Hay poco, muy poco, en común entre estas dos series que he terminado de ver hace unos días. Quizás el nexo sea el mundo mafioso, la ilegalidad hecha organización. Y también la Europa latina (o al menos de habla latina). Ambas están en la sección de producciones europeas del repertorio de HBO en España. Pero más allá, son dos formas radicalmente diferentes de enfrentarse a la vida, y un entorno y un contexto totalmente opuesto.
‘La Mafia Uccide solo d’Estate’ o ‘La Mafia sólo Mata en Verano’ es una curiosa serie italiana producida por la RAI y Wildside (al igual que las estupendas ‘1992’ y ‘1993’) y transcurre en el año 1979 en Sicilia, concretamente en Palermo. Una familia completamente normal se ve por accidente involucrada en un acto mafioso. Pronto comenzarán a tomar conciencia de que la Cosa Nostra está por todas partes, en todos sus actos y condicionará su vida a partir de ese momento. Tanto formalmente como por el fondo, me ha recordado a ‘Cuéntame Cómo Pasó’, pero centrado en un espacio y un tiempo muy concreto. Es verdad que el argumento no es muy original, y que muchas de las situaciones son previsibles, pero también tiene algo que engancha. Quizás sea esa combinación tan italiana de humor negro y drama, de jolgorio y emociones desbordadas y excesivas. Y tal vez porque los paisajes y los personajes palermitanos nos resultan reconocibles por estas latitudes. Se le perdona hasta la sobreactuación de algunos actores. 7/10.
‘Umbre’ por contra es, como su título ya nos adelanta (‘Sombra’ o ‘Sombrío’) una serie oscura y cruda. Se trata de una producción rumana para la HBO donde un padre de familia, de nombre Relu, que vive en una barriada de Bucarest se gana la vida tanto como taxista como con negocios de dudosa legalidad. Forma parte de una organización mafiosa de poca monta que apenas le da para mantener a su familia. A lo largo de sus dos temporadas comprobaremos el curioso tándem que forma con el hijo adolescente del jefe, un aprendiz de gánster que sabrá ganarse el respeto de todos con el tiempo. Desde luego no es una serie para todos los públicos, ni para estómagos débiles. No hay rodeos y cada capítulo –salvo unos pocos momentos de calma– es un puñetazo en la cara. Afortunadamente hay toques de humor (¿humor?, mejor lo llamaremos ironía oscura) que protagoniza principalmente su suegro. Una producción seca y muchas veces amarga y nihilista, pero siempre entretenida. 7,5/10
Desde que la compañía de televisión norteamericana HBO se extendió más allá del país transatlántico, ha comenzado a producir series en otros países. A su vez esas producciones son exportadas a través de su plataforma de vídeo bajo demanda para que todos podamos disfrutarlas. Es así como la división europea de HBO ha producido lo que sería una rareza en otros tiempos. ‘Aranyélet’ (‘Una Vida Dorada’ en castellano) es una producción húngara que cuenta con dos temporadas (2015 y 2016) de ocho episodios hasta la fecha. Y es que, a pesar de la evidente globalización cultural, siempre es refrescante encontrar otras miradas más allá de lo típico. Una versión húngara del clásico género de mafias, negro y policiaco, bastante conseguida.
La familia Miklósi, aparentemente una más de las que viven en los barrios más acomodados de Budapest, esconden detrás de su tren de vida una trama de estafas y negocios turbios, bajo la protección del capo y amigo de juventud Endre Hollós. Pero tras unos incidentes, Attila, el padre de familia, decide dejar el mal camino y ganarse la vida honradamente. Esto desencadenará aún más problemas entre ellos. La familia correrá peligro de desintegrarse y se tambaleará en los límites de la legalidad.
‘Aranyélet’ tiene puntos fuertes y débiles. Entre los primeros, el dibujo certero de los personajes. Hay que dejar de un lado los escrúpulos y el maniqueísmo si queremos disfrutarla. No hay muchas series ni películas en las que uno pueda simpatizar e identificarse con un asesino y estafador. Otro punto a favor es que se trata de una producción muy bien cuidada en todos sus aspectos, desde la fotografía hasta los créditos, la música, el sonido, etc. También en el lado positivo es que, a los españoles, muchas de las situaciones y personajes nos puede resultar extrañamente familiares. Y no sólo lo digo por la picaresca. Esto no me ha ocurrido cuando he visto una serie anglosajona, nórdica o incluso francesa. Al final no nos separan tantas cosas… Por contra, hay que poner en el otro plato de la balanza el trabajo de los actores, que en algunos casos no son todo lo convincente que debería (aunque también hay grandes actores). También las tramas son a veces un tanto confusas e inverosímiles.
