13 de noviembre de 2006

Como ya he tenido oportunidad de contar por aquí en la pequeña serie sobre mis videojuegos favoritos, siempre me han gustado las aventuras conversacionales y las aventuras gráficas. Incluso en mis «tiempos jóvenes» hice mis pinitos programando algunas, como la legendaria ‘Castle’, una aventura en modo texto programada en Pascal y bastante compleja. O mucho antes, otra con gráficos en 256 colores para mi MSX2, programada en Basic.
Entre mis planes estaba sopesando utilizar la web como plataforma para desarrollar una aventura gráfica aprovechando las ventajas de los modernos ordenadores y la facilidad para hacer fotografía digital. No pensaba que fuera una idea original, pero esta tarde he descubierto una aventura gráfica basada en web, programada en PHP y que como mínimo es curiosa. Su título es ‘La Villa del Seis’ y su creador es Joan Alba Maldonado, que cuenta en su haber con un buen puñado de juegos de todo pelaje.
En ‘La Villa del Seis’ es autodenominada como «aventura de terror psicológico» y cuenta, para mejorar la ambientación, con gran cantidad de fotografías digitales que le aportan realismo. Para jugar podemos utilizar el ratón o el teclado (o ambos). Contamos con una serie de acciones posibles sobre los objetos que aparecen en cada escena o tenemos en nuestro inventario. A mi personalmente me ha llegado a enganchar.
Enhorabuena a Joan (y también a su novia Yasmina, que ha colaborado en el desarrollo) por este tipo de videojuegos y que seguro que anima a otros muchos (espero que a mi también) a diseñar y programar una aventura gráfica sobre web.
12 de noviembre de 2006
Gnome, KDE y en general todos los gestores de ventanas de GNU/Linux siguen teniendo pequeños detalles feos y cutres que hacen que no acabe de convencerme. Por suerte en las últimas versiones de los principales escritorios se ha mejorado mucho. Aún así, todavía quedan algunos aspectos que deberían corregirse y que no creo que supongan grandes conocimientos técnicos, sólo un poco de estilo y sentido estético.

El que es, a mi entender, el más molesto es el de la renderización de fuentes. Esto es, cómo se «dibujan» las fuentes de letras en el escritorio. En Windows no tenemos ningún problema en usar unas fuentes pequeñas con el sistema ClearType, que «suaviza» los contornos para monitores LCD facilitando su lectura. Su equivalente en GNU/Linux es bastante pobre. Es por esto que forzosamente tenemos que utilizar fuentes de tamaño grande (10 puntos o más) para que se vean correctamente. Esto supone un desperdicio de pantalla comparado con Windows. En cuanto a MacOS X, que tiene tronco común con GNU/Linux, cuenta con un algoritmo de renderización de fuentes a nivel de subpíxel mejorado (y patentado) que además establece el hinting más adecuado, al igual que Windows. En principio este sistema podría ser compatible también con las distribuciones linux habituales, pero debido a su caracter propietario no se ha implementado.

El gestor de preferencias de tipografía de Gnome.
Otro capítulo merece la renderización de fuentes en los navegadores web bajo GNU/Linux. Tanto en Mozilla Firefox, como en Konqueror o en Epiphany, las fuentes de las webs son interpretadas de forma muy diferente a Windows incluso si hemos importado las fuentes TrueType a linux.

