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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
20 de diciembre de 2007

Adiós al cachete en el Código Civil

Como a estas alturas todos sabréis, el Congreso de los Diputados ha suprimido del artículo 156 del Código Civil (aprovecho para recomendarlo como lectura que, para los legos en derecho como yo, es de lo más curioso) la excepción legal que hasta ahora permitía a los padres «corregir razonable y moderadamente» el comportamiento de sus hijos. En concreto la cita de esa parte del artículo es la siguiente (en negrita la parte modificada):

«Los padres podrán en el ejercicio de su potestad recabar el auxilio de la autoridad. Podrán también corregir razonable y moderadamente a los hijos.«

No sé por qué, pero esto se interpretó como la autorización legal para que los padres pudieran pegar con fines «educativos» a sus hijos. Quizás haya jurisprudencia al respecto… En cualquier caso creo que esto no pasa de ser una mera anécdota que algunos sectores de la sociedad de sobra conocidos por todos utilizarán para arremeter contra los partidos de izquierda y los llamados despectivamente «progres».

Ya era hora de que se eliminara de nuestro vetusto y remendado Código Civil la coartada para el castigo físico a los hijos. Porque, ¿dónde está el límite entre el cachete o la bofetada y el paso siguiente? ¿A qué padre o madre no se le puede ir de la mano un golpe fatal con la excusa de un inofensivo castigo? ¿Qué consecuencias psicológicas tiene este trato en los niños? ¿No es hora de educar con algo que no sea la coacción y el miedo? En mi opinión el tener que pegar a un niño es la consecuencia última de una educación nefasta por parte de sus padres, un fracaso en su intento de inculcar unos valores de respeto y saber estar frente a los demás. Ya no vivimos en un mundo donde la fuerza y la violencia sean los motores de la sociedad. La severidad no tiene por qué ir asociada a la violencia y yo soy de los que están completamente convencidos de que se puede educar perfectamente a un hijo sin acudir a esos recursos tan primarios e irracionales. Pero claro, no todos los padres tienen el tiempo, la paciencia o la preparación que hay que tener para tan complicada tarea.

19 de diciembre de 2007

Indiferencia ante el canon digital

Debo de ser uno de los pocos y raros individuos a los que les da exactamente igual el tema del canon digital. Tanto los que están a favor como los que están en contra han conseguido hartarme. Por un lado me parece que 3,15 euros en un reproductor MP3 que puede costar 100, 200 o 300 euros o 1,5 euros en un teléfono móvil con capacidad para reproducir sonidos me parece un «impuesto» irrisorio. Además el canon de los CDs y DVDs vírgenes baja en torno a un 25% y en las grabadoras nuevas se pagará la mitad de lo que se pagaba hasta ahora. Por tanto me parece que la polémica es pura artificialidad, no me merece mayor consideración.

Y tampoco me merecen una consideración los autores que intentan vivir de su trabajo. ¡No se escandalicen! Yo siempre pensé que el arte y la creación artística no tiene nada que ver con la economía y que cuando ambos cruzan sus caminos los resultados no suelen ser buenos. Es una opinión muy personal mía. Crear algo con la expectativa de poder ser vendido al mejor precio posible hace que el propio arte esté condicionado por factores externos que no suelen ser beneficiosos. ¿Qué hubiera ocurrido si Van Gogh hubiera tenido que pintar sus obras pensando en si las iba a vender o no? Se dice que sólo vendió un cuadro en vida. En mi opinión el mejor arte ha de ser arriesgado y avanzado a su tiempo, debe crear nuevos cánones (perdón por la palabra) y abrir sendas que después otros seguirán. Y eso no vende.

Una de las muchas cosas buenas que ha tenido la llegada de internet es que ha democratizado la creación artística y ha demostrado también que existen nuevas formas de expresión y de gestionar los derechos de autor. Ahí tenemos el Copyleft y las licencias Creative Commons, que han supuesto una revolución en todo este mundo. Los músicos regalan su música (por ejemplo el nuevo disco de Grande-Marlaska, antiguos Garzón) y los escritores sus libros (por ejemplo, Alberto Vázquez Figueroa) bajo estas licencias. Es un movimiento imparable que nadie ni nada va a detener. Tanto la cultura como el arte no tiene precio para nadie, no al menos obligatoriamente. Si me quiero comprar un libro o un disco, lo haré por convicción y no porque no tenga otra alternativa.

