Las cosas se ven muy distintas desde fuera, por muy cerca que se esté. Es lo que me pasa con la cumbre hispano-lusa de hoy que se ha celebrado en Zamora y que ha salido en algunos los informativos de televisión, radio y prensa. No en vano se trata de la reunión de estas características que más personalidades ha congregado, entre ellos los dos presidentes de gobierno ibéricos y veinticuatro ministros de ambos ejecutivos.
Por las imágenes de la tele, he visto que se han retratado junto a la portada románica de San Juan, que se han reunido en el palacio de la Diputación en la plaza de Viriato y que han visitado la Plaza Mayor. También he visto las galerías de fotos de la prensa local, tanto de La Opinión de Zamora como de El Norte de Castilla, que nos da una idea de la magnitud del evento…
No hay duda de que este tipo de acontecimientos viene muy bien no sólo a nivel económico inmediato, sino de promoción en el resto de España (y de Portugal). Vale que tampoco ha sido la noticia del día, pero ha tenido su huequito. Zamora ha obtenido sus cinco minutos de gloria. Buscando por internet casi no he encontrado clips de vídeo relacionados con el tema. Quizás sea un poco pronto. Este vídeo es lo único medianamente decente que he encontrado buceando por YouTube:
Al hilo de la toma de posesión de Obama se ha escrito mucho en blogs sobre la nueva web presidencial de los Estados Unidos. No es precisamente una de las páginas que más visito, así que tampoco puedo comparar con la que había en la etapa Bush. Lo que sí parece es que el nuevo presidente ha apostado fuerte por internet, por la transparencia y por la participación. Esto se traduce en que será un gobierno 2.0 (valga el topicazo). Whitehouse.gov está recibiendo multitud de elogios. A mí no me ha dado mucho tiempo a profundizar y navegar por ella, pero la estructura y la organización de todo el sitio me parecen muy buenas, claras. Es una web muy usable. Además, la cantidad de información sobre «cultura presidencial» es impresionante y da cierta envidia.
Las comparaciones son odiosas, ya lo sé, pero me ha dado por entrar en la web de La Moncloa (por cierto, accesible desde la URL www.lamoncloa.gob.es ¿me habrán hecho caso?) y se me ha caído el alma a los pies (sí, otra vez). No dudo de que tenga gran cantidad de información de utilidad e interesante, pero el sitio es confuso, recargado y agobia nada más verlo. Desde luego no parece la web del Gobierno de la octava potencia mundial. Le falta organización, claridad y, por qué no, solemnidad. Ya es hora de que se le dé un lavado de cara y se organice de una manera más lógica. No puede ser que nuestro ejecutivo se quede al margen de las nuevas tecnologías. Aunque sólo sea por orgullo.
Es más o menos lo mismo que pasa con todo tipo de documentos administrativos, logos y otros aspectos estéticos de la administración. Mientras en los países anglosajones y nórdicos esto se cuida hasta el extremo, aquí nos vale con cualquier chapuza que hasta he vivido en primera persona. No digo que en otros países no ocurra, pero al menos a alto nivel se guardan las formas y existe una cierta tradición en este sentido. ¿Aprenderemos algún día?
Ha sido el acontecimiento del día y posiblemente del año. Barack Hussein Obama es ya el primer presidente negro de los Estados Unidos. Por diferentes razones no he podido ver todavía ninguna imagen de la toma de posesión más espectacular y multitudinaria que se recuerda. Pero lo que sí he podido es hacer unas cuantas reflexiones sobre la nueva etapa que ahora se abre.
Se dice que en los momentos de crisis es cuando surgen los grandes líderes. Muchos ciudadanos de todo el mundo tienen puestas todas sus esperanzas en Obama y creen que él puede ser ese líder que oriente al mundo hacia la recuperación económica (y por qué no también ética) del planeta. Posiblemente algo de ello si que haya. Venimos de una etapa muy oscura de la que aún quedan muchas cosas por saber y de las que quizás no nos enteremos nunca. Abusos, guerras injustificadas, violaciones de los derechos humanos y otras vergüenzas que ni siquiera imaginamos. Pero tampoco nos llevemos a engaño: Obama no es la panacea y los Estados Unidos seguirán defendiendo su hegemonía cueste lo que cueste, incluyendo los sucios tejemanejes de siempre. Aunque claro, todos los países industrializados tenemos trapos que lavar y vengüenzas que esconder.
A pesar del escepticismo, el cambio creo que será bueno, aunque hacerse demasiadas esperanzas no servirá de nada y pronto el nuevo presidente recibirá las primeras críticas. Después vendrán las primeras decepciones y más tarde la indiferencia. En su discurso de investidura, Obama no se ha salido un ápice del stablishment, de las alusiones a Dios, al patriotismo y a lo mismo de siempre. O sea, la misma parafernalia que sus predecesores… Ojalá me equivoque, pero el mundo seguirá siendo igual de injusto gobierne quien gobierne desde la Casa Blanca.
No sé si me alegro o no de que la banda de Bono y compañía vuelvan otra vez con un nuevo disco. Lo primero que tengo que decir es que nunca he sido un gran fan de los irlandeses, pero consiguieron atraparme con los tres discos lanzados en los noventa, a cada cual más genial: ‘Achtung Baby’ (1991), ‘Zooropa’ (1993) y ‘Pop’ (1997). Después nada de nada. U2 se acomodaron y dejaron de innovar y de arriesgar. Se volvieron unos auténticos dinosaurios del rock y a Bono le dió por dedicarse a salvar el mundo un poco.
