rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
21 de abril de 2008

Mal uso del símbolo de arroba

Esta mañana lo he vuelto a ver… Me pongo malo cada vez que alguien utiliza el símbolo de la arroba (@) para designar los dos géneros masculino y femenino en la misma palabra, produciendo engendros del tipo «bomber@» (bombero y bombera). Nunca entendí de dónde viene esa idea ni quien fue el primer listo que se le ocurrió usarlo con este sentido. Por curiosidad me he puesto a buscar por internet si este uso es correcto a ojos de la RAE o no. Y efectivamente, yo no iba desencaminado. Según el ‘Diccionario Panhispánico de Dudas’:

Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.), ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.

El peculiar símbolo de la arroba (@) existe en multitud de idiomas. En castellano, hasta la llegada de la era de los correos electrónicos era un signo prácticamente en desuso que designaba una medida tradicional de peso, la arroba, que equivale a 11,5 Kgs. De ahí su nombre. Pero su significado actual en todo el mundo deriva del mundo anglosajón. Para estos países, la @ es un símbolo que abrevia la preposición at (en). Desde 1971 se utiliza en correos electrónicos, aunque no se generalizó hasta finales de los ochenta. Una expresión del tipo «nombre@organización» significa «nombre en (dentro de, pertenece a) organización».

20 de abril de 2008

Jugar en un Mac

Al cambiarme de PC a Mac era consciente de que en muchos aspectos las cosas no volverían a ser como antes. Una de ellas era el tema de los videojuegos. Es verdad que yo nunca he sido un gran «jugón», pero me gustaba de vez en cuando echar una partidilla, sobre todo a aventuras gráficas, simuladores de coches y de estrategia. Por contra, también sabía que con una ATI Radeon X2600 HD se podrían convertir los videojuegos actuales a la plataforma de la manzana. En realidad no hay ningún impedimento técnico. Básicamente se trata de un asunto económico. Los usuarios de Mac que juegan son todavía muy pocos, es un mercado poco apetecible.

Pero en el último año esto está dejando de ser así. Al menos las grandes compañías del sector se están volcando con nuestro sistema. Electronic Arts fue la primera, y ahora otras se están abriendo paso. Yo lo estoy notando. Nada más comprarme el Mac, la oferta de videojuegos era muy escasa. ‘Quake 4’, ‘Sims 2’ o ‘Need for Speed Carbon’ fueron de los primeros títulos. Después llegarían ‘Colin McRae Rally 2.0’ (simulador de rallies) y últimamente ‘Call of Duty 2’ (arcade en primera persona sobre la segunda guerra mundial). Ahora estoy con ‘Tomb Raider Anniversary’.

El último de la saga de Lara Croft no deja de sorprenderme con su calidad gráfica, lo que demuestra que un Mac de gama media puede con un buen videojuego. Para probar hasta dónde daba de sí la tarjeta gráfica, lo puse al máximo de sus posibilidades: 1650 x 1050 píxeles de resolución, máxima calidad en las texturas con filtrado y demás opciones. La sorpresa ha sido que el ordenador lo mueve con total fluidez y sin saltos. Aún no me explico cómo, después de pasarme un par de horas jugando (y con el trabajo intensivo de procesador y tarjeta gráfica), el sonido de los ventiladores del ordenador apenas es perceptible.

19 de abril de 2008

‘Donnie Darko’

He visto ‘Donnie Darko’ gracias a una recomendación de un fan de ‘Perdidos’. Charlando sobre la serie surgió el tema de las paranoias espacio-temporales y me habló de esta película. En realidad muy poco tiene que ver con el exitoso serial de la ABC más allá de los viajes en el tiempo. ‘Donnie Darko’ fue dirigida en 2001 por el debutante Richard Kelly y pasó sin pena ni gloria por la pantalla grande. Ha sido en el mercado del DVD cuando realmente ha adquirido la etiqueta de «película de culto».

El argumento trata sobre Donnie, un muchacho con problemas psiquiátricos que vive en un barrio residencial de una ciudad norteamericana cualquiera. Durante la noche, Donnie sufre de extraños sueños donde recibe órdenes de Frank, un enigmático personaje disfrazado de conejo que le comunica que se aproxima el fin del mundo. Es entonces cuando intentará encontrar un significado al futuro.

