La séptima entrega de la serie sobre nuestro viaje a Barcelona trata acerca de la Plaza de España y la montaña de Montjuic –excepto el castillo y las espectaculares vistas que nos quedaron pendientes quién sabe si para otra visita en el futuro–. Lo que sí que está es el recinto construido para la Exposición Internacional de 1929 y el Anillo Olímpico. Muchos de los más emblemáticos símbolos de la ciudad están aquí.
A nivel técnico, al ser estas las primeras tomas que hice tras bajarnos del tren, quizás aún no me había «entrenado» lo suficiente. Por eso he tenido que eliminar muchas secuencias defectuosas, quedándome al final con sólo una pequeña parte del total, incluida la subida a Montjuic por las escaleras mecánicas, de la que hay algunos pequeños fragmentos. Para la música, siempre complicada, he seleccionado a The Cinematic Orchestra y un tema que no «invadiera» demasiado las imágenes, pero que aportara un toque elegante. Al final el resultado es un clip algo más corto que los demás (igual que ocurre con la siguiente entrega). Espero que os guste:
‘La Red Social’ es sin duda una de las películas del año en el «mundo real», es decir, dentro del cine comercial norteamericano. Ciertamente no hace falta mucho para conseguirlo. Había algo en esta producción dirigida por David Fincher (‘Seven’, ‘Zodiac’) este mismo año que me atraía más allá del argumento y que no sabría decir qué es. La historia de ‘La Red Social’ es la narración de un juicio, el de ConnectU contra Facebook en 2008 por un asunto de patentes. En forma de flashbacks, a veces un poco confusos, se va cosiendo el argumento, contado de una manera excesivamente frenética.
Personalmente, creo que ‘La Red Social’ es una película que engancha a pesar de que su insoportable fachada de «más de lo mismo». La mayoría de las secuencias tienen apariencia falsas y los personajes y sus diálogos efectistas y repletos de tópicos y ocurrencias me ponen enfermo. Además probablemente disten mucho de la realidad. Básicamente la historia de universitarios de Harvard se divide entre los niñatos hijos de papá y los cerebritos adheridos a sus ordenadores. En el papel de los primeros, los gemelos Winklevoss y su idea de Harvard Connect (posteriormente ConnectU), y en del segundo Mark Zuckerberg» con su Facebook.
Quizás el planteamiento, el enfoque, sea lo más acertado de la película. El rancio universo de las «houses» de Harvard, los clubes exclusivos y toda esa parafernalia que hemos visto muchas veces en el cine británico y norteamericano. A lo largo de todo el film, Fincher muestra a Zuckerberg casi como un marciano en un mundo que no es el suyo, obligado por unas convenciones sociales que a él le parecen estúpidas. Pero también como una persona sabia e inteligente que maneja como él solo las dosis necesarias de cinismo e ironía como un escudo contra los ataques del mundo exterior.
En definitiva, una película curiosa con un argumento que se sale de lo normal y que entretendrá a aquellos que les interese este mundo a caballo entre la informática y los negocios. De hecho no es fácil escuchar en la gran pantalla palabras como Perl, PHP, Apache o SSL, ni ver el gestor de ventanas KDE o el gestor de blogs LiveJournal…
Detrás de nombres como el de José María Cruz Novillo (Cuenca, 1936), sólo conocidos en el ámbito del diseño, está uno de los artistas más influyentes y premiados de la historia de España. Muchos de sus trabajos los vemos a diario en forma de logotipos e imágenes corporativas e incluso los hemos llevado en la cartera y en el bolsillo. Ha trabajado para las principales instituciones del Estado y también para las más destacadas empresas españolas desde los años setenta. Probablemente su trabajo más importante sea el que hizo para el Banco de España. Fue ni más ni menos que la penúltima serie de billetes de pesetas que se lanzaron entre 1982 y 1987 y dedicada a literatos españoles.
Emblemáticos fueron también sus diseños de logos de RENFE, Correos, Repsol, la cadena COPE, el escudo simplificado de la Policía Nacional, el puño y la rosa del PSOE, Tesoro Público, la antigua imagen de Antena 3, Endesa, el Grupo PRISA y muchos otros. También ha realizado obras en el campo de la escultura. La más popular es la que preside la plaza de Picasso de Madrid (frente a la Torre Picasso). También son muy conocidos sus trabajos de cartelería para diversas películas como ‘La Escopeta Nacional’, ‘El Sur’ o ‘Los Lunes al Sol’ entre muchas otras. En 2006 fue nombrado miembro de la Academia de las Artes de San Fernando.