Pronto regresarán con ‘No Line on the Horizon’, que se publicará en marzo, aunque su primer sencillo ‘Get on your Boots’ se lanza precisamente hoy y ya puede escucharse por internet en su web oficial. No me ha parecido mal tema, pero la producción me parece poco arriesgada. Con lo forrados que están podían dedicarse a experimentar un poquito más y dejar al personal desconcertado como ya hicieron, por ejemplo, con ‘Pop’.
En fin, aquí os dejo el tema en cuestión, del que no hay videoclip:
Aunque se ha quedado fuera de la competición por el Oscar de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa, ‘Gomorra’ (2008) continúa siendo una de las sensaciones cinematográficas de la temporada. Tanto la película, dirigida por Matteo Garrone, como el libro de Roberto Saviano en el que está basado, siguen dando mucho que hablar. Lo que hace a ‘Gomorra’ un film diferente es que, a diferencia de otras incursiones del cine en el turbio mundo de la mafia y la camorra, está vez las cosas van en serio, son casi reales.
Los actores ocasionales viven donde transcurre la película y se mezclan con los mafiosos reales. La laberíntica ratonera en que se ha convertido Scampia, un suburbio de las afueras de Nápoles formado por viviendas sociales construidas en los años sesenta, es el escenario perfecto para dotar a la película del ambiente claustrofóbico que la historia requiere. Con estos mimbres, el resultado no podía decepcionar. La historia desde luego no es complicada de entender. Capos de barrio, matones de poca monta y macarrillas de tres al cuarto con la falta de escrúpulos (y de cabeza) como factor común entre ellos.
Es evidente que Garrone ha querido dar una pátina de veracidad a su obra. No sé si en el libro es igual, pero me ha sorprendido la falta de denuncia social. Las cosas ocurren porque ocurren, sin más. Sin explicación, sin razones y sin las repercusiones que la camorra napolitana tiene sobre el tejido social de la ciudad. Esta aparente falta de sentido puede desorientar al espectador, que asiste a una ceremonia de la confusión a lo largo de la primera media hora de metraje. En fin, una buena película sin más.
A través del blog de SopMacSL me entero de la existencia de un documental titulado ‘Welcome to Macintosh’. Ayer tuve la ocasión de verlo y lo cierto es que es bastante bueno porque tiene «chicha» y no se limita a contar lo que todos ya sabemos. A través de terceras personas (no hay testimonios ni de Jobs ni de Wozniak) que fueron testigos de los comienzos de Apple se hila un documental interesante que indaga sobre todo en los primeros años de la empresa y en algunos de sus primeros clientes, distribuidores, coleccionistas y todas aquellas personas que creyeron (e invirtieron) en ella antes que el resto de los mortales.
Rápidamente nos damos cuenta de que Apple no es una compañía cualquiera. No hay más que ver todos esos locos geniales que comenzaron con los dos Steve o que fueron sus primeros fanáticos. Para muestra el ejemplo de Jim Reekes, músico y artista metido a programador y que desarrolló lo que sería el sistema de audio de los primeros Macintosh y también autor del sonidito de arranque de los Mac.
Se trata en definitiva de un buen documental para los amantes de la informática en general, de la industria de la electrónica y por supuesto para todos aquellos que quieran conocer algunas de las claves del éxito de la compañía de la manzana mordida.
Mi primer contacto con ‘Berlín, Sinfonía de una Ciudad’ fue curiosamente a través de la banda sonora de Timothy Brock, añadida en 1993 al metraje mudo original. Uno de los temas venía en un disco sampler de (creo) la revista Factory sobre K Records. Lo cierto es que el título de la película me sonaba un montón, pero no ha sido hasta hace apenas unos días que he podido verla. Y me ha gustado mucho.
‘Berlín, Sinfonía de una Ciudad’ fue dirigida en 1927 por Walter Ruttman (1887-1941). Ruttman fue, más que cineasta, un artista de vanguardia. De esas vanguardias de principios del siglo XX que posteriormente tanto influyeron en la cultura de nuestro tiempo. Su pasión era experimentar con la pintura y con la imagen en movimiento siguiendo los postulados de su maestro Dziga Vertov (autor del clásico ‘El Hombre con la Cámara’) en un tiempo en que los medios técnicos eran muy limitados.
Aparte de la apabullante y sorprendentemente moderna estética, una de las cosas que más me gusta de ‘Berlín, Sinfonía de una Ciudad’ es que retrata una ciudad que ya no existe. El viejo Berlín fue bombardeado y reducido a cenizas por los aliados durante la segunda guerra mundial década y media después. Por eso, la película es además un documento excepcional de cómo era la vida en una ciudad bulliciosa, alegre, industrial y muy tecnificada para la época. Todavía faltaban seis años para la llegada al poder del nazismo y once para el estallido de la guerra…
La película puede verse y descargarse libremente puesto que ya hace tiempo que pasó al dominio público. Aquí la tenéis íntegra sacada del Internet Archive:
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