Aunque no lo pude ver en directo, gracias a YouTube he tenido la ocasión de ver la entrevista que Andreu Buenafuente hizo en otro día a Zapatero. Media hora de preguntas y respuestas con algunos buenos golpes de humor de parte del showman catalán. Sinceramente, no vi al Presidente demasiado cómodo. Y eso que se supone que hay «buen rollo». Me pareció que estaba excesivamente preocupado por mantener las formas institucionales y no salirse en ningún momento de su papel. Correcto y simpático, pero nada más.
En cualquier caso es de agradecer que se ofrezca una imagen diferente del jefe del Ejecutivo a la que estamos acostumbrados a ver y que nadie se había atrevido a concebir hasta el momento. ¿Os imagináis a Aznar siendo entrevistado por algún humorista de su cuerda? Yo no. Así que, a pesar de todo, un punto para Zapatero y para sus asesores de imagen y de marketing. Creo que ha sido una buena publicidad.
Mis momentos favoritos están al final de la entrevista, cuando se muestra a las cámaras la sala donde se celebra el Consejo de Ministros y en el momento en que a Buenafuente le entra el «ansia de poder» y decide quedarse como nuevo inquilino del Palacio de la Moncloa…
Para aquellos que no lo hayan visto, aquí está la entrevista dividida en cuatro vídeos:
Siempre los sábados a la hora de comer suelo poner el programa ‘Asamblea’ en el Canal Extremadura. Se trata de un espacio dedicado al parlamento autonómico extremeño en el que, en todo desenfadado y entretenido, se analiza cómo ha sido la semana parlamentaria y las leyes que se han debatido y aprobado. En cada programa también se entrevista a uno de sus miembros. En definitiva, ‘Asamblea’ intenta acercar al público general una institución tan importante como es su propio parlamento de un modo ameno.
Recuerdo que La 2 de Televisión Española emite los sábados a las 11 de la mañana ‘Parlamento’, un programa que en mi opinión es demasiado serio y que nuestra televisión tiene bastante abandonado. De hecho, su página web no se actualiza desde 2005. Su formato es muy similar al de ‘Asamblea’, así que supongo que éste estará inspirado en aquel.
Me parece que si la televisión pública tiene una función esencial, esa es la de mostrar cómo funciona un país, fomentar la cultura de las instituciones. Sería bueno que nosotros, los paisanos de a pie, conociéramos las instituciones que nos rigen. Creo que se debe hacer un esfuerzo para que todos nos sintamos parte del aparataje del Estado, de los poderes que nos rigen, de sus límites y de nuestros derechos como ciudadanos. Estoy seguro de que muchas de las noticias infundadas, los rumores maliciosos o los malentendidos que algunos medios difunden no prenderían en determinadas personas. Se debe fomentar la participación democrática, y los medios de comunicación públicos son el canal ideal para hacerlo.
Descubrí la web del Proyecto Matriz buscando sitios de documentales sobre actualidad. Esta curiosa iniciativa es un proyecto que pretende, mediante la difusión de noticias y documentales, «abrir los ojos» a los internautas y combatir las versiones oficiales de asuntos por todos conocidos. En principio me parecía una idea sana e interesante, al estilo de la Red Voltaire.
Pero tras profundizar un poco en la web me di cuenta de que iban bastante más allá, incluyendo referencias de corte pseudoreligioso al estilo de la new age, teorías alternativas sobre el origen militar de enfermedades como el SIDA, el ébola y otras, referencias a la ocultación de los OVNIs por parte de los gobiernos y otros muchos asuntos que bordean, y a veces traspasan, el límite de la fantasía.
Quizás lo más peligroso es la mezcla de temas interesantes y denuncias lícitas con otros demenciales, tratados al mismo nivel, como si merecieran el mismo crédito. En general suelo desconfiar de quienes nos ofrecen verdades (el lema del Proyecto Matriz es la cita bíblica «La verdad os hará libres») supuestamente ocultas que, de ser ciertas, cambiarían el curso de la historia. Lo mejor es que cada uno juzgue por sí mismo, aunque recomiendo un espíritu escéptico.
No me ha parecido mal la campaña publicitaria de la Conferencia Episcopal. Me parece muy respetuosa y moderada. Además, cuando se trata de convencer para recaudar fondos no creo que hubiera sido bueno poner a Jiménez Losantos, o decir que no les gusta la Educación para la Ciudadanía, los métodos anticonceptivos, los matrimonios del mismo sexo, la manipulación de las células madre. Tampoco hubiera sido bueno haber sacado imágenes de la beatificación de «mártires» de la guerra civil fusilados por los «rojos». Descartando todos estos aspectos negativos, las facetas «presentables» que pueden poner en un promocional son más bien pocas.
