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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
17 de septiembre de 2007

Las primeras imágenes del nuevo diario Público

Imagen de la maquetación de Público

Ya comenté por aquí que Mediapro, productora televisiva y principal accionista de La Sexta, tiene proyectado lanzar un nuevo diario de tirada nacional con Ignacio Escolar de Escolar.net como director. Según cuentan los rumores, el miércoles 26 de este mes estará en los quioscos. La fecha me resulta demasiado temprana. Que yo sepa aún no hay ninguna campaña publicitaria ni en radio ni en televisión. ¿Va a ser un lanzamiento por sorpresa?

Por internet circulan ya las primeras imágenes de la maquetación del diario. Como era de esperar después de ver los trabajos de Cases i Associats, el estilo es muy similar a otros diseños suyos como ADN o Clarín. Grandes tipografías, cabecera en rojo, profusión de fotografías y gráficos. Esperemos que la calidad de sus contenidos y la seriedad a la hora de tratarlos sea un poco mejor que la de sus colegas gratuitos. Pero para eso hay que tenerlo entre las manos. Será entonces cuando haga una crítica más detallada.

Lo que más me choca es que prácticamente todas las informaciones y rumores que circulan por internet sobre el lanzamiento de Público provienen de medios de la derecha como El Confidencial Digital, Libertad Digital o El Mundo. La explicación es clara. Se supone que el nuevo diario que ocupará un espacio a la izquierda de El País le quitará lectores e incluso cederá el liderazgo de la prensa por un diario de derechas (El Mundo es el único que puede conseguirlo). Yo no creo que esto llegue a ocurrir. Público nace con unas perspectivas bastante humildes y es difícil que los lectores de un diario serio, con solera y prestigio internacional como El País pasen por el aro de Público. Mucho se lo tienen que trabajar. Será interesante ver qué es lo que ocurre.

14 de septiembre de 2007

Impresiones personales sobre el Mac

Una captura de mi escritorio de Mac OS X

Llevo ya cinco días con el iMac y ya no echo de menos el PC. El «periodo de transición» casi obligatorio cuando uno cambia de un medio a otro prácticamente no ha existido. Aparte de la increíble sencillez de manejo del Mac OS X para un novato como yo, ayuda bastante el haber utilizado previamente otros sistemas operativos alejados de la filosofía de Windows. Casi desde que tuve un PC trasteé con linux y su entorno gráfico. Las últimas versiones de Gnome y el sistema operativo de Apple se parecen más a cada nueva versión. Sí, es cierto que aún queda mucho camino para igualarlo, sobre todo en el tema gráfico, pero el modo de uso es muy parecido. Por ejemplo el «montar» las unidades (concepto que no existe en Windows), la incorporación de un terminal estilo Unix (que en realidad es lo que es, ya que Darwin, el núcleo de Mac OS X, está basado en una distribución Unix llamada BSD), la barra superior, igual que Gnome, y otros muchos detalles.

Hablaba antes del asunto gráfico. Es sin duda el aspecto más impresionante de Mac OS X. La pantalla tiene una resolución muy buena y un brillo y contraste como nunca antes había visto en un monitor. Hacen que las fotos se vean con un detalle y unos colores que antes no veía. Para algunas aplicaciones he tenido que ampliar un poco el tamaño de las fuentes para no dejarme los ojos intentando leerlas. La calidad del renderizado suave de las fuentes es prácticamente perfecto.

Y si suave son las fuentes, no lo es menos el funcionamiento general del sistema. Las aplicaciones se instalan rápido y arrancan rápido. Nada de brusquedades ni parpadeos ni errores de dibujado de las ventanas. Algo a lo que estábamos muy acostumbrados en Windows. Mac OS X es como un mayordomo victoriano que no te interrumpe, y si lo hace es muy educadamente y sin hacer ruido. Todavía no me ha salido ni un sólo mensaje de error. Nada de ventanas preguntando a cada momento qué es lo que deseo hacer ni interrupciones para actualizar el sistema.

A nivel físico lo más importante y lo que buscaba se cumple con creces. Lo primero el silencio. No se oye prácticamente nada. Cuando la pantalla queda en reposo no sé si el ordenador está apagado o encendido. Ni siquiera realizando las tareas con más carga de procesador o disco duro. Lo segundo, los cables. La antigua maraña de cables (DVI/VGA, alimentación de pantalla y CPU, ratón y teclado) se reducen a dos: alimentación y teclado. El ratón va conectado a uno de los puertos USB que hay en el teclado.