18 de diciembre de 2007

Fuentes para la web y sistemas operativos

Las alternativas a Windows están cobrando cada vez más importancia, bien sea por decantarse hacia el software libre con Linux o bien hacia el mundo Mac. Lo cierto es que a la hora de diseñar un nuevo sitio web, estos usuarios no mayoritarios han de ser tenidos en cuenta. Pero claro, cada plataforma tiene su idiosincrasia y su forma de interpretar las instrucciones que han de aparecer en pantalla (renderizar). De todos es conocida la rebeldía de Internet Explorer a la hora de seguir los estándares establecidos por la W3C y que siguen el resto de navegadores sea cual sea el sistema operativo sobre el que se ejecutan. A menudo me he llevado sorpresas desagradables después de haber terminado un diseño web y probarlo en otras plataformas diferentes a Windows o ahora a Mac.

Pero desgraciadamente no todo se soluciona con seguir los estándares. Mi último quebradero de cabeza es con las fuentes estándar o fuentes «seguras» que se utilizar para maquetar las páginas web. Para quien no lo sepa, existe un reducido conjunto de tipos de letra que pueden ser utilizados con seguridad y que son aceptados por todos los sistemas operativos. Suelen agruparse en «familias» y se definen en los archivos de estilos CSS. Para definirlos, cada «familia» se compone de una lista de nombres de fuentes separadas por comas, de forma que el navegador al interpretar la página escrita con esa fuente coge la primera, si el sistema no la tiene pasa a la segunda y así sucesivamente. La última de la lista siempre es la opción «de emergencia», el estilo de fuente genérico (es decir, serif o sans serif). Las «familias» más clásicas y «seguras» son las siguientes:

  • font-family: arial, helvetica, sans-serif;
  • font-family: georgia, "Times New Roman", times, serif;
  • font-family: "Times New Roman", times, serif;

Existen muchas otras combinaciones posibles, pero hay que tener mucho cuidado. De hecho, estas «familias» que consideraba como seguras me han dado más de un dolor de cabeza a la hora de diseñar. He hecho la prueba a utilizar las mismas fuentes en los tres grandes sistemas operativos: Windows XP, Mac OS X y Linux Ubuntu. Los resultados han sido tan diferentes que me he tenido que replantear la forma o las fuentes que son seguras y las que no. El caso de Ubuntu es muy llamativo. La versión que he probado lleva las fuentes de la suite ofimática Open Office 2.3. Curiosamente ninguna se llama Arial, Helvetica, Times New Roman, Times, Verdana, Georgia o nada que se le parezca, con lo que las listas de antes de poco sirven en el sistema del pingüino. La fuente sans serif por defecto en este caso es la Free Sans, una especie de Helvetica «libre» que más o menos da el pego, la serif más parecida a la Georgia es Bitstream Vera Serif, y para sustituir a la Times/Times New Roman tenemos la Nimbus Roman No9 L.

He aquí los ejemplos de las tres familias de antes en Windows XP SP2, Mac OS X Tiger y Linux Ubuntu 7.10. Primero la renderización de fuentes en Windows:

Las fuentes en Windows

En Mac:

Las fuentes en Mac

Y en Linux Ubuntu con las fuentes sucedáneas «libres»:

Las fuentes en Linux

Las diferencias son apreciables en cuanto al interletrado, a la forma de la propia fuente y sobre todo a la longitud del párrafo dependiendo del sistema operativo usado. Estas variaciones en bloques grandes de texto puede suponer el descuadre de las columnas, eso sin contar la sensación antiestética que provoca y que a mí me molesta bastante.

17 de diciembre de 2007

¿Hemos olvidado Lockerbie?

El 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de Pan Am Londres-Nueva York sobrevolaba las inmediaciones de población escocesa de Lockerbie. De pronto, el Boeing 747 se convirtió en una bola de fuego que se precipitó sobre la ciudad. Fueron 270 víctimas mortales, incluyendo 11 ciudadanos de Lockerbie. Las investigaciones policiales averiguaron que se trataba de un atentado terrorista. La autoría tardó en esclarecerse, pero al final quedó claro es que los servicios secretos libios estaban detrás y, en última instancia, su líder nacional Muhammar al-Gaddafi. No fue este el primer «roce» entre Libia y occidente. Un par de años atrás, aviones norteamericanos y británicos habían bombardeado la ciudad de Trípoli.

