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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
12 de abril de 2011

La tipografía por defecto

En mi serie dedicada a las fuentes más populares, dediqué una de las entregas a la Times New Roman. Probablemente es la fuente más conocida gracias a la proliferación de la informática. Y es que la mayoría de las aplicaciones que tratan textos la utilizan como estándar por defecto. Incluso la práctica totalidad de los navegadores de internet renderizan la Times New Roman como tipo cuando no se especifica otra cosa, cuando quizás lo lógico sería usar una fuente monoespaciada. Todos siempre lo hemos dado como normal, pero ¿Cuál es la razón de esta preferencia de esta fuente sobre las demás (por ejemplo la Helvetica)?

Por desgracia, para esta pregunta no he encontrado respuesta, pero me aventuro a lanzar varias posibles razones: El uso de los tipos genéricos Times Roman o Times estaba ya muy extendido en documentos escritos en todo el mundo antes de la llegada masiva de la informática. De hecho la fuente fue ideada por el diario británico The Times para usarla en la maquetación de sus periódicos. Otros medios como The New York Times, Le Monde, La Repubblica, El País, La Vanguardia o Diario 16 la utilizaron hasta fechas recientes. Otra posible razón puede tener que ver con la legibilidad. Siempre se ha dicho que una fuente serif es más legible que una sans-serif. Y por último, aunque de esto no tengo ni idea, por un asunto legal de derechos de autor. Ya se sabe como son estas cosas entre grandes empresas.

En cualquier caso, la muchas veces denostada y mal utilizada Times New Roman me parece un gran tipo, muy versátil, bien diseñada (ampliad un documento y fijaos bien en los caracteres, son una maravilla), elegante, clásica y a la vez sobria. El problema es que esta ubicuidad ha hecho que mucha gente (con razón) haya comenzado a sustituirla por otra «menos estándar».

11 de abril de 2011

‘¡Indignaos!’, de Stéphane Hessel

Es como mínimo paradójico, cuando no preocupante, que el principal manifiesto a favor de la movilización internacional contra la crisis lo haya escrito un anciano de 93 años. ‘¡Indignaos!’, el pequeño ensayo de Stéphane Hessel ha batido récords de ventas en Francia, su país de lanzamiento, y aquí en España lleva ya casi doscientos mil ejemplares. Son tan sólo medio centenar de páginas, pero que condensan a la perfección la situación a la que ha llegado la sociedad, la política y la economía del mundo desarrollado.

Hessel parte de su experiencia en la Resistencia francesa contra el nazismo, y como esa lucha pudo con el totalitarismo alemán. Posteriormente, muchos de los ideales de aquel grupo de resistentes se aplicaría en los cimientos del moderno estado del bienestar y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en la que tuvo una participación directa. Si bien entonces la lucha era contra el totalitarismo político, hoy lo es contra el económico. Estoy totalmente de acuerdo con él en que nuestras vidas y nuestro futuro ya no está dirigida por los representantes elegidos democráticamente, sino por la élite empresarial, por los mercados y las grandes corporaciones multinacionales. Tienen demasiado poder y los movimientos de ampliación (o ya si quiera de mantenimiento) de los derechos sociales chocan directamente con los intereses del libre mercado.

La lucidez extrema de sus palabras y la sencillez de sus propuestas hacen que este pueda ser uno de los libros de cabecera de movimientos que, aunque ya llevan muchos años luchando por un mundo más justo y más cabal, es ahora con la crisis financiera internacional y el necesario cambio de modelo, cuando pueden cristalizar en una concienciación a nivel mundial. El libro puede descargarse libremente de multitud de sitios, o comprarse en cualquier librería por tan sólo cinco euros.

9 de abril de 2011

‘Another Year’

Parece un tópico que muchos de los actores británicos de cine provienen del teatro. Pero es cierto. Y no sólo los actores, también los realizadores. El caso de Mike Leigh es uno de ellos. Sus primeras obras en los setenta fueron representaciones teatrales para el programa de teatro de la BBC ‘Play For Today’. Leigh es, por tanto, un hombre de televisión, lo que, proveniendo del Reino Unido, es sinónimo de prestigio. El cine de Mike Leigh se afana por retratar situaciones cotidianas de las clases medias y bajas británicas, imprimiendo a menudo gran intensidad emocional a sus personajes. Tales son los casos de ‘Secretos y Mentiras’ (1996) y ‘El Secreto de Vera Drake‘ (2004), dos de sus obras más populares. En 2010 dirigió ‘Another Year’, considerada por la crítica como una de las mejores películas europeas del año.