Otro buen detalle es Front Row. El iMac viene con un pequeño mando a distancia para activar una especie de media center que, a través de menús podemos escuchar música, ver nuestras fotos, nuestros vídeos o DVDs.

Las pegas

Aunque pocos, el iMac también tiene algún inconveniente. El principal de ellos es que, en caso de tener un problema técnico (cruzo los dedos), hay que llevarlo a un servicio técnico autorizado, porque no hay forma humana de que un mortal pueda desmontarlo más allá de cambiar la memoria.

Otra pega que quizás no sea tal, es la aparte falta de transparencia en el funcionamiento del sistema. El iMac no tiene más luces que el indicador de encendido de la webcam. Nada de led de disco duro, de encendido, de lectura de CD/DVD o de cualquier otra cosa. Supongo que será cuestión de acostumbrarse.

11 de septiembre de 2007

¿Quién es Osama Bin Laden?

Imagen de Osama Bin Laden

Hoy se cumplen seis años de uno de los acontecimientos más influyentes de la historia moderna. Los atentados del 11-S han generado ya mucha más literatura, películas y documentales que cualquier otro evento reciente. Unos hechos que han cambiado el mapa del mundo, han servido de excusas para guerras por los recursos naturales, para reorganizar la geopolítica y para recortar derechos ciudadanos en muchos países.

Detras de todo está la figura ya casi mítica de Osama Bin Laden, miembro de una adinerada familia saudí que se codeó durante décadas con lo más granado del poder de occidente, con los Estados Unidos a la cabeza, y que lo utilizaron para detener el avance soviético en Afganistán a finales de los setenta. Dueños de negocios millonarios, la familia Laden llegó incluso a veranear en Marbella como la familia de un jeque árabe más. Sin embargo, casi de la noche a la mañana y a partir de los atentados de Kenia y Tanzania de 1998, Bin Laden se convirtió en el enemigo número uno del gobierno norteamericano.

Yo siempre he visto algo extraño en Bin Laden, algo que no encaja. Por supuesto es una percepción particular que no se basa en ninguna prueba, pero tiene algo de títere, de ser etéreo. Una cara que poner a toda esa maraña terrorista que está por todas partes. Un rostro definido a lo indefinible. Más que el mayor terrorista internacional, Bin Laden tiene cierto aire de malo de cómic o de película de acción. Todo lo que le rodea está sumido en el misterio y la incertidumbre. Durante mucho tiempo no se supo siquiera si estaba vivo o muerto o dónde se esconde. ¿Cómo la mayor potencia militar y tecnológica del mundo puede no saber el paradero de una persona dentro de un área más o menos delimitada? ¿Cómo puede ser que los servicios de información de prácticamente el mundo entero estén detrás de él y no lo localicen? A mi, personalmente, me parece algo muy extraño. Encontrar a Sadam Hussein fue cosa de no mucho tiempo. ¿Y Bin Laden? ¿Conviene encontrarlo? ¿O es que el personaje, tal y como nos lo han vendido los medios, no existe realmente? Yo no lo creo, pero los hechos invitan por lo menos a la duda.

10 de septiembre de 2007

Adiós PC. Hola Mac

Una foto de mi nuevo ordenador

Esta tarde he recibo en casa un paquete. Era mi nuevo ordenador. Y, por primera vez en 12 años no era un PC, sino un Mac. Algunos os echaréis las manos a la cabeza. ¡Un Mac! Pues sí. Era el momento de jubilar a mi achacoso y ruidoso PC. Me ha acompañado durante los últimos cuatro años sin prácticamente ninguna ampliación (salvo la tarjeta gráfica). Estoy contento con él. Pero ahora cambiará de manos.