Como consecuencia de la nula colaboración de Libia con la justicia internacional para condenar a los culpables materiales del atentado de Lockerbie, la ONU impuso sanciones económicas contra el país magrebí. En 2003 finalmente admitió su responsabilidad y las sanciones fueron levantadas. Pero la tremenda masacre de Lockerbie fue sólo el punto culminante de la carrera de Gaddafi como terrorista. Si sólo citamos las acciones llevadas a cabo en Europa tenemos atentados en Roma, Viena o Berlín durante los años ochenta.

Una breve y superficial reflexión me lleva a pensar en el doble rasero con el que se trata a los tiranos. Comparemos al líder libio con Saddam Husein. Ambos eran panarabistas, sus regímenes eran laicos, basados en un extraño socialismo personalista. La gran diferencia radica en que Husein jamás atacó a occidente. Es más, recibió el apoyo de los Estados Unidos en su lucha contra Irán, convertida en una república islámica tras la revolución de los Ayatolás. En los años ochenta, Husein era el «bueno» y Gaddafi el «malo». En los noventa los dos eran «malos», y en la década actual Husein ha sido derrocado y ahorcado y Gaddafi se pasea con su séquito como un pacífico jefe de estado y planta su jaima en los jardines más excelsos de Europa sin que nadie se acuerde ya de Lockerbie… Ironías de la vida.

16 de diciembre de 2007

La cosecha musical de 2007 (y II): Triunfo de las solistas

Lo mejor de 2007

Aunque el titular no es del todo cierto, ya que hay un poco de todo, la verdad es que tanto las noveles (Candie Payne) como las veteranas (Emma Pollock) ocupan los lugares de privilegio en cuanto a discos internacionales. Pero no nos engañemos, no son discos excepcionales, sino lo mejor de una temporada que más allá de los Pirineos ha sido de vacas flacas. Tras un buen año como fue el 2006, el 2007 no nos ha deparado ni grandes novedades ni regresos esperados. Todo ello a pesar de que he escuchado muchísimos más discos extranjeros que nacionales. Quizás en proporción los duplique o los triplique.

La jovencita Candie Payne ocupa el primer puesto con ‘I Wish I Could Have Loved you More’, una hábil mezcla de temas retro puestos al día que cumplen su función. Sorprende en sus primeras escuchas y aguanta bien a cada nueva vuelta del CD. En la segunda posición tenemos a Emma Pollock en solitario. La que fuera vocalista de los grandísimos The Delgados se estrena con ‘Watch the Fireworks’, una propuesta similar a la de su antiguo grupo, aunque con canciones quizás más desnudas. Para el tercer puesto quedan los siempre infalibles The Go! Team con su segundo trabajo ‘Proof of Youth’, que vuelve a ser la apisonadora sónica de siempre que lo mezcla todo para conseguir unos temas supervitaminados que no dejan impasible a nadie.

Si nos referimos a descubrimientos, el 2007 también ha tenido su ración de nuevos valores. Los californianos Papercuts debutaban con un prometedor trabajo llamado ‘Can’t Go Back’ y un buen tema como es ‘John Brown’. Los escoceses The Fratellis, que no entraron en la lista de discos por ser de 2006, sí lo hicieron con el sencillo ‘Flathead’. Personalidad propia en un estilo ya demasiado trillado desde los tiempos de los Strokes y compañía… Otros de los descubrimientos agradables de la temporada fueron Lucky Soul, BC Camplight o Ratatat, todos ellos de estilos muy variados.

Como digo, en el plano internacional, la cosa no ha estado muy allá, casi decepcionante. Como decepcionantes fueron los regresos de Radiohead (de acuerdo, no hurgaré demasiado en la herida) o Arcade Fire, de los que esperaba mucho. Seguramente el 2008 sea un año de grandes y buenas novedades más allá de nuestras fronteras.

15 de diciembre de 2007

La cosecha musical de 2007 (I): El sur gana al norte

Los tres triunfadores nacionales de 2007

Nuestra cita anual con lo mejor del año musicalmente hablando podría tener, en el ámbito nacional, ese titular. Este 2007 ha sido un año casi prodigioso, con una gran cantidad de discos buenísimos. Y, aunque las cuestiones geográficas son meramente anecdóticas, el pódium de este año tiene indiscutiblemente un acento del sur. Las cordobesas Prin’ La Lá y los granadinos Lagartija Nick y Los Planetas se llevan los primeros puestos.

