rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
6 de agosto de 2008

Vanidad bloguera

De vez en cuando, en un ejercicio de vanidad bloguera, me da por mirarme en el espejo de las estadísticas. Y a veces uno se encuentra con sorpresas. Me gusta especialmente echar un vistazo a los datos sobre las URL referer. Para quien no lo sepa, se trata de las direcciones web a través de la cual se ha accedido a una determinada página, en este caso rmbit. De esta forma se puede averiguar de qué sitio provienen las visitas. Y os puedo asegurar que son de lo más variopintas.

Uno de los primeros que descubrí, y que me hizo especial ilusión, fue la referencia que en un hilo llamado ‘Photos’ del foro de fans de la web oficial de Broadcast (que como ya sabéis es una de mis bandas favoritas), se hacía a una entrada que dediqué a Trish Keenan, donde inserté una foto muy poco vista de la vocalista del grupo de Birmingham. Lo que ya no me hace tanta ilusión es el creciente fenómeno del hotlinking, es decir, cuando desde alguna web se enlaza directamente un recurso (en este caso una foto) en vez de alojarlo en su propio servidor. Con esto lo que se consigue es «robar» consumo de tráfico (por suerte con el alojamiento que tengo ahora es ilimitado) sin obtener siquiera una triste reseña ni un pequeño crédito. Hoy día, la mayoría de los referers que tengo son por hotlinking de fotos alojadas en mi servidor.

Otro fenómeno que ya no sé si encuadrarlo dentro de las casualidades del ciberespacio es el que he llamado «publicación influida». Llamo así a cuando por ejemplo yo mismo publico una entrada sobre un tema poco común o con poca información en la red y algunos días después encuentro en un medio de gran difusión un artículo sobre ese mismo tema. Me ha pasado esta misma semana, el 1 de agosto, con el post que dediqué a los planes de Microsoft de enterrar Windows y embarcarse en un nuevo proyecto llamado Midori. El día 4, el diario Público publicaba un artículo precisamente sobre este mismo asunto. Yo leí la referencia sobre Midori en el blog Engadget el día 30 de julio, pero desde luego no era la primera vez que se hablaba de ello. Hay unos cuantos artículos anteriores sobre el tema. Lo que me parece curioso es que tres días después de que yo publicara mi artículo, la gente de Público sacara el suyo.

Y para terminar este ejercicio de metablogging está la cosa esta de que el protagonista de tu post deje un comentario. Aquí supongo que tendrá mucho que ver el trackbacking, o lo que es lo mismo, las notificaciones automáticas que el dueño de un blog recibe cuando se escribe una referencia enlazada a un artículo suyo. Ya me ha pasado con Héctor Milla, artífice de El País llamado ‘a’, con Iñaki de Administraciones en Red, con El Predicador Malvado o con Miguel Jara, entrevistado por Bruno Cardeñosa en el programa de radio ‘La Rosa de los Vientos’. Hay unos cuantos más, pero no me quiero extender ya mucho…

Lo cierto, y más allá de la vanidad, es que rmbit no hace más que crecer en visitas, y no dentro de mucho alcanzaremos la barrera de las 100 de media al día. Yo me alegro mucho, porque esta es la mejor recompensa para mí y para el esfuerzo de dedicar al menos una hora diaria a escribir aquí…

5 de agosto de 2008

‘Top of the Pops’, el programa musical modélico

‘Top of the Pops’ fue, durante décadas, sinónimo de programa musical televisivo. El veterano espacio de la BBC ha visto pasar a todas las leyendas del pop y del rock. Su primera emisión tuvo lugar el 1 de enero de 1964, inaugurando una nueva forma y un estilo de tratar la música juvenil en la, todavía por entonces, incipiente televisión que sería copiado después a lo largo de todo el mundo. Desde el primer momento, ‘Top of the Pops’ supo combinar con habilidad vanguardia, comercialidad y frescura.

Navegando por YouTube he visto cómo, a través de las cabeceras en sus diferentes épocas, se reflejan los cambios estéticos de cada etapa, rompiendo los moldes y yendo más allá, sobre todo en los años sesenta y setenta. Me ha parecido especialmente buena la cabecera del ‘Top of the Pops’ de 1972, con el ‘Whole lotta love’ de Led Zeppelin como sintonía. Todavía hoy resulta moderna:

O esta otra muy elegante de 1970:

Como dije antes, por el programa pasaron todos los grandes. Los Beatles, los Rolling Stones, las Supremes, Bob Dylan, Jimi Hendrix, John Lennon, The Who, David Bowie, Pink Floyd, Queen, Abba, Kraftwerk (sí, los mismos), Elvis Costello, The Jam, los Ramones, Blondie, Madness, The Police, The Smiths, The Cure, Nirvana, Oasis, Blur y un larguísimo etcétera. Sus archivos son, desde luego, imprescindibles para entender la evolución del fenómeno de la música popular. El 30 de julio de 2006 se emitió el último ‘Top of the Pops’ y con él se puso fin a una forma de ver música en televisión.

Si queréis encontrar más información, tanto la entrada dedicada al programa en la Wikipedia en inglés como en el minisitio permanente en la web de la BBC dedicado a la memoria del programa tenéis muchísima información, con guías de todas y cada una de las emisiones, las actuaciones, vídeos y más cosas.

4 de agosto de 2008

Grano o no grano, esa es la cuestión

Ya hace unos meses me enteré de que los estudios de cine de Hollywood quieren eliminar el grano de las ediciones en blu-ray de sus producciones. Me explicaré un poco más: todos, cuando vamos (íbamos) al cine, nos fijamos en que la textura de la película no es totalmente lisa y homogénea, sino que tiene una especie de «rugosidad». Eso es lo que se llama el grano (en inglés film grain) de la emulsión química, y es debido a los pequeños cristales de sales de plata que forma parte de la superficie fotosensible de la película. Este grano depende de muchos factores: el tipo de película utilizado (cuanto más «rápida» sea la película, o sea, menos tiempo de exposición necesite, mayor será el grano) o las condiciones de filmación (a menos iluminación, más grano) entre otras.

Con la llegada de los equipos profesionales para la filmación de cine digital (en realidad vídeo de muy alta calidad que «emula» en cierto modo la textura de la película química y su forma de procesado), este grano comenzó a perderse. No tanto en las proyecciones convencionales de cine, para las que se convierte el original digital en celuloide, sino en las conversiones a los nuevos formatos de alta definición.

Hasta la fecha, debido a la baja definición de los formatos, el «problema» del grano de la película no existía, pero en el blu-ray ya comienza a apreciarse, y parece que a algunos no les gusta demasiado. El tema es más una cuestión de gustos que algo técnico. O mejor dicho, es una cuestión de fidelidad al original. O yo al menos lo veo así. ¿Queremos una conversión más perfecta pero menos fiel al original, menos auténtica o no? De momento parece que Hollywood lo tiene claro.

3 de agosto de 2008

‘Blue Gate Crossing’

El cine taiwanés se está convirtiendo, al igual que otros muchos aspectos, en el «cine libre» chino. La isla cuenta con una autonomía de hecho respecto al gigante asiático y goza de una libertad de la que no disfrutan los ciudadanos de la China continental. Esto está provocando que muchos realizadores traten aquí temas prohibidos por las autoridades. Es por ejemplo el caso de ‘Blue Gate Crossing’ (2002) dirigida por Chin-yen Yee.

La historia de ‘Blue Gate Crossing’ es la de dos amigas, Ker-rou y Yueh-chen, compañeras de instituto de 17 años. Cierto día, Yueh-chen le propone a Ker-rou que le presente a un chico que le gusta. Pero esta tarea, que en un principio puede parecer ingrata, le sirve a ésta para demostrar su amor por Yueh-chen. Con una lealtad férrea Ker-rou consigue que ambos se conozcan, a la vez que revela sus inclinaciones.

El tema de la homosexualidad femenina, muy poco tratado en el cine asiático, sale a relucir en una trama que destaca por su sutileza, por su franqueza en la exposición de un tema inicialmente tan polémico y por la búsqueda siempre de una lectura positiva. Chin-yen Yee consigue un extraño ambiente de inocencia a la vez que no renuncia a un fuerte contenido dramático. La puesta en escena es sencilla y poco o nada tiene que ver con otras producciones del extremo oriente. Se puede decir que su factura es perfectamente occidental, pero sin dejar de un lado un leve barniz poético y de cierta trascendencia que puede verse sobre todo al final de la película, cuando la protagonista se pregunta para sí misma antes del fundido a negro: «…después de 2 años, 5 años o quizás más tiempo ¿Qué tipo de adultos seremos?». En definitiva, una historia aparentemente naïf que encierra todo un mundo de complejidades y sentimientos encontrados.

2 de agosto de 2008

Generaciones

El diario gratuito 20 Minutos traía el otro día una noticia en la que se decía que los nacidos a partir de 1982 eran la generación menos productiva. Se aludía también a esa hornada como «Generación Y». La intención de este post no es entrar en el tema de si tal generación es menos productiva que tal otra. Quizás en otra ocasión.

De lo que quería hablar es de la cosa esta de las generaciones etiquetadas, con letra del final del abecedario si es posible. En 1994 se estrenó ‘Reality Bites’, una película de esas presuntamente «generacionales», en la que se retrataba a un conjunto de jóvenes sobradamente preparados (aquel rollo del JASP del anuncio del Renault Clio) que no encontraba su lugar en el mundo. Unos chicos y chicas que nos vendían como lo más cool del momento. Según la Wikipedia, la «Generación X» comprende a todos aquellos nacidos entre 1965 y 1982, una franja de tiempo demasiado amplia como para que los extremos tengan algo que ver entre ellos. Los elementos en común son más bien vagos: han crecido en un entorno cambiante, han visto el cambio tecnológico y se han adaptado bien a él, no entienden los rollos de post-guerra de sus padres y siempre han vivido en la abundancia.

Pero he aquí que surge otra generación, la «Generación Y». Por lógica aquí entran todos los nacidos entre 1982 y 1994. Siempre han vivido en un entorno tecnológico y son el próximo recambio generacional en el mundo laboral. Más allá de si son o no los más productivos en sus trabajos, son los siguientes de la cadena. No recuerdan lo que fue la Unión Soviética ni el muro de Berlín. Poco más tienen en común.

¿Qué será lo siguiente, la «Z»? ¿Y luego? Más allá de etiquetas y otras tonterías, agrupar en generaciones a la muchachada nunca me ha parecido una buena idea. Fomenta los clichés, por lo general negativos, que tenemos de una determinada gente, como si por haber nacido en una determinada franja de tiempo fueran a comportarse igual. De ahí lo chocante del artículo que comentaba al principio. En fin, habrá que asumir que vivimos en una época de etiquetas…

1 de agosto de 2008

Microsoft y el proyecto Midori

Hace un año escribí una entrada sobre el futuro de Windows y de Microsoft tras el rotundo fracaso de Windows Vista. Esta semana he leído un artículo sobre los planes para los próximos años de la compañía de Redmond. Lo que más me ha sorprendido de esta noticia es que Microsoft podría abandonar el parcheado sistema operativo Windows para partir de cero y escribir un nuevo sistema. El proyecto, llamado Midori, incluiría también una arquitectura muy distribuida e innovadora con internet como centro y donde el hardware no sea tan importante, ya que sería capaz de funcionar sobre cualquier máquina.

Esto supondría la apertura de una nueva generación de sistemas. Las especificaciones aún son muy vagas y habrá que esperar bastante tiempo hasta que vayamos conociendo más datos sobre este concepto de sistema operativo en el que trabaja Microsoft.

Desde luego, Microsoft tiene que mover ficha ya mismo si no quiere perder terreno y el prestigio ganado con el éxito de Windows XP. El mundo de la informática está inclinándose hacia otros terrenos, más allá de los clásicos ordenadores. Ahora triunfa la movilidad, los dispositivos pequeños y manejables, la rapidez y sencillez de uso, la máxima conectividad con internet y la compatibilidad con otros sistemas operativos. Ahora toca esperar a que pase un poco de tiempo y sepamos más cosas, pero lo que es claro es que se avecina una pequeña (o gran) revolución en el mundo de la informática, de la que ya atisbamos a ver los primeros pasos.

31 de julio de 2008

Extremadura y el principio de solidaridad

Recozco que me ha hecho cierta gracia la «broma» que el concejal por ICV en Torredembarra (Tarragona) Lluís Suñé ha colgado en su blog. Hoy aparecía reflejado en muchos diarios de tirada nacional y regional, sobre todo aquí en Extremadura, donde algunos se han puesto de uñas. Y les comprendo. Después de la risa inicial, me ha venido a la mente una cosa que se llama principio de solidaridad y que está en la Constitución, concretamente en el apartado 1º del artículo 138:

El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

En la práctica, eso se ha traducido en un reparto del PIB equitativo mediante el cual las Comunidades Autónomas cuyo producto interior bruto es mayor que la media deben compensar a aquellas que están por debajo. Son las famosas balanzas fiscales. Por ese motivo, Cataluña entre otras, deben ceder parte de su riqueza para compensar los desequilibros de las más pobres. Es el precio que han de pagar por integrar un sistema autonómico solidario. Lamentablemente es muy fácil hacer demagogia con esto por parte de algunos sectores del catalanismo.

Igual que digo esto por un lado, también lo digo por el otro. Los extremeños tampoco tienen motivos para decir, generalmente por motivos políticos, que los catalanes son insolidarios. Sólo Extremadura recibe casi una décima parte (concretamente el 8,7% según las mediciones más favorables) del PIB de Cataluña, que se dice pronto. Ese es el principio de solidaridad. Y así debe ser, sabiendo cada uno lo que da o lo que recibe y lo más importante, por qué lo da o por qué lo recibe.



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