Hay unas cuantas razones que me han llevado a este cambio. A lo largo de los últimos meses he visitado montones de páginas web de los principales fabricantes de ordenadores. HP, Lenovo, Acer, Sony, buscando una máquina que no ocupara mucho espacio, potente, con el mínimo número de cables (hasta ahora tenía un enorme manojo de cables mal escondidos por ahí), con una pantalla medianamente grande (al menos 19») y silencioso. En un principio pensé en un media center de HP con procesador Intel VIIV. Es bastante pequeño, pero al final iba a tener los mismos cables que antes. Otra opción era el DELL con Core 2 Duo, aunque lo descarté por ser grande y demasiado caro. Lo mismo me pasó con la nueva gama de Sony VAIO de sobremesa. Muy buen ordenador, pero ¡a partir de 2.000 euros!. De Acer es mejor ni hablar. Los acabados y el diseño son bastante malos.

Paralelamente a estoy, los ordenadores domésticos de Apple estaban experimentando una disminución de precio y un aumento en sus prestaciones y en la calidad de sus acabados. Al principio temí por que hubiera algún tema de compatibilidad entre Windows y Mac, pero se evaporaron al comprobar que puede instalarse Windows en una partición o utilizar un emulador como WMWare Fusion.

Tal sólo llevo unas tres o cuatro horas con él y, no os voy a engañar, cuesta un poco adaptarse a una nueva filosofía, pero creo que a la larga será beneficioso. Las primeras impresiones han sido incluso mejores de lo que me esperaba. Es absolutamente silencioso y la pantalla es más grande de lo que pensaba. Pero como digo, la migración será lenta hasta que comprenda totalmente cómo funciona el sistema. A buen seguro que en los próximos días escribiré más sobre esta nueva vida de switcher.

9 de septiembre de 2007

La doctrina del shock

«Sólo una crisis, real o percibida, produce un auténtico cambio.»

La portada del libro en su edición en castellano

Bajo esta premisa del economista Milton Friedman, principal defensor de la teoría neoliberal más radical, se desarrolla el mini documental ‘The Shock Doctrine. The Rise of Disaster Capitalism’ (‘La Doctrina del Shock. El Auge del Capitalismo del Desastre’) presentado ayer en el Festival de Cine de Venecia. Ha sido realizado por la activista y escritoria canadiense Naomi Klein y el realizador mexicano Alfonso Cuarón. En tan sólo seis minutos se expone la teoría de que bajo un estado de shock, ya sea fortuito o provocado, las masas son manipulables y el comportamiento de los individuos se vuelve infantil y temeroso. Las aplicaciones de estas teorías son múltiples, aunque siempre igual de siniestras. Puede aplicarse individualmente como métodos de tortura (el ejemplo paradigmático es Guantánamo) o colectivamente para tomar medidas poco populares, recortes de derechos sociales o libertades adquiridas con esfuerzo a lo largo de décadas.

Pero el documental sólo es la punta de lanza para todo un nuevo movimiento que intenta luchar contra la manipulación masiva por parte de autoridades falsas dirigidas por el poder de las empresas, aplicando tácticas de guerra de la CIA basadas en principios no demasiado éticos. Como decía, el cortometraje es sólo un vértice más de esta concienciación. El próximo 18 de septiembre se publicará en los Estados Unidos el libro del mismo nombre, escrito por Naomi Klein, y sobre el que ya se pueden leer algunas páginas en su sitio web. La edición en castellano llegará en octubre a través de la editorial Paidós. Al igual que con ‘No Logo’, Klein vuelve a darnos que pensar y nos abre un poco los ojos, aunque no esté de acuerdo con ella en algunas de sus premisas y conclusiones.

7 de septiembre de 2007

El dilema de la vivienda: comprar, alquilar y el papel del Estado

El tema de la vivienda está más de actualidad que nunca. Los periódicos se llenan de cifras estadísticas comparándonos con otros países de la Unión Europea: que si en España la mentalidad es diferente porque preferimos por abrumadora mayoría comprar antes que alquilar, porque la edad de emanicipación es más alta que la de nuestros vecinos.

La realidad es que casi nadie se plantea vivir de por vida en una vivienda de alquiler. Yo tampoco. Mis razones quizás sean las mismas que para el resto de futuros compradores: falta de vivienda decente de alquiler, inseguridad (los contratos de arrendamiento se firman anualmente prorrogables por cinco años, tras los cuales se pueden «revisar» las condiciones), precios altos (que hacen que compense pagar una hipoteca) y, añado yo, problemas a la hora de hacer grandes reformas en la vivienda.