Es precisamente Prin’ La Lá, el proyecto de Fernando Vacas (Flow), el que ocupa el primer puesto de discos nacionales con su debut ‘Esto es Prin’ La Lá’. La falsa inocencia de unas nanas psicodélicas y las conseguidas melodías se llevan sin lugar a discusión el puesto de honor. Está claro que Vacas ha puesto todo su ingenio y su inventiva al servicio de sus tres primas, que prestan sus voces en un trabajo inolvidable.

‘El Shock de Leia’ es el disco de la resurrección de Lagartija Nick. Vale, nunca llegaron a morir del todo, pero sus últimos álbumes los había conducido a una vía muerta. Ha sido valientes y se han reciclado para darnos su disco más pop, falsamente pop, con letras apocalípticas, futuristas y también románticas a su manera. En el fondo late un nuevo espíritu que esperemos que dure mucho tiempo.

En el escalón del bronce se quedan Los Planetas y ‘La Leyenda del Espacio’, un proyecto osado y difícil, muy difícil, en el que J y los suyos salen bastante airosos. El estilo planetario de toda la vida se mezcla bien con los palos tradicionales andaluces. Han medido sabiamente las dosis para no cambiar demasiado las formas, aunque sí el fondo. Podemos estar felices, porque nuestra gran banda independiente sigue estando en buena forma.

Tengo que mencionar también los sonados regresos de Mus o Souvenir, y los debuts prometedores de Índigo, Xabel Vegas y Las Uvas de la Ira o Manos de Topo. Mucha variedad, cantidad y calidad en una cosecha musical que por estos lares ha dado mucho de sí. Podéis ver las listas completas en mi web personal rmweb.

Mención especial

No puedo evitar dedicar unas pocas líneas a uno de los grandes discos que por ser de 2006 no han podido entrar en estas listas. Me refiero al primer disco de los barceloneses Mendetz. Ha sido la más grata sorpresa nacional del año, más que nada por no ser algo esperado. Un disco potente que, de haberlo descubierto hace más de 12 meses sería el ganador indiscutible, pero como las listas son cerradas, ya no hay nada que hacer. Quedará como un «disco fantasma» más que sumar a la amplia lista. Aprovechando la coyuntura aquí os dejo su último vídeo ‘Maximo Truffato’:

13 de diciembre de 2007

La ciencia y la verdad

No quiero meterme en un asunto del que no pueda salir, pero el otro día una tertulia radiofónica me hizo reflexionar sobre cuales son los límites de la ciencia y si es la herramienta adecuada para entender las reglas del mundo que nos rodea. Cuando digo mundo digo la física del universo y digo la física de las partículas subatómicas. La sensación generalizada es que la ciencia tiene o tendrá respuestas para explicar cualquier evento que tenga lugar en el mundo que conocemos, sea cual sea su escala. La pregunta clave quizás sea si mediante las reglas del método científico puede averiguarse todo o si hay unos límites más allá de los cuales nuestra capacidad de razonamiento se queda corta.

La ciencia está repleta de teorías imposibles de demostrar que a menudo sirven de «muleta matemática» para sustentar en ella un vacío que no conocemos. Conceptos como «infinito», tan común, en realidad es algo inexplicable. ¿Todo lo que consideramos infinito es realmente infinito o es un parche para salir del paso? ¿Es el universo infinito? ¿Alguna vez conoceremos cuál es la partícula más pequeña o este proceso de subdivisión es infinita?

No digo que no haya que confiar en la ciencia. Si hemos llegado hasta donde estamos ahora es gracias a la ciencia. Pero me pregunto si esta misma ciencia sirve para conocer cómo es de verdad el lugar donde vivimos o si llegaremos a un límite impenetrable más allá del cual no podemos obtener respuestas. De hecho, ni siquiera podemos demostrar cómo se formó nuestro planeta, nuestra luna o nuestro sistema solar. Sólo hay teorías, y casi con toda seguridad nunca llegaremos a saber la verdad.

En fin, espero no haber hecho demasiada filosofía barata.



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