7 de diciembre de 2007

Leopard es el nuevo sistema operativo de Apple para los ordenadores Macintosh. Ha venido precedido de una campaña publicitaria sin precedentes dentro del mundo Mac desde los tiempos del famoso anuncio de la Superbowl en 1984. Por supuesto, esta campaña no es gratuita ni Leopard ha sido lanzado en cualquier momento. Han pasado ya unos cuantos meses desde que viera la luz el decepcionante Windows Vista. Apple es consciente y sigue con atención la evolución de su rival. La estrategia de la compañía de Steve Jobs es «recoger» a todos los desencantados con la plataforma PC-Vista que le sea posible. Y este quizás sea el mejor momento. Microsoft le ha hecho una estupenda campaña a Apple.
Pero vayamos con Leopard. Lo primero es decir que las comparaciones con Windows Vista son odiosas. Leopard es ligero incluso con ordenadores Mac antiguos de bajas prestaciones y mejora el rendimiento de su predecesor Tiger. Tal y como dice la publicidad, Leopard trae todo lo necesario para trabajar sin tener que instalar prácticamente nada. Bueno, eso no es ninguna novedad, ya ocurría con las anteriores versiones.
Lo que más me gusta de Leopard es que no rompe (como pasa con Windows Vista) con lo anterior, sino que es una continuidad, un avance con muchas mejoras. Y como tal, que nadie espere novedades espectaculares. Una de las cosas que no se ven es que se trata de un sistema operativo íntegramente de 64 bits, algo que sinceramente no he notado en nada. Lo que sí he notado es la vista rápida, mediante la que se pueden ojear videos y fotos sin abrirlas y hojear documentos PDF sin ejecutar el visor. Muy cómodo. También es de agradecer que el sistema cuente con una carpeta predeterminada para las descargas de internet, a donde van a parar todos los archivos bajados con Safari. El tema de los stacks (las pilas de carpetas y archivos) que en principio me parecía una chorrada, al final resulta ser muy útil y rápido. Una de las cosas que no he probado es Time Machine, la característica estrella de Leopard, un sistema para hacer copias de seguridad con dos clics y poder recuperar automáticamente archivos borrados o versiones antiguas.
Lo que sí he probado es Boot Camp, ahora integrado en el sistema operativo. Permite instalar Windows o Linux en muy pocos y sencillos pasos como si de un PC normal se tratara. Lo mejor es que en cualquier momento podemos eliminar la partición sin perder ningún dato y sin tan siquiera reiniciar el ordenador.
En definitiva, estoy encantado con Leopard y, si no fuera porque no funciona en un ordenador PC, sería seguramente el verdugo que enterraría a Windows para siempre.
6 de diciembre de 2007
Hablar de ETA y de sus atentados me produce cada vez más hartazgo. También me lo producen la cadena de declaraciones protocolarias condenando esos atentados. Y también las manifestaciones de condena, los minutos de silencio y toda esa parafernalia. Pensándolo fríamente ¿sirven de algo? ¿De verdad necesitamos esas demostraciones y actos para reafirmarnos contra el terrorismo?
El cansancio llega en esta ocasión a límites casi insoportables al ver como en la concentración unitaria del martes la afluencia fue escasa y los actos de puro compromiso, breves e improvisados casi sobre la marcha. Lo peor es que, aparte de ese acto central, días antes y después de él se sucedieron otros de muy diferente signo. Recordamos los minutos de silencio roto por los exaltados de la ultraderecha del lunes, algunos en nombre de la AVT ponían a caldo a concejales y otros cargos públicos socialistas mientras portaban sus banderas preconstitucionales. Es verdad que no eran muchos, pero basta uno solo para romper la unidad y el silencio. Hoy se ha vuelto a repetir la escena a la puerta del congreso. Ahora más que nunca, el insulto es el argumento más burdo de aquellos que no tienen argumentos ni valor para defender su postura cara a cara.