Pero los compradores se enfrentan al hándicap de vivir en deuda con su banco prácticamente de por vida. Aunque el precio de la vivienda no sube tanto como en años pasados, aún son altísimos en la mayoría de las capitales españolas. Un auténtico escándalo. Porque es inadmisible e incomprensible para mí que se haya dejado de mano de las leyes del mercado un bien de primera necesidad como es la vivienda. No estamos hablando de un coche, ni siquiera de un trabajo. Se trata de un lugar donde poder vivir. Vamos, lo más básico del mundo.

El Estado, que es el único que puede paliar la situación, está de brazos cruzados o por lo menos no está haciendo lo suficiente. Las Viviendas de Protección Oficial son casi testimoniales, una gota de agua en un mar de pisos. La única administración que se ha enfrentado con valentía al problema ha sido la Junta de Andalucía. No voy a entrar en si esta medida es puramente electoralista (las autonómicas coincidirán con las generales de marzo). En mi opinión, los poderes públicos pueden hacer mucho por romper el mercado libre. Todavía no se sabe cómo, pero garantizarán una vivienda a todos aquellos andaluces que ingresen menos de 3.000 euros al mes y que no invertirán más de un tercio de su renta en ella. De momento esto es una excepción.

Así que, muy a mi pesar, tiene que ser la iniciativa privada la que ponga su granito de arena para paliar el problema. La loable iniciativa de José Moreno, el «promotor aficionado» que construyó 400 viviendas en un buen lugar de Fuenlabrada y que vende por 82.000 euros cada una es el mayor exponente. Pero empresarios y altruismo no son precisamente un binomio muy frecuente.

Con este panorama, para muchos sólo queda protestar y llamar la atención de cualquier forma. Que todo sea por reivindicar nuestro derecho a la vivienda.

4 de septiembre de 2007

Dos puntos de vista sobre la economía mundial

Estos días estoy viendo los documentales producidos por TVE sobre el nuevo orden económico mundial, llamado ‘Voces Contra la Globalización’. Fueron emitidos por La 2 el año pasado y son el perfecto manual de iniciación a ese fenómeno que está en boca de todos, pero que muchos no tenemos perfectamente claro en qué consiste. Me refiero por supuesto a la tan traída y llevada globalización. La principal virtud de estos programas es la claridad en la exposición, centrándose principalmente en las consecuencias reales que ya estamos sufriendo (precariedad laboral, indefensión, incapacidad política frente al poder económico, inmigración irregular).

El panorama que presenta la serie no es precisamente alagüeño para el futuro y vaticina un conflicto norte-sur bastante serio en no muchos años. Me ha llamado la atención el escenario que muchos expertos proponen hacia el 2035, cuando la mano de obra menos cualificada, que es la más abundante en los países del tercer mundo, sea sustituida por sistemas automatizados por ser más baratos y productivos. ¿Qué ocurrirá cuando las prendas de ropa o los automóviles los fabriquen exclusivamente las máquinas? ¿Qué ocurrirá con los trabajadores? ¿Una revolución? ¿Una tranquila transición? Son hipótesis inquietantes que tendrán que confirmarse dentro de unas pocas décadas.

Aparte de ‘Voces contra la Globalización’, otro de los documentales sobre economía que he visto últimamente es Commanding Heights: La Lucha por la Economía Mundial’. Se trata de varios capítulos en los que se ofrece una visión muy diferente de la globalización, intentando hacer pedagogía a favor de una economía global. Ha sido producido por la PBS, la televisión pública norteamericana. Está muy bien documentada, aunque son demasiado fríos, teóricos y deshumanizados. Me ha gustado el primer episodio, con la contraposición de las dos grandes figuras de la economía del siglo XX, Keynes (favorable al intervencionismo del Estado) y Hayek (uno de los padres del neoliberalismo económico).

A partir de aquí, en los siguientes capítulos la narración deriva, para mi gusto, en postulados a favor del liberalismo económico radical, las privatizaciones de los servicios públicos (curioso viniendo de una televisión pública) y contra la regulación estatal. Pasa de puntillas por los gravísimos inconvenientes sociales del capitalismo salvaje. No en vano se han convertido en unos de los documentales de cabecera para los amigos del neoliberalismo.



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