La película gira en torno a Gerri y Tom, un adorable matrimonio de mediana edad que sirve de refugio y consuelo para amigos y familiares. Mary, una cuarentona soltera, alocada y alcohólica con una vida vacía y solitaria encuentra en ellos una segunda familia. Ken, un viejo amigo de Tom, es consciente de su soledad y de su decadencia física aunque intenta no reconocerlo. Completan la galería de personajes principales Joe, el eterno hijo soltero del matrimonio y Ronnie, hermano de Tom.

Aunque como en toda buena película, las lecturas son múltiples, Leigh retrata sobre todo la soledad en un contexto cotidiano, realista y en la mayoría de las ocasiones amable y sin dramatismos innecesarios. El trabajo de los actores es soberbio y todos y cada uno de los personajes son perfectamente creíbles, trascendiendo la realidad británica. La maestría de Leigh para contar sus historias es admirable y consigue hacernos sentir incómodos en algunos momentos. El metraje es quizás algo extenso (129 minutos) pero en ningún momento aburre. En conclusión, ‘Another Year’ es una película excelente, de impecable factura y apta para todos los públicos.

8 de abril de 2011

Cat’s Eyes

La primera vez que tuve noticia de Cat’s Eyes fue a través del tema ‘I knew it was over’. La peculiaridad es que se trataba de una versión grabada en directo en la basílica de San Pedro del ¡Vaticano!. Se trataba de un pop etéreo y espiritual repleto de voces angelicales y el órgano de la Santa Sede sonando a todo trapo. Por supuesto me llamó la atención y me puse a buscar más información sobre esta banda británico-canadiense.

Cat’s Eyes es el proyecto paralelo de Faris Badwan, líder de The Horrors, uno de los nuevos grupos de pop-rock punteros del Reino Unido. Junto a él, la canadiense Rachel Zeffira, soprano, compositora y multiinstrumentista. Tras escuchar este y algún otro tema, supe de inmediato que estos chicos iban a sacar uno de los discos del año. Tras el EP ‘Broken Glass’ lanzado en febrero, el próximo lunes llega por fin su debut en largo. Aunque no ha salido todavía, desde ayer vengo escuchándolo y he de ratificarme en su calidad. Cierto que tiene cortes algo más flojos, pero el repertorio abarca un espectro estilístico lo suficientemente amplio como para no aburrir y sin esa dispersión propia de algunos discos excesivamente eclécticos.

Porque si digo que hay temas suyos que me recuerdan a B-52’s (escuchad ‘Sunshine girls’ de su EP), otros a Beach House y otros casi a música sacra, pensaréis que estoy loco, pero así es. Son referencias quizás demasiado distanciadas pero que en ‘Cat’s Eyes’ cobran una curiosa coherencia. Las canciones son cantadas indistintamente por Faris o por Rachel, y a veces a dúo. Diez temas cortos que hacen que mientras el disco gira la escucha sea de lo más entretenida y emocionante. Lo dicho: un discazo. La unica pega: Que no contenga el grandísimo ‘Love you anyway’ de su EP. En fin, no se puede pedir todo.


7 de abril de 2011

‘Pop Ràpid’

A pesar de todo lo que se diga, la televisión pública catalana sigue a la vanguardia y a años luz del resto de televisiones de España. Al menos es así en algunas propuestas inauditas e impensables en otros canales, incluso en La 2, el único reducto a nivel nacional con programación mínimamente alternativa. Ya arriesgó con la excelente serie animada ‘Arròs Covat’ que emite TV3, basado en el también estupendo cómic de Juanjo Sáez. En esta ocasión se trata de ‘Pop Ràpid’, dirigida por Marc Crehuet y emitida por el segundo canal catalán, el Canal 33.

La serie cuenta con algunos elementos comunes con ‘Arròs Covat’: la parodia del esnobismo que practican los modernos que quieren estar a la última y que a menudo caen en situaciones ridículas es uno de ellos, también el de los «paletos» que quieren ser como ellos sin éxito. Mucha ironía, mucha mala leche y, esto quizás sea lo más interesante, muchas referencias musicales del pop independiente. Esto marca la diferencia con respecto a otras sitcoms presuntamente «modernillas».

‘Pop Ràpid’ cuenta las aventuras y desventuras de Fede y Albert, dos personajes cuyo afán es ser modernos a toda costa. Se pasarán la vida en el local de moda de Barcelona viendo pasar a modernos por aquí y por allá. Lo curioso es que todos tienen algo impostado (Óscar, uno de ellos, se excusa por no tener un iPhone porque «se lo han robado» y en su lugar tiene un Nokia cochambroso y «retro» o la chica que dice trabajar en una galería de arte cuando en realidad lo hace vendiendo postales en una tienda de recuerdos). La serie también incluye una actuación en directo. En este primer capítulo, el primer que he visto, corre a cargo de The New Raemon.