El Partido Popular y la propia AVT han envenenado la atmósfera llenando de reproches y declaraciones políticas fuera de lugar los días después de los atentados. A las consabidas condenas de los políticos hemos de añadir ahora un rosario de críticas, a veces suaves insinuaciones, contra el Gobierno, contra el propio Zapatero o quién sabe contra qué. Atémonos los machos, porque como haya más atentados mortales, lo que van a tener que oír y sufrir nuestros oídos y ver nuestros ojos va a ser tremendo. La estrategia está servida y lamentablemente ahora es ETA la dueña del juego.
5 de diciembre de 2007
Aunque pueda parecer mentira, hasta hace apenas un par de meses, Woody Allen era sólo un mito del cine, una filmografía que me era desconocida y a la que tenía muchas ganas de acercarme. Inexplicablemente sólo había visto un par de películas y creo que ni siquiera enteras. Por eso ha sido muy interesante dedicar un buen puñado de fines de semana a ver todas sus obras, desde ‘Toma el Dinero y Corre’ (1969) hasta ‘Scoop’ (2006).
Se han dicho muchísimas cosas sobre Woody Allen, así que no seré yo quien «descubra el Mediterráneo». Uno de los aspectos que más me ha gustado de su obra es que siempre se ha mantenido fiel a sus principios, a su forma de entender el cine, sin importarle las modas que se han ido sucediendo a lo largo de cuatro décadas en un mundo tan volátil y dado a las frivolidades como es el del celuloide. Y eso siempre es algo de agradecer. Casi se diría que es uno de los pocos realizadores con verdadero estilo propio del mundo del cine comercial norteamericano.
Pero mantenerse fiel no es repetirse y, aunque sus críticos le han reprochado el hacer siempre la misma película una y otra vez, lo cierto es que la evolución en su trayectoria ha sido notable. Me he permitido dividir su obra en tres partes, algunas bastante claras y otras un poco aleatorias.
- Primera etapa: 1969-1975. Sus primeras películas estaban repletas de gags visuales y Allen se presentaba a sí mismo como un bufón, un humorista que se desenvolvía en muy diferentes contextos. Para mi gusto la mejor película de esta etapa es ‘La Última Noche de Boris Grushenko‘ (1975).
- Segunda etapa: 1977-1992. Sin duda (al menos para mí) su mejor época. Y también cuando consiguió su mayor reconocimiento como realizador «serio». Películas como ‘Manhattan’, ‘Annie Hall’ y muchas otras conforman el periodo clásico de Woody Allen por excelencia. Muchas referencias autobiográficas y sus temas de siempre: el amor (o mejor dicho el desamor), el sexo, la infidelidad, la muerte y las relaciones de pareja afloran por primera vez en ‘Annie Hall’ (1977), dando un giro radical a toda su trayectoria anterior. Es muy difícil quedarse con una o dos películas, pero si hay que elegir me quedo con ‘Manhattan’ (1979), ‘Broadway Danny Rose’ (1984) y ‘Delitos y Faltas’ (1989).
- Tercera etapa: 1992-: ‘Maridos y Mujeres’ (1992) supone una vuelta de tuerca al argumentario clásico alleniano y un soplo de aire fresco con una realización más informal con cámara al hombro. Esta etapa de madurez se adentra en las vidas de un Woody Allen ya entrado en años. Su perspectiva vital cambia con los rigores de la edad, pero su inventiva y su lucidez sigue intacta. Mis favoritas son la ya citada de ‘Maridos y Mujeres’ y ‘Desmontando a Harry’ (1997).
Y ahora me he vuelto un adicto a sus películas y espero que pronto tengamos una nueva, aunque claro, siempre existe la posibilidad de revisar las antiguas, algo que seguro que haré.
4 de diciembre de 2007
Desde hace unos días se vienen conociendo algunos datos sobre el informe PISA de la OCDE. Para quien no lo sepa, el informe PISA «mide» (si es que esto es posible) los conocimientos y las capacidades de los alumnos de los países de la OCDE. Indirectamente también pone de manifiesto el nivel educativo de nuestros jóvenes. Yo reconozco que sé más bien poco sobre todo este mundo. Seguro que alguno de los lectores habituales de rmbit sabrán mucho más.