Como ejemplo os muestro un detalle de mi web tal y como se ve en Mozilla Firefox corriendo bajo Gnome. La fuente es una Georgia de 12 píxeles. Nada que ver con Windows. La cuestión es que no lo hace diferente, sino que lo hace mal. El suavizado en este caso simplemente no existe.
Espero que alguien que desarrolle habitualmente para GNU/Linux recoja el guante y plantee modificar el modo de renderizado de fuentes. A pesar de ser sólo un asunto puramente estético, no es menos importante sentirnos a gusto con el interfaz con el que trabajamos.
11 de noviembre de 2006
El diario El Mundo sigue en su mundo. Un mundo nada agradable. Un mundo repleto de conspiraciones, golpes de estado encubiertos, maniobras y subterfugios. Un mundo donde las voluntades se compran y nada es lo que parece. Y para desentrañar esa maraña sórdida están ellos, que ofrecen a sus lectores una ración de realidad cada día, por dura que sea. Alguien tiene que dar la píldora roja de la verdad a los ciegos españolitos de a pie que compran el diario.
Lo peor de todo es la voluntad de creer. Como en cualquier religión, esa voluntad va bastante más allá de la razón para entrar en el terreno de la fe. Era fácil encontrar feligreses de esta religión entre determinados sectores. Por ejemplo, entre todos aquellos a los que el 14-M se les quedó cara de tonto y repetían una y otra vez «no puede ser». Secretamente tenían una necesidad de creer que hubo «algo más que derrocó» a Aznar. La llegada de su mesías Pedro J. fue providencial. Era el momento de fabricar una realidad a la medida, por irreal que fuese. Lo que se cocinó fue una conspiración disparatada con tintes peliculeros donde los únicos que no estaban implicados eran ellos. A pesar de lo ridículo de la teoría (que ya ha tenido numerosas y discretas mutaciones) la necesidad de creer era mucho más fuerte.
Dentro de los adeptos hay todo tipo de gente. Desde jueces o políticos que, a sabiendas de que todo es falso, les conviene la teoría para sus intereses hasta ciudadanos crédulos con pocas dotes de razonamiento. Mucho me temo que el ruido de fondo seguirá oyéndose más allá de la sentencia del 11-M, cuando los magistrados de la Audiencia Nacional certifiquen la autoría islamista del atentado. Ellos ya no volverán a la realidad.
De nada va a servir la encomiable tarea de webs como Desiertos Lejanos o el wiki del 11-M de Escolar.net (por citar dos), donde se desmonta todas y cada una de las supuestas pruebas de la conspiración, porque el que tiene la necesidad de creer va a creer, no a razonar.
10 de noviembre de 2006
No es nada fácil enfrentarse a una obra de Theo Angelopoulos. En las películas del realizador griego no valen las reglas establecidas y a menudo se mezcla realidad y ficción, presente y pasado y donde el aspecto teatral de la puesta en escena es importante. Tampoco puede entenderse completamente si no se conoce la historia griega de los últimos siglos, a la que se hacen abundantes referencias.
En ‘La Eternidad y un Día’ (1998), Angelopoulos es fiel a su estilo y retorna a los escenarios hostiles, ruinosos, inhóspitos y helados de sus anteriores películas. Estos escenarios son también los interiores de los personajes, no menos arrasados por la vida. Por un lado Alexandros, un escritor célebre, ya retirado, esperando la muerte y obsesionado con la obra del poeta griego Dionisos Solomos. Por el otro un niño albanés que huye de los disturbios de su país y que intenta abrirse paso en un mundo sórdido. Los dos unen sus caminos en la aventura de la vida que comienza para uno y termina para otro. Alexandros revivirá a su vez algunos de sus momentos pasados, en un intento vano de recuperar las oportunidades perdidas. Para él, el futuro no existe y para el niño no es menos alentador en un continente dividido por la guerra.
10 de noviembre de 2006
Esta noche, dentro del espacio Documenta2 de La 2 de TVE, se emitirá el documental largometraje de la activista canadiense Naomi Klein ‘The Take’, traducido en España como ‘La Toma’. Producido en 2005, refleja la situación de los empleados de las fábricas argentinas tras la crisis económica de 2001 que llevó al país a la bancarrota. Tras el cierre de las empresas por parte de sus dueños, los obreros decidieron ponerse manos a la obra y levantar de nuevo la maquinaria empresarial. Ocurrió en fábricas de automoción, textiles, clínicas hasta un total de doscientas empresas y con 15.000 trabajadores al frente.
La película aborda la precariedad del mundo obrero, expuesta permanentemente a los vaivenes de la economía mundial en un mundo globalizado donde si no se es lo suficientemente competitivo es engullido. Pero también es un alegato a la esperanza y al poder de los trabajadores, demostrando que con imaginación y esfuerzo se puede salir adelante mediante la autogestión.
9 de noviembre de 2006

Pin & Pon DJs llevan ya más de cuatro años animando las fiestas del mundillo del pop independiente nacional. Se han recorrido España entera, maleta de discos en mano, para ofrecer su arte allá donde van. Lo que demuestran Joan y Rafa al escuchar sus sesiones es que son dos apasionados de la música y tienen una virtud o habilidad o como queramos llamarlo que siempre he apreciado mucho: el eclecticismo musical y conseguir que esa variedad fluya normalmente mientras pinchan. En estos cuatro años de vida han pasado por las salas y clubes más reputados del país y por festivales como por ejemplo el FIB del año pasado.
Su presencia en internet es apabullante. Cuentan con tres sitios web. Por un lado su web «oficial» con noticias sobre música, recomendaciones de discos, maquetas y entrevistas a bandas. En ‘Dear Catastrophe Session’ cuelgan las noticias sobre ellos mismos, sus próximas sesiones y sobre todo los impagables carteles y flyers a cada cual más imaginativo. Por último (cómo no) tienen su propio hueco en MySpace. Aquí podremos escuchar alguna de sus sesiones, ver vídeos de sus artistas favoritos o fotos suyas de promoción o pinchando.
Pin & Pon DJs han sabido además introducir a la gente indie en otros estilos de música que quizás no escucharían de otro modo, contribuyendo a aumentar la cultura musical del personal, que nunca está de más. Yo no tengo más remedio que rendirme ante ellos al escuchar en la misma sesión a The Organ o A.S Dragon entre otros.
8 de noviembre de 2006
Igual que en el lejano oeste de las películas o en países tan democráticos como Irán o Arabia Saudí, en el nuevo Iraq también hay pena de muerte por ahorcamiento. Me enteré el otro día cuando el ex-dirigente iraquí Saddam Husein fue condenado por un tribunal ¿independiente? a ser ahorcado en el plazo de treinta días.
Quizás ingenuamente pensaba que en el proceso de «democratización» de un país arrasado como Iraq y ocupado por fuerzas occidentales había llegado a los tribunales. Pero veo que de momento, tres años después del fin oficial de la guerra, nada ha cambiado.
Me pregunto por qué ha sido juzgado por un tribunal iraquí y no por la Corte Penal Internacional de La Haya, como al dictador serbio Slobodan Milosevic. Supongo que Estados Unidos habrá metido el cazo para impedir un juicio con todas las garantías. Bush prefería la venganza. Y ya la tiene. Mientras tanto, Iraq sigue siendo un caos y una tumba para sus soldados. Las cosas, desgraciadamente, no tienen visos de solución.