En conclusión, ‘Pop Ràpid’ evidentemente no es una serie para todo el mundo, ni siquiera diría yo para minorías. Es una serie para unos pocos, muy pocos. De ahí el riesgo que corre Canal 33 al emitirla. Pero lo que es seguro es que puede convertirse en una rareza en este mundo sin imaginación. También hay alguna pega: la primera, la barrera del idioma. La serie está en catalán y a veces no se entiende muy bien. Quizás, igual que pasó con ‘Arròs Covat’, se emita una versión en castellano para el resto de España. Y segunda, a veces los chistes son muy obvios y el guión y los actores no parecen todo lo buenos que cabría esperar. Puede que sean cosas mías. Veré algún capítulo más…

6 de abril de 2011

Las «emisoras de números»

Tener una radio de onda corta mutibanda suele ser fuente de muchas sorpresas, sobre todo en los tiempos en que no existía internet. Cuando era pequeño, sintonizando una de estas radios encontraba emisoras rusas, inglesas, árabes y de otros idiomas no identificables para mí. Junto a estas emisiones, a veces se colaban otras un poco más inquietantes, no ya por su contenido, que era de lo más inocente, sino porque su origen era desconocido entonces e incluso hoy. Había sintonizado una de las llamadas «emisoras de números» (o «number stations»).

Hace unos meses, el programa de la Cadena SER Milenio 3 trataba este tema poniendo varios ejemplos. Fue entonces cuando recordé todo aquello. Pero ¿Qué son las «emisoras de números»? Básicamente son emisiones en onda corta consistentes en una voz que recita números, letras, sonidos o palabras sin parar, siendo este su único contenido. Sobre su origen o intencionalidad existen varias teorías, aunque la que está más aceptada es que se tratan de transmisiones cifradas para labores de inteligencia. Esto explicaría el hecho de que poco a poco van desapareciendo en detrimento de otros medios como internet.

El grupo británico ENIGMA 2000 lleva unos cuantos años estudiando estas curiosas emisoras de una manera sorprendentemente minuciosa y detallada para tratarse de un grupo de aficionados. Sin duda son expertos en cifrado y criptografía, además de aficionados a la radio. Han realizado una clasificación de todas las emisiones de las que se tiene noticia, junto con datos sobre las cifras locutadas y otros efectos, como música de fondo, tipos de voces, etc. Pero el sitio no es apto para no iniciados. He entrado y no hay manera de entender nada. Eso sí, hay toneladas de información.

5 de abril de 2011

Mac y DNI electrónico, una combinación fatal

No tener un ordenador con Windows ha tenido, hasta la fecha, infinitamente más ventajas que inconvenientes. Mi paso a Mac no puede haber sido más acertada. Pero a la hora de realizar algunas tareas, generalmente relacionadas con las Administraciones Públicas, las cosas pueden complicarse de tal manera que lo mejor es dejarlo por imposible. El caso es que desde que tengo el nuevo DNI electrónico he intentado sin éxito instalar un lector en mis Macs (el iMac y el MacBook). He probado con dos modelos diferentes y no hay manera. También he consultado foros y nadie me ofrece una solución satisfactoria. Desconozco si el problema es del propio Mac OS X o del Firefox, el único navegador –por lo que parece– en el que funciona el lector para Mac.

Si a esto unimos que prácticamente nadie que conozco usa el certificado digital del DNI, la conclusión lógica es evidente: Falta información y campañas de fomento de su uso. ¿Por qué no se facilita a los usuarios la instalación y el uso de estos dispositivos? ¿Por qué los que tenemos sistemas operativos minoritarios las cosas no funcionan todo lo bien que debería? Es cierto que, por ejemplo, en la Agencia Tributaria se han puesto las pilas en ofrecer sus programas en multiplataforma (y que además funcionen), pero en general la Administración depende en exceso de la tecnología de Microsoft. En un mundo en el que ya nada corre bajo un solo sistema (todos tenemos móvil, un iPad o cualquier otro dispositivo) ni sobre una sola tecnología, las aplicaciones y servicios de las Administraciones Públicas han de ser igual de flexibles y avanzadas.

Pero mientras tanto, seguiré probando frustadamente mi lector de DNI electrónico hasta que (quién sabe) dé con una solución o se publique una nueva versión del sistema operativo de turno. Toca tener paciencia.



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