Gran parte del acierto de la película es su ambiguedad y su intencionadamente confusa trama. Kelly se mete al público en el bolsillo con una historia hipnótica en la que es imposible discernir entre los dos mundos que nos propone: por un lado la realidad y por otro los delirios de Donnie. Paralelamente, el director utiliza los ojos del protagonista para retratar una sociedad estadounidense enferma, ocupada en problemas banales, donde paradójicamente el punto cuerdo lo aporta Donnie. Muy recomendable.

18 de abril de 2008

Nuclear con transparencia

Poco a poco, la problemática nuclear se ha colado, de tapadillo como siempre, en la actualidad informativa. Todo comenzó como una pequeña fuga de radiación en la central nuclear de Ascó (Tarragona), después se dijo que esa radiación superaba en no sé cuántas veces lo que se pensaba en un principio. Luego dimitió el responsable y el jefe de protección de la central. El asunto me pareció que tenía un tufillo extraño, como de excesivo secretismo. Esto es casi como lo de las vacas locas: sólo sabemos lo que ha ocurrido cuando precisamente ya ha pasado y la avalancha de evidencias hace que sea imposible ocultarlo.

En España actualmente tenemos siete centrales nucleares funcionando. Algunas son bastante antiguas y están llegando al final de su vida útil. De la primera generación ya se cerró Zorita (Guadalajara) en 2006 y la siguiente será la de Garoña (Burgos) en 2009. Y no está previsto que se construyan nuevas plantas que sustituyan a las antiguas, así que dentro de poco tiempo estaremos en un grave aprieto energético. Las energías renovables desgraciadamente aún no cubren las crecientes necesidades de energia que un país como el nuestro requiere. El año pasado, todas las plantas de energía eólica generaron el 16% del total. Sin embargo sólo la central nuclear de Almaraz (que está aquí, cerca de Cáceres) genera el 9%. Cuando se cierre, ese déficit deberá cubrirse por otros medios. Se piensa que las energías renovables podrán sustituirlas, pero aún la tecnología no lo suficientemente desarrollada como para que esto sea así.

Creo que la energía nuclear es un mal menor, un riesgo que tenemos que asumir temporalmente hasta que otros métodos más limpios y seguros puedan sustituirla. De momento es lo que hay. Lo que me parece rechazable es ese aura de secretismo que hay en torno a lo nuclear. En mi opinión se debería hacer un poco más de pedagogía sobre cómo funciona una central de este tipo, los riesgos que tiene, las medidas de seguridad aplicables y todo aquello que los ciudadanos de a pie queremos saber antes de que nos planten una central nuclear cerca de casa. Porque peor que no tener información es la desinformación y las noticias sesgadas por puro interés político o económico.

17 de abril de 2008

Los ministros y el poder efectivo

He oído unas cuantas declaraciones ya (no sé si llamarlas reacciones) sobre la composición del nuevo Gobierno de Zapatero. Como España es un país de criticar primero y preguntar después, esa primera reacción por parte de algunos sectores de la derecha o cercanos a ella ha sido como era de esperar: la demostración de que en nuestro país aún quedan muchos elementos reaccionarios (viene bien esta palabra) que despachan con cajas destempladas cualquier movimiento que nos haga avanzar.

Y que conste que soy el primero que piensa que la distribución de los ministerios y sus titulares tiene bastante de publicitario y de declaración de intenciones más que de valor efectivo. La diferencia es que, en mi opinión, así debe ser un Gobierno del siglo XXI. Nos guste o no, vivimos en la era de la imagen, de los golpes de efecto informativos. La peculiaridad de la anécdota es lo queda después de la información. Y si no ¿de qué se iba a hablar en los bares de un país que es un gigantesco patio de vecinas? Nombrar a la ministra más joven de nuestra historia, situar a una mujer al frente de un ministerio como el de Defensa o que el total de ministras sea superior al de ministros son precisamente eso, una declaración de intenciones puramente simbólica.