Pero esto no me ha impedido reflexionar sobre el asunto. El viernes conocíamos los primeros datos adelantados sobre la situación de la educación en España. Nuestro país no está precisamente entre los primeros. Ni siquiera entre los veinte primeros puestos. Tenemos que irnos hasta el puesto 31. Al menos en ciencias. No nos sirve de consuelo pero estamos casi al mismo nivel que Estados Unidos, Islandia, Suecia, Francia o Dinamarca y por delante de Italia, Noruega o Luxemburgo. La verdad es que no deja de ser sorprendente. ¿Es el indicador del informe PISA un medidor fiable y útil?
Ampliando la escala, las diferencias entre comunidades autónomas son bastante llamativas. Conviene decir que no se tienen datos de todas las comunidades. Sería mucho más revelador para sacar conclusiones saber el nivel de Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana o Murcia. En cualquier caso, mientras Castilla y León y La Rioja están muy por encima de la media nacional, Andalucía, Cataluña y País Vasco van a la cola. Salvo el caso de Euskadi, las últimas de la lista son comunidades con una fuerte inmigración. Andalucía y Cataluña suman entre las dos casi la mitad de toda la población española y recogen, junto con Madrid y la Comunidad Valenciana la mayor parte de los inmigrantes.
En mi opinión parte de ese déficit en la educación proviene de este factor. A menudo la integración de los extranjeros es complicada, bien por el idioma o por la diferencia cultural y social. Las autonomías en las que la inmigración es testimonial (sobre todo la meseta y el noroeste), los resultados son mejores. Indudablemente hay muchos otros factores que entran en juego, pero sin duda este es crucial.
Para quien esté interesado en leer el informe PISA 2006 completo, aquí está.
3 de diciembre de 2007

Como cada año, la ciudad de León se llenará de mods, sixties, curiosos y aficionados a la década prodigiosa y a los muchos herederos que ha dejado. Será los días 6, 7 y 8 de diciembre. El veterano festival Purple Weekend vuelve en su XIX edición con muchas bandas clásicas, viejas glorias que se mezclan en el cartel con bandas de nueva hornada. Unos y otros tienen en común su amor por el pop, el blues y el soul que evocan a los años sesenta y setenta.
Este año tendremos como cabezas de cartel a The Knack, The Thrills y Ian McLagan (organista de los Small Faces). No faltarán tampoco Deluxe, Fortune Tellers y muchos más hasta completar los 19 grupos. Como todo festival que se precie, la discoteca Oh celebrará sesiones de DJs tan populares como las figuras de Radio 3 Juan de Pablos y José María Rey o Miqui Puig. En las actividades paralelas habrá un poco de todo: exposiciones de pop art o concentraciones de scooters. Para los que estéis interesados en más detalles, aquí está el estupendo dosier de prensa [PDF] y por supuesto su página web.
En mi opinión quizás se eche de menos alguna banda nacional más en la cabeza del cartel. Imagino que a los mods acérrimos les gustará ver a viejas glorias como The Knack o Ian McLagan, pero se echa en falta un poquito más de frescura, de aire nuevo, de nuevas bandas que adapten (y no copien) el espíritu sixtie a los tiempos que corren. Pero no les culpemos. Salvo honrosas excepciones, las últimas temporadas de festivales no se han lucido con las bandas, o al menos es la sensación que yo tengo. Si hace unos años tenía la sensación de que la mayoría de los festivales merecían la pena, en los últimos tiempos me cuesta encontrar uno que me interese de verdad.
