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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
1 de agosto de 2006

Cuba sin Fidel

Esta mañana nos levantábamos con la noticia de que Fidel Castro había delegado en su hermano Raúl la dirección del gobierno cubano por problemas de salud. Según se cuenta desde medios oficiales de la isla, Castro sufría una hemorragia intestinal de la que no ha trascendido la causa. Poco más se ha dicho durante el día. Como ocurre siempre en estos casos las especulaciones se han disparado. Desde quienes le dan ya por muerto, como algunos políticos norteamericanos, a quienes piensan que es sólo una enfermedad pasajera.

Pero, ¿qué ocurrirá después de Castro? ¿Puede sobrevivir la dictadura cubana a su fundador? Mis sensaciones es que no podrá. Tarde o temprano, cuando Fidel desaparezca, todo el sistema tendrá que transformarse o se hundirá. Los dirigentes de la isla lo saben. Mantener una postura demasiado cerrada puede causarle graves consecuencias. El pueblo cubano que reside en la isla y los que huyeron al exilio son de sobra capaces de dirigir una transición quizás similar a la que se produjo en España con la muerte de Franco. Una transición desde dentro, que disimuladamente vaya disolviendo el régimen castrista hacia nuevas propuestas democráticas. Esa, al menos, es la solución que todos queremos.

El papel que debe desempeñar España en este proceso ha de ser capital, no sólo por la experiencia en trances similares, sino por el peso y la autoridad que nuestro país tiene entre el pueblo cubano. No en vano fue provincia española hasta hace poco más de un siglo. Me atrevo a pensar que esta influencia debe ser incluso mayor que la estadounidense, que ya mueve posiciones para ser el «padrino» de esa transición.

Pero no adelantemos acontecimientos. Es posible que la agonía de Castro se alargue meses, incluso años, como sucediera con Franco. Estaremos alerta ante las novedades.

27 de julio de 2006

Cuidar nuestro patrimonio

Como en los mejores tiempos de «paletismo» nacional. Como en los tiempos en que nuestro pasado no importaba. Como en los tiempos en que era más importante el desarrollo que la conservación de nuestro pasado. Como en aquellos tiempos, hoy, al comienzo del siglo XXI, aún se arrasa el patrimonio.

La intención del ayuntamiento de Toledo de destruir las ruinas de la antigua ciudad visigoda ha hecho saltar todas las alarmas entre estudiosos, historiadores y ciudadanos. Los restos han sido descubiertos en el marco de las obras de expansión de la ciudad moderna. Nuevos bloques de pisos esperan a ser construídos sobre los cimientos de otras culturas.

En la destrucción de este patrimonio no está solo el grupo de gobierno municipal, el PP, sino que cuenta con el apoyo del PSOE. Algo verdaderamente vergonzoso. Aún no sé cuáles son los argumentos que esgrimen para evitar que se realice un estudio arqueológico en profundidad, pero en mi opinión no hay terrenos ni proyectos más valiosos que la investigación de nuestro pasado.

Si finalmente se destruyen los restos, nunca conoceremos una parte de nuestra historia de la que no se tiene demasiada información. La España visigoda es, en muchos aspectos, una zona oscura sobre la que se ha de arrojar luz. Las ruinas del Toledo visigodo guardan muchos secretos que, si el alcalde no rectifica, no conoceremos nunca. Nuestros herederos seguirán llamándonos vándalos igual que nosotros llamamos a nuestros antepasados, aquellos que no supieron o no quisieron conservar el patrimonio.

21 de julio de 2006

FIB: ¿Dinosaurio prematuro?

Hace unos días hablábamos del festival Summercase 2006 y nos referíamos al Festival Internacional de Benicàssim como la «reina destronada» del mundo de los festivales musicales veraniegos. Y es que el FIB ha seguido en la tendencia que ya comenzó hace algún año de arrodillarse ante la comercialidad y combinarla con las nuevas propuestas. El equilibrio entre lo independiente y lo mainstream a veces es muy delicado, incluso imposible.

Mezclar en un mismo festival a Franz Ferdinand con Depeche Mode o Placebo me resulta incoherente. Demuestra la línea confusa que el festival está siguiendo. Los Pixies fueron una buena banda y muchas otras siguieron su senda a principios de los noventa, pero hoy no creo que pasen de ser un divertimento para los nostálgicos de aquellos tiempos. Y qué decir de Madness, si sus canciones ya sirven para ambientar anuncios de electrodomésticos.

Aún así, por supuesto no todo es criticable. El FIB sigue manteniendo el gancho con propuestas más arriesgadas y/o novedosas. The Futureheads, Dominique A, Manta Ray, The Organ, Rufus Wainwright salvarán los muebles de un festival que, siguiendo siendo la referencia a nivel nacional, puede convertirse en pocos años en un dinosaurio prematuro.

18 de julio de 2006

El 18 de julio setenta años después

El 18 de julio ha sido durante casi cuarenta años la fiesta nacional de España. Se conmemoraba el «alzamiento nacional», comienzo de la «gloriosa guerra de liberación», una moderna cruzada ultraconservadora contra toda apertura hacia la modernidad, tal y como hoy la entendemos. Tras la muerte de Franco se desmanteló costosamente todo el aparato franquista, entre ellos la conmemoración de esta fecha detestable.

Es verdad que aún quedan restos de aquellos tiempos, cada vez menos, pero aún los hay. Las secuelas de la guerra civil española aún pervive en la conciencia de muchos ciudadanos, tanto para bien como para mal. Por eso hablar de la contienda nacional todavía mueve a la polémica y son pocos los que quedan indiferentes. ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Es, tal vez, porque los ganadores de la guerra, que mantuvieron subyugados a los perdedores, no pasaron por la justicia durante la transición y sienten cierta legitimidad moral?. Lo que es verdad es que cada vez que se elimina un símbolo franquista se produce una polémica difícil de acallar y también de comprender para cualquier ciudadano europeo occidental. ¿Por qué se mantienen aún estos símbolos?

Otro aspecto sorprendente es la rehabilitación de la memoria de los perdedores. Hasta hace apenas un lustro, parecía tabú la búsqueda y recuperación de los restos de los fusilados. Es coincidiendo con la última legislatura socialista cuando se está dando un impulso digamos «oficial» a estas exhumaciones.

De todos modos, hasta que no pasen un par de generaciones, las heridas no van a cicatrizar. Siendo pesimistas, tal vez seamos un país condenado a no entenderse.

15 de julio de 2006

Summercase 2006

Logo del festival Summercase

Entre ayer y hoy, entre Boadilla del Monte (Madrid) y en el Parc del Fòrum de Barcelona, se está celebrando el que, para mi gusto, es el mejor festival veraniego que se celebra este año. Me refiero al Summercase, que por primera vez sale de la Ciudad Condal para extender sus tentáculos hasta Madrid.

Digo que es mi festival favorito de este año en parte por la decepción que ha supuesto la edición del Benicàssim con cabezas de cartel fuera de su ideosincrasia tradicional como Depeche Mode, los Pixies, Placebo, Echo & The Bunnymen o los acabados Madness.

Con esto no quiero decir que el Summercase sea una maravilla. Evidentemente nunca llueve a gusto de todos. En mi caso sobran algunos «figurones» como Keane, The Dandy Warhols, los Happy Mondays o The Cardigans. Pero en el otro platillo de la balanza tenemos a los siempre interesantes Primal Scream (infalibles en directo), New Order (el tiempo no pasa por ellos), Rufus Wainwright, Massive Attack, Belle & Sebastian (presentando su nuevo trabajo), Adam Green o The Spinto Band (una de las revelaciones del año). Aparte de esto, echo de menos alguna banda nacional.

14 de julio de 2006

Vergüenza internacional

Estamos asistiendo en estos últimos días a una escalada en el conflicto de oriente próximo. Hostilidades que ya creíamos extinguidas y nombres de ciudades, como Beirut, que hacía décadas que ningún locutor de noticias había vuelto a pronunciar. El fantasma de una guerra abierta en torno a Israel retorna con mucha fuerza.

El secuestro de varios soldados israelíes ha provocado que el ejército hebreo haya comenzado un ataque desproporcionado contra el Líbano. Desde este país se ha contraatacada lanzando misiles sobre ciudades del norte de Israel, como Haifa.

Para mi, lo peor de todo es la inoperancia de los organismos internacionales. En la ONU esta tarde se ha escenificado la ruptura entre los Estados Unidos, aliados inquebrantables de Israel y uno de los garantes de que el país hebreo aún exista y los países árabes. De nuevo el veto del país norteamericano ha impedido que la ONU apruebe una resolución de condena de los ataques a civiles en los suburbios de Beirut y lugares cercanos a la frontera.

El conflicto quizás «sólo» se quede en una masacre entre vecinos, pero si Irán o Siria deciden intervenir en escena el tema se va a complicar bastante.

8 de julio de 2006

20 años entre ordenadores: Videojuegos (y III)

Capturas de Space Manbow, Transport Tycoon y Half Life

Más o menos a partir de 1989 la cosa fue decayendo un poco. Mi MSX2 se estaba empezando a quedar viejo y ya no era fácil conseguir nuevos juegos. Aquí en Zamora prácticamente sólo se podían conseguir las horribles conversiones de Spectrum que se comercializaban en cassette. Así que la única salida que me quedaba era entrar en las redes de pirateo y conseguir los últimos videojuegos del momento para mi ordenador a través de cauces no demasiado regulares.

Así conocí y pude jugar a lo último de Konami, como ‘King’s Valley 2’, ‘Space Manbow’ o ‘Gryzor’. Estos serían los últimos juegos que vería para mi MSX2. A partir de 1991, año en que desapareció la revista a través de la que me informaba de las novedades, las cosas fueron a menos. Mi ordenador se había quedado obsoleto y habría que esperar hasta 1995 para que, ya con un PC, el tema de los videojuegos resurgiera.

El primer videojuego para PC que me enganchó fue el ‘Doom’, con el que pasé en el verano de 1996 inumerables horas de tensión y aventuras. Poco después su heredero natural, el ‘Quake’, también me mantuvo delante de la pantalla una buena temporada. Pero como la cabra siempre tira al monte, y lo mío son las aventuras gráficas y la simulación, conseguí un juego llamado ‘Transport Tycoon’ que es, sin duda, al que más horas y más meses (incluso años) le he dedicado, hasta el punto de que una partida que comencé a mediados de 1999 me duró hasta 2002, fecha en que decidí abandonarla. La tengo por ahí guardada. ‘The Age of Empires’ también me enganchó lo suyo por aquellas épocas.

Experimenté con el juego en red a través del archiconocido ‘Counter Strike’, una extensión del ‘Half Life’. Descubrí que jugar con otra gente es mucho más emocionante y adictivo que hacerlo solo.

Y así concluye este breve repaso por los videojuegos que me marcaron y me hicieron pasar buenas temporadas frente al ordenador y posiblemente horas de estudio. Pero lo pasado, pasado está. Casi seguro que me he dejado un montón de juegos que justo ahora pasan por mi cabeza. Serán una buena excusa para retomar el tema dentro de unos días.



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