Su estilo como diseñador es muy caraterístico. Sobre todo en sus primeros trabajos se aprecia una preferencia por las líneas esquemáticas y contundentes, fácilmente diferenciables y legibles, de fácil reproducción en una época donde las técnicas de reprografía no eran tan avanzadas como lo son ahora y que esa sencillez es sinónimo de elegancia y atemporalidad. De hecho muchos de sus logos de los años setenta y ochenta siguen utilizándose sin ningún cambio.
A lo largo de las últimas dos semanas, nombres como WikiLeaks, cable o Julian Assange se han escuchado y leído más allá de los medios de internet. Ya en agosto di mi opinión sobre WikiLeaks y lo que pensaban algunos más conspiranoicos que yo. La publicación de los mensajes diplomáticos, la detención de Assange por unos delitos que aparentemente nada tienen que ver con las filtraciones, el boicot de varias grandes empresas como Amazon, PayPal o MasterCard a WikiLeaks y la posterior «venganza» de los hackers de Anonymous han conseguido que vuelva a escribir sobre el tema.
Es un asunto muy complejo y lleno de matices que hay que enfocar necesariamente desde un punto de vista. En mi caso me permito citar el post de David de Ugarte en el blog de Las Indias, titulado «Del estado de alarma a WikiLeaks y por qué Assange no nos hace más libres», con el que estoy muy de acuerdo. Llama la atención que un sitio web tan subversivo y poco convencional «ceda» los documentos productos de las filtraciones a cinco medios de comunicación escrita «mainstream» de todo el mundo (The New York Times, El País, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian), que a su vez son cabeceras de poderosos emporios mediáticos, en vez de colgarlos todos de su web, o al menos irlos distribuyendo para evitar una indigestión de información. Como bien dice De Ugarte, los medios interpretan los mensajes diplomáticos según sus intereses económicos y políticos. Vamos, que los «cocinan» de algún modo, bien sesgando o bien interpretando. De igual manera, la información vuelve a estar en manos de unos pocos medios como hace décadas. Es como si internet hubiera sido relegado en favor de volver a centralizar el conocimiento.
Sobre la figura de Assange yo me vuelvo a preguntar, como ya hice en aquel post, en el por qué de una cabeza visible en una organización virtual que opera íntegramente en internet y que lo hace con un material tan sensible. Personalizar en un solo personaje el trabajo del grupo de voluntarios de WikiLeaks es un error. En cualquier caso, la filtración de esos 250 000 documentos de la diplomacia de los Estados Unidos (aunque en la web se vayan colgado de poco en poco) se ha convertido en una pequeña revolución digital que ha removido conciencias y poniendo negro sobre blanco las manipulaciones de presión de la superpotencia sobre el resto del mundo.
Escribí en junio del año pasado un post acerca de por qué no está permitido fotografiar sin flash dentro de un museo. Ya entonces aquellas preguntas que me hice quedaron sin respuestas convincentes, llegando a la conclusión de que los únicos lugares públicos donde está prohibido es básicamente por razones de seguridad. He retomado esta polémica por lo que me sucedió el otro día en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. Mientras grababa vídeo con mi cámara en la exposición (magnífica por cierto) dedicada a Val del Omar una de las personas encargadas me dijo que no se podía hacer vídeo. Como no tenía ganas de fiesta no le pregunté la razón y seguí grabando, pero esta vez de forma más discreta.
Sé que hay mucha otra gente que se pregunta lo mismo que yo porque buscando explicaciones a esta actitud me he encontrado con personas como yo. Pero no hay ninguna respuesta. No es una cuestión de derechos de imagen o propiedad intelectual, ya que, por ejemplo en el Reina Sofía, no está prohibido realizar fotografías, pero sí vídeo. Mi curiosidad aumenta cuando más o menos lo mismo me ocurrió en el Museo de la Evolución de Burgos: Fotos sí, vídeo no. Ambos museos son de titularidad pública y pagadas con nuestros impuestos y con el importe de nuestra entrada (este doble pago también debería ser motivo de otro post).