Pero, por supuesto, gana el platillo de lo positivo, y esto convierte ‘Aranyélet’ en una producción rara para el espectador medio de series, pero también muy accesible para cualquier público con un mínimo de inquietud por conocer otras cinematografías. Muy recomendable. 7,5/10.
Después del éxito y la calidad de una serie como ‘Girls’, muchas otras han tratado el mundo de los jóvenes desde puntos de vista variados. Evidentemente no es un fenómeno nuevo, pero el enfoque contemporáneo, realista y social del tema sí lo es. Hace algún tiempo vimos por aquí la estupenda ‘Broad City’, una versión gamberra, socarrona y faltona de ‘Girls’. El caso de ‘Ackley Bridge’ (Channel 4, 2017) y ‘Unge Lovende’ (NRK, 2015) aporta la perspectiva europea actual, algo mucho más cercano a nosotros.
‘Ackley Bridge’ es una serie británica ideada por Ayub Khan-Din que toma su nombre de un instituto experimental en el que tratan de convivir jóvenes de diferentes estratos sociales y orígenes. Bajo esta premisa, los protagonistas, además de los problemas típicos de su edad, tendrán que afrontar los derivados de su condición de inmigrantes en un país que los rechaza a ellos y a sus costumbres. Se trata de una producción moderna, fresca, con ritmo, buenos actores y buenos guiones. Por el hecho de no ser una comedia, lo que pese más en su contra sea la ligereza con que trata asuntos graves, como el racismo, el alcoholismo o la pobreza. El síndrome del final feliz planea en todos los episodios y vence casi siempre. 6,5/10.
‘Unge Lovende’ ya ha sido bautizada –con razón– como la ‘Girls’ noruega. La serie de Siri Seljeseth cuenta la historia de tres chicas veinteañeras de clase media que luchan por hacerse un hueco en el mundo y dedicarse a lo que realmente les motiva. Pero pronto comprenderán que la vida no es tan sencilla, y tendrán que aprender a renunciar y elegir. La producción tiene ciertos tintes oscuros que le aportan realismo, idas, venidas de los personajes que dudan, se equivocan y rectifican, y donde la realidad a veces aplasta y coarta. Los personajes protagonistas están muy bien dibujados, las historias interesantes. Lástima que ‘Girls’ estuviera antes… 7,5/10.
La política italiana siempre ha sido de todo menos estable. La convulsa historia institucional del país vecino está repleto de escándalos, dimisiones, corrupción, candidatos estrambóticos, etc… Siempre Italia ha sobrevivido a sus políticos. Pero esto, que a priori puede resultar un inconveniente, se ha convertido en una seña de identidad. Especialmente entre los años setenta y los noventa, los acontecimientos sucedidos están ahora estudiándose en profundidad, con la distancia que da el paso del tiempo.
La ficción italiana también ha tenido parte de su inspiración en este aspecto. Hace unos meses vimos por aquí la serie ‘1992’, en la que se relataban los equilibrios de poder a comienzo de los noventa y los vasos comunicantes entre los medios de comunicación y la política. Ahora, la producción de Sky Italia y Wildside ‘1993’ continúa con la narración. El año siguiente es el de la crisis final del sistema multipartito y el comienzo del ascenso de Silvio Berlusconi y Forza Italia por un lado, y de la Liga Norte de Umberto Bossi por otro. Los protagonistas de la serie son los mismos, pero han de moverse en un entorno que cambia rápido, a menudo corrompido por el poder y la mafia. También continúa la historia paralela del fiscal Antonio Di Pietro y las investigaciones para limpiar la política y el mundo empresarial (como el caso Enimont).
Al igual que en su predecesora, el guión de Alessandro Fabbri, Ludovica Rampoldi y Stefano Sardo es certero y funciona perfectamente combinando las tramas personales con las históricas, ofreciendo un relato humano y a la vez preciso de los hechos que ocurrieron aquel año en Italia. El trabajo de los actores es en general bastante bueno, y las ambientaciones y recreaciones de la época son de una exactitud milimétrica. Imprescindible. 8,5/10.
Las series basadas en hechos históricos son una tradición en el mundo anglosajón, especialmente británico. Aquí hemos aprendido mucho con grandes series como ‘Isabel’ o ‘Carlos, Rey Emperador’, bastante rigurosas y ajustadas a la realidad histórica, pero poco ambiciosas en medios técnicos y ambientación y en ocasiones con un nivel de actores más bajo de lo requerido. Aún hay mucho que aprender de producciones como ‘Wolf Hall’ (2015). Se trata de una serie producida por la BBC y basada en las novelas históricas de Hilary Mantel ‘Wolf Hall’ y ‘Bring Up the Bodies’, que a su vez se centran en un momento convulso de la historia de las islas británicas: el paso del catolicismo al anglicanismo. O lo que es lo mismo, el fin de la autoridad del Papa de Roma en favor del rey Enrique VIII.