2 de diciembre de 2007
Es lo que tiene la curiosidad combinada con el acceso a una cantidad de información prácticamente ilimitada. Uno intenta siempre ir más allá. Por eso cuando vi que ‘REC’ estaba en el eMule me decidí a bajarla. Sinceramente tenía curiosidad, aunque nunca hubiera ido al cine a verla. Por lo que había oído, visto y leído, la idea parecía buena y original y en seguida me recordó a otra película: ‘El Proyecto de la Bruja de Blair‘, casi un fenómeno sociológico a finales de los noventa. Lo que demostraba esta película era la capacidad de generar inquietud sólo con la insinuación de lo extraño y valiéndose de la verosimilitud, un recurso mucho más efectivo que cualquier efecto digital. Sobre ‘REC’ diré que no se le parece ni por asomo y aquí el intento de parecer verosímil no hace más que agravar sus defectos. Aunque no pude terminar de verla, la sensación de falsedad y de teatralidad hacían muy difícil creerse la ambientación y unos personajes que sobreactuaban. En definitiva más ruido que nueces. No os la recomiendo.
Dije que no pude terminar de verla porque a eso del minuto 25 más o menos aparece uno de esos anuncios anti-piratería que ponen en la tele o en el cine donde se equipara el robar un coche o un bolso a bajarse una película de internet. Formaba parte de una campaña torpe, inútil y además falsa, que sólo tiene el propósito de amedrentar a los adolescentes que desconocen las leyes. Frases tan lamentables como «El robo en internet queda registrado» (que alguien me lo demuestre), «El robo es ilegal» (ahora me entero) o «La piratería es delito» (se les olvidó poner que sólo si es con ánimo de lucro). Este argumentario choca frontalmente con las declaraciones de Jorge Martín, Jefe del Grupo de Seguridad Lógica de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial. Dijo literalmente en una conferencia en el pasado Congreso de Webmasters en Madrid que «podéis bajar lo que queráis del eMule. Pero no lo vendáis». Más claro imposible.
Más que asustar a la muchachada con mensajes en las películas que se descargan, lo que se debería es fomentar los descuentos en el cine para los jóvenes, los estudiantes, los universitarios o aquellos con bajos ingresos, publicitar el uso de las videotecas de las Bibliotecas Públicas (de donde yo saco mis películas normalmente) y otras medidas que sería conveniente poner en marcha.
1 de diciembre de 2007
«Una enfermedad nueva, desconocida y mortal, el Síndrome de Deficiencia Inmunológica Adquirida (AIDS), ha causado un muerto en Sevilla, según informa la revista médica británica The Lancet en su último número. Las víctimas son tres enfermos de hemofilia que pueden haber contraído el extraño virus a través de las transfusiones sanguíneas a las que se tienen que someter periódicamente. Un niño de nueve años ha muerto y dos jóvenes, menores de 20, se encuentran grávemente enfermos.»
Con estas palabras abría Soledad Gallego-Díaz el artículo ‘Una enfermedad nueva, la deficiencia inmunológica, causa un muerto en Sevilla’ que publicó el diario El País el 3 de mayo de 1983. Era la primera vez que los medios de comunicación escribían o pronunciaban unas palabras malditas: Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, hoy comprimidas en unas siglas tan habituales como son SIDA, aunque en este artículo aún se hablaba de su acrónimo inglés AIDS. Apenas se sabía nada de la enfermedad y se temía que fuera una pandemia que acabara con la vida humana con rapidez. Desgraciadamente, en algunas zonas del planeta como el África subsahariana o el sudeste asiático, estos vaticinios se cumplieron.
El origen del virus del SIDA sigue siendo motivo de polémica y enfrentamiento. Las teorías más aceptadas hablan de que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es producto de la mutación del virus de inmunodeficiencia de los simios (VIS). Tal mutación se debió producir en África, aunque no se sabe el cómo ni el por qué. Al hilo de esto hace un tiempo vi un documental interesantísimo en el canal temático Odisea donde se ofrecía una teoría al respecto. Mantiene que el virus pasó al ser humano por culpa de unos experimentos sobre una vacuna para la polio que tuvieron lugar en los años cincuenta en el antiguo Congo Belga. Por suerte lo he encontrado en Google Video. Que cada uno saque sus propias conclusiones: