No es frecuente que series belgas llegue a nuestras pantallas. Y eso que el caso de ‘Putain’ no nos pilla de sorpresa. Bélgica es desde hace décadas, terreno fértil para el cine social, siempre tratado con sensibilidad, dureza y realismo. Recordamos a realizadores como Chantal Akerman o los hermanos Dardenne. Esa tradición, la que subyace por ejemplo en ‘Rosetta’ es la que vemos aquí, con una variable más: la inmigración.
Gigi es el hijo desarraigado de una madre soltera y adicta al alcohol y a las drogas. Su entorno no es mucho mejor. Busca la manera de conseguir un lugar estructurado en el que vivir, una casa, una pareja, un trabajo. Todo es complicado cuando no se tiene nada y hay que empezar desde cero una vida. Sus amigos son lo único que tiene…
‘Putain’ es una serie que muestra y no juzga. Expone lo que hay pero no se apiada de los personajes. Es seca y dura pero eso no es excusa para no estar repleta de sensibilidad y con un trabajo de actores bastante bueno en el que es fácil empatizar, aunque solo sea un poco, con los personajes. Interesante. 7,5/10.
‘Pluribus’ ha sido una de las series de moda de finales del año pasado 2025. Esta producción de Apple TV+ y Sony Pictures Television ha causado sensación por su originalidad en el planteamiento y desarrollo. Es verdad que el punto de partida inicial no tiene nada de original… Detrás de su argumento se pueden adivinar otras interpretaciones más allá de la evidente en la era de la explosión de la inteligencia artificial (inteligencia no humana). Esta es la segunda serie, después de la fantástica ‘Severance’ que veo de la productora de Apple.
Carol es una escritora mediocre de novela romántica de ciencia ficción que de pronto se ve sorprendida en medio del fin del mundo. Una señal extraterrestre es recibida en una radioantena norteamericana. Resulta ser el código genético de una «sustancia» que transmitida al ser humano lo convierte en parte de un todo amable y algo bobalicón. Sólo unas pocas personas en el mundo mantienen la lucidez. Carol es una de ellas y buscará por todos los medios la forma de revertir esta «posesión». En el fondo, prácticamente toda la humanidad queda al servicio de estos pocos humanos conscientes. A tal punto llega la servilidad alienígena que Carol los convierte en criados, en seres explotados (hay muchos momentos hilarantes en algún episodio) de forma que esta invasión extraterrestre es la más amable y tonta de la historia del cine y la televisión.
‘Pluribus’ se mantiene entre el drama, la ciencia ficción y la ironía, a veces directamente comedia. Un equilibrio muy conseguido, de forma que es hasta creíble. En definitiva, una serie muy buena con un final de temporada algo decepcionante. 8.5/10.
Estamos acostumbrados a que lleguen a nuestros ojos muchas producciones de las islas británicas. Y, para decepción nuestra, muchas de una calidad cuestionable en los últimos tiempos. El caso de ‘The Gold’, una serie de producción de VIS para la BBC relativamente humilde, no es así. Aunque el tema de los atracos es bastante manido ya, siempre se le puede dar un nuevo enfoque. Y el «basado en hechos reales» amplifica el interés de uno de los grandes robos de los años 80 y quizá del siglo XX.
Un robo inesperado y fallido en un almacén del aeropuerto de Heathrow en Londres en 1983 desencadena una serie de acontecimientos, tanto del lado de la investigación policial como en el de los ladrones. Los primeros porque se enfrentan a un robo nada sofisticado en las formas pero en el que seguir la pista del oro robado puede dar más de un quebradero de cabeza. Y del lado de los ladrones porque ingeniar una red para blanquear 26 millones de libras en lingotes de máxima pureza no es nada fácil y requiere muchos eslabones en una cadena frágil por sí misma y por lo que hay en juego. La serie sigue en paralelo la investigación de la policía londinense, con medios limitados, y la de la maquinaria que intenta transformar el preciado metal en libras contantes y sonantes.
‘The Gold’ es una serie que resulta interesante por lo inusual de su enfoque, por la complejidad y valentía de su guión y por el buen trabajo de los actores. Una serie honesta, interesante y adictiva. 8/10.
Cuando hablamos de una serie típicamente británica nos vienen a la mente un montón de cosas: ironía, inteligencia, buenas interpretaciones, una ambientación muy cuidada, guiones estupendos… Muchas de ellas las encontramos en esta amable serie llamada ‘Bookish’. No inventa nada nuevo ni aporta audiovisualmente nada al mundo, pero es agradable. Detrás encontramos al gran Mark Gatiss, creador, coguionista, codirector y protagonista. Un protagonista a medio camino entre un Sherlock Holmes de postguerra y Agatha Christie.