La serie se centra en los tejemanejes de Thomas Cromwell, legislador venido a más desde su origen humilde como hijo de herrero hasta su llegada a la corte. La historia lo ha tratado como un traidor, algo que sin duda fue, pero también en su vertiente humana. Ni blancos ni negros, sino toda una gama de grises tratados con minuciosidad. Una minuciosidad que puede resultar exasperante algunas veces, sobre todo si no se conoce la historia.
Lo primero que me llamó la atención de la serie es su factura estética. El uso de la luz es espectacular y realista. Nada de candelabros que iluminan la habitación entera. Aquí el director de fotografía más parece un pintor renacentista o barroco, llenando de claroscuros cada plano incluso en las tomas diurnas de los interiores. El rostro de Mark Rylance en el papel de Cromwell encaja perfectamente en este entorno, también el del resto de personajes (por ejemplo Damian Lewis –sí, el protagonista de ‘Homeland’— como Enrique VIII). Ya sólo por eso merece la pena darle una oportunidad. Pero, evidentemente hay mucho más. Que sea el espectador el que lo descubra. Muy recomendable. 7,5/10.
Es verdad que este mundo de series que triunfa sobre el cine –en popularidad al menos–, Europa no está en cabeza en cuanto a producciones de renombre. Pero esto no quiere decir que no exista una industria de la series tanto para la televisión tradicional como para las plataformas de vídeo bajo demanda que llevan un par de años creciendo imparablemente. Francia, una de las principales potencias cinematográficas del viejo continente, también ha producido algunas de las mejores series –junto con el Reino Unido– que hemos visto en los últimos tiempos.
En ‘Ainsi Soient-ils’ (o ‘Así Sean’ en castellano) no deja de ser la traslación de la tradición del cine francés contemporáneo al mundo de las series de televisión. Su apuesta por la cotidianeidad, el realismo y las historias de los personajes es muy interesante y fresca en un mundo donde prima la espectacularidad y el efectismo barato. Esta serie producida y emitida por Arte entre 2012 y 2015 cuenta con 24 episodios a lo largo de sus tres temporadas.
‘Ainsi Soient-ils’ es la historia de cinco jóvenes de procedencias muy diferentes que ingresan en el seminario de Los Capuchinos de París para conseguir ser sacerdotes. Cada uno de ellos deja atrás una vida y se enfrenta a una nueva repleta de retos. Paralelamente, serán también instrumentos para mostrar al espectador las contradicciones y dilemas de la decadente religión católica en un país laico como Francia. Lo que les une es la esperanza de conseguir una Iglesia distinta, más moderna y acorde con los tiempos.
La serie se basa en las historias personales de cada uno de los personajes, muy bien diseñados por los guionistas y acertadamente interpretados por unos actores de primera categoría, aunque desconocidos para el público español. No sólo de los cinco seminaristas, sino de los demás que circulan en torno a ellos. Un conjunto coherente y armonioso que nos acerca a los puntos fuertes y débiles del catolicismo sin blancos ni negros y siempre desde un punto de vista neutro. Imprescindible. 8/10.
Se trata de una de las series de moda, o por lo menos, de aquella que surge cuando se habla de producciones televisivas de calidad. Ha cosechado varios premios ya después de la emisión de su primera temporada. ‘The Handmaid’s Tale’ (o en castellano ‘El Cuento de la Criada’) es una producción estadounidense para el servicio de vídeo por demanda Hulu y distribuido en el resto del mundo por HBO. Está basada en una novela homónima de Margaret Atwood.
La aterradora historia de la serie es la de un hipotético futuro en el que los Estados Unidos son dominados por fanáticos religiosos cristianos, creando un nuevo estado totalitario y teocrático donde las mujeres fértiles son esclavizadas (las criadas) para que los grandes jerarcas del régimen obtengan descendencia. La protagonista, June, es una de esas criadas. Después de perder a su familia, su entorno, su trabajo, etc, lucha por rehacer su vida dentro de unas condiciones brutales de represión social y religiosa.
‘The Handmaid’s Tale’ es una adaptación literaria modélica. La tensión continua a la que se somete al espectador está conseguida a la perfección, y el guión mantiene el interés de principio a fin. El trabajo de los actores es bastante bueno, siendo siempre sobrio, tal y como requiere el contexto. Lo más aterrador de todo es que, a pesar de que a primera vista el argumento puede parecer descabellado, consigue hacerlo creíble y posible en un mundo en el que ya no nos sorprendemos de nada, pero en el que el caos y el fanatismo retrógrado moralista está a la vuelta de la esquina. Imprescindible. 8,5/10.
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