Con 87 años cumplidos, el norteamericano Noam Chomsky es uno de los intelectuales, filósofos y pensadores vivos más importantes del último siglo. Su currículum sería muy largo de exponer aquí, así que es mejor que echéis un vistazo a su entrada en la Wikipedia. A pesar de su edad –o tal vez por eso mismo– su inteligencia, su lucidez y su capacidad de palabra, junto con un discurso indiscutible que se ha ido confirmando con el tiempo, hace que siempre sea un gusto escucharle.
‘Requiem for the American Dream’ (2015) es el documental imprescindible para aquellos que quieren conocer cómo es realmente el mundo y qué se mueve en la trastienda. Se puede considerar un resumen de todo lo que Chomsky ha ido exponiendo en sus conferencias y libros. Es una disección pausada, con un tono amable y nada catastrófico ni apocalíptico, del declive de la democracia en el mundo, el auge del poder empresarial sobre el estatal, la concentración de la riqueza y de la merma de los derechos de los ciudadanos corrientes. Un panorama que si no es cierto, está muy cerca de serlo. Es verdad que, al estar centrado en la historia de los Estados Unidos, algunos de los aspectos comentados no son aplicables aquí, pero la mayoría son inquietantemente parejos a los ya vividos, a los que vivimos y –lo que es peor– a los que viviremos en el futuro.
Noam Chomsky ha corrido el riesgo saliéndose del carril establecido y pensando por su cuenta a lo largo de toda su vida, pero por eso ‘Requiem for the American Dream’ es un documento de obligada visión para todas aquellas personas con inquietud por conocer cómo es de verdad el mundo que nos rodea y con una mínima capacidad de reflexión más allá de lo que nos cuenta la televisión. 8,5/10
En Italia hay muy buenos directores de cine –siempre los ha habido–, pero Paolo Sorrentino, en mi humilde opinión, no es uno de ellos. El realizador tan en boga en los últimos años gracias a su obra ‘La Grande Bellezza’, con la que consiguió el Oscar de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa, el BAFTA o la nominación a la Palma de Oro del Festival de Cannes. El cine de Sorrentino tiene obsesión por conseguir la imagen perfecta, la secuencia audiovisual total y definitiva. Y en medio de esos intentos hay una historia. Justo al revés de lo que debería ser.
En su última película, ‘La Giovinezza’ (‘La Juventud’ en castellano), Sorrentino hace una reflexión sobre la vejez, la decadencia creativa y el relevo generacional en el mundo del arte. Fred es un afamado compositor de música clásica octogenario (excelente interpretación de Michael Caine) descansa en un balneario suizo haciendo un repaso a su azarosa vida. Recibe la visita de un emisario de la Reina de Inglaterra para dirigir un concierto con una selección de sus trabajos. Por otra parte Mick, un veterano director de cine (interpretado por Harvey Keitel) idea en ese mismo lugar junto a un grupo de jóvenes guionistas la que será su última película. Ambos conversarán sobre sus vidas, su pasado y su futuro en un mundo que ya no entienden.
‘La Giovinezza’ es la historia de como un buen argumento, más o menos original, se puede perder entre las veleidades de un director obsesionado en dejar su marca artificiosa en cada una de las secuencias. El resultado es sólo una obra mediocre. Una lástima. 6/10.
Gracias a Netflix he podido ver dos documentales sobre cine. Muy diferentes entre ellos, pero ambos reflejan la importancia del llamado séptimo arte en la historia.
El primero de ellos es ‘The Story of Film’, una producción británica realizada en 2011 y dividida en 15 episodios de una hora cada uno. Su artífice es Mark Cousins, un crítico de cine norirlandés, quien basa en su libro el guión de este documental. Probablemente sea una de las producciones más ambiciosas realizadas sobre la historia del cine hasta la fecha. La clave es huir de los convencionalismos y evitar centrarse en el cine de Hollywood, o en el cine europeo. El gran acierto de ‘The Story of Film’ es abrir el foco hacia otras realidades, como la asiática, la latinoamericana o la africana, considerándolas como iguales a las «tradicionales». Veremos desfilar a rostros conocidos de la historia del celuloide y a otros no tanto, pero que marcaron un antes y un después. De los hermanos Lumière y Edison hasta los nuevos realizadores tailandeses, pasando por la Nouvelle Vague, el Dogma de Lars Von Trier, la ciencia ficción nigeriana o el delicado cine japonés de los cincuenta. Una obra magna e inspiradora para aquellos que además de ver cine, nos gustaría ponernos manos a la obra. 8,5/10.
