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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
2 de mayo de 2008

Bicentenario del cainismo

Como supongo que todos sabéis, hoy se celebran los doscientos años desde que el pueblo de Madrid se rebeló contra la invasión francesa. Durante muchos años, el nacionalismo franquista (bueno, y mucho tiempo antes también) exaltó esta revolución popular contra los invasores como un gran hito dentro de la historia española y demostración de la «raza» de este pueblo aguerrido. Supongo que es cierto que fue aguerrido, pero también fue fácilmente manipulable por las autoridades.

Las tropas de Napoleón fueron brutales en su avance por la península, arrasando y violando a su paso, pero no menos brutal fueron las acciones de las guerrillas españolas, que actuaban sin ley ni medida. Se puede decir que las dos Españas afloraron por primera vez durante esta contienda. Los conservadores o defensores del viejo régimen absolutista y religioso y los que abogaban por un estado constitucional moderno. Por tanto no podemos caer en maniqueismos de franceses contra españoles. El asunto es más complejo porque aquellos años dirimieron temas muchos más trascendentales que la mera expulsión de unos invasores.

Esta complejidad pudo verse con toda su intensidad después del fracaso del «conato constitucional» de Cádiz de 1812 (con el inédito acuerdo entre ilustrados liberales y absolutistas). Nuestra primera constitución sólo duró dos años. El fin de la guerra supuso el retorno de los Borbones en 1814. Fernando VII abortaría todos los intentos de liberalizar el país. Una vez más, la lucha del pueblo llano, ignorante y que sin duda actuaba de buena fe, sirvió como herramienta para que los poderosos provocarán una involución. España volvió al absolutismo que duraría hasta la muerte del monarca en 1833.

Después de toda esta parrafada me pregunto, ¿Realmente hay algo que celebrar? ¿Quizás el nacimiento de una conciencia nacional, y por tanto de patriotismo español y del cainismo?

1 de mayo de 2008

Noticias sobre Público

En los últimos días han surgidos varios asuntos en torno al diario Público sobre los que quería hablar. Desde su lanzamiento el 26 de septiembre del año pasado, el periódico dirigido por Ignacio Escolar ha despertado adhesiones y odios a partes iguales. En mi caso, la expectación se volvió rápidamente decepción, aunque a lo largo de estos meses también me ha proporcionado algunas sorpresas agradables. Sin duda, la principal de ellas es la colección de cine de los viernes. Además de tener una película por un euro, incluido el periódico, la selección de DVDs es muy de mi gusto, porque combina cierta comercialidad con propuestas alternativas. Hace unas pocas semanas se anunció que la colección se ampliaba con nuevos títulos como ‘El Señor Ibrahim y las Flores del Corán’, ‘Smoking Room’ o ‘El Abrazo Partido’.

Otro de los motivos por lo que Público es noticia es por la portada de ayer 30 de abril. Es la primera vez que un videojuego es portada de un diario en papel de ámbito nacional (y supongo que local también). Como era de esperar, media blogosfera (en especial lo más jugones) ha dedicado sus entradas de hoy al tema, sin escatimar en elogios. No digo que no sea una buena idea, pero las portadas llamativas a las que suele acostumbrarnos Público (esta sobre GTA4 no es una excepción) son, en mi opinión, un mero reclamo para la venta más que un intento altruista de cambiar el modo que la sociedad «no iniciada» tiene sobre los videojuegos.

Y el tercer motivo surge con la publicación el pasado día 29 de abril de la primera ola del Estudio General de Medios correspondiente a 2008 [PDF]. Público consigue la nada despreciable cifra de 188.000 lectores. Aunque está muy lejos los 396.000 de La Razón, no hay duda de que ha afianzado una posición que muy pocos esperaban (yo entre ellos). Lo que también se ha demostrado es que no ha quitado lectores a El País (líder indiscutible que además aumenta sus lectores), sino que ha incorporado a nuevos lectores que antes no leían o no se interesaban por la prensa escrita.