Por eso el anuncio ha quedado muy ligero, casi vacío de contenido religioso, como si la Iglesia no fuera la institución inmovilista y reaccionaria que es, sino más bien una ONG que ayuda al inmigrante y al desfavorecido. Recordemos que ya existen organizaciones sin ánimo de lucro de corte cristiano, por ejemplo Cáritas, que cobra de la casilla destinada a ONGs, no de la destinada a la Iglesia.
Quizás debieran haber hecho algo del tipo «marca nuestra casilla y te ofreceremos la vida eterna» o algo así. Hablando en serio, creo que la campaña no es muy afortunada, ni creo que cumpla su doble propósito de atraer al ciudadano medio hacia la Iglesia y de paso conseguir que más contribuyentes la financien.
El incidente ayer de la Cumbre Iberoamericana de Chile ha dado la vuelta al mundo. Me refiero al ya famoso «¿Por qué no te callas?» que espetó el Rey a Hugo Chávez, molesto por las continuas interrupciones durante la intervención de Zapatero. No seré yo quien defienda en comportamiento de presidente venezolano, pero creo que la reacción del Jefe del Estado fue de todo punto extemporánea.
En las cumbres internacionales, y especialmente en las iberoamericanas, España debe jugar con la diplomacia y no a base de impulsos. Iberoamérica es nuestro campo de juego natural, para las empresas, la cultura y la sociedad españolas. Lo que hace falta es templanza y moverse con pies de plomo.
Más o menos por ahora hace diez años desde que vi por primera vez ‘Quadrophenia’, la película dirigida por Franc Roddam en 1979 que relata la vida de Jimmy Cooper, un chico de los recados que en su tiempo libre se transforma en mod. Está basada en una de las más exitosas obras de The Who. La película es uno de los símbolos del movimiento mod y recoge toda su filosofía de vida, desde las Lambrettas y las parkas hasta las típicas luchas con los rockers en las playas de Brighton (basadas en los hechos reales sucedidos en 1964), pasando por las purple hearts y por supuesto la música.
Como curiosidades decir que Sting hace el papel de As de Oros, el mod con más estilo de la ciudad y que el actor que interpreta Jimmy es Phil Daniels y apareció en el videoclip ‘Parklife’ de Blur. Para saber más sobre el movimiento mod os recomiendo que leáis el artículo que escribí en 2001 para mi web personal.
Aquí dejo una de mis escenas favoritas de ‘Quadrophenia’, en la que Jimmy, desesperado y furioso porque están a punto de quitarle a su chica en un baile agarrado, quita el disco que suena (si no me equivoco es ‘Rhythm of the Rain’ de The Cascades) y pone, entre el desconcierto y el delirio general, el ‘My Generation’ de los Who:
Me parece un error la campaña gubernamental de financiar a los jóvenes las clases para sacar el permiso de conducción. No porque vea mal que por un euro al día se pueda acceder a un servicio que de otra manera quizás mucha gente no pueda, sino porque supone una medida más que facilita el sacarse un permiso que, al igual que el de armas, supone una autorización para manejar máquinas muy poderosas que pueden matar. Además, día a día notamos el aumento del parque automovilístico. Cada vez son necesarias vías de más capacidad, más aparcamientos, más infraestructuras. Y por supuesto cada vez se produce más contaminación.
Vivimos en una cultura heredada de norteamérica en la que las ciudades se extienden kilómetros cuadrados y a veces tenemos que recorrer muchos kilómetros para llegar a nuestro lugar de trabajo. Esta dependencia es cada vez mayor. Los transportes colectivos se están quedando apartados, por mucho que se intenten fomentar.
Una posible solución a este y a otros problemas es el endurecimiento del examen para obtener el permiso de conducción. No es un invento mío, sino que la OCDE y las asociaciones de automovilistas ya lo llevan pidiendo desde hace tiempo. Quizás varios exámenes teóricos y sobre todo prácticos. O bien un periodo de prueba de unos meses tras los cuales pueda evaluarse el comportamiento del conductor y retirarle o concederle definitivamente el permiso. Cada persona es un mundo y es posible que no todos tengamos las capacidades suficientes para manejar un automóvil como se debiera. Es así. Hoy día, los exámenes del carnet de conducir son un coladero, un negocio para las autoescuelas y, por supuesto, para la poderosísima industria de la automoción y de los carburantes, que son quienes ejercen la auténtica presión para que no se lleve a cabo una reforma profunda.
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