Es Londres en 1946. Gabriel Book regenta una librería en el centro de la ciudad donde vende libros de segunda mano. Por ser héroe de guerra se le permiten ciertas licencias, entre ellas colaborar con la policía para resolver los crímenes más enrevesados. Las cosas cambiarán cuando aparece en escena Jack, un joven que acaba de salir de la cárcel y que ha sido contratado «casualmente» para trabajar en la librería.
‘Bookish’ es, como digo, una serie amable, inocua, que se deja ver, de buena factura, con guiones interesantes pero que tampoco pasará a la historia. Recomendada para gente amante de las novelas de Sherlock Holmes y del género policiaco británico. 6/10.
La BBC nos ofrece, desde el género de la adaptación literaria, una de sus miniseries más ambiciosas e interesantes de los últimos años. Emitida originalmente en 2021, ha llegado recientemente a las plataformas audiovisuales españolas. ‘The North Water’ (aquí ‘La Sangre Helada’) es una clásica producción del libro homónimo de Ian McGuire publicado en 2016. Es evidente que, aunque sólo consta de cinco episodios, se ha puesto mucha carne en el asador con actores de primer nivel (estupendo y sombrío Colin Farrell o el siempre intenso Stephen Graham).
Lo que nos cuenta la historia es la huida de su propio pasado de un médico militar, veterano de las guerras en la India, Patrick Sumner. Para superar sus demonios y sus traumas se embarca en un ballenero que se dirige hacia las aguas árticas. El viaje, lejos de servir de bálsamo se convertirá en una pesadilla sórdida y también en una aventura extrema que le hará enfrentarse consigo mismo.
Al terminarla he tenido la sensación de que se han concentrado demasiados acontecimientos en poco tiempo. Seguramente la novela original daba para mucho más. Aún así, el guión es un reloj con un transcurrir imprevisible que hace de la experiencia algo muy entretenido. Sin duda una buena serie con aroma muy literario. Lo que esperamos de la BBC. 7,5/10.
Del Reino Unido nos suele venir lo mejor y a veces también lo peor. El género «serie-de-la-BBC» se ha convertido en habitual de las plataformas europeas. La cantidad de producciones de ficción exportables que realiza la cadena estatal británica es una maquinaria bien engrasada y cuidada. ‘What It Feels Like For a Girl’ es una pequeña joya de ocho episodios en la que cuesta entrar para los que no terminamos de familiarizarnos en el mundo que describe pero sí es fácil tener la capacidad de empatizar con el protagonista. Es precisamente esa la gran virtud de la serie.
Se cuenta la historia de Byron, un joven trans que siempre se sintió diferente. Incomprendido en su familia, desestructurada y de clase baja, busca refugio en su amiga de toda la vida. Pero un día descubrirá un nuevo mundo y empezará a moverse en el ambiente trans de Nottingham. Aunque encuentra a personas que lo entienden, también entrará en una espiral de excesos que le pasará factura e incluso problemas con la justicia.
Se ha comparado ‘What It Feels Like For a Girl’ con Trainspotting por el ambiente marginal del protagonista y las metáforas visuales que plagan toda la serie. Más allá, poco tiene que ver. Ellis Howard, que encarna a Byron, consigue aportar una importante dosis de veracidad con un trabajo en el que demuestra ser una excelente actor con variedad de registros y que sostiene el guión, sorprendente y coherente. En definitiva una serie que, si bien pueda parecer poco interesante para el gran público, consigue captar la atención con un mínimo esfuerzo. 7,5/10.
A veces las cosas no son lo que parecen. O sí. Detrás de los tres episodios de ‘Fear’ no encontramos más que una bonita fachada, como la de la casa de los protagonistas. Todo más allá de la primera media hora es un auténtico despropósito. El presunto terror psicológico se enreda de formas tan inverosímiles que resultan ridículas. Esta producción de Amazon Prime Video no hay por donde cogerla, se mire como se mire.
La serie nos cuenta la historia de Martyn y Rebecca, un matrimonio con dos hijos que se mudan a una enorme casa en Glasgow. Todo irá bien hasta que conocen al extraño vecino del piso de abajo. Taciturno y enigmático comenzará a hacer imposible la vida de los recien llegados con sutiles gestos que los sacarán de sus casillas hasta llegar a un desenlace inesperado.
El trabajo de los actores de ‘Fear’ es correcto, y sostienen un guión endeble como pueden. Un guión con lagunas y cabos sueltos bastante llamativos (por ejemplo, ¿qué ocurre con la llamada de la mujer a la que Martyn conoció durante la reunión de arquitectos y que escuchó Rebecca?, ¿por qué Martyn aborrecía tanto las armas de su padre y después le pareció bien que las utilizara?) Podría dar inumerables ejemplos. No merece la pena perder el tiempo viéndola. 4/10.
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