30 de abril de 2008

Posts diarios

En el blog Reflexiones e Irreflexiones he encontrado una referencia a un artículo de Social Media Today que me parece interesante para la gente que, como yo, solemos escribir a diario. Su título ya lo dice todo: ‘Efectos negativos de escribir posts a diario’. Si bien un día normal no me supone (prácticamente) ningún esfuerzo ponerme a escribir algo, cuando llegan fechas señaladas como estas, con un puente de por medio, venirme a Zamora y la desconcentración que eso conlleva, me quedo en blanco y voy aplazando la nueva entrada más y más.

En el artículo se comentan algunas cosas que merecen ser reflejadas aquí (y que puede que me sirvan de coartada para escribir menos en el futuro). Aunque, como se dice, el posteo diario es una de las reglas básicas para fidelizar lectores, aumenta la presencia en buscadores y en general amplia la presencia propia en internet, también conlleva unos cuantos inconvenientes que traduzco con cierta libertad del original:

  • Los usuarios leen superficialmente los artículos. Sobre todo si son un poco largos, añado yo.
  • Baja la calidad de los contenidos. Quizás sea cierto, aunque eso es tan relativo que sería muy difícil de medir. Me he encontrado con lectores que, ante una misma entrada, me han dado opiniones bien distintas.
  • Menos suscriptores al feed RSS. Consecuencia directa de los dos puntos anteriores.
  • Menos comentarios. Eso sí es cierto, porque tras siete posts, los más antiguos desaparecen a la segunda página de rmbit. Y, sinceramente, a menos que se esté buscando algo concreto, rara vez se pasa de la portada. Eso significa que los comentarios quedan perdidos entre la avalancha de nuevas entradas sin dar posibilidad para el debate.
  • Presión sobre el «bloguero». Como dije al principio, es totalmente cierto, porque uno pierde la rutina que le proporciona las ideas y la inspiración imprescindible para postear.
  • Y para terminar, una obviedad: escribir a diario no supone un mayor éxito. Lógicamente los temas tratados han de tener un mínimo de originalidad, proporcionar enfoques diferentes y hacer interesantes los temas que quizás a priori no lo sean para mucha gente.

Básicamente creo que es bastante acertado. Yo, mientras pueda, seguiré tomándome esto como el reto de escribir a diario… Hasta que me canse.

29 de abril de 2008

Condenados a no encontrar vida inteligente

Ya sé que el título de este post induce a chistes fáciles y ya muy manidos. Antes de nada, me estoy refiriendo a vida inteligente fuera de nuestro planeta. El pasado 22 de abril, la NASA celebró su primer acto de conmemoración de los 50 años desde su creación. Uno de los invitados de excepción fue el científico Stephen Hawking y uno de los temas que trató fue el de la vida extraterrestre. Aunque se mostró algo escéptico porque dijo que «la vida extraterrestre es muy rara», mantiene que esas civilizaciones alienígenas enviarían señales al espacio.

Esto me hizo pensar en que iniciativas como SETI@home están destinadas al fracaso al igual que cualquier otro tipo de búsqueda mediante señales de radio (la única forma que tenemos de captar actividad lejana). Y no sólo lo digo porque en la inmensidad del universo es como buscar una aguja en un pajar, sino porque desconocemos completamente qué tipo de vida inteligente estamos buscando. Puede parecer una tontería, pero el programa SETI@home da por supuestas algunas cosas de las que yo dudaría. Por ejemplo he hecho de que se rastree el universo intentando localizar emisiones en la frecuencia de los 1420 MHz. ¿Y por qué esa frecuencia? Porque es la frecuencia que emiten los átomos de hidrógeno, el elemento químico más simple del universo. Mucho suponer ¿no?

Además, ¿cómo podemos ponernos en la mentidad de unos seres (si es que son seres) de los que no sabemos absolutamente nada, ni siquiera si sus esquemas mentales son mínimamente similares a los nuestros y sus patrones de razonamiento son homologables a los de los humanos? ¿Cómo sabemos que emiten ondas de radio? ¿Y si sus preocupaciones son otras y no buscar otras civilizaciones, por ejemplo ocultar su presencia ante posibles agresores externos? Lo que está claro es que si alguna vez los encontramos, serán muy diferentes de como nos los hemos imaginado y, paradójicamente, quizás nunca lleguemos a comunicarnos con ellos.

28 de abril de 2008

Nuestro propio servidor de vídeos Flash

Desde que leí un artículo en el blog de David de Ugarte sobre cómo construirse un servidor de vídeos Flash al estilo de YouTube no he hecho más que darle vueltas al asunto. Ahora que he tenido un rato he podido trastear con el tema. Siempre he querido ser lo más independiente posible de las plataformas masivas en la red, léase YouTube, Flickr y otras muchas. Más que nada porque al final son ellos los que deciden sobre tus contenidos y en el fondo hacen lo que quieren. La desventaja es el espacio en el servidor que ocupan los vídeos Flash, aunque también es verdad que hoy día los precios de los alojamientos están bastante baratos y ofrecen una capacidad respetable. Yo tengo 500 Mb ahora mismo, más de la mitad desocupados. Me sería muy complicado realojar todos los vídeos que tengo enlazados en mi cuenta de YouTube y en esta bitácora. Pero por lo menos que este post sirva para que los manitas de la web puedan experimentar un poco con esto de ser su propio servidor de vídeos.

Existen tres posibilidades, según lo que queramos hacer. La primera, y más sencilla, es utilizar un pequeño plug in para nuestra bitácora (en WordPress, aunque supongo que para otras plataformas también los habrá). Su nombre es Flash Video Player y lo he usado a modo de prueba. Como podéis comprobar abajo, funciona perfectamente y no he tenido más que seguir las indicaciones que vienen. Este accesorio permite insertar vídeos en nuestros posts a través de una simple etiqueta insertada en el cuerpo del artículo, y que viene a ser del estilo [ flashvideo filename="video/myvideo.flv" / ], donde "video/myvideo.flv" es la ruta (absoluta o relativa) y el nombre del archivo del vídeo. En el panel de control de WordPress podemos configurar la apariencia y el comportamiento del reproductor. De todos modos está muy limitado (color, botones y poco más).

[flashvideo filename=»http://www.ricardomartin.info/videos/broadcast_papercuts.flv» /]

La segunda opción es acudir al código fuente gratuito de alguno de los muchos clones de YouTube que circulan por ahí. En esta página hay catorce para elegir. Nos los bajamos y, siguiendo las instrucciones, conseguiremos instalarlos en nuestro servidor. La pega que les he encontrado es que los más completos incluyen un sistema propio de conversión de los vídeos a .flv, y para este proceso es necesario instalar una extensión de servidor. Lamentablemente muchos proveedores de hosting no permiten a sus clientes instalar complementos en sus servidores ni acceder a ellos. Luego veremos que la mejor opción será convertirlos en nuestro ordenador con un programilla y subirlos a una carpeta del servidor ya en formato Flash.

La tercera y última opción, para los más exigentes (y valientes), es obtener el código fuente del reproductor de vídeo Flash. Yo he conseguido el Media Player, que es de código abierto. Si tenemos conocimientos suficientes de Flash y ActionScript podremos modificarlo a nuestro antojo. En su página web puede consultarse la abundante documentación que lo acompaña y con la que es muy difícil perdernos. También hay algunos ejemplos que podemos utilizar en nuestros proyectos. Sólo recomendado para aquellos que tengan tiempo y ganas…

Conversión de ficheros de vídeo a .flv

Por suerte en el Mac es muy sencillo convertir a este formato, ya que el propio reproductor multimedia QuickTime tiene esta opción de serie. No hay más que abrir el vídeo y exportarlo (Archivo/Exportar…), seleccionando el formato flv. Para los desafortunados que no tengáis un Macintosh existen múltiples aplicaciones gratuitas para Windows y GNU/Linux que realizan esta tarea. No hay más que hacer algunas búsquedas por Google para dar con el programa adecuado.

27 de abril de 2008

Esa cosa que llaman crisis

Hoy toca un poco de reflexión de «todo a cien». He estado leyendo el artículo ‘¿El apocalipsis del capitalismo?’ que el suplemento (renovado, por cierto) de Negocios de El País dedica a analizar las causas de la crisis económica mundial que se avecina, o que ya está aquí según muchos. Si no lo habéis leído, os lo recomiento. Viene a corroborar básicamente todas las ideas que yo tenía sobre todo este follón económico que desata inquietudes no sé si justificadas o no. Me tenía a mí mismo como un agorero cuando veía la sobreabundancia a la que nos estábamos malacostumbrando. Las familias se endeudan peligrosamente para obtener cualquier bien de consumo o directamente la tan ansiada vivienda.