El segundo es ‘Chuck Norris vs Communism’. Detrás de este estrambótico título encontramos un documental curioso sobre el tráfico ilegal de cintas de vídeo VHS en el antiguo régimen de la Rumanía de Ceaușescu. Conoceremos a los personajes –paradójicamente muchos de ellos anónimos– que marcaron a una generación y que consiguieron que el cine norteamericano (la mayoría de las veces de dudosa calidad) entrara en los hogares rumanos a finales de los años ochenta. Veremos como altos cargos del gobierno comunista estaban también implicados en la compleja red de contrabando de cassettes procedentes de Alemania vía Hungría y de sus heroicos dobladores, auténticos iconos de la cultura ochentera en Rumanía. Junto a los testimonios de los protagonistas vemos también magníficas recreaciones de sus testimonios. En su complacencia con la posible audiencia norteamericana (el documental se estrenó en Sundance y forma parte del catálogo estadounidense de Netflix) se echa de menos un contrapunto. Sería interesante al menos un apunte sobre el espejismo que suponía la mayoría de esas películas y la creación de falsas expectativas sobre lo que era el mundo capitalista que posteriormente se han confirmado. En cualquier caso, un documental curioso. 7/10.
Ya empieza a ser una tradición. Ver las que para críticos y festivales son las mejores películas del año en estos últimos días y destriparlas, desacreditarlas –o alabarlas– a placer es una de mis aficiones favoritas en estos tiempos de paz y amistad. En esta ocasión he seleccionado cuatro largometrajes. Los aficionados y profesionales del mundillo han estado esta temporada muy divididos y rara vez coinciden, pero al final las elegidas han sido las siguientes:
‘Birdman’. La cinta más taquillera de las cuatro y ganadora de los principales Oscars de Hollywood es una película falsamente independiente, rodada como una falsa secuencia única, pretende ser una reflexión sobre la fama y el éxito, sobre la interpretación y el dilema entre realidad y ficción. Buen trabajo de los actores y un guión algo confuso. Gran presupuesto para una película que parece pequeña. 6,5/10.
‘Левиафан’ (‘Leviathan’). Esta producción rusa dirigida por Andréi Zviáguintsev ahonda en el universo del realizador que iniciara con ‘Возвращение’ (‘Vozvrashchenie’). Un mundo oscuro y desesperanzado donde el paisaje otoñal es siempre un protagonista y donde subyace una historia más profunda que a que aparentemente se cuenta. Pero en esta ocasión, la trama sobre el deshaucio de una familia de un pueblo por culpa de los negocios de un alcalde corrupto me parece simplona y de un metraje excesivo. La metáfora del Leviatán resulta forzada. 6/10.
‘刺客聶隱娘’ (‘The Assassin’). A lo largo de mi vida he visto mucho cine asiático, sobre todo japonés y coreano –también chino–. Algunas obras maestras y muchas buenas películas. Un cine pausado, reflexivo, metafórico y con una belleza formal innegable. Da la impresión de que, aprovechando este tirón, nos han intentado «colar» largometrajes infumables con la coartada del exotismo. Esta es sin duda una de ellas. El «timo del cine chino» todavía cuela para algunos, incluso entre críticos especializados. 4/10.
‘Whiplash’. El cine independiente norteamericano es a veces también un timo. No es el caso. La historia sobre un chico que quiere ser el mejor batería de jazz del mundo hasta el punto de dejarlo todo y convertirse en una obsesión enfermiza es muy atractiva. Y además está rodada con precisión. Las actuaciones son excelentes y, a pesar de que media película está ocupada por solos de batería, mantiene una tensión extrema a lo largo de todo el metraje. Lástima que también caiga en tópicos como el del «profe malo pero al final bueno» o el de «con esfuerzo se consigue todo» que tanto ha pregonado el cine comercial norteamericano. 7/10.
Muy variadas son las tres últimas películas que he visto a lo largo de la última semana. Un documental nacional, una «superproducción» británica y cine árabe comprometido:
‘Asier eta Biok’ (2013)
Probablemente la más sorprendente y que más da que pensar de las tres. Se trata de un documental realizado por el actor Aitor Merino (al que pudimos ver, por ejemplo, en ‘Historias del Kronen’ o en algunos programas juveniles de televisión). Es la historia personal del amigo de la infancia de Aitor, Asier Aranguren. Su militancia en ETA hizo que se distanciaran sin que se rompiera su relación. Amistad, repulsión, incomprensión, contradicción en definitiva. De ese tira y afloja trata este documento tan interesante como lleno de matices y de tonos grises, contado por quien está en tierra de nadie. 8/10.
‘The Imitation Game’ (2014)
La vida de Alan Turing es posiblemente una de las más interesantes y cinematográficas del siglo XX, lo que es mucho decir. Inventó la electrónica moderna y la computación tal y como la entendemos hoy día. Ayudó a descifrar el código cifrado nazi de la máquina Enigma y fue ninguneado y perseguido por su homosexualidad hasta que se suicidó en 1954. La cinta dirigida por Morten Tyldum y protagonizada por el enorme Benedict Cumberbatch en el papel de Turing tenía todas las papeletas para convertirse en un peliculón. Elementos no le faltaban. Pero lo que me he encontrado es una película anodina, lánguida y fría, que para colmo no se ajusta a la historia real. Una fallida obra que además es excesivamente larga. 5,5/10.