Tanto uno como otro son, sin duda, lugares públicos y un poco de todos. Estas medidas además no van dirigidas a proteger los fondos expuestos, sino a coartar la difusión y promoción de estos museos en redes sociales o webs especializadas en vídeo. El Reina Sofía está apuntado a muchos de estos sitios, como YouTube, Vimeo, Flickr o Facebook entre otros. Sólo se muestra contenido audiovisual oficial y, salvo excepciones (se pueden subir fotos –vídeos no– a su Flickr), no permite contribuir con material de los visitantes. Conclusión: me ha parecido decepcionante que un museo presuntamente abierto y moderno aún tenga normas tan absurdas. Y, por supuesto, me parece paradójico que no se permita filmar la exhibición de un genio desconocido de la imagen en movimiento, un maldito del cine que experimentó con tecnologías insólitas como fue José Val del Omar…
La nueva entrega de Viaje a Barcelona trata sobre el Barrio Gótico. Sin duda, es uno de los lugares de la ciudad más visitadas por los turistas y, por tanto, menos originales. Pero también no está claro que un retrato de Barcelona no estaría completo sin dedicarle un capítulo.
Uno de los enclaves más sorprendentes es sin duda el claustro de Santa Eulalia, en el recinto de la catedral, con sus trece ocas y su diminuta estatua de San Jorge. Todo ello dentro de un marco incomparable. Para acompañar a todas estas imágenes he utilizado la música que el escritor Carlos Ruiz Zafón compuso para acompañar su novela ‘La Sombra del Viento’. No fue una selección fácil –como siempre que tengo que elegir una banda sonora–. Espero que sea de vuestro agrado.
Siempre suelo estar al tanto de las oleadas que periódicamente publica el Estudio General de Medios. Para quien todavía no lo sepa, es la encuesta que más o menos oficialmente mide las audiencias en radio. En televisión y en medios escritos, existen otras formas, pero en radio no. El EGM es, desde hace años, el índice que utilizan anunciantes y emisoras para establecer las tarifas publicitarias. En esta ocasión la cosa era aún más interesante, sobre todo después del paso de varios periodistas deportivos de la SER hacia la COPE en uno de los trasvases de «estrellas radiofónicas» más importantes y sonadas de los últimos tiempos.
Esta mañana, la Asocación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) publicaba la nueva oleada del EGM, correspondiente al periodo entre febrero y noviembre de 2010. Hay varios titulares que podrían aplicarse a la situación que se ha creado. Por una parte la cadena de radio de PRISA ha experimentado un importante descenso de 228 000 oyentes respecto de la anterior encuesta, quedándose en 4 415 000. Pero a pesar de todo y como bien dice la promoción de la SER, es más que la suma de todas las demás radios. Muchos de sus programas han descendido en audiencia. Cabe pensar que ese trasvase de oyentes beneficiaría a la cadena COPE, pero no ha sido así, ya que esta emisora ¡pierde 343 000 adeptos!. Aun así sube hasta la tercera posición tras Onda Cero, que le saca más de 700 000. RNE1 sube en 171 000 nuevos radioyentes pero cae a la cuarta posición por muy poco (unos 20 000 oyentes).
En cuanto al episodio Carrusel Deportivo (SER) versus Tiempo de Juego (COPE), el aumento de la audiencia de este último es claro, duplicando sus oyentes desde la llegada de Pepe Domingo Castaño y compañía hasta un total de 890 000 y 919 000 sábados y domingos respectivamente. Pero claro, esto es un chiste comparado con los 1 567 000 y 1 718 000 del veterano programa deportivo de la cadena SER. Carrusel Deportivo, a pesar de las pérdidas, sigue duplicando prácticamente la audiencia de Tiempo de Juego. Y es que los chicos de Carrusel han sabido coger el testigo y renovar el programa por completo manteniendo la esencia con unos protagonistas que, a priori, podía ser arriesgada (Juanma Ortega, proveniente de Los 40 Principales, y un desconocido para la mayoría Javier Hoyos)… Para quien le interesen los datos concretos, se pueden ver en un magnífico gráfico de LaInformación.com.
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