En Estados Unidos ingenuamente se pensó que el poder financiero de la primera potencia mundial tragaría con todo y durante un tiempo todo el monte fue orégano. Surgieron las famosas subprimes, créditos a un bajísimo interes y concedidos prácticamente sin avales. Se abusó de ellas sin que nadie (por nadie se entiende al Estado) pusiera coto. Pero claro, el mercado y la economía mundial son como organismos vivos que mutan y sufren altibajos debidos a factores reales o imaginarios. Ha bastado una subida no muy alta de los tipos de interés para que todo el tinglado se colapse y muchos no puedan devolver sus créditos. O sea, los bancos se han terminado endeudando hasta niveles nunca vistos antes.

Pero las crisis económicas, igual que los accidentes de aviación, está provocados por varios factores. El segundo de esos factores, que realmente no tiene solución, es el aumento de precio de los alimentos básicos. Los expertos todavía no se ponen de acuerdo si es porque parte de la producción se destina a los (mal llamados) biocombustibles, por la creciente demanda de los países emergentes de gran población (China e India sobre todo), por la especulación o por una combinación de todos ellos.

En España tenemos que sumar también la desaceleración en la demanda inmobiliaria. No dejaría de ser un simple reajuste si no existieran los factores anteriores, pero los precios de la vivienda en España han tocado techo, las familias se han hipotecado mucho más allá de sus posibilidades y los tipos de interés fijados por el Banco Central Europeo han subido al calor de los acontecimientos al otro lado del charco.

Todo esto me lleva siempre a la misma conclusión. En la economía globalizada actual todo vale, se juega con los bienes y materias primas de primera necesidad como si esto fuera el Monopoly. No importa que no se pueda acceder a la vivienda o que el trigo o el arroz suba hasta niveles escandalosos por culpa de los especuladores. Especuladores de cada vez tienen más poder y capacidad de decisión. El liberalismo (no ya el neoliberalismo) es un ejercicio de frivolidad que puede salirnos caros a todos y dar al traste, si no ha ocurrido ya, con nuestro estado del bienestar. Esperemos que, igual que ocurrió tras la crisis de 1929, el keynesianismo vuelva a estar «de moda» y los Estados intervengan como garantes de la igualdad y la protección a los ciudadanos más débiles. ¿O si no, de qué sirve un Estado si no se ocupa de las necesidades e inquietudes de sus habitantes?

26 de abril de 2008

He visto ‘Control: La Vida de Ian Curtis’

En octubre pasado dediqué una entrada a Ian Curtis y por extensión a Joy Division. Allí comenté que los de Manchester habían sido retratados en una película dirigida por Anton Corbijn, fotógrafo de bandas de rock y uno de los más importantes realizadores de videoclips de la historia. Curiosamente, uno de los primeros hitos en la carrera de Corbijn fue el de realizar varias sesiones fotográficas para Joy Division, por lo que ‘Control: La Vida de Ian Curtis‘ tiene un valor especial como documento. Y ha sido ahora cuando por fin he podido verla.

Después de toda su trayectoria, no sorprende el manejo que de todo lo audiovisual tiene Corbijn. Las formas son inmejorables y ‘Control’ está rodada en un blanco y negro inmaculado e impecable que dota a la cinta de un aura algo triste. Los movimientos de cámara son casi siempre parcos y distantes, pero precisos. La ambientación también es muy austera y parece filtrada por los ojos de Curtis.

El trabajo con los actores también es brillante. Aparte de que los parecidos están muy conseguidos, sobre todo el de Ian, los personajes son sólidos y muy creíbles. También las situaciones, los movimientos o las actuaciones televisivas están milimétricamente copiados. He estado revisando algunos vídeos de las escenas originales que luego se han recreado en ‘Control’ y he comprobado personalmente ese parecido.

En definitiva, y como era de suponer, es una película dirigida a todos los aficionados a Joy Division, al mundo del rock y en general al cine de bandas. Aunque es larga (más de dos horas), a mí se me hizo cortísima y muy entretenida.



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