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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
5 de agosto de 2006

El «cementerio nuclear»

Esta semana, los medios de ámbito nacional publicaban la noticia de que el alcalde de un pequeño pueblo zamorano llamado Peque de la Carballeda estaba interesado en alojar en su término municipal el polémico ATC o Almacén Temporal Centralizado, más conocido como «cementerio nuclear», que el Ministerio de Industria tiene previsto construir en territorio nacional. En realidad Rafael Lobato, que así se llama este alcalde del Partido Popular, dice haber solicitado información sobre el proyecto al ministerio. Rápidamente todo el pueblo y posteriormente todas las instituciones, partidos políticos y asociaciones de la provincia manifestaron su más rotunda oposición. El proyecto crearía más de 300 puestos de trabajo, con una inversión en las instalaciones de unos mil millones de euros.

Pero la maniobra del alcalde tiene segundas intenciones. Según sus propias palabras, al no disponer de otros medios de subsistencia y visto el olvido de Diputación Provincial y Junta de Castilla y León para con la zona, esto ha servido para poner en evidencia la dejadez de estas instituciones a nivel nacional. Así lo ha pregonado Lobato a los cuatro vientos. En cierto modo tiene razón. El «cementerio nuclear» dotaría de una vida hasta ahora inimaginable a toda la comarca, acabando con la despoblación y la pobreza. Pero a la vez es triste tener que recurrir a estos extremos para salvar una comarca que, como el resto de las comarcas de la provincia, están bajo mínimos en casi todos los indicadores de desarrollo humano.

El proyecto es difícil que pueda llevarse a cabo en la provincia de Zamora, pero también en cualquier otro lugar de España. A pesar de que se trata de un almacén seguro con todas las medidas de seguridad imaginables, no es fácil desterrar de la memoria que lo que se está almacenando es un material radioactivo que conservará todo su poder durante unos diez mil años.

1 de agosto de 2006

Cuba sin Fidel

Esta mañana nos levantábamos con la noticia de que Fidel Castro había delegado en su hermano Raúl la dirección del gobierno cubano por problemas de salud. Según se cuenta desde medios oficiales de la isla, Castro sufría una hemorragia intestinal de la que no ha trascendido la causa. Poco más se ha dicho durante el día. Como ocurre siempre en estos casos las especulaciones se han disparado. Desde quienes le dan ya por muerto, como algunos políticos norteamericanos, a quienes piensan que es sólo una enfermedad pasajera.

Pero, ¿qué ocurrirá después de Castro? ¿Puede sobrevivir la dictadura cubana a su fundador? Mis sensaciones es que no podrá. Tarde o temprano, cuando Fidel desaparezca, todo el sistema tendrá que transformarse o se hundirá. Los dirigentes de la isla lo saben. Mantener una postura demasiado cerrada puede causarle graves consecuencias. El pueblo cubano que reside en la isla y los que huyeron al exilio son de sobra capaces de dirigir una transición quizás similar a la que se produjo en España con la muerte de Franco. Una transición desde dentro, que disimuladamente vaya disolviendo el régimen castrista hacia nuevas propuestas democráticas. Esa, al menos, es la solución que todos queremos.

El papel que debe desempeñar España en este proceso ha de ser capital, no sólo por la experiencia en trances similares, sino por el peso y la autoridad que nuestro país tiene entre el pueblo cubano. No en vano fue provincia española hasta hace poco más de un siglo. Me atrevo a pensar que esta influencia debe ser incluso mayor que la estadounidense, que ya mueve posiciones para ser el «padrino» de esa transición.

Pero no adelantemos acontecimientos. Es posible que la agonía de Castro se alargue meses, incluso años, como sucediera con Franco. Estaremos alerta ante las novedades.

27 de julio de 2006

Cuidar nuestro patrimonio

Como en los mejores tiempos de «paletismo» nacional. Como en los tiempos en que nuestro pasado no importaba. Como en los tiempos en que era más importante el desarrollo que la conservación de nuestro pasado. Como en aquellos tiempos, hoy, al comienzo del siglo XXI, aún se arrasa el patrimonio.

La intención del ayuntamiento de Toledo de destruir las ruinas de la antigua ciudad visigoda ha hecho saltar todas las alarmas entre estudiosos, historiadores y ciudadanos. Los restos han sido descubiertos en el marco de las obras de expansión de la ciudad moderna. Nuevos bloques de pisos esperan a ser construídos sobre los cimientos de otras culturas.

En la destrucción de este patrimonio no está solo el grupo de gobierno municipal, el PP, sino que cuenta con el apoyo del PSOE. Algo verdaderamente vergonzoso. Aún no sé cuáles son los argumentos que esgrimen para evitar que se realice un estudio arqueológico en profundidad, pero en mi opinión no hay terrenos ni proyectos más valiosos que la investigación de nuestro pasado.

Si finalmente se destruyen los restos, nunca conoceremos una parte de nuestra historia de la que no se tiene demasiada información. La España visigoda es, en muchos aspectos, una zona oscura sobre la que se ha de arrojar luz. Las ruinas del Toledo visigodo guardan muchos secretos que, si el alcalde no rectifica, no conoceremos nunca. Nuestros herederos seguirán llamándonos vándalos igual que nosotros llamamos a nuestros antepasados, aquellos que no supieron o no quisieron conservar el patrimonio.

21 de julio de 2006

FIB: ¿Dinosaurio prematuro?