‘Les Chevaux de Dieu’ (2012)
No es muy habitual por estos lares –a pesar de la cercanía– cine marroquí. Y mucho menos cuando trata temas candentes en el país vecino, como es la relación entre el fanatismo religioso y la miseria económica. La película cuenta la historia de los autores de los atentados de Casablanca de 2003 en diversos puntos de la ciudad. Desde su infancia en un barrio de chabolas hasta su captación por los radicales. Una trama interesante, pero excesivamente simple y plana. La ambientación y los personajes son creíbles pero lo esquemático del desarrollo tira por los suelos todo el proyecto. 6/10.
José Luis Viloria, a pesar de su breve carrera en el mundo del cine largometraje, ha sido hasta la fecha el principal cineasta, junto con Heptener, que ha dado Zamora. A lo largo de su larga carrera ha dirigido multitud de reportajes para televisión y cine, centrándose sobre todo en el documental y muy poco en la ficción. Hace unos días, investigando sobre el cine en Zamora, me encontré con el documental ‘Cien Años de Zamora en el Cine’ (1997). Se trata de una fuente de datos casi inagotable para futuras pesquisas. El primer fruto es una de las dos películas largometrajes que realizó Viloria: ‘Los Diablos Rojos’.
Gracias al usuario fjmc39 de YouTube, que ha colgado íntegra la película, hoy podemos ver este documento hasta ahora perdido y de gran valor histórico (y curioso) para la ciudad. Producida en 1966 con unos medios bastante precarios, cuenta la historia de una banda de timadores que llega a Zamora y su relación con una banda de muchachos. El argumento en sí diría que es lo de menos en una cinta rodada íntegramente en varias localizaciones, como las inmediaciones del río, la estación de trenes, la calle San Torcuato, el Café Central, el recinto ferial de La Vaguada en los tiempos en que allí se celebraba la feria de ganado o el derribado colegio Corazón de María.
Tenía en el tintero cuatro películas para comentar y que por falta de ganas o de tiempo no había escrito. Cuatro cintas muy diferentes unas de otras sin nada en común.
‘Il Divo’ (2008)
Tengo que decir que me gusta mucho el cine italiano que se hace hoy día, pero el de Paolo Sorrentino siempre se me ha atravesado. No me acabó de convencer ‘La Grande Bellezza’ ni tampoco este biopic de Giulio Andreotti, primer ministro de Italia en siete ocasiones y con oscuras relaciones con la mafia, centrándose en su última etapa. La película pudo haber estado bien sin ese histrionismo y esos excesos visuales tan efectistas que le restan credibilidad y seriedad al relato. A su favor lo bien hilado de la historia y el buen trabajo de los actores. 6/10.
‘Relatos Salvajes’ (2014)
Nominada a los Oscars de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa, esta película argentino-española de historias con personajes al límite ha sido todo un hallazgo. Consigue transmitir a la perfección la indignación, la mala leche, el odio y la venganza. Además lo hace con un tono de humor negro muy atractivo. Es fácil empatizar con los personajes de cada uno de los relatos y pensar en qué haríamos nosotros. Una peli para reírse y reflexionar. 7,5/10.
‘La Isla Mínima’ (2014)
Alberto Rodríguez trae el imaginario norteamericano de la oscuridad de los pantanos de Luisiana, del cine negro clásico y del ambiente enrarecido por la superstición a nuestra Doñana. Pero este es sólo el fondo de una historia sólida, entretenida y bien trazada sobre una serie de crímenes con peces gordos del poder de por medio. Todo el equipo, tanto técnico como artístico está a un nivel muy alto, y el resultado es una de las mejores películas españolas de la década y tal vez de lo que llevamos de siglo. 8/10.
‘Magia a la Luz de la Luna’ (2014)
Woody Allen, ese clásico de nuestro tiempo que ya no tiene nada que demostrar a estas alturas porque ya lo ha demostrado todo. Algunos se empeñan irracionalmente en que cada una de sus películas sea una obra maestra –algo metafísicamente imposible–. Lo mejor a la hora de enfrentarse a sus películas es disfrutarla sin más. No todos los directores son capaces de hacer una cinta sencilla aparentemente pero que esconde detrás un guión casi perfecto (aunque es verdad que un poco previsible en su segunda mitad) y una puesta en escena impecable, diálogos inteligentes y un estilo que son marca de la casa. Esperemos que al bueno de Woody le queden muchos años todavía… 7/10.
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