoy mismo), las fuentes de donde beben los grandes servicios de internet pueden ser un objetivo terrorista de primer orden, bien para su destrucción o para distorsionar la información que almacenan. Imaginemos que YouTube se llena de vÃdeos con proclamas terroristas o se bloquea su acceso con mensajes de algún grupo armado…
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