Hace unos días hablábamos del festival Summercase 2006 y nos referíamos al Festival Internacional de Benicàssim como la «reina destronada» del mundo de los festivales musicales veraniegos. Y es que el FIB ha seguido en la tendencia que ya comenzó hace algún año de arrodillarse ante la comercialidad y combinarla con las nuevas propuestas. El equilibrio entre lo independiente y lo mainstream a veces es muy delicado, incluso imposible.

Mezclar en un mismo festival a Franz Ferdinand con Depeche Mode o Placebo me resulta incoherente. Demuestra la línea confusa que el festival está siguiendo. Los Pixies fueron una buena banda y muchas otras siguieron su senda a principios de los noventa, pero hoy no creo que pasen de ser un divertimento para los nostálgicos de aquellos tiempos. Y qué decir de Madness, si sus canciones ya sirven para ambientar anuncios de electrodomésticos.

Aún así, por supuesto no todo es criticable. El FIB sigue manteniendo el gancho con propuestas más arriesgadas y/o novedosas. The Futureheads, Dominique A, Manta Ray, The Organ, Rufus Wainwright salvarán los muebles de un festival que, siguiendo siendo la referencia a nivel nacional, puede convertirse en pocos años en un dinosaurio prematuro.

18 de julio de 2006

El 18 de julio setenta años después

El 18 de julio ha sido durante casi cuarenta años la fiesta nacional de España. Se conmemoraba el «alzamiento nacional», comienzo de la «gloriosa guerra de liberación», una moderna cruzada ultraconservadora contra toda apertura hacia la modernidad, tal y como hoy la entendemos. Tras la muerte de Franco se desmanteló costosamente todo el aparato franquista, entre ellos la conmemoración de esta fecha detestable.

Es verdad que aún quedan restos de aquellos tiempos, cada vez menos, pero aún los hay. Las secuelas de la guerra civil española aún pervive en la conciencia de muchos ciudadanos, tanto para bien como para mal. Por eso hablar de la contienda nacional todavía mueve a la polémica y son pocos los que quedan indiferentes. ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Es, tal vez, porque los ganadores de la guerra, que mantuvieron subyugados a los perdedores, no pasaron por la justicia durante la transición y sienten cierta legitimidad moral?. Lo que es verdad es que cada vez que se elimina un símbolo franquista se produce una polémica difícil de acallar y también de comprender para cualquier ciudadano europeo occidental. ¿Por qué se mantienen aún estos símbolos?

Otro aspecto sorprendente es la rehabilitación de la memoria de los perdedores. Hasta hace apenas un lustro, parecía tabú la búsqueda y recuperación de los restos de los fusilados. Es coincidiendo con la última legislatura socialista cuando se está dando un impulso digamos «oficial» a estas exhumaciones.

De todos modos, hasta que no pasen un par de generaciones, las heridas no van a cicatrizar. Siendo pesimistas, tal vez seamos un país condenado a no entenderse.

15 de julio de 2006

Summercase 2006

Logo del festival Summercase

Entre ayer y hoy, entre Boadilla del Monte (Madrid) y en el Parc del Fòrum de Barcelona, se está celebrando el que, para mi gusto, es el mejor festival veraniego que se celebra este año. Me refiero al Summercase, que por primera vez sale de la Ciudad Condal para extender sus tentáculos hasta Madrid.

Digo que es mi festival favorito de este año en parte por la decepción que ha supuesto la edición del Benicàssim con cabezas de cartel fuera de su ideosincrasia tradicional como Depeche Mode, los Pixies, Placebo, Echo & The Bunnymen o los acabados Madness.

Con esto no quiero decir que el Summercase sea una maravilla. Evidentemente nunca llueve a gusto de todos. En mi caso sobran algunos «figurones» como Keane, The Dandy Warhols, los Happy Mondays o The Cardigans. Pero en el otro platillo de la balanza tenemos a los siempre interesantes Primal Scream (infalibles en directo), New Order (el tiempo no pasa por ellos), Rufus Wainwright, Massive Attack, Belle & Sebastian (presentando su nuevo trabajo), Adam Green o The Spinto Band (una de las revelaciones del año). Aparte de esto, echo de menos alguna banda nacional.

14 de julio de 2006

Vergüenza internacional

Estamos asistiendo en estos últimos días a una escalada en el conflicto de oriente próximo. Hostilidades que ya creíamos extinguidas y nombres de ciudades, como Beirut, que hacía décadas que ningún locutor de noticias había vuelto a pronunciar. El fantasma de una guerra abierta en torno a Israel retorna con mucha fuerza.

El secuestro de varios soldados israelíes ha provocado que el ejército hebreo haya comenzado un ataque desproporcionado contra el Líbano. Desde este país se ha contraatacada lanzando misiles sobre ciudades del norte de Israel, como Haifa.

Para mi, lo peor de todo es la inoperancia de los organismos internacionales. En la ONU esta tarde se ha escenificado la ruptura entre los Estados Unidos, aliados inquebrantables de Israel y uno de los garantes de que el país hebreo aún exista y los países árabes. De nuevo el veto del país norteamericano ha impedido que la ONU apruebe una resolución de condena de los ataques a civiles en los suburbios de Beirut y lugares cercanos a la frontera.

El conflicto quizás «sólo» se quede en una masacre entre vecinos, pero si Irán o Siria deciden intervenir en escena el tema se va a complicar bastante.



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