El poder operativo y de aplicar las políticas diseñadas por un Gobierno no reside en los ministros, sino en sus subordinados y asesores. Bueno, ni siquiera eso. Los Secretarios de Estado y los Directores Generales, el segundo y tercer escalón del organigrama, son también puestos meramente representativos y de impulso de estrategias, pero en ningún caso son operativos. Tenemos que irnos hasta los Subdirectores Generales para encontrar los primeros directivos, altos funcionarios, con mucha experiencia en la gestión administrativa y preparados para aplicar lo que se les encomienda desde el Gobierno. A partir de aquí comienza el trabajo real y la tarea que me parece más difícil, que es aplicar un programa de gobierno a la dura realidad.

16 de abril de 2008

Una «élite» sin imaginación

Sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con algo que se publica dentro de elmundo.es. Sergio Rodríguez escribe en el blog El Catalejo un artículo sobre los blogs. Tiene más razón que un santo en la entrada que el pasado 10 de abril escribió en él. Más o menos viene a contar que la «élite» de la blogosfera española (se entiende que son las que más influencia y visitas tienen) está sobrevalorada y que han caído en un colegueo y una autocomplacencia que poco se corresponde con la calidad y el interés de sus artículos. Entre esos elegidos están ALT1040 y Microsiervos, que aún tengo enlazados en mi blogroll, pero de los que cada día que pasa saco menos en limpio. Otros como Escolar.net lo tuve enlazado, pero desde que Nacho dirige Público se limita a cortar y pegar sus editoriales o alguna noticia de su periódico.

No creo que escarbar en Digg (valga la redundancia), Menéame o en blogs anglosajones como Boing Boing sea muy original ni la mejor forma de llenar un weblog. Y ya no digamos cuando de cien feeds que tengo en mi lector, la misma noticia se repite prácticamente con las mismas palabras en treinta de ellos sin aportar nada de su cosecha. Tal y como se apunta en El Catalejo, se echa de menos que entre el top de bitácoras en castellano no haya un poco más de opinión, de provocación, de reflexión, de curiosidades. Al fin y al cabo, hemos de aprovechar la libertad inmensa que supone internet para expresar nuestras ideas, nuestras opiniones, nuestras paranoias y nuestros descubrimientos y dejar de ser los loros que repitan una y otra vez las mismas noticias de agencia.

Yo mismo, en la declaración de intenciones de mi segundo retorno en julio de 2005, ya comentaba que mi principal objetivo era generar contenido propio siempre que fuera posible. Reconozco que a veces la desidia me puede y siempre es más fácil tirar de noticia, aunque intentando que sea poco conocida y aportando siempre mi opinión o dándole un enfoque personal. Creo que esa es la clave.

15 de abril de 2008

La mediocridad de ‘Los Testigos’

Desconozco cuál era la idea que André Techiné quiso plasmar en su última película ‘Los Testigos’ (2007), pero me da la impresión de ha patinado. El realizador de ‘Los Juncos Salvajes’, en la que descubrió a la perturbadora Elodie Bouchez, se embarca en nueva historia con la homosexualidad como hilo conductor.

La trama transcurre a mediados de los años ochenta. Manu y Julie son dos hermanos que viven en un hotel de París. Él es un recién llegado a la ciudad y comienza a frecuentar los ambientes de prostitución masculina donde conoce a Adrien, un médico de cierto prestigio mucho mayor que él con quien mantendrá una relación platónica. En su vida se cruzará Mehdi, policía, y su mujer Sarah (Emmanuelle Béart), escritora. Pronto Manu se sentirá atraído por Mehdi. Pero junto con él irrumpirá el SIDA, una enfermedad temible, desconocida e incurable por aquel entonces.

Digo que desconozco cuál era el objetivo de la película porque da la impresión de que ni el propio Techiné tenía clara la idea. Ofrece a lo largo del metraje una de cal y otra de arena. Aunque la mayoría del tiempo resulta sosa (o más bien habría que decir dulcificada), aburrida e intrascente, tiene por contra momentos de gran intensidad que la salvan medianamente de la quema. Los personajes protagonistas están trazados con excesiva ingenuidad y limpieza. La ambientación no es creíble y uno, pese al poder evocador de la música, no llega a verse inmerso del todo en aquella época. El tono general de la cinta es más bien bajo y el resultado me parece mediocre.



rmbit está bajo una licencia de Creative Commons.
Plantilla de diseño propio en constante evolución.
Página servida en 0,074 segundos.
Gestionado con WordPress